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Por qué es urgente tomar acción pero mantener la calma

publicado a la‎(s)‎ 23 abr. 2018 19:24 por Bicicultura Urbana   [ actualizado el 23 abr. 2018 19:25 ]
http://www.arquitecturayenergia.cl/home/wp-content/uploads/2015/04/Isla-de-calor-urbana1.jpg
Por Maria Daniela Castillo*
@mariadcastilloc

Sí, el clima está cambiando, y sí, es por culpa de los seres humanos. 97% de los científicos están de acuerdo con esto. El hecho de que en reportes técnicos tengan que poner que es “muy muy probable” no quiere decir que cabe duda de que los humanos somos los culpables. Sin embargo, esto se presta para debates y demora las acciones por el clima. 

En Bucaramanga no tenemos que irnos lejos para darnos cuenta que el cambio climático está en las puertas de nuestras casas, y está en entrando sin pedir permiso. Como a todos los países nos afecta de formas diferentes (respecto a temperatura, precipitación, eventos extremos etc.), no debemos hacer generalizaciones. De todos modos, debemos entender lo que está pasando en nuestra ciudad, teniendo en cuenta que es un problema a nivel global.

Tanto riesgo de sequías como de inundaciones pueden existir al mismo tiempo en diferentes zonas de la región, pues son los casos extremos los que se van a hacer más probables. Además, de acuerdo con Ricardo José Lozano, exdirector del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales, Ideam, y director de la organización People and Hearth, en Bucaramanga y otros municipios de la región, cada año, en promedio, aumenta la temperatura 0,04°C. Esto quiere decir que en los próximos 10 años la temperatura va a aumentar 0,4°C.

Aunque el incremento de temperatura parece ser pequeño, este es peligroso, pues mientras nosotros no nos damos cuenta de los efectos directos, nuestros cuerpos, la vegetación y los animales sí sienten estos “pequeños” cambios. Similarmente, hay que recordar que los aumentos en el promedio anual no significan que los incrementos se den poco a poco. Por el contrario, generalmente hablando, hay más posibilidades de enfrentarnos con mayor frecuencia de días calientes, a la vez de encontrar mayores temperaturas. En otras palabras, habrán más días muy calientes. 

Para los que viven en lugares con gran densidad poblacional y cerca de masivas cantidades de cemento y asfalto, este cambio se sentirá aún más debido a las llamada “isla de calor urbana.” Poner aires acondicionados no es la solución ni es viable a la escala que se necesitaría. Esto aumentaría el consumo y la producción de energía, y por consiguiente la emisión de gases de efecto invernadero y de gases y partículas tóxicas para la salud. Es por esto que por lo que debemos abogar es por la protección de los espacios verdes. Debemos recuperar aquel bonito apodo que se le dio a Bucaramanga, el de La Ciudad de los Parques, y atesorar estos espacios como el pulmón de la ciudad que son. 

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La buena noticia es que así como Bucaramanga ha crecido y prosperado, ha mejorado en términos de educación, se ha modernizado tremendamente y se ha fortalecido económicamente en los últimos 50 años, sin duda alguna hay esperanzas de que podemos tomar las decisiones correctas y encaminarnos hacia una ciudad más sostenible y resiliente. Aunque hemos cometido algunos errores en el pasado, como el masivo enfoque que se le dio a los carros y la falta de atención hacia la movilidad sostenible, hay que reconocer que todas las cosas son cambiantes; las sociedades y las culturas son cambiantes (pueden cambiar), y ya están cambiando.

Pregúntenle a sus papás y abuelos, o a sus hijos y nietos, y se darán cuenta que todo ha cambiado, tanto físicamente como en la manera de pensar, a veces a tasas más rápidas de las que se esperaban. Es imperativo actualizar nuestro conocimiento para poder prestar atención a las transformaciones revolucionarias que están sucediendo a nuestro alrededor. 

Lo mejor de todo es que las acciones por el clima traen consigo múltiples co-beneficios ambientales, sociales, económicos y de salud pública. De modo que así alguien no reconozca la existencia del cambio climático o su urgencia, ¿quién no quiere respirar un aire más limpio?, ¿quién no está de acuerdo con tener áreas verdes para el aprovechamiento de familias y niños/as?, ¿y a quién no le caería bien temperaturas más placenteras, aquellas que nos permiten caminar a nuestros destinos y aprovechar los beneficios que esto trae para la salud?

Los invito a reflexionar para que, primeramente, tomemos conciencia y estemos bien informados sobre lo que está pasando a nuestro alrededor. No hay que olvidar nuestra historia, la historia de La Ciudad Bonita, pero mirar atrás no nos debe impedir anhelar un futuro mejor; por el contrario, debemos aprender de las lecciones y de los errores pasados para construir un mejor futuro. Lo importante es reconocer que no hay tiempo que perder y que hay que actuar ahora mismo. 




*Maria Daniela Castillo es una ciclo-usuaria de Bucaramanga que terminó su carrera de Ciencias Ambientales en la Universidad de Wisconsin-Madison en 2017. Ahora se encuentra haciendo investigación en la Universidad de Boston en temas de calidad de aire, salud pública y transporte sostenible. También está involucrada con iniciativas de oportunidades para mujeres y jóvenes en Costa Rica y América Latina.


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