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¿Ciclorrutas, para qué?

publicado a la‎(s)‎ 17 abr. 2018 4:12 por Bicicultura Urbana   [ actualizado el 19 abr. 2018 9:06 ]
Por Diego Moreno*

La ciudad ya cuenta con una ciclorruta de conectividad, quizás la primera apuesta seria de la administración Rodolfo Hernández por la movilidad limpia y activa. Ya no es el bajo costo del incomprendido urbanismo táctico, esta vez se trata de una obra potente con las especificaciones técnicas del caso, que conecta al centro educativo con mayor número de ciclo-usuarios, como lo es la UIS, con varios sectores residenciales. Es la fórmula que no ha fallado en otras ciudades y que había que aplicar en Bucaramanga.

Los ciclistas, en general, estamos muy contentos porque por primera vez sentimos que se nos tiene en cuenta en una obra civil de gran calado y el sueño de una ciudad bici-amigable comienza a hacerse realidad.

Y es que a pesar de lo que esto representa para una ciudad, no faltaron las críticas y detractores de la obra, como es apenas normal. Desde los conductores de automotores que sienten que les han “robado” espacio, hasta los vecinos que vieron cómo el frente de sus casas se veía “afectado”.

Pero la realidad es que el bici-corredor UIS-Parque de Los Niños le ha cambiado la cara a la ciudad. Hoy Bucaramanga luce un poco más moderna, amable y bonita por cuenta de este espacio para el disfrute de las personas.

Sin embargo, hace falta buena pedagogía de parte de la institucionalidad para que los ciudadanos desprevenidos se vayan familiarizando con su dinámica y comprendan que, por ejemplo, la ciclorruta no es el lugar para que los peatones caminen o que las motos parqueen. Harán falta mayores esfuerzos para que los adoradores del carro entiendan que el uso masivo de la bicicleta les abre mayores posibilidades de espacio en las vías y, en últimas, mejores condiciones medioambientales para todos.

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También una parte de la comunidad ciclista debe comprender el papel práctico que ésta ciclorruta juega dentro de la movilidad y se decida a utilizarla dentro de su cotidianidad y no únicamente en un uso recreativo o esporádico. Para quienes casi que a diario hacen las rutas más exigentes y se podría decir que son expertos ciclomontañistas, la pendiente que ofrece algunas calles de Bucaramanga no debería representar mayor esfuerzo, si esa es la excusa.

Así que todos a utilizar la cicla, pues es el único camino hacia una Bucaramanga verdaderamente sostenible, la metrópoli que acoge a las generaciones de hoy y acogerá las venideras. El modelo auto-centrista que nos vendieron, e ingenuamente compramos, en la década de los 90 fracasó, está más que demostrado. La bicicleta, como dijera alguna vez un sabio, es la solución del pasado para los problemas del futuro. Tenía toda la razón. 

Estos primeros 2,6 kilómetros de ciclorruta son la cuota inicial de una ciudad viable, verdaderamente bonita, que piensa en las personas. Aprovechémoslos. 

Los 17,4 Km. restantes, de un total de 20 prometidos por la actual administración, llegarán por añadidura. O mejor, llegarán porque la ciudadanía finalmente comprendió que son necesarios para una buena calidad de vida y los reclama. Así que a usar este espacio que nos han dado y a reclamar el espacio que pertenece a las personas, no a los carros.

*Director de Ciclaramanga


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