23/7/16 "El PODER de la debiblidad"

     

Un hombre de Dios, de casi setenta años,  que día a día trabaja con sus propias manos vigorosamente; que  con sus consejos,  ayuda y ejemplo, ha fortalecido a tantas vidas e iglesias a lo largo de los años, y  que sigue proyectando para que el evangelio de Jesucristo triunfe en los corazones de más personas, oraba así:

 -“Señor, gracias porque a pesar de nuestras flaquezas y debilidades Tú nos usas para tu obra”.

En un momento donde el éxito la autorrealización y el triunfo son reconocidos y dominan las propuestas de los medios de comunicación, reflexionar acerca de la debilidad, la ausencia de capacidad y la escasez de recursos personales, parece un contrasentido.

Sin embargo una vez más la “lógica de Dios”, nos confronta y demuele todo atisbo de orgullo egolátrico.

Un hombre como el gran apóstol Pablo, quien fue capaz de “llenar todo el mundo conocido del primer siglo” con el mensaje que transformó su propia vida expresaba:

“Para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera; respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí. Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto de buena gana me gloriaré más bien  en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.

Por lo cual por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte”. (2da. Corintios 12:7-10)

Hablando de manera natural, es bien imposible para nosotros complacernos en el tipo de experiencias aquí relacionadas. Pero la clave para comprender este pasaje se encuentra en la expresión: “Por amor a Cristo”. Deberíamos estar dispuestos por causa de Él y para impulso de su evangelio a soportar cosas que generalmente no soportaríamos por nosotros mismos… Es cuando somos conscientes de nuestra propia debilidad e insignificancia que más dependemos del poder de Dios.

Y es  cuando así estamos reposando sobre Él en plena dependencia que se manifiesta su poder en nosotros, y que somos verdaderamente fuertes. (William Mac Donald, Comentario Bíblico del Nuevo testamento).

 

Afectuosamente:

M.J.P. “Prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”. Fil 3:14

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