¿CÓMO ORGANIZAR LA CONSTITUYENTE?

Recomendaciones para el trabajo

La tarea de empezar a organizar LA ASAMBLEA CONSTITUYENTEes de todos los que piensan y aspiran a un cambio sustantivo en la estructura del estado chileno. Para ello es importante, a todo nivel, empezar a conversar la idea de lo que Chile es hoy y de lo que podría ser, si todo el pueblo toma control y dirección de las instituciones del país. Recomendamos algunas acciones:

 

1.- Provocar reuniones familiares, laborales, poblacionales y estudiantiles. Conversar la idea y analizar lo que hay y lo que podría ser Chile. ¿Cuál es el sueño que tenemos de Chile para el bicentenario?  Conocer textos y pasajes de la historia de Chile, en que la plutocracia se ha atribuido el poder de gobernar Chile y de repartirse los bienes nacionales. Estudiar la verdadera Historia de Chile y no la que cuenta la oligarquía para preservar su imagen de honestidad.

2.-  Tomar decisiones e iniciar un trabajo en poblaciones, en el sector rural, dentro de las comunidades de los pueblos originarios, en centros de trabajo y estudiantiles. Invitar a otros a participar de esta idea y ha comprometerlos en el cambio institucional de Chile. Formar grupos o células de base, que se identifiquen en sus ideales sociales, políticas y económicos para construir El Nuevo Chile o la Segunda República. Los grupos podrán tomar nombres de personajes chilenos o latinoamericanos (Neruda. Mistral, Helder Cámara, Obispo Romero, Francisco Miranda, Sandino,  Lautaro, etc.).

 

3.-  Ubicarnos dentro del contexto Latinoamericano. Conocer la Historia de nuestra América, sus próceres y sus ideas unitarias. Nuestra tarea es integrarnos a la Gran Patria Bolivariana. Conocer sus experiencias histórica y adherirnos a ellas.

4.-  Desarrollar una extensiva e intensa campaña de publicidad. Usar de papeles con la leyenda “Asamblea Constituyente” y dejarlos esparcidos en lugares de uso público. Enviar cartas a los diarios, a los sitios electrónicos (web) y usar del correo electrónico y físico para esparcir y distribuir copiosamente esta idea: “Llamamos a una Asamblea Constituyente y a recupera Chile para todos los chilenos”. Se puede hacer rayado mural, escribir en los pizarrones de escuelas liceos y universidades. Dejar letreros o papeles en las salas de espera de hospitales y oficinas públicas y privadas que reciban o atiendan público.

5.-  Cada grupo de base, no más de 20 personas, deberá establecer una directiva interna. El presidente se conectará con otros presidentes y así se establecerán agrupaciones poblaciones, comunales, provinciales y regionales de coordinación. Estas coordinaciones regionales deberán crear instancias nacionales.

 

 

6.- Desde la base, se deberá crear una división del trabajo y abordar y responsabilizar a uno o dos miembros de la elaboración concreta y específica sobre los temas y/o proyectos que se abordarán: Estructura Institucional del Estado: Poderes Públicos, ( Presidente, Asamblea Unicameral, Tribunales de Justicia), Economía, Fuerzas Armadas, Salud, Educación, Vivienda, Trabajo, Fuentes Energéticas, Medio Ambiente, Pueblos Originarios, Justicia, Tributación. Tratamiento a empresas transnacionales, Medios de Comunicación, Chilenos del Exterior, etc.

 

 7.- Crear comisiones sectoriales, que con representatividad de las organizaciones de base, se elaboren proyectos y políticas para la transformación de un estado oligárquico en un estado nacional y popular.

 

8.- Crear una Comisión Nacional que recoja estas proposiciones, las sintetice y las presente, como programa alternativo del pueblo de Chile. A través de la publicidad masiva, demostraciones pacíficas y desobediencia civil, forzar a la plutocracia o oligarquía nacional a dejar el poder político y convocar a la legitimación institucional de una Asamblea Constituyente, que reemplace al actual Parlamento Nacional y establezca las nuevas condiciones de la Segunda República, nombrando para ello a un Presidente provisional, que junto a la Asamblea Constituyente, ponga en funcionamiento La Segunda República de Chile.

 

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EL MITO DE LA INSTITUCIONALIDAD DEMOCRÁTICA