Cata de Albariños en Trujal


CLUB DE VINOS AKatÁ

Albariño con entidad propia

Es la variedad blanca más importante de la península, y sus vinos están entre los mejores a nivel nacional y con muy buenas críticas a nivel extranjero.

Hace tan sólo un par de décadas los blancos gallegos eran simplemente mirados y bebidos, más con condescendencia y romanticismo que debido a su calidad intrínseca. Pero siempre tuvo buena prensa. Hoy en día la evolución de estos blancos es palpable, si es que hay que mencionar un buen vino blanco de altura, el primero de la lista siempre es un albariño, también asociado a precios por encima de los 10€; reconocido y amparado hace ya 17 años por el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Rías Baixas.

El cambio llegó con la introducción de instalaciones modernas y con una verdadera intención de preservar todo el potencial de una mítica variedad que había sobrevivido a múltiples sobresaltos y cuyo nombre había salido indemne. Fueron años de descubrimiento y aprendizaje, donde la intuición de los bodegueros suplía con creces la falta de experiencia en elaboraciones modernas. La tradición siempre estuvo allí, pero se requerían nuevas prácticas y conocimientos para los nuevos tiempos. Era preciso quitarse la rémora que el Albariño sólo se podía consumir en Galicia, puesto que viajaba mal y se estropeaba por el camino. La realidad era que se trataba de vinos inestables, de fácil y rápida oxidación debido a las prácticas del momento, pero en absoluto minoritarios. Escasos, sí, pues que la madre naturaleza no siempre es benévola con el viñedo, pero nada más. Pero todo cambio tiene varias caras, y el caso de los albariños sufrió los excesos de la novedad. Con las nuevas instalaciones entraron las nueva prácticas, y se padeció el exceso de levaduras seleccionadas que distorsionaban los aromas auténticos de la uva, los viñedos se vieron sometidos a una sobreproducción dentro de los límites que admite la climatología atlántica y su suelo, y las luchas por abastecerse de uva en un campo muy segmentado y mínimo fueron épicas. Eran tiempos en que se valoraba tan sólo su frescura y la facilidad de trago que incitaba al siguiente, todo debidamente arropado por potentes aromas florales y frutales de las más insólitas connotaciones. Vinos del año con gancho, que sirvieron para llamar la atención y hacerse notar cuando el mundo de los vinos blancos estaba dormido.

Lentamente, aunque siempre con mucha actividad, se impone la ley del péndulo, y tras el famoso boom del albariño de mediados de los años ochenta, donde los vinos eran exultantes ramilletes de aromas exóticos, se vuelve hoy la vista a las raíces auténticas de la tierra en busca de la complejidad, la armonía y el equilibrio que es capaz de expresar una Albariño bien elaborado. La intensidad aromática es incuestionable y ha demostrado ser muy superior a otras variedades blancas, y está asegurada con una correcta elaboración en los años de buen tiempo y cosecha.

La lección está aprendida y la búsqueda continúa en pos de la complejidad, la elegancia y la larga vida. Esta última es el caballo de batalla en el que se baten las bodegas actuales dentro de la DO Rías Baixas. Hasta hace poco, no había experiencia como para comprobar la vida de un blanco elaborado con esta variedad, y la sabiduría popular la tradición hablaban de fechas de caducidad demoledoras. Actualmente, la preocupación por conseguir mantener la autenticidad del vino y ganar complejidad y longevidad, sin perder carácter, es una de las asignaturas que muchas bodegas gallegas están empeñadas. Son los Albariño de alta gama que harán de locomotora del resto de las elaboraciones posteriores. En nuestra cata de hoy nos encontramos con cuatro albariños de altura, siendo dos de ellos grandes valores dentro de la Denominación.

La albariño

Uva de grano pequeño y piel gruesa de gran potencia aromática, con un carácter aterciopelado y untuoso. Es la variedad por excelencia de Galicia y de la región de Vinho Verde, en la zona norte de Portugal.

Aunque considerada por muchos como variedad autóctona, la historia se inclina más a que fue introducida desde la zona del Rhin por los monjes del Cluny en el siglo XII a través de la ruta jacobea, extendiéndose hacia todo el valle desde el monasterio de Armenteira.

El sello de garantía

La Denominación de Origen Rías Baixas, donde se elabora el albariño, comprende casi 2000 ha. De viñedo divididas en tres subzonas: Valdo Salnés, en la apertura del valle del río Umia; Condado de Tea, que llega hasta el límite de la provincia de Ourense; O Rosal, en la desembocadura del río Miño por el margen derecho; Soutamior, en la desembocadura del río Verdugo en Vigo, y la última incorporación, la Ribera de Ulla, a ambos márgenes del río del mismo nombre.

Jóvenes y frescos

No es cuestión fácil puesto que, después de todos estos años en que los albariños han estado cómodamente asentados entre los vinos blancos del año, jóvenes y con virtudes de frescura y un alto grado de potencia aromática que los situaba en un lugar de cómodo privilegio, la búsqueda es todo un riesgo. La experiencia de las cosechas precedentes sí avala esta tendencia, puesto que se ha demostrado que la variedad albariño tiene un importante potencia y que evoluciona bastante bien en botella en los casos de uva bien elaborada por las bodegas punteras de la D.O. El reto está en conseguir una mayor manifestación aromática y sápida que refuerce la personalidad de la uva que ha dado fama a la región y, por encima de todo, conseguir prolongar la vida del vino, que es una de las inquietudes mayores.

Nuevas prácticas

Las experiencias se dirigen a introducir prácticas enológicas que se hacen en otras regiones con otras uvas y adecuarlas a la situación de las bodegas gallegas acogidas a Rías Baixas para comprobar su comportamiento con la variedad autóctona local. Hay unas cuantas opciones con las que se está experimentando: fermentar en barricas de roble –caso de nuestra cata el albariño Organistrum de la bodega Martín Codax-, ya sea con una parte o con la totalidad de los mostos; permitir que el vino maduer en los depósitos de acero inoxidable con y sin las lías; trabajar la crianza en barricas de roble pero preservando el carácter de la uva, evitando que la madera solape sus características, etcétera.

De todas formas, este nuevo camino es más lento porque las experiencias sólo se pueden hacer en cada cosecha, y para rectificar, cambiar de opinión o experimentar alguna variante es preciso esperar a la siguiente vendimia para empezar nuevamente de cero, pero con la lección ya aprendida. Los inicios fueron duros, pero los resultados rápidos porque estaba todo por hacer; ahora, rizar el rizo y apuntar alto en pos de la elegancia y longevidad salgo que ya se empieza a ver en algunas bodegas y ha tomado sólo un poco más de tiempo.

Rías Baixas: Una denominación de origen con gran proyección nacional e internacional.

La hegemonía blanca en García no deja lugar a dudas. Los tímidos intentos de elaboración de tintos, procedentes de Ribeiro, Valedorras o Monterrey –a recordar Terra do Gargalo, catado en XII Jornada-, no dejan de ser gotas de lluvia en un mar de blancos.

Los rigores de su clima, rico en precipitaciones, en incluso su afamada gastronomía, en base a suculentos mariscos y pescados de su extenso litoral, no han hecho si no afianzar el dominio de sus más nobles castas blancas. Así la reina de los blancos gallegos, es la cata que nos ocupa –la Albariño-, crece feliz en las lluviosas laderas de los valles de las Rías Baixas, aunando dos características difícilmente igualables en ninguna otra variedad, como es conjuntar altos rendimientos con calidad. Y que su peculiar código genético la dota de una gran capacidad para producir azúcares, mientras que, paralelamente, mantiene una gran riqueza en ácidos, algo que pocas variedades consiguen en todo el mundo.

En ella se han basado los elaboradores de Rías Baixas para potenciar sus preciados vinos, logrando un fenómeno atípico en nuestro país, como es lograr situar un vino blanco, en el segmento de precios más alto de la pirámide de vinos de calidad, con una media de casi 8 euros por botella vendida, según los últimos datos Nielsen, lo que les sitúa por encima de la media de Rioja y Ribera del Duero.

Además la versatilidad de los Albariño, permite la elaboración de grandes vinos bien sean como jóvenes, fermentados en barrica, criados, o simplemente, embotellados y lanzados al mercado en su segundo o tercer año, en nuestro caso tenemos desde 2001 hasta 2004, tendencia que parece que empiezan a adoptar las bode3gas más punteras, aunque, eso sí, con cuentagotas (no hay que olvidar que inmovilizar el vino es costoso y arriesgado), y que están permitiendo ofrecer todo el potencia que la noble cepa gallega puede llegar a dar, y que en la inmensa mayoría de los casos nos perdemos por las rápidas salidas al mercado.

Vendimia de enhorabuena

Calificada como histórica, la presente campaña recoge una cifra de más de veintidós millones de kilos de uva cosechada en los viñedos amparados por la D.O. El buen tiempo ha favorecido el crecimiento de un 38% de la producción respecto a la pasada campaña y los mostos han demostrado ser muy aromáticos, con una justa relación de acidez y grado. Con todos estos primeros datos, es fácil aventurar que la añada 2004 será un excelente año para los albariños de Rías Baixas, por este motivo nuestro club de vinos AkaTÁ realizamos el análisis sensorial adecuado a diez vinos, diez bodegas representativas de toda la D.O, donde nos encontramos bodegas consagradas, bodegas familiares y bodegas noveles, lo que si parece a “priori” que todos sus caldos estarán a la altura.

XXIII Jornada del Club a Katá

Lo mejor que te puede suceder en exposiciones y congresos organizados en torno al mundo del vino, a parte de aprender probando y comparando muchos vinos distintos en un corto espacio de tiempo, es el poder relacionarte con algunas de las magníficas personas que intervienen en su elaboración y distribución. En la pasada Feria del Vino de Torremolinos tuvimos la suerte de conocer a una de ellas. Se trata de Eva África Mínguez, responsable de publicidad y promoción del Consejo Regulador de la D.O. Rías Baixas, que en su afán de dar a conocer por doquier la calidad de los vinos que se elaboran en esta D.O., nos propuso que realizásemos una cata monográfica con vinos procedentes de esa zona. Aceptamos su oferta y, gracias a sus gestiones, algunas bodegas tuvieron la gentileza de enviarnos muestras de sus productos.

Finalmente, el pasado día 16 de abril, nuestro grupo se reunió en la vinoteca Trujal para realizar la cata de diez vinos de la D.O. Rias Baixas, todos ellos 100% albariño. Contamos también con la agradable compañía de Manolo Aagesen, que se desplazó desde Rincón de la Victoria (al que deseamos mucha suerte con su nuevo restaurante) y también esperábamos a algún otro “forero” de Verema que no pudo asistir.

Además, durante la sesión nos acompañó Antonio Jesús Gutiérrez Blanco, responsable de Trujal Vinos, que estuvo comentando con nosotros las virtudes y defectos de cada uno de estos caldos. Antonio nos ofreció, de entre los platos de su carta, una selección de aquellos que mejor maridan con estos vinos y la verdad es que la calidad de la cocina estuvo a la altura de las circunstancias.

El nivel de los vinos fue bastante bueno, ya que 7 de los 10 probados superaron los 7 puntos, aunque hay que precisar que no son vinos que pudiésemos llamar “de cata”, sino que donde mejor se muestran es acompañando a una buena comida. Problemas con el corcho nos impidieron valorar a 2 de los participantes.

Otro elemento a destacar es la cuidada presentación de todas las muestras recibidas, en la que encontramos una gran diversidad de formatos de botellas, etiquetas… buscando la forma de destacar del resto para llamar la atención del comprador en un mercado cada vez más competitivo.

El mejor de la tarde a nuestro juicio fue Valdumia Selección de Añada (Cosecha de 2001), vino muy frutal y complejo en nariz al que parece que le han sentado bien estos años en botella.

A continuación destacaron Morgadío 2004, principalmente por sus cualidades en boca, y Valdumia 2003, un vino muy equilibrado aunque poco persistente.

Relación de vinos catados:

1º) Valdumia seleccion de añada 2001 , Nota: 7,90

Amarillo intensamente dorado con reflejos metálicos.

En nariz se muestra complejo y muy frutal (manzana asada, albaricoque, níscalos), suaves notas a caramelo, aromas minerales y leves toques de madera.

En boca tiene una buena entrada y correcta acidez pero con un final corto y un post gusto poco intenso.

  • 2º) Morgadío 2004, Nota: 7,75
  • Amarillo dorado muy brillante.

    Aromas de intensidad media a cítricos y frutas maduras.

    Complejo y pleno en boca, ataque potente, postgusto largo y final a fruta madura. Muy equilibrado en conjunto.
  • 3º) Valdumia alAmarillo dorado muy brillante. Nota: 7,75
  • 4º) Mar de Frades 2004 , Nota: 7,62
  • Visual amarillo pajizo, translúcido.
    Buena intensidad en Aromas de fruta fresca con toques maduros -albaricoque-, buenas notas de fruta tropical -piña- el frescor aportado por los cítricos con leves notas de -pomelo-, la persistencia delata más aromas frutales -plátano,pera- para dejar un buen recuerdo a uva verde -moscatel de alejandría-.
    Buena presencia en boca, fresco, intenso en su ataque, paso untuoso, graso con buen recorrido dominado por la fruta y una acidez equilibrado aunque escasa que provoca un final de corta persistencia y postgusto frutal.

    Albariño, muy facil de beber, apenas delata el alcohol, fresco, joven, divertido, mostrándose muy frutal, con el único pero de un final algo corto.
  • 5º) Martin Codax albariño 2004 , Nota: 7,35
  • Color amariño pajizo, pálido y muy brillante, con una gran limpidez. Lágrima densa de caída lenta.

    Aroma intenso y persistente desde el descorche con notas a manzana verde ácida, uva moscatel, hierbas aromáticas, frutas tropicales (piña). A copa movida aparece además un leve toque de vainilla.

    A su entrada en boca se muestra ligeramente amargo, suave, con acidez correcta que le da un paso fresco. Aparecen aristas por equilibrar dulzor-acidez-alcohol, con un post gusto en el que está presente lo demostrado en nariz, con un ligero amargor final de alta persistencia.
  • 6º) Santiago roma selección 2003, Nota: 7,10
  • Amarillo pajizo con reflejos dorados, pálido, lagrima densa. Limpio y muy brillante.

    Aromas de poca intensidad a manzana verde ácida, fruta tropical madura y un toque de hierbas aromáticas.

    Muy buena entrada en boca de gran frescora con paso frutal y final sedoso. Buen equilibrio y mediana persistencia.
  • 7º) Torre la Moreir 2004 , Nota: 6,89
  • Amarillo pajizo, reflejos dorados con lágrima fina y densa. Limpio y muy brillante.

    Aromas de intensidad media a manzana verde con un ligero toque herbáceo, que se intensifican a copa movida.

    En boca tiene una suave entrada, paso frutal cuerpo medio y ligera astringencia. Post gusto en el que deja sensaciones afrutadas y con una persistencia media.ota: 6,25
  • 8º) Valmiñor 2004 , Nota: 6,25
  • Amarillo pajizo brillante de mediana intensidad con reflejos dorados, limpio y con destellos metálicos.

    Aroma sutilmente herbal, a manzana ácida, membrillo, con toques compontados. Adquiere potencia a copa apareciendo notas de almíbar, fruta madura y notas de lavanda.

    Entrada en boca ligeramente salina y con sensación "carbónica", carnoso y equilibrado, con paso por boca suave y con buena acidez, semiseco y con un post gusto ligeramente amargo. Escasa persistencia.
  • Organistrum 2003
  • Color amarillo pajizo pálido, límpido y transparente, muy brillante, con reflejos dorados y matices verdosos (limón).

    En nariz en principio ofrece un fuerte olor a humedad que va desapareciendo poco a poco. Después de la aireación aparecen notas sutiles a fruta madura, heno, paja y especias suaves sobre un fondo (muy sutil) de madera de roble.

    En boca es muy frutal, ácido y con cuerpo, carnoso, retrogusto muy agradable y persistente donde se aprecia una buena conjunción de taninos de uva y madera. Muy buena persistencia.

    No puntuamos porque entendemos que creemos que la botella no estaba en óptimas condiciones.
  • Albariño 2003
  • Bonito color dorado brillante, con gran transparencia y limpdez.

    Inicialmente presenta un fuerte olor a madera húmeda. Col la aireación aparece un aroma intensamente frutal a manzana ácida, albaricoque, almíbar.

    Entrada en boca muy suave con paso excesivamente ligero a manzana verde. Escasa persistencia.

    Algunos participantes pensamos que la botella no estaba en las mejores condiciones por lo que decidimos no puntuarl.

By Sebas & Antonio Jesús

Copyright ©  2005 AKaTÁ Club de Vinos & Gastronómico

Vinoteca Trujal

Mesa Lista para catar en Trujal

 

Algunos miembros de Akatá en plena faena

Juan Antonio, Aretha, Luis y nuestro amigo Aagesen -concentrados-.

Vinos Catados.