Historia

Probablemente desde pequeños conocemos a COCA-COLA, porque se consumía en nuestra familia, por su publicidad o por su presencia en miles de comercios del país. Pero ¿sabemos cómo y cuándo llegó a México? Hoy, 8 de cada 10 mexicanos que piensan en una bebida tienen en mente a COCA-COLA. ¿Cómo ha sido posible lograr esto? A través de una historia que inició hace 80 años.

COCA-COLA nació en Atlanta, Georgia, en 1886. Ocurrió en una fuente de sodas, cuando un empleado mezcló por accidente el tónico reanimante creado por el Dr. John S. Pemberton con agua carbonatada. Al probar el resultado se descubrió lo que sería la bebida más popular del mundo. Dos años después de su hallazgo, Pemberton murió y la ya registrada marca COCA-COLA pasó a manos de Asa Grigs Candler. Al término de la Primera Guerra Mundial, Candler vendió la marca a Robert W. Woodruff, quien tuvo la visión de traer COCA-COLA a México.


En 1926 México estaba recuperando la paz poco a poco, después del doloroso proceso de la Revolución. Tras la inestabilidad económica que dejaron los años de guerra, la gente vivía con esperanza los primeros pasos hacia la industrialización, la creciente circulación de automóviles en las calles, el desarrollo de los negocios nacionales y la llegada paulatina de las primeras marcas extranjeras, así como de omerciantes de lejanas tierras. Fue entonces que Harrison Jones, colaborador de Robert W. Woodruff, llegó a nuestro país para ver la oportunidad de introducir la bebida.




En  1929, COCA-COLA llegó a la Ciudad de México a través de Grupo Mundet –antecesor de lo que hoy es Coca-Cola Fem sa– y a Guadalajara por medio de la Embotelladora La Favorita, iniciando así lo que hoy conocemos como Grupo Continental. Comenzó la década de los treinta y la economía del país seguía inestable. Pese a esto, la Compañía continuaba creciendo y en 1931 la bebida llegó al sur de México, específicamente a la ciudad de Mérida, abriendo camino a lo que hoy es Grupo Peninsular.


El efecto Coca-Cola era ya una realidad: había llegado a México para quedarse y vivir de la mano de los mexicanos nuevas experiencias.


OFICIALMENTE MEXICANA A finales de los treinta y principios de los cuarenta, en la prensa escrita podían verse desplegados con las leyendas: “Mis invitados prefieren COCA-COLA” y “Tengamos fe en la victoria”. Con la creciente demanda de concesiones para embotellar el producto, era necesario tener en México una oficina que estableciera

un canal de comunicación entre la matriz, en la ciudad de Atlanta, y los embotelladores mexicanos. En 1938 se creó la primera empresa subsidiaria de The Coca-Cola Export Corporation y después de un doble cambio de nombre, en 1944 se instituyó The Coca-Cola Export Co. Sucursal en México.



COCA-COLA quiso ser parte de estos cambios, por lo que sorprendió al consumidor con ideas tan innovadoras como el post-mix (adelanto tecnológico introducido en México en 1956 que permitía

preparar la bebida en los centros de consumo y cadenas de comida rápida), el cual significó una gran oportunidad para disfrutar el producto fuera del hogar.


En 1958 COCA-COLA concedió a los embotelladores el derecho a que ellos mismos nombraran a sus distribuidores dentro de sus  respectivos territorios, lo que les permitió mayor crecimiento en cada una de las zonas que abarcaban. Se instalaron bodegas en las ciudades más importantes y se multiplicó la capacidad de distribución de las plantas. Al finalizar ese decenio, ya sumaban 53 plantas embotelladoras, contando las recién integradas Embotelladora del Nayar y Bebidas Refrescantes de Nogales.


En los años sesenta y setenta llegaron al Sistema nuevas franquicias embotelladoras, lo cual permitió alcanzar la cifra de 63 plantas.


Uno de los cambios más grandes de los cincuenta y sesenta fue que Coca-Cola por primera vez amplió su portafolio de productos,  introduciendo FANTA en 1956 y SPRITE en 1966.


MÁS OPCIONES, MÁS CAPACIDAD Y MENOS CALORÍAS La década de los setenta trajo mayor crecimiento. Se instalaron líneas  embotelladoras de tipo “doble”, es decir, con dos válvulas de llenado, un importante adelanto que generó mayor volumen de producción. Otras innovaciones fueron los mecanismos para envasar refrescos en recipientes no retornables y de medio litro. De 1977 a 1981 se  sumaron al Sistema: la Cadena Jordan con sus embotelladoras en Ciudad Cuauhtémoc, Chihuahua, y en Los Mochis, Sinaloa; y lo que hoy es Grupo Yoli, con sede en Acapulco, por lo que al finalizar 1985 existían ya en operación 85 plantas.




En ese mismo año la Compañía otorgó la primera concesión de embotellado en México a Manuel L. Barragán y Herman H. Fleishman, originarios de las ciudades de Monterrey y Tampico, respectivamente.

El primero crearía lo que hoy es Embotelladoras Arca, mientras que el segundo fundaba Grupo Tampico. Por

supuesto el inicio fue difícil, pues había que convencer a los consumidores de que una bebida negra podía ser deliciosa y refrescante. El producto se embotellaba a la velocidad de 10 botellas por minuto, en antiguas líneas de producción que no se parecen casi en nada a las que hoy en día pueden embotellar más de 100 mil botellas de COCA-COLA por minuto.


Además, eran distribuidas por medio de carretas jaladas por caballos o mulas, ya que aunque cada vez había más automóviles, la mayoría de los transportes de carga seguían siendo rudimentarios. Con el  ranscurso de los meses, COCA-COLA avanzó a pasos agigantados y –superando los obstáculos financieros que no eran muy alentadores para el país– comenzó a expandirse por medio de nuevos embotelladores. En 1927 dos nuevos empresarios se sumaron al equipo: Emilio Arizpe Santos en Coahuila construía lo que hoy es parte de Embotelladoras Arca, y a su vez el Grupo Fomento Queretano, que fue fundado por el Sr. Roberto Ruiz Obregón.



COCA-COLA seguía escribiendo más páginas de éxito en su historia gracias a que se sumarían más plantas. Esta vez serían Cuernavaca y Colima las ciudades que tendrían nuevas embotelladoras en el Sistema, que años más tarde formarían la Coordinación Industrial Mexicana, S.A. (CIMSA) y la Embotelladora de Colima, respectivamente. Así, para 1945 había ya 28 plantas.


SABOR CON LOS CINCO SENTIDOS En la década de los cuarenta, los embotelladores comenzaron a invertir en diversos medios publicitarios: programas de radio, carteles, desplegados de prensa, decoración de fachadas en comercios y todo lo necesario para reforzar la imagen de la marca  empactando los cinco sentidos del consumidor.


La Compañía estaba en una de sus mejores épocas, razón por la cual se creó en México la primera Planta de Concentrados fuera de los Estados Unidos. Además, Grupo Ri ca iniciaría su historia al abrir su primera planta en Pachuca, en 1943.


¿Quién no recuerda la clásica botellita de 6.5 oz (192 ml)? Hasta 1945, esa era la única  resentación de COCA-COLA, pero gracias a los avances de la industria y al impactante crecimiento de la marca, se comenzaron a producir tamaños más grandes, que iban desde 10 oz (295 ml) hasta las 26 oz (769 ml), lo que permitió que la bebida pudiera disfrutarse por toda la familia partiendo de un solo

empaque.


REBELDÍA, FANTASÍA… SED DE CAMBIO A mediados de los años cincuenta, el mundo comenzó a dar un giro trascendental que se extendería hasta finales de los sesenta. La voz de Elvis Presley y –más tarde– las melodías de Los Beatles causaban que la juventud se desbordara en un espíritu de revolución ideológica. En esta época se marcó una profunda brecha entre generaciones y predominaba el repudio a las guerras, se apoyaban causas políticas en pro de países en vías de desarrollo y se aplaudían todos los intentos de paz e igualdad entre los seres humanos y las naciones.



En los años ochenta se introdujo la primera opción de refresco de cola bajo en calorías con DIET COKE. Inicialmente sólo tuvo presencia en Tampico y en la Ciudad de México en 1986, más tarde se llevó a todo el territorio mexicano, pues gozó de gran demanda por parte de los consumidores que, además de disfrutar el sabor de la tradicional COCA-COLA, buscaban una opción light. En 1997 la Compañía cambió el nombre de este producto a COCA-COLA LIGHT, que se anunciaba con la leyenda: “¡Nada mejor que mucho sabor y pocas calorías!”.  Los años que siguieron fueron  marco de un crecimiento constante, mismo que ha continuado hasta nuestros días y que no cesará, pues la marca de refresco más popular  del mundo tiene un compromiso por ofrecer continuamente lo mejor a sus consumidores.


CRECIMIENTO CONSTANTE En estos 80 años, la historia de COCA-COLA ha ido de la mano con la de México, teniendo como principal  motivación el consumidor. Gracias a esta visión, lo que inició con sencillas y rudimentarias plantas de embotellado de COCA-COLA, es ahora un gran Sistema conformado por 13 Grupos Embotelladores, todos empresarios  mexicanos, que han establecido en nuestro país 408 centros de distribución y tienen más de 23 mil 600 vehículos de distribución y cubren cerca de 10 mil rutas. Para los años que vienen, COCA-COLA tiene un firme objetivo: continuar siendo –en cada época y para cada generación– la bebida refrescante que hace más gratos los momentos familiares, refuerza la unión entre las personas y deja un gran sabor tanto en el paladar como en el espíritu.

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