2. Las tareas integradas para el desarrollo de las competencias básicas


En el primer bloque hemos tratado el origen, las funciones y las características de las Competencias Básicas. El objetivo era informar, motivar y hacer consciente al profesorado de las posibilidades educativas que encierran. En este segundo bloque pretendemos facilitar su desarrollo,  ofreciendo orientaciones para llevarlas a la práctica del aula. Será necesario partir de un concepto del proceso de enseñanza/aprendizaje utilitario para el fin que nos proponemos. Salinas (2011) propone el planteamiento del tipo de saber que queremos alcanzar para llegar a una determinada forma de conocimiento – el conocimiento estratégico, es decir, aquel que permite resolver situaciones prácticas, de la vida real - , mediante el diseño de métodos y situaciones que ayuden al alumno a ser competente




 

 Dada la complejidad que supone incorporar las CCBB a las programaciones (sobre todo relacionarlas con los objetivos y contenidos de las áreas), compartimos la visión de F. Trujillo (del Grupo iCOBAE) de que es mucho mejor comenzar a programar “desde abajo”, es decir, desde la experiencia real previa con las competencias.

 Ello supone centrarnos en la idea de “Tarea”, entendida esta como “secuencia integral de actividades que permiten trabajar i evaluar las competencias básicas”. Aunque en la realidad es difícil el consenso entre todo el claustro de profesores de un centro[1], sin embargo, en la práctica sí que es frecuente – y además, imprescindible, si queremos avanzar en el camino de las competencias -  la negociación y la coordinación entre el equipo de ciclo en Educación Primaria o entre los miembros de los departamentos en Educación Secundaria. Cuando esto se da, podemos trabajar en la llamada programación dialogada,  abriendo así el camino para el diseño de secuencias didácticas compartidas, como en el caso de las tareas integradas, surgidas del planteamiento de un modelo didáctico con una metodología activa, en el que se den unas estrategias didácticas que favorecen el desarrollo de las competencias.

Pues bien, será necesario generar mecanismos de trabajo en los centros para favorecer la implementación de actividades educativas de éxito, como es el caso de las tareas integradas.

En primer lugar (para evitar equívocos en cuanto al significado), nos parece interesante que los equipos de profesores elaboren y consensuen una definición propia del témino TAREA, ya que su significado en el ámbito competencial (más próximo a la idea de “proyecto”), se puede confundir con “actividad” o “ejercicio”. Para ello se ofrecerán algunas propuestas de definición.

Por otro lado, se ofrecerán orientaciones para la creación de tareas propias, partiendo de los criterios de evaluación e integrando lo que ya se hace en las aulas. Paralelamente se facilitarán modelos de tareas ya creadas, que puedan servir de orientación y matrices de evaluación para poder valorarlas y analizarlas.

Por último, dada la importancia que, en nuestra opinión, tienen las diversas metodologías y los sistemas de evaluación (para que el trabajo por competencias sea real), dedicaremos un apartado especial a cada uno de ellos para tratarlos en profundidad.

En primer lugar (para evitar equívocos en cuanto al significado), nos parece interesante que los equipos de profesores elaboren y consensuen una definición propia del témino TAREA, ya que su significado en el ámbito competencial (más próximo a la idea de “proyecto”), se puede confundir con “actividad” o “ejercicio”. Para ello se ofrecerán algunas propuestas de definición.

Por otro lado, se ofrecerán orientaciones para la creación de tareas propias, partiendo de los criterios de evaluación e integrando lo que ya se hace en las aulas. Paralelamente se facilitarán modelos de tareas ya creadas, que puedan servir de orientación y matrices de evaluación para poder valorarlas y analizarlas.

Por último, dada la importancia que, en nuestra opinión, tienen las diversas metodologías y los sistemas de evaluación (para que el trabajo por competencias sea real), dedicaremos un apartado especial a cada uno de ellos para tratarlos en profundidad.



[1] El Proyecto Educativo debe promover el análisis del entorno del centro, de toda esa realidad educativa que lo envuelve, en aras de trabajar con el alumnado de la manera más eficaz posible.

                Sería interesante partir del análisis DAFO  de cada centro para comprobar cuales son sus:

1.        Debilidades

2.        Amenazas

3.        Fortalezas

4.        Oportunidades con las que cuenta.

El debate establecido permitirá establecer el plan de trabajo  ajustado a las necesidades e intereses del centro, haciendo que fortalezas y oportunidades equilibren y superen las debilidades y amenazas.

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