agua factor vital

  • a contaminación natural del agua se debe a procesos producidos de forma inevitable por las fuerzas de la naturaleza. Por ejemplo, una erupción volcánica, una gran tormenta, la descomposición de materia orgánica en un pantano, un escape natural de petróleo desde su yacimiento, etc., son procesos que pueden contaminar el agua.
  • La contaminación humana es la verdadera preocupación, pues es capaz de transformar totalmente los medios acuáticos.

Cuando los seres vivos usan el agua, la devuelven al medio con menos calidad, pero la naturaleza dispone de mecanismos que le restituyen su pureza, para que pueda ser utilizada de nuevo. Los seres humanos vertimos a los medios acuáticos grandísimas cantidades de residuos, que hacen imposibles los procesos de reciclaje y depuración naturales de las aguas. Por eso muchos medios acuáticos están contaminados.

Los usos del agua y su impacto ambiental

Utilizamos el agua para muchas actividades. Cada una de estas contamina el agua de forma química, física o vertiendo productos sólidos de muy diferente naturaleza.

  • Son contaminantes químicos los abonos, pesticidas, detergentes, aceites, colas, disolventes, derivados del petróleo, etc.
  • Se consideran contaminantes físicos las emisiones de calor, radiaciones de residuos nucleares, etc.
  • Los productos sólidos vertidos son: plásticos, alquitrán, fuel, madera, fragmentos de minerales o rocas, polvo, etc.
Usos del agua



 

Peligros y soluciones a la escasez

y contaminación creciente del agua

Por Ernesto Guhl Nannetti

Desde hace casi una década se reúne cada tres años, convocado por las Naciones Unidas, el Foro Mundial del Agua. La iniciativa nació de la creciente preocupación de la comunidad internacional por el acelerado deterioro y empobrecimiento de los recursos hídricos del planeta, debidos a la destrucción de los ecosistemas que los producen y protegen, a la sobreexplotación de las fuentes tradicionales y a su agotadora y dramática contaminación, causada por las actividades de una población creciente y cada vez mas ávida de agua.

Puede decirse que hemos abusado de un recurso esencial para la vida y el progreso, hasta un punto que ojalá podamos corregir antes de que sea demasiado tarde.

La situación se ha ido agravando hasta llegar a que hoy en el mundo hay mil cien millones de personas que no tienen acceso al agua potable y dos mil 600 millones que carecen de saneamiento básico. Las Naciones Unidas han reconocido que estas carencias se han convertido en limitaciones muy graves para lograr mejoras en la calidad de vida y en un obstáculo poderoso en la lucha contra la pobreza, la enfermedad y el subdesarrollo y, por lo tanto, en una gran dificultad para cumplir las Metas del Milenio para el 2015. Satisfacerlas supone cambios radicales en nuestra relación con el agua y en la forma que la usamos y por consiguiente requiere un esfuerzo colectivo muy importante.

En días pasados se llevó a cabo la cuarta reunión del Foro en la Ciudad de México. Ella se asienta en lo que fue un maravilloso y productivo lago que desapareció poco a poco, al irse consolidando la frenética, atractiva y contaminada megalópolis de hoy. Ojalá que la premonición simbólica de lo que pasó en esa ciudad sirva de inspiración para evitar que siga sucediendo lo mismo a lo largo y ancho del mundo. La asistencia al Foro fue masiva, al igual que la presencia de grupos de organizaciones comunitarias de muy diversas proveniencias, que protestaron de manera ordenada y pacífica contra la "privatización del agua" y pedían la participación en su manejo.

El Foro destacó la dramática situación en el África, acosada por la sed y enfermedades de origen hídrico y en menor grado la de otras regiones del mundo. También registró un avance esperanzador en el aumento de los niveles de acceso al agua potable y ubicó el problema más apremiante en la calidad del agua y el saneamiento básico, temas en los cuales no se registra ninguna mejora significativa a pesar de los esfuerzos realizados. Por último, como si fuera poco, el manejo de ríos compartidos por varios países es terreno fértil para conflictos internacionales causados por un recurso cada vez más demandado y con peor calidad.

El panorama global dibujado fue el de la escasez, agravada por la pérdida de capacidad de soporte de los ecosistemas por la agresiva intervención humana sobre ellos y por la contaminación. Se avizora pues un mundo sediento. Para tratar de evitar que esta imagen se convierta en realidad, se planteó la necesidad de generar y difundir una nueva "cultura del agua" que le otorgue su valor simbólico y económico como elemento indispensable para la vida, el bienestar y el desarrollo y que estimule su conservación y su uso cuidadoso, dentro de una visión integral de la gestión del recurso, que hasta ahora ha sido fragmentada y parcial.

Este cambio cultural debe adelantarse mediante procesos formativos y educativos que cubran la totalidad de la sociedad y lograrlo constituye un reto de primera magnitud para los gobiernos. La racionalización del consumo, teniendo en cuenta las prioridades de los diversos usos, es también parte fundamental de la nueva cultura.

En cuanto a la cantidad de agua se enfatizó en la necesidad de encontrar nuevas fuentes, mediante novedosas tecnologías de tratamiento que permitan el reuso del o aprovechando la "cosecha" de la lluvia que ha probado ser muy eficaz en zonas rurales y poblaciones en diversos países y la desalación del agua de mar, que es la gran reserva futura y que ya se usa competitivamente en muchos países con limitaciones de agua dulce. Estas nuevas fuentes y otras por desarrollar, son indispensables para superar el problema de la escasez.

La agricultura se percibe como un campo especialmente favorable para el ahorro de agua, ya que le corresponde cerca del 80 por ciento del consumo mundial y las técnicas tradicionales de riego son muy ineficientes, además de dañinas para los suelos. El uso de mejores técnicas y sistemas de riego eficientes ofrece un potencial muy importante de reducción en el consumo y de ahorro para los agricultores al permitirles reciclar los nutrientes. El reto consiste en producir más, empleando menos agua.

En lo que respecta a la calidad, tema tan preocupante como el de la cantidad por sus implicaciones sobre la salud y las posibilidades de uso del recurso, se destacó la urgencia de avanzar en el tratamiento de las aguas residuales urbanas e industriales, haciendo uso en lo posible de métodos bioecológicos y de cambios en las prácticas agropecuarias para reducir sus aportes contaminantes, en especial de agroquímicos que afectan aguas superficiales y subterráneas.

La hasta ahora imparable tendencia a la urbanización y la concentración de la población en megaciudades con habitantes uniformes y consumistas, es otro de los enemigos principales del manejo sostenible del agua. Se estima que entre 1990 y 2000 la población mundial aumentó un 15 por ciento, mientras que la población urbana lo hizo en un 24. En 1990, el 43,5 por ciento de la población mundial era urbano y llegará a más de la mitad en 2010. La concentración en grandes ciudades ha sido aún más fuerte y las megaciudades se ubicarán cada vez más en los países en desarrollo. En 1980, de las 12 ciudades más grandes siete estaban en países en desarrollo; en 2015 serán diez. Mantenerlas no solamente implica caudales enormes que superan ampliamente la oferta natural, por lo que obligan a traer agua de otras cuencas mediante obras extraordinariamente costosas en tiempo y dinero y creando conflictos con otros usos. También al alterar los patrones naturales de flujo e intervenir masivamente los ecosistemas, o tener que recurrir a acuíferos cada vez más profundos, causan severos impactos ambientales. Las megaciudades generan caudales de aguas residuales concentrados y de gran magnitud, que atentan contra la calidad y supervivencia de los cursos y obligan a realizar grandes inversiones para tratarlos adecuadamente. Los recursos para proveer de agua y tratar los vertimientos de las megaciudades imponen una carga financiera enorme. Parte de ellos bien podría asignarse a programas muy importantes en otras áreas como educación y salud, si se desestimulara el crecimiento y se practicara la nueva cultura del agua.

La gestión del agua, que el Foro denominó como gobernabilidad, fue otro de los campos en que se previeron posibles acciones para corregir la tendencia hacia un mundo sediento y empobrecido. Se ha concluido que buena parte del déficit de agua potable corresponde a problemas de manejo y administración, antes que a una insuficiencia natural. Hoy es claro que el manejo del agua ha dejado de ser un asunto exclusivamente técnico para dar paso a una visión más compleja e interdisciplinaria denominada "Gestión Integral del Recurso Hídrico", que parte de la idea de que para que el manejo del agua sea sostenible, debe incluir el ciclo hidrológico completo, proteger e incrementar la oferta natural y considerar en conjunto las demandas y necesidades de todos sus usuarios. La implantación de esta nueva visión del manejo del agua como una responsabilidad compartida, supone la participación directa de los usuarios en su administración, normatividad clara y práctica e institucionalidad ágil que facilite los procesos y coordine las acciones de los diversos actores en cada cuenca, que se convierte en la unidad natural para la planificación y administración del recurso.

Otra inquietud presente permanentemente en el Foro y que motivó muchas de las marchas de protesta es la denominada "privatización del agua", mediante la cual un poderoso cartel de multinacionales busca transformar el acceso al agua, que ha sido tradicionalmente un derecho, incluso consagrado en varias religiones y muchas normas, en un campo para los negocios. Dado el carácter del agua como bien indispensable e irremplazable, que es además cada vez más escaso, es evidente que los intereses por acceder a sus fuentes y manejarlo como un bien de mercado son cada vez más fuertes. Dentro del ánimo privatizador del modelo dominante, las empresas del cartel han obtenido concesiones en diversos países para embotellar el agua de los manantiales y atender los servicios de acueducto, distribución y tratamiento del agua, con resultados que en diversos casos atentan contra sostenibilidad, equidad y calidad de vida. Incluso, algunas de estas concesiones han dado origen a conflictos y hasta a alzamientos populares, al sentir que las empresas del cartel lesionan sus derechos e intereses.

Si bien es cierto que la participación del sector privado puede aportar al mejor manejo de la problemática con recursos y tecnología, también lo es que esta participación debe estar firmemente regulada por el Estado y enmarcada en un conjunto de principios encabezados por la equidad y la sostenibilidad, manteniendo el carácter del agua como bien público.

Afortunadamente para nosotros, al igual que para otros pocos países, entre ellos varios de nuestros vecinos, la situación en Colombia es diferente del panorama global en cuanto a algunos elementos cruciales como la cantidad de agua y la existencia de zonas productoras todavía no intervenidas. Por su ubicación, cercana al Ecuador y a los dos grandes océanos y al fuerte relieve, nuestro territorio es una región húmeda, con una precipitación que es el triple de la promedio en el mundo y el doble de la de América Latina y que cuenta todavía con una importante extensión de bosques naturales. La disponibilidad por habitante llega a niveles que la ubican muy por encima del promedio mundial. Mientras en el mundo el promedio anual per cápita está alrededor de 6.500 metros cúbicos, en Colombia ronda los 28.000 metros cúbicos. Sin embargo, en lo que respecta a la calidad, seguimos más de cerca el patrón mundial, pues estamos contaminando de manera irresponsable y grave nuestros ríos y cuerpos de agua.

El problema principal del agua en Colombia es, por tanto, un asunto de calidad antes que de cantidad y la principal contaminación proviene de los patógenos y nutrientes generados por la población urbana y el sector agrícola, antes que de los vertimientos industriales. Naturalmente, el sistema institucional y administrativo, es decir la gobernabilidad del agua, ocupa también un puesto destacado en nuestra problemática. Los sistemas de captación y distribución presentan muchas fallas de diseño y de mantenimiento que llevan a altas pérdidas y a poner en riesgo el abastecimiento de la población en años secos, no por carencia natural de agua sino por deficiencias en los acueductos.

La pregunta fundamental que queda después de las anteriores consideraciones es la de cómo lograr que la riqueza natural excepcional que tiene el país representada en el agua, en lugar de dar pie a que se malgaste, se convierta en un factor de desarrollo sostenible y de bienestar para los colombianos de hoy y de mañana. El aprovechamiento sostenible de nuestra riqueza hídrica es un elemento crucial de nuestro mejor futuro y amerita una política para lograrlo.

Un primer paso puede ser aprovechar la iniciativa del gobierno sobre la llamada "Ley del Agua", para replantear el proyecto que está a consideración del Congreso, sobre el cual hay muchas objeciones por considerarlo incoherente con la realidad del país y hacer propuestas confusas y vagas, que aportan muy poco en términos reales a la solución de la problemática. Los planteamientos tratados en el Foro de Méjico, pueden ser muy útiles, adaptándolos a nuestra situación y enriqueciéndolos con aportes de conocedores de la situación en Colombia, usuarios, comunidades y 


expertos, cuyas experiencias no han sido incorporadas debidamente en el proyecto en curso.




La complejidad de los ecosistemas enfrentada
a la simplicidad de las políticas públicas

Un Informe IFPRI, denominado “Panorama global del agua hasta el año 2025. Cómo impedir una crisis inminente” proyecta para al año 2025, que la escasez de agua causará anualmente pérdidas globales de 350 millones de toneladas cúbicas del potencial de producción ligera de alimentos. En otras palabras, esto significa que uno de los principales factores de la limitación de la alimentación para el futuro será el agua. El efecto más duro lo sufrirán los más pobres. Si bien es cierto que el agua es un recurso escaso, el ser humano ha desarrollado muchas formas de usar este recurso de manera más eficiente. Pero de nada sirve tener políticas, técnicas y tecnologías para ahorrar agua si las mismas no se llevan a la práctica.

En 1995, en el mundo se extrajeron 3.906 kilómetros cúbicos (km3) de agua. Se ha proyectado que para el año 2025 la extracción de agua para diversos usos (doméstico, industrial y ganadero) habrá aumentado. Esto limitará gravemente la extracción de agua para riego, que aumentará solamente un 4 por ciento, lo que restringirá a su vez la producción de alimentos. En la actualidad, en todo el mundo se riegan unos 250 millones de hectáreas. El riego ha ayudado a aumentar los rendimientos y la producción de la agricultura y a estabilizar la producción y el precio de los alimentos. Si bien los logros en materia de riego han sido extraordinarios, en muchas regiones su mal manejo ha reducido significativamente las cotas del agua subterránea, dañado los suelos y reducido la calidad del agua.

En cuanto se refiere a los alimentos, la escasez de agua puede llevar a una caída de la demanda y un aumento de los precios. Es posible que los precios de los principales cereales aumenten a más del doble y, a la vez, la demanda de alimentos podría verse considerablemente reducida, especialmente en los países en desarrollo. Más aún, los aumentos de precio pueden tener un impacto todavía mayor en los consumidores de bajos ingresos.

Nuestro patrimonio

La hidrografía colombiana es extensa y muy rica. Los ríos más largos corren por las llanuras orientales hasta desaguar en el Orinoco y en el Amazonas. Esta distribución permite distinguir en Colombia cuatro vertientes y seis grandes cuencas: la vertiente Pacífico, la vertiente Caribe que incluye las cuencas Magdalena, Cauca, Atrato y el Catatumbo principalmente, la vertiente del Orinoco y la vertiente de la Amazonía. La vertiente del Pacífico la forman más de 200 ríos. Esta vertiente se caracteriza por su altísima pluviosidad (de las más lluviosas del mundo), sus ríos son cortos y caudalosos por la cercanía de las montañas a la costa. La vertiente del Caribe es la más importante de Colombia porque en esta región vive la mayor cantidad de población del país y es la que ha tenido los procesos de transformación más drásticos. La vertiente es alimentada en especial en el llamado Macizo Colombiano o Estrella Fluvial Colombiana. Comprende los ríos que corren de sur a norte, entre los grandes valles interandinos: el sistema Magdalena - Cauca y los ríos Atrato, Sinú y Catatumbo.

La cuenca del Orinoco ocupa algo más de 320.000 km2 del territorio Colombiano. Sus principales afluentes en Colombia son los ríos Meta, Arauca, Vichada y Guaviare. La vertiente del Amazonas comprende los ríos más largos del país. Estos ríos bañan las regiones llanas y selváticas de la Amazonía. A Colombia le corresponden sólo 116 km de su gran extensión, al sur del trapecio amazónico. Los ríos colombianos que forman parte de la cuenca del Amazonas, son muchos, pero se destacan: el Negro o Guainía, el Caquetá, el Vaupés y el Putumayo.

La zona comprendida entre los ríos San Jorge y Cauca constituye la mayor depresión cenagosa del país conocida como “Depresión Momposina”. Comprende un área de 6.000 km2 (600.000 hectáreas) y se extiende desde Zambrano y Plato por el norte, hasta Ayapel en el sur y desde Caimito y San Marcos en el oeste, hasta El Banco en el oriente. Constituye un inmenso sumidero sometido a un constante proceso de hundimiento ocasionado por el peso de los sedimentos traídos por las aguas de inundación. Este fenómeno de hundimiento o subsidencia fluctúa entre 0.9 y 2.5 mm anuales. La Ciénaga Grande de Santa Marta es una laguna costera ubicada en la margen derecha del río Magdalena en su desembocadura. Cubre un área aproximada de 4.280 km2, de los cuales 730 km2 son espejos de agua correspondientes a más de 20 lagunas interconectadas entre sí a través de caños. Los humedales de la Orinoquía están presentes en las sabanas inundables del Departamento de Arauca, zonas inundables del río Meta y Casanare y en los complejos de humedales que forman el río Vichada y el Tomo, en el tercio final antes de desembocar al río Orinoco (Corporinoquia 2002). Las áreas inundables formadas por las cuencas hidrográficas antes mencionadas están cercanas al 32% de la superficie inundable del país, algunos reportes clasifican estas áreas inundadas y otros cuerpos de agua en lagos, lagunas, caños, esteros, morichales, ciénagas y pantanos2.

Los estudios actuales de exploración y evaluación de aguas subterráneas a nivel regional y local realizados en Colombia, han permitido identificar algunas áreas donde existe un potencial en la oferta en cantidad y calidad para diferentes usos. Estudios hidrogeológicos realizados en el país por diferentes entidades encargadas de la investigación y planificación del uso, manejo y aprovechamiento de las aguas subterráneas estiman preliminarmente que el área total de Colombia con posibilidades de contener importantes almacenamientos de aguas subterráneas, cubre una extensión de 415.000 km2 (36% del país), de la cual solo se ha estudiado un 15% aproximadamente.

Primera paradoja. De acuerdo con Germán Márquez3, de cinco grande cuencas, solo la del Caribe occidental está completamente transformada, mientras la Amazonía está conservada. Las cuencas que se extienden desde las montañas hasta las tierras bajas, tiene zonas conservadas en partes altas de las montañas, en pendientes abruptas y en zonas pantanosas. De las cuencas medias muchas están completamente transformadas, al lado de algunas preservadas en la misma cuenca principal. Así, 50 (45.4%) de las cuencas medias están transformadas, en especial la cuenca del río Magdalena, que es la cuenca social y económicamente más significativa. Mientras que 27 (24.5%) de las cuencas medias no están perturbadas y drenan el 53% del país, pero no incluyen ninguna cuenca de los Andes o del Caribe; otras 33 cuencas, esparcidas por el territorio, están parcialmente transformadas. Las principales causas de la pérdida de coberturas boscosas en el país son: la ampliación de la frontera agrícola, en particular el establecimiento de pastos para ganadería; el establecimiento de cultivos ilícitos que está afectando principalmente la Amazonía colombiana con cerca de 100.000 hectáreas entre coca y amapola; y finalmente, una causa asociada a la pérdida de bosques son los incendios forestales que representaron cerca de 300,000 hectáreas entre los años 85 y el 95.

De acuerdo con los muestreos y mediciones del Instituto de Estudios Ambientales y Meteorológicos (IDEAM) durante el 20034 los ríos que presentan un deterioro alarmante en su calidad, son el Bogotá, Medellín, Chicamocha, alto Cauca, Lebrija y Chulo, por los vertimientos que reciben de origen domestico e industrial de las áreas más pobladas del país, ya que presentan resultados críticos en todas las variables como DBO, OD, pH, entre otras. Lo anterior es corroborado por datos mas recientes incluidos en el “Perfil del Estado de los Recursos Naturales y del Medio Ambiente en Colombia 2001”, según los cuales: “La generación total de DBO estimada para 1999 fue de 887.161 ton, de las cuales se vertieron un total de 624.746 ton. De este vertimiento neto 462.759 ton (74%) corresponden al sector doméstico y 161.987 ton (26%) al sector industrial”5. El impacto generado por la actividad agrícola intensiva es preocupante pues según el mismo estudio se estima un consumo de 25.000 ton de Ingredientes Activos –IA– en los últimos 25 años, que representa una intensidad de uso de alrededor de 6 Kg de IA/ha cultivada. El número de estas substancias que han sido sintetizadas es ya del orden de algunos miles, y en Colombia se utilizan actualmente alrededor de 300 ingredientes activos diferentes en casi un millar de formulaciones.

Los efectos del cambio climático, demostrado en el aumento de la temperatura mundial en cerca de 1 grado centígrado en el último siglo, tienen diversas formas. En el país pueden distinguirse en la oferta hídrica para los diversos usos, en la producción agropecuaria, especialmente de los cultivos transitorios y en la salud de las personas. El abastecimiento de los acueductos y las actividades agropecuarias se reduce, dificultando los procesos de planificación y la vida diaria de los colombianos. Los rendimientos de los cultivos dependen de los factores ambientales y tecnológicos, especialmente la precipitación y la humedad, reduciendo los niveles de producción y por supuesto de ingreso en los agricultores. El aumento de la temperatura y la variación de factores como la humedad generan aumentos en las enfermedades tropicales como las infecciones respiratorias agudas, la tuberculosis, malaria, fiebre amarilla, dengue, cólera, que han coincidido con anomalías climáticas por el efecto de la sinergia de este con otros elementos del medio.

La conservación del agua en el país está asociada directamente con el cambio en el modelo de ocupación del territorio, esta es su causa principal, que de manera sinérgica con otros factores como los cambios en el clima, generan la crisis actual en relación con el deterioro del agua en el país.

El IDEAM en su estudio nacional del agua calculó la demanda de agua actual cercana a los 5.461.574.000 metros cúbicos y la proyectó para el 2015 en 7.823.314.000 metros cúbicos y para el 2025 en 10.114.007.000 metros cúbicos. Esto quiere decir que la demanda total de agua en el país se duplicará en el primer cuarto del siglo XXI de seguir las tendencias de crecimiento actuales.

El sector que usa la mayor cantidad de agua tiene que ver con el abastecimiento de agua para riego. Si se presume que parte de la agricultura se trabaja en concordancia con los ciclos hidrológicos se entenderá que su demanda de agua se suple con el balance hídrico, entonces los requerimientos críticos de agua se circunscriben a los distritos de riego que corresponden a 3.499.000 hectáreas con una demanda cercana a los 1.757.771.000 metros cúbicos que representan el 32,2% del total del consumo de agua en el país6. El sector industrial manufacturero se encuentra localizado en las grandes ciudades y en sus alrededores conformando centros industriales. La industria urbana y la gran industria representan el 6,6% del consumo total del agua en Colombia y aunque mucha de ella tiene sus propias fuentes de abastecimiento como pozos profundos, también demanda una gran cantidad de agua tratada en los acueductos domésticos. La demanda hidroeléctrica y termoeléctrica se estima en 48.000 millones de metros cúbicos, diez veces superior al resto de los usuarios.

En un año seco promedio el índice de escasez afecta a 209 cabeceras municipales en las categorías de alto, medio alto y medio involucrando al menos 18 millones de personas. Los mayores valores se presentan en el valle alto y medio del río Cauca, en el altiplano cundiboyacense, en el cañón del Chicamocha y el Suárez, en el cañón del Zulia, en la Guajira, en San Andrés y Providencia y en algunos municipios dispersos de la costa Caribe. En el resto del país el índice es mínimo o no significativo7. En relación con la vulnerabilidad que mide cualitativamente el grado de fragilidad del sistema hídrico para mantener una disponibilidad segura ante la sequía, tenemos que 14 municipios presentan un nivel muy alto en Valle, Cundinamarca, Boyacá, Santander, Norte de Santander y la Guajira. Las categorías media y alta vulnerabilidad se presentan en la zona Andina y en toda la región Caribe. Pero la vulnerabilidad media también se extiende hacia la Orinoquía, especialmente Casanare.

Segunda paradoja. Mayor inversión pública y seguimos tomando agua de mala calidad. De acuerdo con la información del Departamento Nacional de Planeación (DNP)8 respecto al ICV o índice de calidad de vida, este se ha incrementado entre 60.2% en 1985 a 75.7% en el 2000. El incremento del índice se debe principalmente al aumento de indicadores como abastecimiento de agua (4.8 a 6.3), recolección de basuras (0 a 5.1) y personas por cuarto (5.8 a 10.9). Esto quiere decir que la calidad de vida ha mejorado por una mayor cobertura de los servicios públicos básicos de agua y saneamiento básico. La calidad de vida rural sigue siendo mucho más baja en estas zonas que en las cabeceras municipales y se presentan enormes distancias con relación a las coberturas de los servicios básicos. La lectura del ICV por departamentos indica que aquellos periféricos de la Amazonía, el Chocó y San Andrés tienen los accesos al agua potable más bajos del país, los departamentos con ciudades intermedias reportan mejores niveles de calidad de vida por el acceso al agua potable y finalmente los departamentos con mejores reportes son aquellos con ciudades capitales grandes como Bogotá, Cali, Medellín y Barranquilla.

De acuerdo con el informe del control de la calidad del agua en Colombia 2003, de la Superintendencia de Servicios Públicos, de un total de 231 municipios evaluados, al 18% se le suministró agua apta para el consumo humano, es decir 189 municipios recibieron agua no potable, lo que representa un 82%. De un total de 23‘908.989 colombianos que recibieron agua a 8´187.542 se les suministró agua no potable, lo que representa un 34% del total de la población. El estudio de la Defensoría del Pueblo (2005), presentado recientemente corrobora los datos de la Superintendencia (2003). De las pruebas analizadas, se concluye que el agua que se consume en el país no cumple en su mayoría con el parámetro del 95% en los aspectos biológico y fisicoquímico. Especialmente, se afecta la población más vulnerable, como son los menores de edad y todas aquellas personas que viven en condiciones de extrema pobreza.

La cobertura del alcantarillado nacional total9, para viviendas en 1985 solo alcanzaba el 59.5% y aumentó al 63 en 1993 y para el 2000 llegó al 73.3%, por el contrario en las zonas rurales era del 11.3% en 1985 y se incrementó la cobertura al 14.4% en 1993 y al 37% en el 2000, corroborando la tendencia a la inversión en los cascos urbanos de los municipios. Los departamentos con coberturas menores al 30% son, de menor a mayor: Vichada, Guaviare, Vaupes, Choco, Córdoba, San Andrés, Boyacá, Guainía, Casanare y Putumayo. Entre el 30 y el 50% de cobertura en alcantarillado se encuentran departamentos como: Sucre, Arauca, Bolívar, La Guajira, Nariño, Magdalena, Cauca, Caquetá, Amazonas, Cesar y Cundinamarca. Finalmente, los departamentos que tienen coberturas superiores al 50% de las viviendas son: Tolima, Meta, Huila, Norte Santander, Santander, Atlántico, Antioquia y Caldas. Con coberturas mayores al 80% están Valle, Risaralda, Quindío y Bogotá.

Según cálculos realizados por el MDE10, dotar con sistemas de tratamiento de aguas residuales solo a 300 municipios que cumplen las condiciones técnicas previstas, tendría un costo cercano a los US $3.400 millones, incluyendo US$800 millones requeridos para completar las redes de colectores e interceptores. Los recursos disponibles en las diferentes fuentes podrían financiar aproximadamente el 12% de los requerimientos de inversión. Pretender financiar el faltante con aumentos tarifarios, aunque legalmente posible, llevaría incrementos adicionales a los planeados por desmonte de subsidios de hasta el 50% en el estrato 1, lo que sería difícil dada la situación política y social del país. Vale la pena anotar que en este escenario, la inclusión de la tasa retributiva en la factura de los servicios de acueducto y alcantarillado generaría un incremento adicional del 2%. De no realizarse las inversiones en sistemas de tratamiento de aguas residuales, dicho componente aumentaría hasta 7.5% en el quinto año.

Tercera paradoja. El espejismo de la estructura empresarial privada de los servicios públicos. El servicio de agua potable y alcantarillado es de competencia municipal. Actualmente, existen más de 2.000 prestadores, de los cuales 830 se encuentran registrados ante la SSPD. De esta muestra, sólo el 12% asumió la forma de empresa de servicios públicos (ESP); de estas sociedades el 61% son privadas, 28% mixtas y el resto oficiales. La gran mayoría de los prestadores se han acogido a otras figuras de excepción permitidas por la ley de servicios públicos como prestación directa por el municipio y comunidades organizadas. El 32% de las entidades son prestadores en áreas rurales.

Los procesos de privatización que las entidades oficiales del sector destacan son: el caso de la Triple A en Barranquilla, adquirida por operadores españoles; en Cartagena se llevó a cabo el proceso de participación privada con Aguas de Barcelona; en Montería se adjudicó un contrato de concesión a la empresa Proactiva; en Tunja, Santa Marta y Maicao se realizaron procesos de vinculación de particulares a la prestación de los servicios. En Bogotá (12% de los habitantes del país), los servicios de acueducto y alcantarillado son prestados por la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB), sociedad por acciones de carácter oficial. En Medellín los servicios de saneamiento están a cargo de las Empresas Públicas de Medellín (EEPPM) y en Cali son atendidos por Emcali, empresas de sus respectivos municipios. El sector de agua potable está atomizado. Sin embargo, en municipios pequeños, en general, la administración sigue a cargo del servicio, aún cuando se haya dado una separación de cuentas y se haya mejorado la información sobre la prestación de los servicios.

La inversión gubernamental en agua potable se incrementa a finales de la década de los 80. Por la Constitución Nacional que incorpora las nuevas instituciones y la descentralización, el gasto en este rubro se dispara teniendo su máxima expresión en 1993 para luego estabilizarse entre el 1,5 y el 2,5% del gasto social nacional11. Las causas evidentes en el atraso de los sistemas de servicios públicos en los municipios colombianos son la baja asignación presupuestal desde el nivel central, una escasa o nula planificación del sector, por supuesto la corrupción administrativa, que aun se mantienen y un proceso acelerado de concentración poblacional en los cascos urbanos, por diversos motivos dispararon la demanda doméstica de agua potable y saneamiento básico. Se cambió la forma y la magnitud de las transferencias y los procesos de la administración local. Este proceso que fue muy importante hasta el 2000, y ha comenzado a revertirse con los procesos de centralización y reformas a la legislación reciente como la ley 715.

Como se puede ver, la inversión pública ha aumentado, hay una regulación estricta, hay libertad de mercados pero seguimos tomando agua no potable en la mayoría del país. Además la política pública al respecto ha fomentado el aumento de tarifas (Reglamentación CRA). Este aumento tarifario ha reducido los niveles de consumo por usuario cercanos a 25 m3 por mes hasta promedios por debajo de 20 m3.

A partir de las leyes expedidas bajo el nuevo marco constitucional, los recursos del presupuesto nacional se destinan a subsidios. En acueductos, los balances entre contribuciones y subsidios se realizan a nivel municipal, y es muy común encontrar déficit en aquellas localidades con participaciones muy bajas de usuarios contribuyentes. En este caso, el Estado no asume ningún compromiso por cerrar estos desbalances. Sin embargo, un porcentaje del Sistema General de Participaciones, se debe utilizar necesariamente en sistemas con bajas coberturas y calidad del agua, lo que permite aliviar la carga tarifaria para los usuarios. Se estima que en los próximos años se destinarán 250 millones de dólares anualmente, que permiten cubrir una cifra cercana a $10.000 por usuario subsidiable al mes, que representa cerca de una tercera parte del costo total del servicio. El balance entre subsidios y aportes solidarios presenta un hueco peligroso12. Como resultado del seguimiento a los recursos otorgados para el cubrimiento de subsidios en los servicios de acueducto y alcantarillado, se encontró que en el 2002 el déficit en una muestra de 120 empresas es de unos 270 mil millones de pesos (US$ 125.6). El resultado altamente negativo, entre subsidios y aportes pone en riesgo el suministro de los servicios públicos de acueducto y alcantarillado a los estratos más bajos de la sociedad colombiana.

Por otra parte, la entrada de participación privada, no es muy probable como solución para los municipios menores o en áreas rurales con usuarios muy dispersos. Los altos costos de transporte del agua limitan las posibilidades económicas de desarrollar sistemas regionales para la producción y distribución de agua. El mercado municipal es, por naturaleza, en el caso de este servicio, la escala óptima desde el punto de vista los activos y desde el punto de vista de los usuarios que no quieren pagar más para que unos pocos se llenen los bolsillos.

Conclusiones

Teniendo en cuenta la situación actual del país y las tendencias en relación con la oferta y la demanda de agua, las regiones Andina y Caribe son las más vulnerables. La tendencia es al incremento de la vulnerabilidad actual y a la aparición cada vez de nuevas áreas con índices críticos, por cuanto los procesos de deterioro por contaminación o disminución de la oferta por afectación del ciclo y un aumento constante en la demanda se mantendrán en el mediano plazo.

Sobre la base del modelo actual de oferta y demanda de alimentos y agua, si persisten las actuales políticas sobre el agua, a los productores agrícolas les va a resultar realmente difícil poder satisfacer las necesidades alimentarias. El efecto más duro lo sufrirán los más pobres. Si se siguen desatendiendo las inversiones y las políticas vinculadas al agua, se generará una grave crisis en el suministro de esta, que a su vez llevará a una crisis en el suministro de alimentos. De nada sirve tener políticas, técnicas y tecnologías para ahorrar agua si las mismas no se llevan a la práctica. Cuando los incentivos y las instituciones no son apropiados, con frecuencia impiden un uso eficaz del agua13 .

El agua es parte esencial de la naturaleza, y su conservación para asegurar los ciclos naturales que garantice la supervivencia de los ecosistemas y de las plantas y animales, y a su vez los ecosistemas ayudan a regular la cantidad y la calidad del agua, debe ser una prioridad nacional, concentrando esfuerzos en las estrellas hidrográficas del país como el Macizo Colombiano, el Nudo de los Pastos, el Nevado del Huila, el Nevado del Ruiz, el Páramo de Sonsón, Tatamá, la Serranía de los Yariguies, la Sierra Navada de Santa Marta, los Farallones del Citará, entre otros. También es necesario concentrarse en el manejo y conservación de los humedales a lo largo y ancho del país, ellos almacenan agua durante las lluvias, la liberan en los ríos y recargan el agua subterránea, además de muchos otros servicios ambientales fundamentales para la naturaleza misma y para la sociedad colombiana.

La contaminación del agua, un factor de escasez
La tragedia del río Magdalena

El río Magdalena tiene una extensión de 1.540 kilómetros. En esta cuenca se asientan 73 municipios, y en su área de influencia más de 700 poblaciones en jurisdicción de 18 departamentos. De acuerdo con los datos presentados por IDEAM tanto en su reporte “Informe anual sobre el estado del medio ambiente y los recursos naturales renovables en Colombia 2004” como del “Perfil del estado de los recursos naturales y del medio ambiente en Colombia 2001 SIAC Tomo 3”, en el río de la Magdalena se presentan valores normales en indicadores tales como la DBO, DQO y el oxígeno disuelto, en parte debido a los grandes volúmenes de agua y la alta velocidad de su curso, lo que permite diluir los contaminantes orgánicos que recibe.

Sin embargo, al río Magdalena desaguan los ríos más contaminados del país. El río Bogotá recibe los contaminantes orgánicos y de metales pesados de la industria de curtiembres en Villapinzón, luego recibe las aguas de los municipios de la Sabana y de Bogotá en donde recibe cargas orgánicas cercanas a 135 mg/lt. El río Chicamocha recibe los lixiviados de la industria en la parte alta, es además fuente receptora de vertimientos de industrias floricultoras y productos lácteos.

El río Cauca en el Departamento del Valle del Cauca presenta un tramo crítico que va desde Puerto Isaac (Yumbo) hasta Mediacanoa (Yotoco). En este tramo el río recibe los impactos del área del Departamento que concentra las actividades económicas más relevantes: zona industrial Cali –Yumbo–, agroindustria de la caña y el mayor volumen de población correspondiente a la ciudad de Santiago de Cali y su región metropolitana. Varios tributarios del río Cauca tales como los ríos Yumbo, Cali, Amaime, La Paila, Guachal y Jamundí presentan tramos críticos por niveles bajos de oxígeno disuelto. A partir de allí, recibe las aguas del río La Vieja, el San Juan en Antioquia y más abajo las del Porce que trae las aguas contaminadas del Medellín para luego desembocar al Magdalena. Otro cauce que presenta niveles altos de contaminación es el San Jorge que recibe todos los sólidos de la minería, al igual que los residuos de mercurio y cianuro en la minaría del oro.

Pero el mayor problema de la contaminación del río se expresa en las zonas bajas de la depresión Momposina y la Ciénaga Grande de Santa Marta donde se han encontrado incrementos progresivos en los niveles, de por sí muy altos, de metales pesados (aguas, sedimentos y organismos) tales como cadmio, cobre, zinc. El impacto de esta contaminación se da en la salud de las personas que consumen el agua o los recursos hidrobiológicos provenientes de estos ecosistemas. Es un envenenamiento silencioso, muy lento pero letal. Además los sistemas de salud difícilmente relacionan las enfermedades con este tipo de causas.

El 74% de la cuenca del río Magdalena está intensamente intervenida; prácticamente toda la región del Magdalena Medio está deforestada y la mitad del bosque del Macizo Colombiano donde nace el río ha sido talada. El río recibe 3,8 millones de galones de plaguicidas al año, además de la enorme cantidad de residuos tóxicos de las refinerías de petróleo, de la industria y de la minería. Esta situación ha causado la extinción de muchas especies de animales terrestres y acuáticas (peces, reptiles). Las estadísticas de pesca muestran que mientras en 1970 se registraron 72 mil toneladas de pescado, en 1998 se extrajeron sólo 7.562 (la décima parte), como resultado del desarrollo agrícola, urbano e industrial, la contaminación y de la deforestación en la cuenca del río.

En su tránsito desde la cordillera de los Andes al mar Caribe, recibe diariamente unas 200 toneladas de residuos domésticos, según el Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial. La cuenca del río Magdalena presenta una tasa de erosión de 330 toneladas de suelo por hectárea al año, según el Departamento Nacional de Planeación, y una elevada carga de sedimentos; la navegabilidad del río también se ha lesionado. Adicionalmente, el régimen de lluvias ha cambiado por la deforestación y por planes de ordenamiento territorial irracionales, según expertos.

La colonización en la cuenca y el inadecuado uso de la tierra, especialmente en las tres últimas décadas, ha destruido más de 3,5 millones de hectáreas de bosque, que representan cerna del 50% del bosque originario. Especialmente la ganadería en la zona Andina, ha convertido en pastizales miles de hectáreas de bosque, afectando la estabilidad de los suelos, ha incrementado los procesos de erosión y ha alterando la dinámica del río.

El caso del río Bogotá, uno de los afluentes del río Magdalena, es muy crítico, puesto que se ha convertido en una alcantarilla a cielo abierto. Este río tiene una extensión de 380 kilómetros; allí se localizan 41 poblaciones, incluida Bogotá. Al pasar por la cuenca alta, el río Bogotá recibe contaminantes como: cromo, sulfuros, sangre y excrementos de las curtiembres y los mataderos. En su paso por la capital del país recibe 442 toneladas diarias de desechos, 89 kilogramos de plomo, 5,2 toneladas de detergent



CONTAMINACIÓN

 

La humanidad, siendo la única especie capaz de ejercer su dominio sobre el medio, y a su vez la que posee el potencial de conocer y entender los fenómenos de la naturaleza; siendo además, la única que puede idear soluciones a los problemas que ella misma genera. Es, paradójicamente, protagonista de un desequilibrio ambiental mundial sin antecedentes, generado por la producción incontrolable de sustancias tóxicas y residuos artificiales de alta permanencia. La cruda realidad ambiental que nos rodea no es más que el resultado de una sociedad consumista donde la balanza favorece a las industrias, al comercio y a la moda, más que a la salud.

AGUA

Ríos y Lagos

La ONU estima que dos terceras partes de la humanidad están en riesgo de sufrir de sed dentro de los próximos treinta años. De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, se considera que un agua está polucionada cuando su composición o su estado están alterados de tal modo que bajo esas condiciones no pueden ser empleadas para los diferentes usos que pueden hacerse en su estado natural (1961). Estas alteraciones pueden darse sobre las propiedades físicas, biológicas y químicas del agua, disminuyendo así su potabilidad para el consumo humano y su potencial de uso para actividades agrícolas o industriales.

En el país, una de las principales fuentes de contaminación de agua es la evacuación directa de aguas residuales, ya sea provenientes de las residencias, de fábricas, de minas u otros. Las sustancias más peligrosas provienen fundamentalmente de los residuos tóxicos, reactivos, inflamables y combustibles que produce la minería, la industria manufacturera, particularmente la industria del procesamiento del petróleo, la industria química y la industria de curtiembres (IDEAM, 1998). La industria alimentaria y de bebidas participan activamente en el aporte diario de 688 toneladas de materia orgánica e inorgánica a los ríos del país.

El incremento en el agua de sulfuros, amoníaco, nitratos y sustancias ácidas, por efecto de vertimiento ya sea de origen agrícola, industrial o residencial, puede ocasionar diversas enfermedades tras su consumo (elevadas cantidades de nitratos y fluoruros, por ejemplo, están relacionados con metahemoglobinemia infantil y fluorosis endémica crónica respectivamente). También cabe resaltar la presencia, cada vez más habitual de compuestos hidrocarburados y elementos como mercurio, plomo, cobre, zinc, selenio y cadmio. El agua contaminada transporta bacterias, y larvas de nemátodos que ocasionan diversas enfermedades gastrointestinales y respiratoriasa los animales y al hombre.

Mares

El exceso de materia orgánica en el mar, al igual que en el caso de los cursos de agua continentales, desencadena la proliferación de ciertas comunidades de bacterias que desestabilizan el funcionamiento normal del medio. La asimilación de elementos extraños en la biomasa de los niveles tróficos inferiores ocasiona la mortalidad de peces, y diversas enfermedades en quienes consumen animales marinos contaminados.

La contaminación del agua marina puede ser de origen propio o alóctono:

  • En el país unos 5 millones de personas habitan sobre las márgenes costeras, siendo considerables en muchos sitios las descargas de nitrógeno y fósforo. Los residuos industriales en zonas de litoral, vertidos sin ningún tipo de tratamiento.
  • Los océanos reciben buena parte de la contaminación proveniente de los ríos.

Legislación

Decreto 1594 de 1984. Reglamenta la eficiencia mínima en la remosión de la carga orgánica en las plantas de tratamiento de aguas residuales.

Ley 373 de 1997. Establece el programa para el uso eficiente del agua, haciendo énfasis en el reuso obligatorio.

 
AIRE

En Colombia, son liberados diariamente a la atmósfera óxidos de azufre, de nitrógeno y de carbono. El 39% de las emisiones atmosféricas son producidas por las industrias, y el 61% por los automotores. En general, estos compuestos son reconocidos internacionalmente por participar en la degradación del medio ambiente, y por tanto, de la calidad de vida de la población, causando enfermedades pulmonares y alteraciones nerviosas.

Disminución de la Capa de Ozono

El empleo de aerosoles, y en general cualquier actividad que libere clorofluorocarbonos, colaboran con la reducción de la capa de ozono. También los halocarburos de bromo, y los óxidos nitrosos producidos en la industria de abonos nitrofosforados, colaboran en la reducción de la capa de ozono.

Lluvia ácida

Los óxidos de nitrógeno y de azufre, los cuales son liberados ampliamente por el sector industrial (link), son los principales participantes en la formación de la lluvia ácida. La industria de cartón y papel, la de producción de ácido nítrico y los automotores, entre otros, registran este tipo de emisiones.

Efecto Invernadero

El vapor de agua, el CO2 y el óxido nitroso participan activamente en este fenómeno. En Colombia, además de los automotores, las industrias de abonos nitrofosforados, de producción de ácidos, de producción de panela en bloques y la fabricación de artículos de cerámica, contribuyen activamente al efecto invernadero. También participa el procesamiento de los residuos fósiles.

Legislación

Resolución 898 de 1995 sobre calidad de combustibles líquidos y sólidos utilizados en hornos y calderas de uso comercial e industrial y en motores de automóviles.

Resolución 005 de 1996 por la cual se reglamentan los niveles permisibles de emisión de contaminantes producidos por fuentes móviles terrestres a gasolina o diesel y se definen los equipos y procedimientos de medición de dichas emisiones.

Resolución 125/96 regula los criterios ambientales de calidad de combustibles líquidos y sólidos.

Resolución 1351/95 exige a las industrias Informes de Estado de Emisiones.

 

SUELO

La contaminación del suelo es favorecida gracias a la baja tasa de degradación de los compuestos. Estos pueden clasificarse en diversos tipos, de acuerdo a su naturaleza y orígen. Así, los contaminantes pueden ser:

Residuos Orgánicos: Procedentes de los elementos vegetales y animales.

Residuos Inorgánicos: Abarcan metales, plástico, papel, vidrio, telas, y muchos otros compuestos.

Polvo proveniente de emisiones industriales, y diferentes elementos didueltos en el agua que son absorbidos por el suelo.

PRINCIPALES CONTAMINANTES

INDUSTRIAS

Uno de los estudios más completos en cuanto a contaminación, con el fin de evaluar el impacto ambiental del sector industrial en Colombia, fue realizado por el IDEAM (1998). Luego de un análisis de las diferentes tecnologías empleadas para los procesos en varios tipos de industria, se concluyó que las siguientes tecnologías son las más negativas:

  • Fabricación de pulpa química de sulfato blanqueada, con sistema de recuperación química.
  • Extracción de aceite vegetal por prensado con centrifugación.
  • Fabricación de alcohol etílico por fermentación discontinua de melaza y destilación multietapa.
  • Fabricación de papeles varios por medio de la máquina Fourdrinier.
  • Fabricación de pulpa química de sulfato sin blanquear, con sistema de recuperación química.
  • Producción de cuero curtido al mineral con depilado químico, secado al vacío, y pintado mecánico.

El estudio evaluó la incidencia ambiental de los diferentes sectores productivos, mediante un sistema de información que incluía bases de datos y el correspondiente análisis en cuanto a tecnología, etapas de proceso, efectos sobre el medio, fuentes y niveles de contaminación.

  • Producción de abono nitrofosforado por vía fosfonítrica: Esta industria libera ácido nítrico, gases de fluoruros y amoniacales.
  • Fabricación de pulpas químicas por proceso "Kraft" con sistemas de recuperación química, con blanqueo y sin blanqueo: genera emisionbes de acido sulfhídrico y compuestos de azufre reducido, cloro en estado gaseoso y dióxido de cloro. Durante el proceso son empleados constantemente agentes químicos.

Los procesos relacionados con el sector alimentos fueron los principales aportantes de vertimientos orgánicos industriales; como resultado, aumentan la demanda química de oxígeno (DQO) y los sólidos suspendidos totales (SST) en el agua, y los residuos de biomasa (RB) en el agua o el suelo. Estos últimos pueden ser de origen animal o vegetal, y pueden tener un potencial importante de aprovechamiento que no es explotado al máximo.

  • Produción de alcohol etílico mediante fermentación discontinua de melaza y destilación multietapa: Producen vinasas como residuos líquidos.
  • Extracción de aceite vegetal por prensado con centrifugación: Liberación de aceite, grasa, ácidos y sodas con las aguas residuales. De acuerdo al estudio, por cada tonelada de aceite extraído, son producidas 1.6 toneladas de residuos de biomasa.
  • Producción de caramelos por cocción instantánea, mezclado manual y cámara de enfriamiento rápida: Se emplea frecuentemente agentes químicos para la limpieza y desinfección de los equipos.
  • Producción de azúcar por inbibición, clarificación por centrífuga, evaporación multiefecto y cristalización discontinua: Por cada tonelada de azúcar producida, se generan 1.8 toneladas en residuos de biomasa.

Otro proceso con alta capacidad de eutroficación del agua:

  • Producción cuero curtido al mineral, con depilado químico y secado al vacío: Requiere gran cantidad de insumos químicos. Se generan cantidades considerables de materia orgánica como grasa, pedazos de carne y piel.

Las siguientes actividades aportan residuos inorgánicos inertes y combustibles. Aunque no suponen riesgos a la salud, en muchos casos su bajo índice de renovación conlleva a una alta permanencia y acumulación en el suelo:

  • Producción de artículos cerámicos por molienda discontinua, secado por atomizado, moldeo por prensado en seco y monococción: Genera altas cantidades de arcilla inerte.
  • Tecnología para la producción de ladrillos refractarios por molienda discontinua, moldeo por prensado y cocción continua.
  • Tecnología para la producción de artículos de gres por molienda discontinua, moldeo por extrusión, secado artificial y cocción discontinua.
  • Tecnología para la producción de pulpa química al sulfato ("Kraft), blanqueada y sin blanquear con sistema de recuperación

Finalmente, de acuerdo a la Fundación MAFRE (1994; en: IDEAM, 1998), las siguientes actividades industriales producen residuos potencialmente tóxicos:

  • Industria del vidrio: Genera flúor y plomo.
  • Industrias gráficas e impresión: Hidrocarburos clorados y aromáticos.
  • Pinturas, barcines y tintas: Hidrocarburos, plomo, cadmio, bario, cromo, alcoholes y residuos plásticos.
  • Industria metalúrgica /galvánica: Hidrocarburos aromáticos, metales pesados, cianuros.
  • Metales férricos y acerías: Cobre, níquel, plomo, ácidos disolventes, hidrocarburos alifáticos.
  • Curtidos: Hidrocarburos, ácidos disolventes, metales y cianuros.
  • Plásticos: Hidrocarburos aromáticos, magnesio, cadmio, cobalto, cianuros, aminas y monómeros reactivos.

Las siguientes tecnologías destacaron en la emisión de gases contaminantes y potencialmente tóxicos:

  • Producción de abono nitrofosforado por vía fosfonítrica: Emite gases de óxidos de nitrógeno en proporciones que superan más de 7 veces a cualquier otra tecnología en esta clasificación.
  • Obtención de ácido nítrico diluido con absorción en cilindros a presión simple: presenta una alta emisión de óxidos de nitrógeno, aunque no se requiere de combustión para la producción del vapor.
  • Producción de alcohol etílico por fermentación discontinua de melaza y destilación multietapa: Emite altas cantidades de óxido nitroso y óxidos de azufre, debido a un elevado consumo de combustibles. Adicionalmente libera CO2 en cantidades importantes.
  • Obtención de pulpa química al sulfato blanqueada con sistema de recuperación química: Libera óxido nitroso.
  • Producción de panela en bloque con prelimpiadores, cámara ward y pailas evaporadas aleteadas: Produce óxido nitroso y altos niveles de óxidos de azufre, dependiendo del tipo de combustible empleado. Emite además CO2, en cantidades mayores a 1 tonelada / tonelada de producto.
  • Producción de papeles y cartón por medio de la fábrica Fourdrinier: Emite óxido nitroso y óxidos de azufre.
  • Fabricación de materiales eléctricos cerámicos: Libera altas cantidades de CO2.

El IDEAM recalca que el grado de emisión de los compuestos mencionados puede reducirse en muchos casos, si se emplea como combustible gas natural en lugar de combustóleos o crudos.

En cuanto a los combustibles fósiles, la combustión de hulla y petróleo son los responsables de la emisión de altas cantidades de SO2, mientras que la producción de gas natural y carbón liberan metano. Se calcula que los combustibles fósiles aportan un 25% de los óxidos de nitrógeno producidos en el mundo.

Para 1996, Colombia producía el 33% de la producción neta de carbón bituminoso y el 7,5% del petróleo en Iberoamérica. Se calcula que actualmente produce unos 754 millones de pies3 / día de gas natural; si bien la perspectiva económica de estos recursos parece ser muy prometedora, deben mejorarse los procesos y minimizar al máximo el daño ambiental que pueda causar su explotación.

Artículo 16 de la Ley 23 de 1973: Sobre la creación de los seguros Ecológicos, como medio de apoyo a las personas perjudicadas como consecuencia de daños al ambiente y a los recursos naturales. Permite así penalizar los delitos ambientales.

CIUDADES

Residuos Sólidos

Particularmente en los asentamientos marginales de las ciudades, se presenta la contaminación de los riachuelos por vertimiento directo de las basuras. Mientras sean pocas las ciudades y municipios que cuenten con rellenos sanitarios reglamentarios, hay un amplio riesgo de percolación de líquidos que llegan a las aguas superficiales y subterráneas. Se estima que entre Bogotá, Cali, Medellín y Barranquilla, se producen semanarmente unas 88.100 toneladas de basura, de las cuales sólo es recogido el 70%. El resto de residuos sólidos permanece en el medio, esto es en las calles, caños, alcantarillas y potreros.

Entre las ciudades que presentan una recolección de basuras del 100% se encuentran Bucaramanga, Pereira, Cali, Neiva y Riohacha. La ciudad con mayor deficiencia del servicio es Bogotá, con un 54% (Ministerio de Desarrollo, 1996). Existen cuatro sistemas en el país para la disposición final de los residuos sólidos:

  • rellenos sanitarios
  • botadero a cielo abierto
  • enterramiento
  • manejo integral.

Lo ideal en cuanto a soluciones, es la gestión integral de los residuos, respalda por las políticas ambientales y por la comunidad en general, empleando herramientas como el recliclaje a gran escala, la formulación conjunta de un solo proyecto para varios municipios y la implementación de manejos agroecológicos como el compostaje y la lombricultura.

En cuanto al sector industrial, las actividades metalúrgicas, de conservas, papel, sustancias químicas, mataderos, refinerías de petróleo y fabricación de cuero, producen una cantidad aproximada por año de 1,2 millones de toneladas en desechos sólidos. Existe actualmente una alternativa impulsada por el gobierno, que consiste en el intercambio de residuos y subproductos industriales, mediante transacciones de compraventa entre demandantes y ofertantes, permitiendo así que una buena parte de sus componentes sea reintroducido en las cadenas productivas.

Reciclaje

Dentro de los requerimientos para un conveniente tratamiento de las basuras, se encuentra la colaboración ciudadana en una práctica tan sencilla como es el seleccionamiento previo del material que puede ser reutilizado. No hacerlo puede retrasa y dificulta el proceso drásticamente.

  • En Colombia, la compra de material reciclado para la industria papelera, generó una tasa de recuperación del 44.3% en 1990.
  • El vidrio es 100% reciclable.
  • El plástico y el metal están presentes en cantidades importantes, pero requieren de una gestión organizada para su reciclaje en el país.

Convenio de Basilea

Colombia firmó el convenio mediante el cual se controlan los movimientos transfronterizos de los desechos peligrosos y su eliminación. Es ejecutable mediante el artículo 81 de la Constitución, que prohibe la importación y posesión de desechos peligrosos. La prohibición incluye así armas químicas, biológicas y nucleares, o residuos de los mismos.

Aguas Residuales

Este aspecto ha sido recientemente documentado por la Contraloría General (2000):

Aunque en Colombia existen alrededor de 170 plantas de tratamiento de aguas residuales, se calcula que del volumen de agua generado por el sector urbano, sólo el 0.21% recibe tratamiento antes de ser descargado a los cuerpos de agua. En promedio, las plantas liberan un 19% de agua en las mismas condiciones en que es recibida.

Existen grandes inequidades por departamentos: Mientras Cundinamarca dispone de 24 plantas de tratamiento, Chocó, con 22 municipios y Cauca con 39 no poseen ninguna. En el departamento del Valle, sólo el 12% de los municipios cuenta con un sistema de tratamiento de aguas residuales. En el distrito de Barranquilla sólo el 1% de las aguas industriales y el 6% de las aguas domésticas reciben manejo adecuado.

Entre los ríos que actualmente reciben aportes constantes y considerables de aguas residuales sin tratar, se encuentran el Río Magdalena, el Río Cauca y el Río Bogotá. Las emergencias sanitarias suelen presentarse en época de lluvias, cuando hay desborde de los ríos y letrinas, exponiendo a la población a epidemias y diversas afecciones del tracto digestivo.

Una alternativa desarrollada recientemente es el empleo de plantas acuáticas, las cuales mejorarían la eficacia del tratamiento de aguas al interactuar con las lagunas de estabilización, ya que absorben mayor cantidad de sustancias como nutrientes y metales pesados (Valderrama, 1997).

Plaguicidas, herbicidas y fertilizantes

En el sector rural, el uso sin control de plaguicidas, herbicidas y fertilizantes es el principal causante de contaminación del suelo y el agua. Dentro de las actividades practicadas a gran escala en el país, la floricultura es una de las que contamina los cuerpos de agua, debido al descargue de químicos por lavado del suelo. Dentro de las unidades de producción agrícola, los minifundios y cultivos familiares son los que menos control ejercen sobre el empleo de agroquímicos.

Se calcula que más de 50 empresas a nivel nacional importan por lo menos 510 productos químicos para usos agrícolas. Muchos de ellos ya han sido prohibidos en países desarrollados, pero justamente son sus empresas las que proveen a los países en desarrollo, los mismos productos a bajo costo. Igualmente, incrementan considerablemente los precios de agroquímicos modernos menos perjudiciales.

Dentro de los aspectos a considerar en la amplia gama de estos compuestos, tenemos:

  • Toxicidad. Los efectos del compuesto en humanos y mamíferos puede variar desde alergias hasta dolencias agudas y la muerte.
  • Bioacumulación. Varios de los cidas se acumulan en ciertos tejidos en particular. Los plaguicidas lipofílicos, son aquellos que permanecen en el tejido graso de los peces. Otros se metabolizan y son eliminados con la excresión.
  • Afinidad. Los compuestos pueden ser afines a la materia sólida del suelo, a la materia líquida de los cuerpos de agua, o puede ser favorecida la volatilización. De la naturaleza de afinidad depende el grado de persistencia.
  • Persistencia: La biodegradación del compuesto puede ser de sólo unos meses hasta años. Los plaguicidas modernos suelen tener una vida media que corresponde con el tiempo durante el cual la plaga debe ser controlada.

En cuanto a los efectos de estos agroquímicos, no han sido evaluados seriamente en el país pero son insistentes y crecientes las denuncias de la población campesina en general sobre diferentes dolencias y sintomatologías. El daño más difícil de reparar, es el desequibrio ecológico que genera la contaminación en los diferentes ecosistemas: la disminución de ciertas poblaciones, que causan por tanto una reacción en cadena. Esto a su vez puede generar fenómenos de plagas, pérdida de la biodiversidad, y reacciones mutagénicas en todos los niveles de la vida, incluyendo el hombre.

RUIDO

Los altos niveles de ruido pueden ser ocasionados por las industrias (con un ,50% de la emisión total), el tráfico vehicular y aéreo. De acuerdo a la Contraloría (2000), el siguiente es el resumen para el sector Industrial:

SECTOR INDUSTRIAL
% de participaciónen la emisión de ruido
PEQUEÑA INDUSTRIA
40
INDUSTRIA METALMECÁNICA
28
TURBINAS
18
INDUSTRIA DE ALIMENTOS
6
INDUSTRIA DE MADERAS
4
INDUSTRIA TEXTIL
2
COMPRESORES
2

Fuente: Contraloría General de la República 2000.

La contaminación acústica causa daños en el órgano del oído que pueden ir desde la llamada fatiga auditiva hasta los traumatismos acústicos que significan simplemente la pérdida irreversible de la capacidad auditiva. El ruido en las industrias es uno de los problemas más críticos relacionados con la salud ocupacional.

Resolución 8321 de 1983: Establece los límites permisibles de ruido.

AUTOMOTORES

El número de vehículos circulantes se ha incrementado ampliamente en los últimos años. Colombia cuenta con cerca de 2 millones de vehículos, concentrados en las capitales, emisores diarios de óxidos de nitrógeno, carbono y azufre e hidrocarburos. El transporte es el responsable del 60% de la contaminación atmosférica en Colombia.

Las emisiones pueden reducirse hasta en un 95% mediante mejoramientos tecnológicos que incluyen:

  • Utilización de catalizador (vehículos modelo 98 en adelante)
  • Refinación de los combustibles
  • Combustibles alternativos
  • Inspección y mantenimiento periódicos

Resolución 909 de 1996

Decreto 948 de 1995

Resolución 1048 de 1999

 

METALES PESADOS

Estos contaminantes inorgánicos, acogidos por a partir de la Revolución Industrial gracias a sus propiedades de alta resistencia a la degradación, han venido incrementando sus concentraciones en el medio ambiente. Por ejemplo, la acumulación de plomo en hielos de Groenlandia se quintuplicó desde 1950.

Son metales contaminantes y de uso común el plomo, el cadmio, mercurio, aluminio, zinc, níquel y cobre. Los efectos en humanos van desde problemas pulmonares hasta intoxicación y cáncer; en algunos casos producen aberraciones cromosómicas que se detectan en la descendencia con rasgos anormales. Se ha comprobado que el cadmio se acumula en los riñones, provocando una alteración tubular y que los niños son la población más susceptible a la intoxicación por ingestión de plomo. Este material es producido en gases provenientes de diferentes industrias, es transportado por las lluvias y las aguas residuales, y se acumula en el sueloen altas cantidades.

El mercurio es uno de los cvontaminantes más comunes. Proveniente de las fábricas de papel, pinturas y baterías, entre otros, es desechado junto con lon las basuras; los derivados de mercurio se metilan en el agua para dar metilmercurio, el cual es incorporado en las cadenas tróficas, amplificando cada vez más su concentración.

Los efectos que pueden causar en plantas dependen del rango de tolerancia de cada especie, y del metal contaminante. Pueden ocasionar marchitamiento, amarillez, deformación de las hojas y raíz, y pudrición de los tejidos. Los máximos valores tolerables de metales pesados, estimados para cualquier especie vegetal son de:

259.2 (40 - 530) microgramos /g de peso seco para Zn.

58.2 (9 - 93) microgramos /g de peso seco para Cu.

3.2 (1 - 8) microgramos /g de peso seco para Cd.

90.0 (27 - 245) microgramos /g de peso seco para Pb.

Si bien es imposible un control drástico de los aportes de los metales pesados por la demanda de los productos industriales, dentro de las medidas importantes a tomar se propone:

  • Minimizar el consumo de comida enlatada.
  • Evitar el uso de aditivos de plomo en la gasolina.
  • Prohibir las pinturas que contienen plomo.
  • En las poblaciones y ciudades ribereñas o costeras debe existir un manejo estricto y por separado de los residuos de mercurio, en particular de baterías o pilas.
ACTIVIDAD CARBONÍFERA

Las minas de carbón en el departamento de Boyacá fueron objeto de auditoría ambiental por parte de la Contraloría general de la República. Los aspectos más relevantes publicados en el informe de 1996 son:

  • Ventilación: La ventilación en muchos casos suele ser menor a la estipulada por el decreto 1335 de 1987del ministerio de minas. Al escasear el aire dentro de la mina aumenta la posibilidad de riesgo en los trabajadores por inhalación de partículas de polvo.
  • Desagüe: La intervención de fuentes de agua subterráneas y la posterior extracción con bombas manuales, eléctricas o de gasolina, implican la contaminación con ácido sulfúrico, combustibles y metales. En la mayoría de los casos, el agua residual es conducida a través de un alcantarillado sin ningún tipo de tratamiento y es vertida en las fuentes de agua. En Boyacá se producen 3m3 de carbón / tonelada de vertimiento.
  • Lavado y Coquización: Se reporta hundimiento del suelo por mal manejo de los residuos. De acuerdo a estimacimaciones, en las minas subterráneasse produce 1millón de m3 de estériles en 0.33 toneladas de carbón explotado. El componente atmosférico se ve afectado por la emisión de partículas de gas metano.

La actividad carbonífera pequeña y mediana, en resumen, tiene bajos rendimientos y poca productividad debido al poco apoyo institucional y a los escasos recursos técnicos y administrativos con que cuentan los mineros.

 

IMPACTO AMBIENTAL DE LOS CULTIVOS ILÍCITOS

El conjunto de actividades que encierran los cultivos ilícitos desde la adecuación del terreno hasta el producto final de las bases de coca y amapola, está generando un impacto ambiental de considerables proporciones. Los efectos debidos al cultivo y procesamiento de drogas, particularmente de la cocaína, comprometen el medio edáfico en composición y estructura, e involucran también los cuerpos superficiales y subterráneos de agua

Los procedimientos de tala y quema, y las posteriores labores de cultivo implican una remosión y transformación de la cobertura vegetal, que en muchos sectores del territorio colombiano superan la

capacidad de carga del suelo. La toxicidad de los herbicidas afecta primordialmente a la micro y macrofauna del suelo: bacterias simbióticas, larvas, lombrices de tierra, organismos translocadores de nutrientes, entre otros. En cuanto al glifosato, sus aportes de fósforo al medio acuático ocasiona problemas de eutroficación (Pinillos, 1996), y reducen la calidad del agua para consumo.

Los sembradores de amapola aplican úreas sustituídas al cultivo para evitar la acción del glifosato. Los cultivos lícitos, en cambio, presentan síntomas de marchitamiento, secado, putrefacción y muerte; estas señales se han comprobado en pastos, tomate, chontaduro, papaya, yuca, arveja, papa, cebolla, fríjol y plátano. También se ha reportado la pérdida en más de 6.000 millones de pesos en cultivos frutales en Tibaná, Boyacá (Def. del P. 2000).

Los precursores e insumos químicos requeridos para el procesamiento de hojas de coca y el látex de amapola se acumulan en el suelo y son vertidos a los nacederos y corrientes de agua luego de las lluvias. Muchos de ellos presentan una alta tasa de residencia. Anualmente son requeridos unas 200 mil toneladas de insumos químicos y sólidos, entre los que se encuentran: cemento, gasolina, herbicidas, fertilizantes, permanganato de potasio, plaguicidas, acetona, cloroformo, éter etílico, ácido clorhídrico, ácido sulfúrico, amoníaco, carbonato de sodio, metanol, disolventes alifáticos, thiner, acetato de etilo, acetato de butilo, diacetona y tolueno. Sobra mencionar los daños proporcionados por estos compuestos a los diferentes ecosistemas y al medio ambiente en general.

 

ELECTROPOLUCIÓN

Este tipo de contaminación ha cobrado fuerza con el desarrollo y la posterior puesta al mercado de un sinnúmero de aparatos portátiles eléctricos y electrónicos, siendo los más comunes los celulares y radioteléfonos.

Todo artículo que funciona con microondas digitales de alta frecuencia, libera energía electromagnética que tiene una alta repetitividad y permanencia en el medio ambiente, generando contaminación. Por otra parte, se ha demostrado el efecto nocivo que tienen este tipo de ondas en la salud humana, alterando el funcionamiento normal del cerebro, particularmente de la glándula pineal. Estudios realizados por diferentes investigadores europeos concluyeron que la exposición urbana de las personas a electropolución, desestabiliza el ritmo de onda cerebral por más de 24 horas (este es el tiempo de anormalidad que sufre una persona si respondiera sólo una llamada de un teléfono celular).

La alta frecuencia de las radiaciones de microondas de telefonía móvil, les conferiría ciertas propiedades cercanas a las de ondas ionizantes, pudiendo entonces producir, en los casos más graves, efectos cancerígenos. Menores frecuencias tienen efectos a largo plazo, todos relacionados con el estado neuronal e inmunológico de la persona: estrés, insomnio, dolor de cabeza y depresiones; al intensificarse el problema pueden llegar a ocasionar pérdida de la memoria, tumores cerebrales, cáncer y leucemia.