27/5/16 "La educación contra el puñal"


               Hace  instantes presenciaba horrorizado en el noticiero del mediodía, la daga que un adolescente había dejado caer junto a las vías de Cabín 9 mientras huía, perseguido por fuerzas policiales, quienes a los pocos metros lo apresaron.

            Minutos antes con ella había amenazado a estudiantes de la escuela secundaria del Barrio.

            Vino a mi mente de inmediato una metáfora que sintetiza  esa desigual lucha que desde muchas aulas están librando frente la violencia social: la educación contra el  puñal”.

            Me imaginaba al joven (indudablemente victimario y víctima a la vez), apuntando hacia la institución, no sólo a un par, sino a la escuela misma (que en ese momento protegía al amenazado -todo un símbolo-).

            ¿Quién es el responsable de haber ahogado esa vida en el odio, y el crimen?

            ¿Quiénes son los agentes invisibles (a las cámaras de TV), que con sus hilos de muerte manipulan las vidas de estos pibes que sólo conocen el  sanguinario  lenguaje de Satán?

               Si de alguna manera estas palabras llegaran a oídos de los docentes de esta escuela, en alta voz les digo: ¡No se rindan, no dejen de alzar diariamente la bandera del saber, del futuro y de una esperanza a través de la educación!!!  ¡Persistan, transmitiéndoles a esos chicos (mucho de ellos hijos de la cruel soledad), una agenda distinta a la que le ofrecen los que solamente los miran con ojos llenos de avaricia brutal!!!

               Somos muchos los que oramos al Único y Verdadero Dios para que esta ciudad cambie, para que las familias se resistan al secuestro sistemático de sus hijos a manos de aquellos que, como antaño,  los tratan como esclavos y mano de obra descartable.

               Oramos por nuestras autoridades para que sean iluminados, y tomen decisiones sabias, que rescaten el valor de la familia, y que ellas a su vez, formen a sus hijos en valores cristianos, responsables de sus actos y comprometidos con el bien y la paz en su comunidad.

               Oramos y accionamos, yendo a esos lugares donde el enemigo tiene en sus feroces garras, a pequeños  que creen que esa es la única vida posible, porque no conocen otra.

               Oramos y formamos a futuros docentes que creen, sí: creen… por eso se forman.

Oramos, y comunicamos el evangelio  porque confiamos en su poder, como le dijera el apóstol Pablo al rey Agripa, relatando el propósito de Dios al enviarlo:   “…para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados. Por lo cual, oh rey Agripa, no fui rebelde a la visión celestial…” (Hechos 26:18-19).

 

Oramos, y tampoco somos rebeldes al llamado de Dios.

 

 

Con todo afecto y convicción:

M.J.P. “Prosigo a la meta al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”Fil.3:14.

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