EL ACTO MEDICO


Dentro de nuestro patrón de vida en sociedad, todas las personas desempeñan un rol  ya sea en la búsqueda de obtener recursos que les permitan subsistir o dentro de la organización social  para mejorar los modelos de vida de su grupo familiar o de la sociedad en general.

 

Los roles que buscan medios de subsistencia se pueden desempeñar desde diferentes áreas tanto del conocimiento como de aquellas encaminadas a satisfacer las necesidades de las personas y dependen de las habilidades y aptitudes y naturalmente cada una de esas actividades requiere de un proceso de aprendizaje, de formación, de desarrollo, de perfeccionar habilidades de acuerdo al entorno de la vida social en que se desempeñan y tiene una serie de responsabilidades que cada cual debe asumir y por las que debe responder, es decir que la actividad tiene su ética, entendiendo éste termino como el  “hacer bien”.

 

En la base de la pirámide de la sociedad están  los artesanos quienes se dedican a desarrollar sus destrezas siguiendo solamente las indicaciones y planteamientos de otros, no requieren de mayores conocimientos, no analizan, no innovan. Luego vienen los técnicos o auxiliares quienes deben tener un cierto grado de conocimientos, así como una etapa de aprendizaje para interpretar las indicaciones y directrices que recibe y poder transmitirlas a los artesanos para que el producto final de una actividad sea satisfactorio, pero no son autónomos; son con los artesanos los que desarrollan el “como hacer”.

 

En la  cúspide de la pirámide están los profesionales que requieren de ciertas actitudes, aptitudes y conocimientos para cumplir su rol con el aval del Estado; son los responsables de analizar, planear, investigar, supervisar e innovar el conocimiento y hacerlo progresar para beneficio de toda la sociedad, lo que se conoce como el “que hacer”. Las profesiones existen para servir tanto al individuo como a la sociedad. 

 

Cada individuo que está incluido en esta pirámide debe tener unas cualidades personales y de comportamiento con unas características entre las que deben ser premisa fundamental los valores, que lo lleve a cumplir fielmente su rol de una manera proactiva para beneficio de todos, independientemente de su grado de responsabilidad en el resultado final del trabajo colectivo, esos valores son: la dignidad, la honestidad, la integridad, etc., que son  tan importantes como los conocimientos técnicos o científicos.

 

Por eso hablamos de que así como cada persona tiene su ética personal su “bien hacer” igualmente, desempeñando su papel dentro de la sociedad en cualquier actividad en que se encuentre, debe observar esa misma ética y respetar la escala de valores.

 

Todo este preámbulo nos permite decir que en el caso nuestro, el de la Medicina, el Acto Médico está incluido dentro del termino que usan algunos “el ser medico” y entonces debemos en este momento preguntarnos cual es la finalidad de la Medicina como profesión y cual es el papel del medico, una cosa es la Medicina eterna e inmutable y otra muy diferente el ejercicio medico que ha sufrido tantos cambios en nuestro país en los últimos 15 años.

 

Se dice que la Medicina es una ciencia y un arte porque es un conjunto ordenado de conocimientos  sobre la salud y la enfermedad de los seres humanos, con normas e indicaciones para que se actúe dentro de determinados parámetros y que el medico es aquella persona que asume la responsabilidad de beneficiar a sus semejantes con el empleo correcto de esa ciencia que aprende durante su formación profesional y con el permanente contacto con los adelantos científicos y de ese arte que va ajustando en la medida de su experiencia y decisión a lo largo de su vida profesional teniendo en cuenta las circunstancias cambiantes, la permanente adquisición de conocimientos, el desarrollo de habilidades y las experiencias vividas.

 

Pero para el medico no basta decir que actúa para curar o minimizar el efecto dañino de la enfermedad o para prevenirla, sino que su compromiso se extiende a otro aspecto que va más allá de la obligación que pueda adquirir un técnico o aun otro profesional en sus actividades, ese aspecto es el  desempeño de la misión de ayudar a aliviar el sufrimiento de las personas sirviéndose de sus conocimientos y de la manera de aplicarlos, es decir desarrollando su ciencia y su arte.

 

Es por todo esto que se considera que la persona que asume el riesgo de ser medico debe tener 5 características que la hace muy diferente a las otras que son profesionales de actividades no médicas:

 

  1. La “vocación” que es la voz interior que lo impulsa a recorrer su propio camino personal y profesional dentro de una sólida escala de valores  que le pueda dar fuerza y sabiduría en tantas  circunstancias profesionales y personales  difíciles.
  2. La “integridad” que consiste en desarrollar todas sus capacidades en lo que hace durante el desempeño de su actividad no solamente desde el punto de vista clínico sino también como persona y como miembro de una sociedad.
  3. El “intelecto” que es la capacidad de adquirir, analizar, coordinar conocimientos y habilidades para concretar juicios clínicos, hacer raciocinios y elegir alternativas para cumplir el objetivo de mejorar o curar al paciente; esta actividad nunca podrá ser reemplazada por equipos u otras ayudas diagnósticas que a veces suplantan al medico en el momento de la toma  de decisiones clínicas durante el desarrollo del ejercicio medico.
  4. El “humanismo” que consiste en aplicar los conocimientos del saber medico para que sean provechosos dentro del contexto del entorno en el que vive tanto él como su paciente, tratándolo como un todo, como un ser humano trascendente y no limitarse a cumplir un rol en un ámbito cerrado o aislado ya que tanto el medico como el paciente son individuos integrantes  de una sociedad.
  5. La “solidaridad” que es la cualidad de colocarse a  nivel del paciente, no solo desde el punto de vista humano sino psicosocial por lo que debe ser real y  auténticamente solidario, pues la Medicina es la profesión social por excelencia.

ACTO DE MEDICO

 

La docencia, la investigación, la administración hospitalaria, la auditoria medica, no se involucran directamente con los pacientes pero si deben ser practicados por médicos graduados pues tienen algún grado de injerencia en el desarrollo del ejercicio diario de la actividad medica como tal y pudieran ser o deben ser objeto de supervisión y control por parte de las entidades que velan por el ejercicio ético de la profesión.

 

ACTO MEDICO

 

Con todo el bagaje anterior podemos definir que implica la relación interpersonal entre el medico o el agente de salud y el enfermo y que es una acto humano dedicado a la asistencia de cada enfermo y que tiene una determinada duración en el tiempo.

 

El Acto Medico tiene 4 etapas que están completamente relacionadas entre sí:

 

  1. Etapa de “empatía” que es la primera relación personal  que experimenta el medico ante el paciente a quien debe comprender y  respetar por encima de la simpatía o la antipatía que le despierte.
  2. Etapa de “exploración” en la cual el medico se adentra en todos los factores hereditarios, ambientales y, lo que hace el acto medico único, ingresa a la intimidad de una persona  para complementar el escenario de su desempeño.
  3. Etapa “ética” en la cual el medico ejecuta en forma completa, respetuosa y cuidadosa los procedimientos necesarios para valorar el estado del paciente aplicando todos sus conocimientos y experiencias con el fin de tratar de llegar a un diagnóstico acertado y fijar, en consecuencia, el tratamiento adecuado.
  4. Etapa “operativa” en la cual se fija un plan de manejo o un programa terapéutico en el cual debe participar el paciente  después de una información clara de su estado de salud, las posibilidades terapéuticas, sus beneficios y posibles efectos secundarios y lograr su consentimiento.

 

El modelo de la relación medico-paciente es parte fundamental en el desarrollo del acto medico ya que por tratarse de personas, tienen patrones comunes pero también tienen influencias, factores culturales y de  conocimientos que pudiesen tener efectos para el logro del objetivo por parte del medico. Podemos decir que hay 3 modelos:

 

1.      Modelo paternalista: el tradicional donde el medico es la autoridad, el depositario del conocimiento, actúa como un padre a veces afable y comprensivo y a veces arbitrario e intolerante, siempre es el que  decide sin tener en cuenta la opinión del  paciente o si ha dado o no  su consentimiento. Su argumento es que el paciente no está capacitado  o no tiene criterios claros para escoger las mejores alternativas.

2.      Modelo autónomo: Es cuando el paciente es quien toma la iniciativa presionando al medico para que tome determinadas decisiones; ésta situación se debe al auge de las políticas  en las que se exalta al individuo y su autonomía personal frente a la sociedad o al sistema de salud. El paciente entonces exige determinados procedimientos diagnósticos o terapéuticos al ser usuario de un servicio de salud  con el argumento de que “pago luego exijo”, pero hay que diferenciar del exigir por angustia o ansiedad del paciente ante su enfermedad, del que solo lo hace ejerciendo su supuesta autonomía como tal.

3.      Modelo responsable: Es el ideal, basado en la equidad, las dos partes asumen responsabilidades que les son propias con mutuo respeto y en el que se cumplen tanto los derechos del paciente como los derechos del medico.  Se debe buscar siempre que el paciente participe y acepte las propuestas, para usar las mejores practicas, ofreciéndole permanentemente un dialogo amable  y la información veraz y oportuna para ayudar  a llegar a consensos con explicaciones claras tanto del  proceso de su enfermedad como el de su manejo con todas sus posibles consecuencias favorables o desfavorables.

 

Las características que distinguen al Acto Medico son:

 

  1. La profesionalidad, solamente el profesional de la medicina puede efectuar el acto medico.
  2. La ejecución típica, es decir que su ejecución está conforme con la lex artis que significa que el acto que se ejecuta se ajusta a la excelencia del momento.
  3. El objetivo fundamental, que es buscar prioritariamente la curación o rehabilitación del paciente.
  4. La licitud o sea que el desarrollo de las acciones que ejecuta se hagan en concordancia estricta con las normas legales.

 El medico tiene en la ejecución del Acto Medico las siguientes  obligaciones:

 

  1. El secreto profesional.
  2. Información adecuada al paciente y su consentimiento para actuar.
  3. Obligación de conocimiento.
  4. Obligación de diligencia y pericia.
  5. Continuidad en el tratamiento.
  6. Asistencia y consejo.
  7. Certificación de la enfermedad y del tratamiento efectuado.

Hay otros temas importantes para mencionar en el análisis del Acto Medico como son la Historia Clínica y el Consentimiento Informado como documentos legales y la Objeción de Conciencia pero que necesitarían espacios propios para desarrollarlos como se debe. 

 

Mencionaremos someramente los dos últimos:

El Consentimiento Informado que es un procedimiento ético y legal que se da en el desarrollo del Acto Medico en el cual el paciente recibe información adecuada y completa sobre el diagnóstico, tratamiento y pronóstico de su enfermedad para decidir aceptar o rechazar, voluntariamente, el manejo que se le ofrece, respetando su autonomía, en un documento firmado que debe ser parte integral de la Historia Clínica.

La Objeción de Conciencia  se refiere a la negativa del paciente a recibir un tratamiento o  cooperar con determinado manejo o la negativa del medico a aplicar un tratamiento, ambos autónomamente, con base en sus convicciones o creencias religiosas o morales.

 

Objeción de conciencia del paciente que se debe respetar en acatamiento a la autonomía de las personas consagrada en la Constitución Nacional pero que debe tener como premisa básica la más completa información sobre el estado de salud, la evolución y pronóstico del proceso, los posibles tratamientos con sus resultados benéficos y sus efectos secundarios  por parte del personal de salud al paciente y su familia para que él o ellos tomen una decisión autónoma; una vez tomada esa decisión el medico debe respetarla y acatarla, así no esté de acuerdo con ella.

 

Objeción de conciencia del medico que igualmente se debe respetar por parte del paciente y su familia cuando ellos deciden un determinado procedimiento en el cual el medico no está de acuerdo o considera que va en contra de sus convicciones o creencias religiosas. El medico tratante no puede ser obligado a definir situaciones clínicas de sus pacientes, por presión de pacientes o familiares, cuando pueden ir en contra de sus convicciones y en respeto igualmente de su propia autonomía. 

 

Este concepto se encuentra actualmente involucrado en dos temas: el aborto y la eutanasia, en los cuales la objeción de conciencia de cualquiera de las partes, es de vital importancia en la práctica médica  y es fundamental que los argumentos y explicaciones queden claramente establecidos en la Historia Clínica. 

 

Podemos resumir entonces que el medico a través del acto medico intenta promover la salud, curar y prevenir la enfermedad y rehabilitar al paciente. El medico se compromete a colocar todos los medios a su alcance para efectuar un procedimiento medico o quirúrgico actuando con apoyo de sus conocimientos, su adiestramiento técnico y su diligencia y cuidado personal para curar o aliviar los efectos de la enfermedad, sin poder garantizar los resultados, previa advertencia de los posibles riegos y complicaciones inherentes al proceso mismo de la enfermedad o a los tratamientos aplicados ya que la Medicina es una obligación de medios y no de resultados.

 

La evaluación del acto medico analiza el tipo de actuación y el resultado obtenido teniendo en cuenta las características especiales de quien lo ejerce, el estado de desarrollo del área profesional de la cual se trate la complejidad del caso clínico, la disponibilidad de elementos, el contexto económico del momento y las circunstancias especificas de cada enfermedad y cada paciente, es por ello que esta evaluación solo puede ser realizada por pares quienes conocen la profesión a profundidad,  es decir por los  propios médicos, en los Tribunales de Etica Medica.

 

Cuando hablamos de la responsabilidad del medico o de la culpa desde el punto de vista de procesos en los cuales puede resultar involucrado, debemos expresar que en el aspecto jurídico se establece que por su ejercicio profesional, al medico se le exige enmarcar toda su actividad en aras de salvaguardar la vida de sus pacientes y mejorar sus condiciones de vida y que si aplica la lex artis cabalmente no se le pueden imputar aquellos resultados que implican un menoscabo a la salud del paciente ya que ha actuado dentro de las normas tanto éticas como jurídicas, es decir cumple estrictamente su labor sin que el resultado sea necesariamente el deseado por características propias del paciente o de su proceso patológico.

 

Por el contrario si se le puede ser imputado un resultado en el que él mismo ha creado un riesgo cuando efectúa un tratamiento no adecuado o cuando lo realiza sin consentimiento del paciente. Igual ocurre cuando el médico asume un riesgo realizando un procedimiento o un tratamiento que resulta en un daño en la salud o en la muerte de un paciente sin tener la capacidad, la pericia o las condiciones adecuadas para realizarlo, asumiendo un riesgo innecesario que puede terminar en un resultado lesivo al paciente. Estos son los casos más frecuentes: el Medico que realiza un procedimiento  sin tener el suficiente entrenamiento o conocimiento de las complicaciones y su manejo o sin tener el equipo necesario para garantizar el éxito del procedimiento o cuando no solicita la intervención de un especialista en el momento de decidir su actuación o cuando no solicita los exámenes prequirúrgicos necesarios. Las otras dos condiciones imputables al medico son, la primera, el asumir igualmente un riesgo al no formular los medicamentos adecuados para que solucionen la situación patológica del paciente ya sea  por falta de conocimiento de las diferentes posibilidades terapéuticas o por aceptar que administrativamente una Entidad de salud no lo suministre aduciendo factores económicos, la segunda, cuando el medico en el caso de un paciente con enfermedad terminal acelera el resultado como consecuencia de suspender su cuidado directo aplicando una eutanasia pasiva.

     

Para terminar anotemos que el Acto Medico está involucrado en un equipo de trabajo que mezcla a diferentes profesionales y técnicos que concurren al manejo del paciente y buscan primordialmente su bienestar y que existe el principio de confianza el cual establece que dentro de un trabajo en grupo, todos depositan la confianza en que cada cual va a realizar lo que le corresponde y eso le da tranquilidad a los integrantes del equipo; esto implica, obviamente,  que cada persona tiene su propia responsabilidad en la ejecución de un proceso en salud para lo cual debe ejercer estrictamente el comportamiento adecuado a sus funciones.   

 

Santiago de Cali, Junio 1 de 2.007