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LA CONSTITUYENTE

2008-01-08

En clase magistral sobre derechos humanos en Talca

JUEZ GUZMAN PIDE ASAMBLEA CONSTITUYENTE

 

El ex ministro de la Corte de Apelaciones de Santiago, Juan Guzmán, llamó a tener una nueva Constitución en Chile, a través de la conformación de una Asamblea Constituyente, para lo cual sostuvo que se requiere que la gente inscriba dicha demanda en las próximas elecciones municipales, parlamentarias y presidenciales.

En este sentido, afirmó que el actual modelo político y los bloques que lideran dicha representación, no permiten representar debidamente a las minorías y tampoco logran expresar las más variadas demandas sociales, contando entre ellas a los grupos originarios.

El ex juez efectuó dichas declaraciones al ofrecer una clase magistral sobre derechos humanos en el Teatro Regional del Maule, cuya entrada fue liberada y que convocó a numerosas personas, entre dirigentes sociales, autoridades y estudiantes de derecho. La actividad fue organizada por la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos de Talca.

Concepto Amplio

Al respecto, Juan Guzmán comentó que Chile no puede liderar el concierto internacional en materia de derechos humanos, al no ratificar aún el estatuto de la Corte Penal Internacional, lo cual –en su opinión- permitiría sancionar delitos como genocidios y crímenes de guerra. "Por otra parte, vemos que en Chile se privilegian las transnacionales y grupos pequeños de empresarios, destruyendo la naturaleza y el hábitat de los grupos originarios, con la instalación de represas y centrales hidroeléctricas, lo cual ha significado una nueva forma de genocidios, dañando para siempre los recursos naturales", dijo.

 

En este sentido, destacó que "estamos en una lucha a favor de los derechos humanos, en un concepto amplio que va más allá de la protección de personas que son víctimas de aparatos estatales de represión. Es una nueva forma de entender este concepto tan importante en nuestra sociedad contemporánea".

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En marcha Movimiento Ciudadano por una Asamblea 
        Constituyente para Chile.

Partió el movimiento de

Ciudadanos por una Constitución

Democrática

 

Ciudadanos por una Nueva Constitución. “Aquí están llamados a integrarse todos los chilenos y chilenas decentes que no quieren comenzar un nuevo siglo de independencia con una institucionalidad dictatorial, excluyente y antidemocrática, que fue impuesta en Estado de Sitio, a la fuerza y sin registros electorales. Aquí deben estar todos, con grandeza de espíritu, amplitud y generosidad, para construir este gran torrente que dará a Chile una nueva Constitución, por primera vez surgida del Soberano, del real detentor del poder en una democracia: el Pueblo”, dijo en el acto el dirigente Gustavo Ruz, uno de los organizadores del Movimiento social. 

Santiago.- Con una concurrencia variada y numerosa se realizó, en el Palacio Ariztía, el sábado 21 recién pasado, el primer acto público del movimiento de ciudadanos que se pone como meta cambiar la actual institucionalidad, a través de una Asamblea Constituyente, por una Constitución realmente democrática.

El acto fue presidido por el abogado Roberto Garretón, el presidente de la FECH Giorgio Boccardo, el economista Jacques Chonchol, la dirigenta del Colegio de Enfermeras Celsa Parrau y el sociólogo Gustavo Ruz.

Tarea para la juventud estudiantil

El primero en hacer uso de la palabra, tras una proyección de fichas en diapositivas explicativas que estuvo a cargo de la artista Vicky Larraín, fue el presidente de la FECH quien destacó la necesidad de que los jóvenes se hicieran parte de este movimiento, incluso desde el mundo de los no inscritos –como es su caso-, pues mayoritariamente esta decisión de no participar en los eventos electorales proviene de la gran decepción que la llamada “clase política” ha provocado en los jóvenes.

Para Boccardo un movimiento que se plantea objetivos fundantes de una nueva institucionalidad tiene mucho porvenir en el ámbito de los jóvenes, pero es necesario generar espacios de real participación para que toda esa fuerza y rebeldía asuma el protagonismo que merece.

La EXPRIENCIA COLOMBIANA
El abogado Roberto Garretón centró su intervención en relatar la experiencia de Colombia, donde la iniciativa de una nueva Constitución surgió desde el movimiento estudiantil, utilizando para ello la misma institucionalidad electoral en la que se intervino el voto con la exigencia de Asamblea Constituyente. “Allá se colocaron los votos en un sobre y junto a esas papeletas se puso una que decía ‘Asamblea Constituyente’ y aparecieron dos millones de papeletas en los primeros comicios. Ello forzó que, en la elección siguiente, se sumaran las papeletas que llamaban a una Asamblea Constituyente, que fueron más que los votos que obtuvo César Gaviria, que ganó, y los otros dos postulantes que lo siguieron”, señaló el abogado. La idea es realizar una primera muestra de fuerza, “pacífica, subversiva pero pacífica”, según Garretón, en las elecciones municipales del próximo año.

Intervención de Ruz
Para cerrar las intervenciones, Gustavo Ruz expuso sobre el surgimiento de esta iniciativa, “que no pretende ser otra acción testimonial, pues haremos todo lo que esté a nuestro alcance para que termine en victoria”, expresó el sociólogo y ex dirigente socialista.

“Aquí están llamados a integrarse todos los chilenos y chilenas decentes que no quieren comenzar un nuevo siglo de independencia con una institucionalidad dictatorial, excluyente y antidemocrática, que fue impuesta en Estado de Sitio, a la fuerza y sin registros electorales. Aquí deben estar todos, con grandeza de espíritu, amplitud y generosidad, para construir este gran torrente que dará a Chile una nueva Constitución, por primera vez surgida del Soberano, del real detentor del poder en una democracia: el Pueblo”.

Los asistentes
Entre las numerosas personas que acudieron a esta cita, de un heterogéneo espectro social, político y etáreo, se vio al abogado Juan Enrique Prieto, el ingeniero Carlos Tomic, el economista Orlando Caputo, la abogada y presidenta de la Rama Chilena de la Asociación Americana de Juristas Graciela Alvarez, los integrantes de la dirección nacional del Movimiento Patriótico Manuel Rodríguez, Roberto Muñoz y Marco Díaz; el senador Nelson Avila, el diputado Marco Enríquez-Ominami, los dirigentes del Partido Humanista José Gabriel Feres y Fernando Lira, el sociólogo Manuel Antonio Garretón, el vocero de la Comisión Funa Julio Oliva, el presidente de la ANEF Raúl de la Puente, el director de Fortín Mapocho.com, Héctor Vega; el dirigente socialista Francisco Bucat, dirigentes de la Agrupación Nacional de Ex Presos Políticos y de su organización metropolitana, representantes de los familiares de los 119 (Operación Colombo), integrantes del movimiento Generación ’80, dirigentes de la Juventud Socialista y de la Radical, militantes del Partido Comunista, como también representantes del mundo mapuche, feminista y ambientalista.

Saludos nacionales e internacionales
Al cierre del acto se leyeron saludos del presidente de la Confederación de Trabajadores del Cobre, Cristián Cuevas, quien a esa hora participaba de la toma de las oficinas de CODELCO; de Tomás Hirsch y del senador Alejandro Navarro, como también las adhesiones del abogado Juan Guzmán Tapia, Carmen Soria, ANAMURI, Hernán Bosselín, Mónica Echeverría, Jorge Arrate, Raúl Zurita, Fernando Castillo Velasco, Enrique Silva Cimma, Javiera Parada Ortiz, Myriam Verdugo, de los chilenos residentes en Argentina agrupados en la FEDACh, de chilenos en Suecia, Bélgica, Canadá, Alemania, Francia y Suiza.

 


   En el evento, que repletó la Sala de Plenarios de la FECH en Santiago, se
discutió un documento – borrador en el que se postula “una nueva Constitución Política del Estado en la que se garanticen los derechos humanos, económicos y sociales, restableciendo la soberanía nacional a manos del pueblo de Chile”.
   El abogado Roberto Garretón explicó la imposibilidad de reformar la actual constitución pinochetista en el marco del actual sistema político chileno y describió el proceso desarrollado en Colombia que, tras una propuesta de la Federación Universitaria, obligó a las autoridades a convocar a una consulta a todo el electorado, en la que obtuvo amplia mayoría la opción de convocar a una Asamblea Constituyente, de la que emanó la actual Constitución Política de ese país, una de las más democráticas del continente.
   A continuación se mencionaron las numerosas adhesiones que ha concitado esta iniciativa de ciudadanos que en Chile y en el exterior, superando divergencias de orden ideológico y valórico, se han decidido a participar en esta gran batalla
democrática cuya amplitud sólo es comparable con el abanico de fuerzas antidictatoriales que confluyó en la Asamblea Democrática, en los años 80 del siglo pasado.  Como resolución principal de la jornada, se acordó emprender múltiples iniciativas que permitan reunir decenas de miles de adhesiones a la demanda de una nueva Constitución Política del Estado de Chile.
   Se resolvió, además, realizar un acto público en el transcurso de las próximas semanas para difundir el texto definitivo del llamamiento con las primeras mil adhesiones, entre las que se cuentan el ex Rector de la Universidad Católica,
Fernando Castillo Velasco, los dirigentes universitarios Giorgio Bocardo, Felipe Hazbún y Eduardo Arancibia, los sindicalistas Etiel Moraga, de la CUT, Nelson Viveros de la ANEF y Oscar Torres, de la Plataforma Rural por la Tierra, los ex Ministros Jacques Chonchol, Humberto Martones,
Enrique Silva Cimma, Jorge Arrate, los abogados Mauricio Salinas, Julio Stuardo
González, Miguel Ávila, Héctor Salazar Ardiles, Humberto Lagos Schufenegger,
Roberto Ávila; los dirigentes políticos Carmen Lazo, Carlos Moya, Luis Casado,
Lautaro Videla, Esteban Silva, Carlos Tomic, Jorge Cisternas, Atilio Barrios, María
Emilia Marchi;  los académicos Roberto Aldunce, Pedro Alejandro Matta, Orlando
Caputo, Graciela Galarce, Danilo Salcedo, Héctor Vega, Claudio Pérez, Sergio
Muñoz, los dirigentes sociales Miguel Retamal, Ramón Núñez, Alfredo Estrada,  
Patricio Valenzuela, Fernando Lira, Celsa Parrau, Gustavo Ruz, Juana García,
Edgardo Condeza; los artistas Vicky Larraín, Aníbal Reyna, Toño Kadima y Mónica
Echeverría,
entre otros.
   El texto del llamamiento, que recoge las enmiendas formuladas durante esta asamblea, es el siguiente:
   Por la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente
La Constitución Política del Estado no representa la voluntad soberana del pueblo chileno. Fue impuesta en 1980 para legitimar una dictadura que violó los derechos humanos y enriqueció a un puñado de empresarios que, mediante espurias privatizaciones, se apoderaron de la mayor parte del patrimonio público forjado con el trabajo y ahorro de generaciones de chilenos.
   La Constitución actual ampara a los poderes fácticos que ayer se sirvieron de la tiranía y que hoy gozan de ocultos e irritantes privilegios, ejerciendo un control decisivo sobre la economía, las instituciones políticas y los medios de comunicación. No sólo es ilegítima en su origen. Es, además, antidemocrática, porque privilegia la renta y el lucro por sobre la dignidad humana, deja los
principales resortes del poder económico y jurídico fuera del alcance y control de la ciudadanía y establece obstáculos insalvables para su modificación. Representa, en definitiva, la continuidad jurídica de la dictadura e impide el establecimiento de
un régimen verdaderamente democrático.
   Todas y cada una de las frustraciones, dolores y angustias que afectan gravemente la subsistencia y el bienestar de la gran mayoría de los chilenos, derivan de un modelo económico e institucional que, amparado en la Constitución de 1980, favorece la concentración monopólica de la propiedad y agudiza la injusticia social. Así, el capital extranjero ha llegado a controlar la mayor parte
del cobre, los recursos hídricos, el sistema previsional, la energía, el sistema bancario y las telecomunicaciones, sangrando, a perpetuidad, el esfuerzo del trabajo nacional. La inestabilidad y la precariedad del empleo, la deficiente atención en salud, educación y vivienda, la gravísima destrucción del ecosistema, el deterioro de la calidad de vida en nuestras ciudades, la impunidad que beneficia
a muchos civiles y militares responsables de graves crímenes contra la humanidad, la discriminación y el desconocimiento de los derechos de los pueblos originarios, la corrupción y el clientelismo presentes en el aparato público, la crisis del transporte urbano y la escandalosa y creciente desigualdad entre ricos y pobres, son resultado de un modelo económico e institucional que se ampara en el Decreto Ley Nº 3464, dictado bajo Estado de Sitio por la Junta Militar bajo la denominación de  
“CONSTITUCIÓN POLÍTICA DEL ESTADO”.  Las reformas parciales aprobadas en el plebiscito de 1989 y por el Parlamento, desde 1990, han dejado intacta su naturaleza plutocrática y autoritaria.
   Porque nos asiste la convicción de que la mayoría de los chilenos, más allá de sus diferencias ideológicas o valóricas, rechaza la constitución pinochetista, hemos decidido iniciar un proceso de consulta y organización ciudadana para exigir la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente encargada de elaborar una nueva Carta Fundamental, que restablezca los grandes avances democráticos que Chile alcanzó en el siglo veinte, que haga efectivas las libertades y derechos proclamados en las heroicas jornadas de lucha contra la dictadura y que restituya la soberanía nacional a manos de su único titular: el pueblo de Chile.
   Deberemos afrontar enormes obstáculos que opondrán quienes se obstinan en mantener sus mezquinos privilegios, a saber: la oligarquía y el autoritarismo de viejo cuño que han sido capaces de cooptar a dirigentes políticos que, en el pasado, criticaron a la dictadura pero que actúan ahora como administradores de su nefasta herencia.
   Para conservar la vieja institucionalidad, las elites privilegiadas fomentan la apatía ciudadana y desalientan todo signo de cohesión y solidaridad en la base social. Resultado de lo anterior es que, en 1989, los ciudadanos que no participaron en las elecciones, o votaron  nulo o blanco, representaban el 15,4%. Después de 16 años aumentaron al 42,5%. Confirma esta tendencia el hecho de
que entre el 85 % y el 90 % de los chilenos desconfían del parlamento, del Poder Judicial y de los partidos políticos.


LLAMAMIENTO
   El rumbo actual del país compromete gravemente el futuro de las jóvenes generaciones y nos conduce inexorablemente a la pérdida de independencia, libertad y dignidad. Chile, con su colosal riqueza y su extensa trayectoria republicana, se encuentra en condiciones de proveer, con creces, la satisfacción de las necesidades materiales, culturales y espirituales de toda su población. Para que ello sea una realidad, no podemos soslayar los temas institucionales.
   No hay razones para resignarse y permitir que nuestro país permanezca, por tiempo indefinido,  bajo la tutela del capital foráneo y los poderes fácticos locales.
   Apelamos, por ello, a todas las reservas morales de la nación, a todos los trabajadores, hombres y mujeres, que a diario viven en la incertidumbre de su frágil subsistencia, a todos los empresarios hastiados de los privilegios que se otorgan al capital extranjero, a todos los jóvenes que culminan agobiadoras jornadas de estudio con un título de cesantes, a los sectores religiosos que constatan la falta de escrúpulos y de valores de quienes amasan fortunas
atropellando la dignidad y los derechos ciudadanos;  a los adultos mayores, que tras una vida laboriosa son condenados a la pobreza por las AFP que se apropian de sus ahorros previsionales con fines especulativos; a lo mejor de la intelectualidad, a nuestra comunidad científica y académica, a nuestros artistas y gestores culturales, a los pueblos originarios, a todos los sectores que sufren
discriminación de clase o de género, para que sean parte activa en esta gran fuerza social y política que demanda un orden social e institucional en armonía con nuestro desarrollo histórico y cultural, abierto al conocimiento y a las nuevas tendencias que se plantean la defensa de la especie humana ante el peligro de una nueva catástrofe ecológica de impacto mundial.
   Factor fundamental para el éxito de esta tarea es la superación constructiva del sectarismo, el mesianismo y el dogmatismo, vicios que –paradojalmente- sirven a la mantención del status quo, porque contribuyen a neutralizar la fuerza de la mayoría ciudadana inspirada en ideales superiores de soberanía, dignidad y libertad.
   Nuestro objetivo no admite postergaciones ni ambigüedades: generar un gran movimiento ciudadano que exija la convocatoria a una Asamblea Constituyente que redacte una nueva Constitución Política del Estado en la que se garanticen los derechos humanos, económicos y sociales, restableciendo la soberanía nacional a
manos del pueblo de Chile.
   Entre otras acciones proponemos que, en las próximas elecciones municipales, al momento de marcar nuestra preferencia, escribamos en la papeleta la frase “Constitución democrática ahora” lo que, según la ley vigente, no invalida el sufragio.
   Vigilaremos que esos votos sean rigurosamente escrutados, computados y contados.
   Llamamos a todos los chilenos y chilenas –donde sea que se encuentren- para que, desde ahora mismo, suscriban este llamamiento, promuevan debates y emprendan múltiples iniciativas tales como plebiscitos comunales, o barriales, foros y charlas en agrupaciones estudiantiles, poblacionales, campesinas,  colegios profesionales, etc.,  que pongan de manifiesto el mayoritario apoyo de los chilenos a una nueva Carta Fundamental.
   De esta forma, paso a paso, se irá configurando una gran fuerza unitaria que represente la aspiración colectiva de quienes amamos a Chile y nos sentimos parte de un pueblo que, recogiendo las lecciones de la historia, asume la construcción de su propio destino, entrañablemente hermanado con el de los pueblos latinoamericanos y con la paz y la solidaridad en todo el planeta.