Ricardo Olvera Jiménez


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Velando tus sueños


Azcatl


Ya es de noche.
En el mar, los caracoles
y las conchas
ya se han ido a acostar.
Es el momento de cerrar los ojos.

Duerme Yoyoliton
sobre las estrellas
que te hacen una hamaca.
Ya la luna está cantando.

Acuéstate
y sueña con la deidad serpiente,
con el tonacateptl,
con el maíz sagrado
y con el hombre.

Ahí, bajo la tierra,
así, acurrucada,
la pequeña azcatl duerme
el sueño de la hormiga.

 

 


En mi interior


Veo los caracoles formar remolinos en la ciénega.
Corro con un puñal atravesado en el corazón,
arrojo besos a las olas que surgen de la tierra.
Siembro semillas ocres en el viento helado,
canto la melodía aprendida de la lluvia.
Siento la suave pluma del ala del quetzal,
respiro los secretos de las estrellas,
atesoro las manchas del pecho del jaguar.
Hablo fluído el lenguaje de los árboles,
muerdo dolores mudos de sal,
sueño el olor mojado del mar.
Despierto seco en octubre,
escucho el vibrar de las voces de la luna
y muero con la última nube de la tarde.

 

 
Noche tras noche


Se altera la forma,
la conciencia.

Mis ojos son
más blancos que la luna.

Tiembla, el trance llega;
estoy dentro de ti.

El nagual
encuentra su tonal.