El Sintoísmo






PROPÓSITO

El propósito de esta página es entregar los resultados de la investigación sobre el Sintoísmo, e informar a los lectores sobre esta doctrina poco conocida adoptada principalmente en Japón, y junto con ello presentar una información clara y completa sobre lo que significa en particular la religión del Sintoísmo, partiendo por indicar su origen, fundador, así como también mostrar sus practicas, ritos, celebraciones , entre otros.

RESEÑA 

Es una religión originaría de Japón que está totalmente llena de diferentes creencias que arraigadas a la esencia cultural que este país sostiene hasta esta época. 
El Sintoísmo nos muestra un mundo lleno de cosmovisiones, totalmente naturalista, entregándonos valores, ritos, estética y comportamientos, los cuales han impregnado la vida de los japoneses influyéndolos hasta hoy en día.
Si bien esta no es una religión muy conocida en el Occidente, esta tiene una gran influencia en todo el mundo Oriental, ya que muestra una visión diferente del mundo y la vida, lo cual llama mucho la atención y se puede ver en el resultado mostrado a lo largo de esta investigación.
Los invitamos a que se sumerjan  en las páginas que a continuación les entregamos ya que les mostraran una visión distinta, nuevo y diferente para la mayoría. 

ORIGEN Y FUNDADOR

Su origen está perdido en el pasado remoto de los aborígenes de las islas japonesas, y su comprensión es difícil para el occidental porque tiene una mezcla de elementos religiosos 
y otros de diversa índole. 

Shinto significa "Vía de los Kami". La característica más distintiva de la religión es la convicción de que los dioses (kami), el hombre y la totalidad de la naturaleza tienen el mismo origen divino, por lo tanto pertenecen a la misma familia. 

Actualmente constituye el segundo credo con mayor número de fieles de Japón (con cerca de 67 millones)  después del budismo japonés. Como no pretende convertir, criticar ni entrar en conflicto con otras religiones, su expansión fuera de las islas de Japón ha quedado limitada generalmente a las comunidades niponas de la emigración.

Al surgir junto a Japón ha teñido todos los aspectos de la experiencia del país, condicionando sus respuestas ante la existencia, la muerte, la vida comunitaria, la organización social, la ideología política, las festividades y la estética.

El Sintoísmo es considerado una religión primitiva, propia de las culturas de la más remota antigüedad, con la peculiaridad de que ha permanecido, incluso con carácter oficial y legal, en un pueblo moderno como el japonés. Sus orígenes se remontan a la Edad Antigua, cuando todavía era un culto a los fenómenos naturales -las tormentas, las montañas, el Sol, la Luna o los ríos-, que los japoneses identificaban con unas deidades llamadas kami. 

En un principio, el Sintoísmo no tenía nombre. Cuando el Confucianismo y sobre todo el Budismo se introdujeron en el siglo VI y comenzaron a difundirse en Japón, se llamó shintó a la religiosidad tradicional, para diferenciarla de aquellas. Literalmente significa «camino de los dioses». Los japoneses eligieron un nombre chino para su religión porque en ese tiempo (hace más de un milenio), era la única lengua que tenía escritura en Japón, que no había desarrollado aún la escritura en su propio idioma. 

La primera vez que aparece la palabra shintó para designar la religión original de los japoneses es en el Nihongi o Nihonshoki.
 
Desde finales de siglo XIX  hasta la Segunda Guerra Mundial, el shintoísmo fue considerado la religión nacional de Japón, y el emperador como un Dios (kami).
Esta tendencia comenzó a principios de los siglos XVIII, cuando el shintoísmo se convirtió en el eje de un movimiento nacionalista, el Movimiento del Aprendizaje Nacional, que pretendía definir las características distintivas de la cultura japonesa frente a las de China y Occidente a través de las virtudes sintoístas y así fue utilizado como ideología legitimadora de la fase militar de la historia japonesa reciente y designada religión del Estado hasta 1945. Durante la ocupación de posguerra fue despojado de sus contenidos políticos, y a partir de entonces los templos han recuperado su papel como centros de festividades comunitarias y ritos familiares.

El Sintoísmo "carece de fundador" en particular, por lo tanto se caracteriza por ser una religión tradicional, que es basada en historias creadas en su antigüedad que explicarían su origen.

Según una vieja leyenda el dios Takemikazuchi (Shintó), ganó la tierra para los japoneses en una lucha con un aborigen gracias al Sumo, método de lucha que hasta ahora tiene gran popularidad en los lugares en que se practica el Sintoísmo. Su principio fundamental es el respeto y lealtad al Emperador de Japón y a los grandes antepasados imperiales y la reverencia a los espíritus o memoria de los grandes personajes del pasado histórico o familiar. 

LOS TEXTOS SINTOÍSTAS

Hasta el siglo VI, el Japón vivió casi totalmente aislado del continente asiático y las creencias religiosas se transmitían oralmente, por lo tanto, como vimos antes, el sintoísmo surgió como una religión más dirigida hacia la práctica que hacia la formación de un conjunto de credos. No tiene un libro sagrado propiamente dicho, pero existe un cuerpo importante de literatura sobre su dogma que se llama Shinten. Aun así, estos textos no se consideran sagrados en el sentido de revelación o de sobrenatural. 
 
Para el Sintoísmo se cuentan con varios cánones o libros religiosos, pero que en lugar de hablar sobre inspiraciones divinas, son más bien una descripciones históricas o descripciones de rituales. Estos libros son:  Kojiki, Nihonshoki, Norito, Engishiki.

Entre esos textos se puede citar el Kojíki (La narración de las cosas antiguas) fechado en el 712 d.C., que describe la historia de la Tierra hasta el año 628 según las tradiciones japonesas.Se presenta como una crónica de los acontecimientos ocurridos desde la creación del mundo hasta el final del reinado de la emperatriz Suiko (s.VII) Si bien el Kojiki no tiene un gran valor histórico, su prefacio es esencial para la historia  religiosa, puesto que expone los diversos mitos y relaciones legendarias que se hallan en la base del Sintoísmo. 
Otro texto venerado es el Nihongi (Crónicas o anales del Japón) del año 720 d.C., escrito en chino y dos veces más voluminoso que el Kojiki. Es una obra colectiva compuesta a principios del s.VIII bajo la dirección del principe Toneri. El libro se presenta de la misma manera que el Kojiki: cronología y narraciones legendarias, que aquí aparecen con numerosas variantes.Las fuentes escritas se reducen al Kojiki y el Nihongi que fueron compuestos en el siglo VIII, en el momento en que el Japón, tomaba conciencia por primera vez de su personalidad propia ante la influencia creciente del budismo.

El Engishiki (Reglamentos de la era Engi), redactado en el primer tercio del s.X, se compone de 50 libros, 10 de los cuales tratan de las fiestas, del clero, del ceremonial de los templos y de los dioses a quienes están dedicados. También  se presenta el conjunto de las leyes politicas y religiosas que habían permanecido vivas oralmente. En lo que concierne al Sintoísmo, esta es la más interesante de estas colecciones. En el libro encontramos plegarias rituales de virtud mágica, sin duda muy antiguas, que se utilizaban con ocasión de las grandes fiestas. 

También hay otros textos de leyes, comentarios, leyendas, historias, literatura, oráculos y enseñanzas. Uno de los más interesantes se llama Norito, que son las palabras mágicas, las salmodias sagradas y oraciones a los dioses del Sintoísmo. Estas fórmulas rituales son todavía en gran parte secretas y muy antiguas.

LOS KAMI

Para comprender el Sintoísmo es esencial abordar el concepto del kami, que está en su base. La veneración a los kami, divinidades o espíritus poderosos, está en la esencia misma de la religión. Según algunos escritores japoneses, los kami simbolizan e individualizan las fuerzas vitales que animan el universo. Son, a la vez, fuentes de la vida humana y de la vida de toda la naturaleza. Kami tiene un significado polivalente: se traduce por dioses, pero tiene también se refiere a algo superior, a una potencia sobrehumana, a una entidad sagrada.  

Por otra parte, el concepto de kami es a veces impreciso; el mismo tiene nombres distintos y, al contrario, un solo nombre puede designar a varios kami.
Los kami no son ni omnipotentes ni omniscientes; cada uno dispone de ciertos poderes sobrehumanos llamados shintoku. Si bien son invisibles, ejercen su influencia sobre el universo y se les debe ofrecer culto. La principal práctica del Sintoísmo consiste en adorarlos, aplacar su ira o simplemente establecer una cierta relación con ellos. Residen en objetos naturales o en otros hechos por el hombre: montaña, árbol, animal, roca, relámpago, espada, espejo. Este último es soporte material del kami, potencia invisible,
oculta, sagrada que reside en él.  

El número de los kami es infinito. Todo lo que tiene un carácter extraño, eminente, peligroso o mágico es kami: los emperadores, los hombres potentes, ilustres, los genios humanos excepcionales, los grandes guerreros, todos llegan a ser kami después de su muerte.

Los kami humanos
La deificación de los emperadores
Una de las características de la cultura japonesa, puede resumirse así: el emperador era una especie de Ser Supremo, del cual todo emana y en quien todo queda. Descendía directamente de la diosa del sol, lo que justificaba su autoridad temporal y espiritual. 

Los japoneses consideran que, desde hace 2.600 años, por las venas de los emperadores corre la sangre de la diosa del sol, a través de una línea ininterrumpida y exclusiva de emperadores que recibieron las tres insignias del poder y ocuparon el trono. El emperador simbolizaba la divinidad en forma humana (Aki-tsu-mi-kami), la potencia sagrada que hace claro y transparente lo que es oscuro y turbio.Eso explica el complicado ritual religioso que se seguía en el acceso al trono de un nuevo emperador, con ritos de purificación,  con la entrega de las tres insignias del poder (shinki). Una de las tareas imperiales se llamaba iku-kuni - taru-kuni, es decir, desarrollar el país, su vitalidad, sus riquezas materiales y espirituales.

El “último” emperador
En 1945, los norteamericanos obligaron a Hirohita, el emperador de Japón, a firmar una declaración en la cual declaraba que no era divino.Si bien ocasionó un impacto muy fuerte en la nación, no cambió los conceptos arraigados en la cultura japonesa desde hacía millares de años, aunque exteriormente se suprimió todo culto al emperador.

EL CLERO

Los servidores del culto shintó son numerosos y tienen distintos grados.

El censo de 1964 dio una cifra de 21.000 «sacerdotes». Ellos no actúan como guías espirituales o consejeros ni tampoco predican, sino que solamente celebran los servicios divinos. Su papel es adorar a los kami para que protejan y guíen a los hombres y al emperador del Japón, y también pueden celebrar los matrimonios. Se los llama kannushi, que significa medium a través del cual hablaba el kami, aunque actualmente es más bien un término de cortesía. También se los llama shinshoku, el que sirve al kami.

El jefe de un templo es el gúji, cuyo cargo se transmite hereditariamente. En los templos importantes, bajo su autoridad hay subjefes y sacerdotes administradores, los Negi.

Después vienen los shuten, los jóvenes shusshi, y las jóvenes miko. Hay además otros servidores y músicos. 

La formación de los sacerdotes se hace en la universidad sintoísta central, Kokugakuim, o en un centro regional. Los futuros sacerdotes deben seguir una serie de estudios y exámenes y después de su nombramiento conservan sus funciones toda su vida. Viven en el recinto de los templos, pero pueden renunciar y volver al mundo.


El papel de las mujeres

Las mujeres también pueden ejercer funciones de culto, y hay muchas que sirven de medium del kami (takusen), quien dicta su voluntad a través de su boca. También están las miko, vírgenes que llevan una vida monacal bastante severa durante cinco o diez años. Ayudan a los sacerdotes, ejecutan danzas sagradas y sirven de secretarias en el templo.

El grado más elevado de todo el clero Sintoísta es el de itsuki-no-miya, princesa virgen de la familia imperial, que está consagrada al kami y sirve de médium. Ella reside en el templo de Isejingú. 

CULTOS, CELEBRACIONES Y RITOS

El culto del shintoísmo se practica en templos (honsha) que pueden ser muy grandes o pequeños como una colmena (hokora). Hay más de cien mil templos en las islas de Japón. Los más antiguos y venerados están en sitios a los que se atribuyen acontecimientos mitológicos, o fueron señalados por una visión o un sueño, o porque era necesario adorar allí a un kami de la naturaleza. 

Ritos

El culto sintoísmo  es individual o colectivo, y en ambos casos se compone esencialmente de oraciones, ofrendas y purificaciones. Cada etapa importante de la vida del japonés va señalada por una ceremonia, que acude al kami tutelar o protector. Uno de los principales ritos es el matrimonio, que el Sintoísmo considera hermoso y lo festeja con música, bebida ritual del sake -licor de arroz- y comida sagrada.El culto individual (kairei) utiliza a menudo la adivinación.

Las bodas tradicionales sintoístas tienen lugar en un templo al que sólo acude la familia más cercana y algunos pocos amigos de la pareja. Como en occidente, la novia va de blanco de pies a cabeza para demostrar su pureza ante los dioses vistiendo un kimono y una capucha blanca llamada wataboshi.

Como en todos los ritos sintoístas, la ceremonia empieza con un ritual de purificación (shubatsu) en el que los novios intercambian un rosario (juzu) y, de un tiempo a esta parte bajo la influencia occidental, también los anillos. A continuación el sacerdote recita una plegaria y procede con el sansankudo, (literalmente, el tres tres nueve) mediante el que los novios sellan su unión y manifiestan el deseo de alcanzar la felicidad suprema.

Durante el ritual las miko ofrecen sake sagrado a los novios en tres pequeños cuencos lacados para que beban de ellos en un determinado orden (cada cuenco tiene un tamaño, de más pequeño a mayor) y acercándoselo a la boca dos veces para beber solo a la tercera Los tres representan el Cielo, la Tierra y el Ser Humano.

      El culto colectivo consiste en las festividades religiosas, llamadas matsuri. El matsuri se compone de una serie de ceremonias en orden siguente : purificación, llamada del kami, presentación de ofrendas, danzas, cantos mágicos y oraciones de norito, adivinación, salida del kami y comida de comunión, donde se celebran momentos especiales del año que a menudo son relacionados con la agricultura (la siembra, la rotación de cultivos, la cosecha, etc.) Aunque los matsuri pueden ser muy diferentes, todos comparten una misma estructura en común.
      Los objetos utilizados en las ceremonias de matsuri  tienen un simbolismo complejo. Los más sagrados son los tres tesoros imperiales (sanslzu-no-shinki): el espejo, la espada y unas joyas. No se conoce la descripción exacta de estos antiguos tesoros nacionales, que
      hoy en día permanecen escondidos.

      PRESENCIA EN CHILE

      Actualmente en Sintoísmo no es muy recurrente en Chile, y en nuestra cultura, sabemos que la población chilena que ejerce esta religión es al menos menor de un 0,03%.
      El 25 de Febrero de 2009, se realizo el Congreso Internacional Espiritista en Cartagena, Brasil, en donde asistieron 4 chilenos sintoístas, de un total de 1436 asistentes.

      TESTIMONIO

      Publicado el 15 de Agosto,2013.
      Por: Spenta         

      Para trabajar oficialmente como sacerdote en el Japón moderno, los individuos deben aprobar los exámenes dados por la Asociación de los santuarios sintoístas (Jinja Honcho 神社 本 庁) – estas pruebas están abiertas a hombres y mujeres que quieren ser sacerdotes sintoístas. Pero hasta los tiempos modernos, no había certificación estandarizada o un sistema de clasificación. A lo largo de la mayor parte de la historia de Japón, los nombramientos para el sacerdocio fueron controlados por la corte imperial, sacerdotales linajes familiares (por ejemplo, Arakida 荒木 田, Omiwa 大 神, Ōnakatomi 大中 臣, Watarai 度 会, Yoshida 吉田), y varias escuelas Shintō (por ejemplo, Yoshida Shintō吉田 神道). Esencialmente, el Shintō sacerdocio era una profesión hereditaria – pasado a lo largo de padres a hijos – hasta la era Meiji (1868-1912). El 14 de mayo de 1871, el gobierno Meiji emitió órdenes de abolir el sistema de herencia y la propiedad privada de los santuarios. Teóricamente, estas ordenanzas deberían haber erradicado el sistema hereditario, pero en la práctica, los sacerdotes eran todavía capaces de heredar sus posiciones por solicitar y recibir la aprobación de las autoridades.

      BIBLIOGRAFÍA




      Subpáginas (2): Kami Shinto
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