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Análisis de la realidad

publicado a la‎(s)‎ 21 oct. 2016 16:16 por Evelia Meza   [ actualizado el 21 oct. 2016 16:24 ]

NO SON MOTOCHORROS, ES LA DICTADURA

Por Oscar Rubén Cáceres J


Como los astros, para los astrólogos, hace varias semanas que los medios de comunicación están alineados. Incluso aquellos periodistas, espacios y medios críticos. Todos apuntan a un objeto que denominan “motochorros”. Estos son la lacra de nuestra sociedad.

Daniel Prieto Castillo, un estudioso de la educación y la comunicación, nos señala la “personalización y la despersonalización”, en el proceso de información. Con estas palabras indica la necesidad de incluir al ser humanos sea como protagonista o como víctima en nuestros relatos, que no olvidemos a la persona. Muchas veces decimos “un auto blanco marca mercedes Benz cruzó la luz roja y mató un transeúnte…” ¿Ninguna persona manejaba el vehículo? ¿El transeúnte es una persona, una cosa, tiene nombre? Hay una cosificación total. No existen las personas aquí.

Los grandes hechos violentos, que se vuelven cotidianos y dolorosos, atraen la atención de periodistas, docentes, escuchas, lectores de los medios de comunicación. Todos los medios de comunicación y periodistas hablan del fenómeno-lacra social “moto chorro”.

Motochorro.

Esta denominación que se da a un sujeto importante de nuestra preocupación,  nos lleva hacia un peligro de crear un sujeto, una entidad, una barrera detrás de la cual se esconden mucho más que una moto o mucho más que balas. Seguir diciendo “motochorro”, con el tiempo, las muertes se atribuirán a alguien sin identidad y que forma parte de un sustantivo colectivo inimputable: motochorros.  “Motochorros no es perseguible puesto que no existe en el Código Penal”, pronto dirá un abogado, afirmado por un Juez, y una resolución de la Corte pondrá fin a toda persecución o investigación de un crimen.

Veamos. Quien maneja una moto es una persona. Tiene nombre, identidad, lugar de nacimiento y residencia. Quien maneja una moto puede ser un trabajador albañil, empleado de las tiendas en el mercado 4, oficinista, vendedor, y en el campo ya es un medio de transporte generalizado… la moto es un vehículo transportador de personas y cosas. Por lo tanto, la moto no tiene mucho que ver en el asunto.

¿Es la moto la que dispara? ¿Es la moto la que salta y derrumba a una persona para hacerse de su teléfono celular o alguna cadenilla? No. Es una persona o dos o más. Las personas son las que realizan tales actos. Hay que rescatar el ser humano que maneja un vehículo que se llama “moto”, rescatar para lo bueno y para lo peor. Es el ser humano el autor y actor en esta historia.

Los llamados “motochorros” no existen. Son algunas personas que usan las motos las que delinquen.

Pero si pretendemos seguir con esta línea diríamos así: banco chorro, cuando los bancos te asaltan con sus intereses y algunas multas; auto chorro, cuando un automovilista te embiste o si de un auto bajan personas para asaltarte; un poli chorro, cuando un agente de policía, con tal nombre, te coimea o te cobra una multa, o te asalta…

 

La pregunta se reproduce a miles por segundo, ¿qué hacer ante esta ola de asaltos y muertes por parte de los motochorros? Hasta hay programas de radio y TV que solo se dedican a los “motochorros”. Ya dijimos que no es la expresión correcta, a menos que sea otra la intención. Si insistimos en tal denominación es posible que estemos siguiendo un patrón lingüístico con el cual se pretende banalizar el hecho, con intenciones no santas.

Las respuestas comunes:

-          Los policías toman a los delincuentes y los fiscales los largan en poco tiempo.

-          Los policías no hacen bien su trabajo, dicen los jueces.

-          Debe renunciar el ministro tal porque su política de seguridad, ndoikói…

-          Se debe crear leyes que castigan realmente a estos delincuentes.

-          Que haya leyes que prohíban a que viajen dos personas en una moto.

-          Los jueces no tenemos nada que ver en todo esto.

-          El poder judicial es la responsable.

-          El poder ejecutivo es la responsable de la seguridad.

-          El gobierno es el responsable.

-          La impunidad,

-          La corrupción.

-          San lamuerte.

-          No hay caso, decía un periodista, hay que crear una ley de cadena perpetua. Es necesario crear más cárceles, dicen otros…

 

¿Cuál es el fruto de estos hechos violentos? En forma directa, la muerte de personas, otras golpeadas, despojadas de sus bienes, etc.

-          ¿Por qué no se castiga, no se persigue?

-          ¿Perseguir a quién?

No hay por qué perseguir. Estas personas están cumpliendo una misión dentro del Estado. Estamos en un Estado violento, terrorista. El Estado de derecho hace tiempo fue gorreado.

-          ¿Conviene al gobierno y las autoridades tantos crímenes, asaltos, etc.?

No solo conviene. Es acción desde algún sector del Estado. Es la dictadura. Se impone a través del miedo. Se inmoviliza a la gente con el miedo, con el terror.

 

“…Durante la época de las dictaduras en América Latina, los gobiernos de facto mantuvieron un régimen de terror que no solamente terminaba con sus adversarios políticos, sino que mantenía a la población en un estado de parálisis y sin capacidad de respuesta. El propósito de la tortura es más bien el silencio, el silencio inducido por el miedo”. [1]

Miedo y terror

El miedo y el terror son hermanos. Los poderes fácticos utilizan cualquier recurso para mantener tal situación, mantener en zozobra una sociedad es tener el control de la sociedad.

Vamos a nuestro caso: tras la destitución de Lugo en el 2012 por medio de un artero golpe y ruptura del estado de derecho, un grupo de periodistas e instituciones divulgaron el libro “Paraguay Mafia. Soja, narco, terror y golpe de Estado parlamentario” mediante la editorial Yerba mate. En este libro ya hicieron una descripción de las causas del golpe y destitución de un gobierno legítimo y los actores y autores de tal atentado.

Este proceso de terror, entró muy fuertemente con los asesinatos de policías y campesinos en Curuguaty, luego el asesinato selectivo de dirigentes sociales, tanto en Kanindeju como en Concepción. Hubo otras muertes muy extrañas de líderes. 

Cuando hay una crítica fuerte a la gestión gubernamental, el fantasmagórico grupo EPP actúa con un ataque de muertes, quemas de estancias, herramientas de trabajos, y secuestros. No se ha habido un momento de fuerte crítica al gobierno que no haya aparecido, como un ángel de la guarda, el EPP.

Después una seguidilla de incendios, muy raros. Grandes golpes a camiones transportadores de caudales y asesinatos de gran impacto. Toda muerte es dolorosa, pero hay muertes que se preparan para que tengan mayor impacto en la sociedad. Los narcos utilizan las calles, en las fronteras para poner fin a sus diferencias, siempre se matan en espacios públicos y tienen las más grandes repercusiones en todos los niveles.

Hasta ya es un deporte esta situación: si el presidente está en el norte, suceden cosas en el sur. Si está en el sur, cuidado los del norte, o del centro del país; si está fuera del país, cuidado Paraguay, si está en tu barrio, cuidado el barrio vecino, el presidente atrae la muerte, camina con la muerte.

Pero la constante en todo esto han sido los asaltos callejeros, las muertes de jóvenes vidas, los asaltos domiciliarios, robos de celulares, etc. Y eso que los celulares pueden ser controlados dónde se encuentran una vez denunciado como robado.

Pero, la pregunta es ¿todos esos robos, asaltos, asesinatos solo tienen fines de robo? ¿Son simples asaltos callejeros? O, “ajuste de cuentas”, como gusta decir a los policías, y repetidas por periodistas del área?

Todos los hechos tienen grandes impactos en la sociedad. Todos los medios se hacen eco de los mismos. Esto, en otras palabras, golpe a golpe va metiéndose el miedo hasta los tuétanos.

Es la dictadura, que tiene al miedo como estrategia para gobernar y subyugar al pueblo. Es la dictadura que impide a la gente organizada a fortalecerse como organización social, porque alguien de ellos será asesinado, asaltados o comprados.

Es la dictadura que te mete muertes por todas partes, desde las motos, los autos, de a pie, desde lejos, desde cerca. Es la dictadura que duele tanto, y quizás más porque no conocemos a nuestros verdugos directos. Estos tienen forma de vendedores, de pacientes, doctores… no tiene un rostro concreto, como antes se sabía porque tenían gorras.

Es la dictadura que se apoderó de todos los sectores y las instituciones que podrían criticarla. La Iglesia no la denuncia porque el gobernante de turno prometió que no aprobaría una ley que abre puertas al aborto, y los pro-vidas hacen hurras porque no habrá puerta para el aborto, mientras el dictador desaloja poblaciones campesinas, corre como a salvajes animales a comunidades indígenas, extiende una carpa grande de soja que ya toma todo el país, y con ella también se sepulta la palabra mientras verdea el silencio.   Y la vida sigue torturada, al igual que la tierra, al igual que los hombres y las mujeres.

Y la dictadura se está armando para largo. Está comprando todos los medios del país. Y todo para imponer el miedo y gobernar con el terror.

 

Pregunta periodística

La mayoría de los consultados por los medios de comunicación sobre estos casos violentos son jueces, políticos y abogados. Consideran muchos periodistas que este es un problema legal. Veamos si por aquí está la solución.

Pregunta uno: ¿Por qué tenemos tantos abogados en nuestro país? Y, no conozco abogados desempleados. En términos de cliente o ingresos económicos, los más favorecidos en esta ola delincuencial son los abogados. Si esto da de comer y vivir bien a muchos abogados, ¿cómo ellos trabajarían en contra de sus fuentes de ingresos?

¿Y los jueces? Un abogado solo no tiene éxito, debe tener un amigo juez, y este amigo tampoco hace gratis “el trabajo”, entonces…

Pregunta a la policía. “Esteee! Nohotro hacemo bien nuestro traajo, lo que pasa e que la ficalía e la que larga pronto otra ve de lo individuo. Esto motochorros...”

¿Qué solución puede dar la policía? Muchos agentes del orden tienen sus ingresos como peajeros de quienes delinquen. ¿Un agente peligraría su fuente de ingreso?

 

Ya no respetan la vida

Es la sentencia más frecuente que escuchamos ante los ataques de asaltantes, ladrones, etc. No importa si es desde un vehículo o a pie.

-          Son jóvenes y ya están en esto…

Y buscamos la vuelta, movemos las distintas disciplinas científicas para tratar de entender estas situaciones.

¿Y si pensamos desde otro ángulo? Del revés, como dirían muchas personas. Hagamos este esfuerzo.

Los políticos, el Ministro del Interior, el Presidente de la República, y todos han afirmado que en el Paraguay existe el “crimen organizado”. Bien. Veamos, cómo podría funcionar este “crimen organizado”.

En cuando a lo “organizado”, no sería solo un grupo. Serían varios más. Pero, es muy posible que en la organización existan jerarquías. Tiene que haber un comandante de todos. Si hay varios comandantes, de grupos distintos, el “crimen organizado” tendría importantes formas de dirimir sus diferencias.

Ya identificamos, más o menos a los jerarcas principales del “crimen organizado”. Para que un “individuo” llegue a ser número 1 del grupo debió pasar por varias instancias. Primero habrá sido caballo loco, luego estafadores, luego jardinero, luego descuidistas en los ómnibus, luego debe ascender. En la medida que vaya demostrando destrezas y fidelidad al jefe tiene que ir ascendiendo. Entonces la organización le encarga trabajar “como andantes en moto y asaltar”; luego, ya debía empezar a matar, para acostumbrarse. Y va subiendo de grado. Ya es un tirador. Entonces llega a ser sicario. Si hay otra línea en el “crimen organizado”, se encargaría de una zona de venta del polvo ese.

Luego, y con los años, y las experiencias, en entradas de cárceles, algunos remiendos en la piel, algunas muertes en su cuenta, con fidelidad demostrada, ya forman parte de grupos de elites del “crimen organizado”.

Otros llegan a ser el número uno, ya por herencia.

Entonces, si vale esta hipótesis, los que asaltan en motos serían los que están empezando su proceso de inclusión en el crimen organizado. Este será evaluado. Y, si no es pulcro en su trabajo, si pierde fácilmente los estribos, seguramente la muerte lo encontrará en algún pajonal.

Y, entonces la organización ha crecido muchísimo. Como organización jerárquica nada se hace sin la venia del jefe, y menos en la zona definida.

La organización, ya crecida, necesita, además, de otros protectores. Entonces financia la campaña de algunos políticos que defenderán sus intereses en determinados lugares, parlamento, poder judicial, fiscal o en el ejecutivo.

Entonces, tenemos un estado secuestrado, no tenemos libertad los ciudadanos. El Estado ha sido tomado y secuestrado por el crimen organizado. El crimen es el que dicta leyes, resoluciones, y el que define quién será sentenciado y quién no, etc. Es el crimen el que tiene su gente en el Estado. Por lo tanto el Estado nunca podrá intentar socavar el mundo del crimen.

Y, tampoco se puede apelar a quienes asaltan y matan desde las motos, a que tenga en cuenta la vida, que tengan corazón, que piensen en sus familias. Ellos están entrenando, haciendo carreras para ir ocupando mejores posiciones dentro de la organización.

Casualmente, en este gobierno, creció la cantidad de soldados del “crimen organizado”.

¿Y si queremos solucionar?  Hay que sacar desde sus raíces este control del Estado que tienen. No basta con los votos, sino hay que agregarles otras acciones. ¿Quién de las autoridades podrán llevar adelante esta campaña de humanización de la sociedad?

¿Qué falta a nuestra ciudadanía? Falta libertad. Todos estamos presos por el miedo y el terror. Estamos en un estado terrorista y bajo el gobierno del miedo.

Es dictadura

Entonces, nuestra hipótesis es correcta, estamos en un Estado violento, en una dictadura.

 

 



[1] Váscoñez Rodríguez, Belén. La Construcción social del miedo. Caso Sucumbíos. Ed. AbyaYala. Quito, 2005. P35

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