Sistema nervioso

Prof.  ERNESTO G. SCIARINI                                                                                                              

egsciarini@gmail.com


SISTEMA NERVIOSO

El Sistema Nervioso, el más completo y desconocido de todos los sistemas que conforman el cuerpo humano, asegura junto con el Sistema Endocrino, las funciones de control del organismo.

Capaz de recibir e integrar innumerables datos procedentes de los distintos órganos sensoriales para lograr una respuesta del cuerpo, el Sistema Nervioso se encarga por lo general de controlar las actividades rápidas. Además, el Sistema Nervioso es el responsable de las funciones intelectivas, como la memoria, las emociones o las voliciones.

Su constitución anatómica es muy compleja, y las células que lo componen, a diferencia de las del resto del organismo, carecen de capacidad regenerativa.



Sistema nervioso central

El sistema nervioso central está constituido por el encéfalo y la médula espinal. Están protegidos por tres membranas (duramadre, piamadre y aracnoides), denominadas genéricamente meninges. Además, el encéfalo y la médula espinal están protegidos por envolturas óseas, que son el cráneo y la columna vertebral respectivamente.

Sistema nervioso periférico

El sistema nervioso periférico o SNP, es parte del sistema nervioso formado por nervios y neuronas que residen o extienden fuera del sistema nervioso central hacia los miembros y órganos. La diferencia con el sistema nervioso central está en que el sistema nervioso periférico no está protegido por huesos o por barrera hematoencefálica, permitiendo la exposición a toxinas y a daños mecánicos. El SNP está compuesto por el sistema nervioso somático o sensorial y el sistema nervioso autónomo o vegetativo.

Sistema nervioso somático

El sistema nervioso somático está compuesto por:

  • Nervios espinales, que son los que envían información sensorial (tacto, dolor) del tronco y las extremidades hacia el sistema nervioso central a través de la médula espinal. También envían información de la posición y el estado de la musculatura y las articulaciones del tronco y las extremidades a través de la médula espinal. Reciben órdenes motoras desde la médula espinal para el control de la musculatura esquelética.
  • Nervios craneales, que envían información sensorial procedente del cuello y la cabeza hacia el sistema nervioso central. Reciben órdenes motoras para el control de la musculatura esquelética del cuello y la cabeza.

Sistema nervioso autónomo

El sistema nervioso autónomo, (también conocido como sistema nervioso vegetativo), a diferencia del sistema nervioso somático, recibe la información de las vísceras y del medio interno, para actuar sobre sus músculos, glándulas y vasos sanguíneos.

El sistema nervioso autónomo, al contrario del sistema nervioso central, es involuntario activándose principalmente por centros nerviosos situados en la médula espinal, tallo cerebral e hipotálamo.

El sistema nervioso autónomo es sobre todo un sistema eferente e involuntario que transmite impulsos desde el sistema nervioso central hacia los distintos órganos, manejando por ejemplo tamaño pupilar y secreción de glándulas exocrinas y endocrinas, regulando funciones tan importantes como la digestión, circulación sanguínea, respiración y metabolismo.

Los nervios autónomos están formados por todas las fibras eferentes que abandonan el sistema nervioso central, excepto aquellas que inervan el músculo esquelético. Existen fibras autonómicas aferentes, que transmiten información desde la periferia al sistema nervioso central, encargándose de transmitir la sensación visceral y la regulación de reflejos vasomotores y respiratorios.

También el sistema nervioso autónomo funciona a través de reflejos viscerales, es decir, las señales sensoriales que entran en los ganglios autónomos, la médula espinal, el tallo cerebral o el hipotálamo pueden originar respuestas reflejas adecuadas que son devueltas a los órganos para controlar su actividad. Reflejos simples terminan en los órganos correspondientes, mientras que reflejos más complejos son controlados por centros autonómicos superiores en el sistema nervioso central, principalmente el hipotálamo

Sistema nervioso simpático

El sistema nervioso simpático es parte del sistema nervioso vegetativo o autónomo:

Está formado por las cadenas laterovertebrales a ambos lados de la columna vertebral. Conecta con los nervios espinales mediante los ramos comunicantes, así, los núcleos vegetativos medulares envían fibras a los ganglios simpáticos y estos envían fibras postgangliónicas a los nervios espinales.

Dilata las pupilas, aumenta los latidos del corazón, dilata los bronquios, disminuye las contracciones estomacales, estimula las glándulas suprarrenales. Desde el punto de vista Psicológico nos prepara para la acción, el funcionamiento del sistema nervioso simpático está asociado con la psicopercepción de un estimulo de carácter emocional no neutro.

Sistema nervioso parasimpático

Sistema Nervioso Parasimpático es una parte del sistema nervioso autónomo o vegetativo, cuyos nervios nacen tanto del encéfalo como en la médula espinal a nivel sacro.

La función principal del sistema nervioso parasimpático es la de provocar o mantener un estado corporal de descanso o relajación tras un esfuerzo o para realizar funciones importantes como es la digestión, micción o el acto sexual. Realiza funciones opuestamente complementarias con respecto al sistema nervioso simpático.

Por tanto el sistema nervioso parasimpático participa en la regulación del aparato cardiovascular, del aparato digestivo y del aparato genitourinario.

ENCÉFALO

El encéfalo (del griego "en" - dentro y "cefalé" - cabeza, "dentro de la cabeza"), es la parte más superior y masiva del sistema nervioso.El encéfalo humano tiene los siguientes componentes estructurales: el cerebro, con sus dos hemisferios; protuberancia anular y bulbo raquídeo; y el cerebelo.

Cerebro.

El hígado, los riñones, el corazón y los músculos humanos funcionan de manera muy similar a los de otros mamíferos. Incluso, a veces, los de estos últimos resultan más eficientes. Sin duda, el órgano que caracteriza al hombre es su cerebro, especialmente la parte más externa llamada corteza cerebral. Aunque las neuronas humanas sean semejantes a las de un perro o a las de una jirafa, la extensión de la corteza del hombre es mayor; y también es superior a la de cualquier otro mamífero la cantidad de neuronas que constituyen el sistema nervioso humano: 30 mil millones contra, por ejemplo, 7 mil millones en el chimpancé y tan sólo 65 millones en la rata. La complejidad de las conexiones entre las neuronas es fantástica: decenas de miles de millones de “telas de araña” neuronales, entrelazadas unas con otras, en donde se generan y propagan millones de impulsos eléctricos.

Estas características le otorgan al ser humano habilidades exclusivas de su especie. Por ejemplo, la capacidad de crear nuevos objetos y de modificar el medio que lo rodea según sus necesidades. Los animales tienen formas de comunicarse entre sí a través de distintas señales —movimientos, sustancias químicas, sonidos—, pero el desarrollo del habla como forma de comunicación es posible sólo entre los hombres, gracias a su cerebro.
Es la parte más grande del encéfalo. Se divide visto desde fuera en dos hemisferios (izquierdo y derecho) y se caracteriza por su superficie con repliegues irregulares llamados circunvoluciones o giros cerebrales, más acentuados en el hombre que en cualquier animal (exceptuando casos particulares como el caso de los delfines) y entre ellos líneas irregulares llamadas cisuras. El cerebro, como todas las partes del sistema nervioso central contiene una sustancia blanca y una sustancia gris. Esta última se halla en menor cantidad y es la que forma la corteza cerebral.
El cerebro a su vez, por convención y fijándose en ciertos límites marcados por algunas de las cisuras, se divide en lóbulos: frontal, parietal, temporal y occipital.Dirige y razona.

Cerebelo

Es otra parte del encéfalo. Se encuentra detrás y debajo de los hemisferios cerebrales. Consta de dos partes como el cerebro, unidas por una masa central (vermis). La sustancia gris es externa y forma la corteza cerebelosa que muestra muchas circunvoluciones. La materia blanca de su interior lo comunica con otras partes del sistema nervioso, irradiando aquélla en una forma especial que recuerda las ramas de un árbol. De aquí el nombre que recibe de árbol de la vida.

El cerebelo parece ser el órgano destinado a coordinar y armonizar los movimientos. Pero es incapaz de contraer los músculos por si solo. Cuando se priva de cerebelo a un animal la vida continúa.

Bulbo raquídeo

Es otra parte de encéfalo. El bulbo raquídeo o médula oblonga es una prolongación de la médula espinal y es el órgano que establece una comunicación directa entre el cerebro y la médula.

En el mismo nivel de la médula oblonga se entrecruzan los nervios que provienen de los hemisferios cerebrales, de modo que los que provienen del hemisferio derecho van a dirigirse al lado izquierdo del cuerpo, y viceversa. Esto explica que una persona que sufra un derrame (edema cerebral) en el hemisferio izquierdo, por ejemplo, sufra una parálisis del lado derecho del cuerpo.

Médula espinal

La médula espinal es un cordón nervioso con una longitud aproximada de 46 cm y un diámetro de 1 centímetro (en humanos). En el desarrollo la longitud de la médula coincide con la de la columna vertebral, sin embargo, en un cuerpo humano adulto, la médula espinal llega aproximadamente hasta la segunda vértebra lumbar, tiene forma más o menos cilíndrica, a medida que la médula se separa del bulbo raquídeo, adquiere una forma más cilíndrica, encerrado dentro de la columna vertebral. La medula espinal es la encargada de llevar los impulsos desde las diferentes regiones del cuerpo y hacia el encéfalo, y del encéfalo a los segmentos distales del cuerpo. Pero también se encarga de controlar las actividades reflejas (Arco reflejo). Su región más interna está compuesta por sustancia gris que en un corte transversal se observa en forma de "H" en la región central y la periférica por la sustancia blanca, que forma haces de fibras que trasportan la información



El sistema nervioso periférico y autónomo

Esta parte del sistema nervioso está constituida por los receptores y los nervios aferentes y eferentes, que son las vías de comunicación con el SNC y con los órganos efectores.

• Sistema nervioso periférico (SNP). Permite la comunicación entre el organismo y el medio externo, a través de 12 pares de nervios craneales (nacen de distintas zonas del encéfalo) y 31 pares de nervios raquídeos (nacen a ambos lados de la médula espinal).

• Sistema nervioso autónomo o vegetativo (SNA). Está formado por nervios que se originan en la médula espinal y en ciertas zonas del encéfalo. Se encuentran en contacto con los músculos lisos de los órganos, con la musculatura del corazón y con las glándulas. Este sistema constituye un mecanismo rápido y preciso de adaptación a los cambios internos que experimenta el organismo, ejerciendo el control automático o involuntario del funcionamiento de todos los órganos. Según el tipo de respuesta enviada por el SNC, actúa la parte simpática o la parasimpática del sistema nervioso autónomo. Por ejemplo, os nervios simpáticos aceleran los latidos del corazón y dilatan las pupilas; los parasimpáticos disminuyen la velocidad de los latidos del corazón y reducen la dilatación de las pupilas. Es decir que el simpático y el parasimpático tienen funciones antagónicas.

El sistema nervioso periférico y el autónomo están muy relacionados. Por ejemplo, los movimientos voluntarios que se producen al realizar una actividad física desencadenan reacciones como el aumento del sudor y de los latidos cardíacos, que son una respuesta del sistema nervioso vegetativo.



Un ejemplo de coordinación nerviosa

Durante todo el día, llega al sistema nervioso una gran cantidad de información del exterior —proveniente de los órganos de los sentidos—y del interior del propio cuerpo. El cerebro transforma los distintos tipos de información en imágenes, sonidos, olores; en sensaciones de dolor. de placer, de hambre, etcétera.

Por ejemplo, llevar un vaso hasta la boca es un acto muy simple y cotidiano, que nos puede demandar un segundo de tiempo. Sin embargo, exige la intervención de órganos de los sentidos, de nervios, de músculos, del cerebro, etcétera.

• Observen y analicen lo que sucede con la información recibida en las siguientes situaciones. ¿Cuál es la principal diferencia entre la transmisión de la información en un caso y en el otro?



Al comparar las dos situaciones, notarán que en ambas participa el SNC. Pero, en la primera se trata de una acción voluntaria, es decir que la persona decide hacerla; en estos casos interviene el cerebro. La segunda situación, en cambio, escapa a la voluntad de la persona: se produce una reacción involuntaria, en la que no interviene el cerebro.

Generalmente, tomamos conciencia de la importancia de nuestro sistema nervioso cuando nos vemos privados de realizar actividades tan simples como la descrita. Por ejemplo, ciertas personas sufren la parálisis de alguna parte de su cuerpo debido a la destrucción de un pequeño sector de su cerebro o de su médula espinal (causada, por ejemplo, por un golpe o una hemorragia; también porque determinados nervios están seccionados o deteriorados por una enfermedad. En muchos casos, el simple acto de abrir los ojos se vuelve una tarea difícil o imposible.

Actos voluntarios e involuntarios

Las situaciones que se describieron resultan sencillos ejemplos de actos voluntarios y actos involuntarios o reflejos, que se producen continuamente durante nuestras vidas. La principal diferencia entre unos y otros es que:

• en los actos voluntarios, las órdenes necesarias para que se lleve a cabo la acción provienen del cerebro;

• en los actos involuntarios o reflejos, el cerebro no interviene en la respuesta.

Si bien en los actos reflejos la reacción se produce por órdenes enviadas únicamente por la médula espinal, la información llega al cerebro y éste la interpreta; cuando esto ocurre somos conscientes de lo que sucede y, por ejemplo, sentimos dolor.

En general, las respuestas nerviosas se producen del siguiente modo:

• Las células sensoriales (receptores) captan estímulos y los convierten en impulsos nerviosos.

• Los impulsos nerviosos viajan a través de neuronas que constituyen nervios sensitivos, o vías aferentes de nervios mixtos, y llegan a centros nerviosos del SNC.

• Los centros nerviosos emiten otros impulsos nerviosos a través de neuronas que constituyen nervios motores o vías eferentes de nervios mixtos, y que llegan a los órganos efectores: músculos y glándulas.

Los músculos actúan provocando movimientos (respuestas motoras). Si el impulso llega a las glándulas, éstas producen sustancias (respuestas secretoras).

La recepción de los estímulos

La actividad del sistema nervioso está basada en la información que constantemente está llegando a los centros nerviosos desde el exterior o desde el interior del cuerpo. Esta información representa un cambio en las condiciones del medio externo o interno.

Todo cambio en el medio, que puede ser detectado por un ser vivo, y en consecuencia generar una respuesta por parte del mismo, constituye un estímulo.

Las estructuras que tienen la capacidad de captar e interpretar estímulos son los receptores, que convierten la energía del estímulo en un impulso nervioso. Este fenómeno es de tipo eléctrico.

Los receptores pueden ser:

• Neuronas algo modificadas, que se hallan más o menos dispersas formando áreas sensitivas, como en la nariz y en la lengua;

• Células epiteliales especiales, llamadas también células sensoriales secundarias, que se conectan con neuronas sensitivas y forman parte de verdaderos órganos sensoriales, como los ojos y los oídos.

¿Cómo se traduce un estímulo en un “lenguaje” que pueda ser interpretado por el sistema nervioso? La respuesta se encuentra en la estructura y funcionamiento de las neuronas.

Neurona

Las neuronas son un tipo de células del sistema nervioso cuya principal característica es la excitabilidad de su membrana plasmática; están especializadas en la recepción de estímulos y conducción del impulso nervioso (en forma de potencial de acción) entre ellas o con otros tipos celulares, como por ejemplo las fibras musculares de la placa motora

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Morfología

Una neurona típica consta de: un núcleo voluminoso central, situado en el soma; un pericarion que alberga los orgánulos celulares típicos de cualquier célula eucariota; y neuritas (esto es, generalmente un axón y varias dendritas) que emergen del pericarion..

 Núcleo

Situado en el cuerpo celular, suele ocupar una posición central

Dendritas

Las dendritas son ramificaciones que proceden del soma neuronal que consisten en proyecciones citoplasmáticas envueltas por una membrana plasmática sin envuelta de mielina.

 Axón

El axón es una prolongación del soma neuronal recubierta por una o más células de Schwann en el sistema nervioso periférico de vertebrados, con producción o no de mielina.

 Función de las neuronas

 

Las neuronas tienen la capacidad de comunicarse con precisión, rapidez y a larga distancia con otras células, ya sean nerviosas, musculares o glandulares. A través de las neuronas se transmiten señales eléctricas denominadas impulsos nerviosos.

 Estos impulsos nerviosos viajan por toda la neurona comenzando por las dendritas, y pasa por toda la neurona hasta llegar a los botones terminales, que pueden conectar con otra neurona, fibras musculares o glándulas. La conexión entre una neurona y otra se denomina sinapsis

La sinapsis

La sinapsis es la relación estructural y funcional entre dos neuronas contiguas. Este contacto se establece en un espacio intersináptico muy pequeño que existe entre ellas, mediante la liberación por una neurona y estimulación de la membrana de la otra neurona por distintos neurotransmisores, como la acetilcolina, la epinefrina etcétera.



Neuroglia

Las neuronas del sistema nervioso central están sostenidas por algunas variedades de células no excitables que en conjunto se denominan neuroglia ( neuro = nervio; glia = pegamento). Las células en general son más pequeñas que las neuronas y las superan en 5 a 10 veces en número (50% del volumen del encéfalo y la médula espinal).


Hay cuatro tipos principales de células neurogliales, los astrocitos, los oligodendrocitos, la microglia y el epéndimo.



Efectos de las drogas sobre el sistema nerviosos central



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Ernesto Sciarini,
20/3/2009 13:06
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