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COMPLEJIDAD ECO-SOCIO-COGNITIVA:

 ¿HACIA UN NUEVO (PRE)PARADIGMA PARA

LAS CIENCIAS HUMANAS?



Textos, citas y diálogos para una mejor comprensión de la complejidad social humana





Le savoir d’un médecin sur le corps humain,

savoir qui peut guérir, ne relève pas de l’idéologie.

 Pourquoi ne pourrait-on pas produire un savoir

sur la société humaine qui ne serait pas idéologique?


                                                                                              Norbert Elias




Sociologías –e incluso psicologías- sin mente, psicologías sin sociedad/cultura, economías sin seres humanos ni medio ambiente, medicinas sin emociones ni sentimientos, etc. han presidido la mayor parte de los paradigmas predominantes en el siglo XX. Debemos abandonar con rapidez la concepción de homo clausus en favor de homo non clausus, sustituyéndola, como señala Norbert Elias, por la de un “individu fondamentalement en relation avec un monde, avec ce qui n’est pas lui-même ou elle-même, avec d’autores objets et en particulier avec d’autres hommes....”

          (...) 

Una imagen que nos posibilita un cierto pensamiento paralelo y en red y además nos incorpora la dinamicidad es la de la partitura orquestal o polifónica. Lo más interesante de este tipo de notación es el hecho de poder observar su (des)armonía, el hecho de que no se entiende la actuación de cada instrumento si es tomado uno a uno, en solitario, dado que su causalidad está en el todo armónico, en el conjunto, en su interdependencia con el resto de instrumentos a fin de producir una emergencia, un hecho de carácter nuevo, es decir, la composición total de que se trate, para ser percibida por seres humanos que también la ‘interpretarán’ en sus mentes como un todo perceptual.

(...)

Esta renovación paradigmática debe consagrar definitivamente la toma en consideración del hecho cerebro-mental en toda su amplitud humana, desde la significación a la emoción, y desde la interpretación a la decisión comportamental teleológicamente influida. Así, hay que descartar definitivamente la metáfora del ‘contenedor’ y convencernos de que, aunque no nos lo parezca a primera vista, no son las palabras –igual que las otras cosas perceptibles-  las que ‘significan’ sino nosotros quienes les damos significado, de acuerdo con nuestras experiencias previas fijadas en nuestro depósito cognitivo y/o con las innovaciones ideáticas que queramos crear. No hay, pues, ni signo ni significado sin significador.

Albert Bastardas Boada,

Lingüística y (psico)sociología: una interdisciplinariedad necesaria.

 (QVR  Quo Vadis Romania? – Zeitschrift für eine aktuelle Romanistik, 28, pp. 20-29).

 
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