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TEMA 6: El sacramento de la reconciliación.


- Cuando cometemos un pecado y nos alejamos de Dios, Él siempre nos busca para
perdonarnos, porque quiere que estemos con Él.
- Dios es nuestro Padre, nos ama y está dispuesto a perdonarnos siempre. Cuando
acudimos a pedirle perdón lo hacemos muy feliz. Todos nosotros somos muy
importantes para Él y lo que más desea es que seamos felices junto a Él.
- Jesucristo, el Hijo de Dios, sabiendo que somos débiles y que en muchas ocasiones
nos alejaríamos de Él por causa del pecado, instituyó un sacramento muy especial para
perdonarnos. Lo instituyó cuando se les apareció a los apóstoles y les envió el don del
Espíritu Santo para que: “A quienes perdonaran los pecados les quedaran perdonados.
A quienes no se los perdonaran, les quedaran sin perdonar”.
- Este sacramento se llama Reconciliación, Penitencia o Confesión. Es el sacramento
por el cual se nos da el don del Espíritu Santo para perdonar nuestros pecados y
renovar la vida de Dios dentro de nosotros.
- Nos da fuerzas para luchar contra la tentación.
- Es necesario recibirlo cuando cometemos un pecado mortal, pero es muy positivo
acudir a él cada vez que nos sea posible.
- Es el sacramento por el cual, por medio del sacerdote, Dios nos da el don de su
Espíritu para perdonar los pecados y fortalecer su presencia en nosotros.
- Para poder hacer una buena confesión es necesario que sigamos un camino:
1. Examen de conciencia. Hay que hacerlo en silencio, en la presencia de Dios,
revisando qué faltas hemos cometido como cristianos, como hijos, como padres, en el
trabajo, etc.
2. Dolor de corazón o arrepentimiento. Debemos estar arrepentidos de haber
ofendido a Dios que nos ama tanto. Hay que reconocerlo y pedirle perdón.
3. Propósito de enmienda. Hay que decidirse a convertirse para vivir la vida en el
Espíritu Santo.
4. Confesar que somos pecadores.
5. Cumplir la penitencia. Después de que nos confesamos pecadores, el sacerdote da
la absolución y pone una penitencia. Sirve para dar gracias a Dios por su misericordia y
su perdón, para reconocer su amor y para ayudarnos a que nuestra vida cambie.
- La confesión es un acto de humildad y de arrepentimiento. En él le decimos a Cristo
que queremos recuperar su amistad y nuestro lugar en su Reino de amor y luz.
Aplicaciones en la vida diaria:
- Dar gracias por el Sacramento de la Reconciliación.
- Después de la Primera Comunión hay que acercarse con frecuencia al Sacramento de
la Reconciliación
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