EL VOTO DE LOS CHILENOS DEL EXTERIOR

VOTO DE CHILENOS EN EL EXTERIOR

Gustavo Mártin Montenegro

Master in Spanish and Latin American Studies (UNSW)

Canberra - Australia

Las elecciones en Italia para elegir a su Primer Ministro y las de Perú para designar a su Presidente de la República, abren de nuevo el debate sobre la participación ciudadana de los chilenos del exterior. Mientras un gran número de naciones conceden y respetan este derecho a sus ciudadanos, Chile aparece como la excepción.

Llama la atención, que nuestro país, que se jacta de modernidad y participación creciente en la comunidad internacional, sea aún un remiso en esta materia, tan importante para un sector del país, que por diversas razones han debido optar, muchas veces involuntariamente, por fijar o establecer su residencia en el extranjero.

Una población de 857.781 ciudadanos, según cifras muy conservadoras del ministerio de RR. EE y del INE, que en la práctica alcanza a más de un millón de chilenos. Desafortunadamente la opinión pública, en Chile, está mal informada del aporte y contribución que sus compatriotas realizan desde el exterior por el Chile, país que nunca han logrado arrancar de su corazones. Ignoran también la potencialidad, que una comunidad chilena organizada, puede significar para el país en términos económicos, culturales y tecnológicos.

Normalmente, para justificar la negativa a un derecho elemental de sus ciudadanos, se establecen tres razones:

Están fuera de él y si quieren votar que se vengan a vivir a Chile, solo así pueden participar.

No pagan impuestos y si no lo hacen, no tienen derecho a participar en los procesos cívicos que tiene el país y

No están informados del acontecer nacional. Son ignorantes de los acontecimientos que ocurren en el país por lo que no pueden votar en estas circunstancias.

Sería conveniente responder a estas preocupaciones alimentadas en la prensa y en el discurso infundado de algunos dirigentes políticos:

1º.- Entre los chilenos que están fuera del país, están los Embajadores, Cónsules, Agregados Militares, Culturales y Secretarios de nuestras representaciones diplomáticas. Ellos, al igual que los chilenos residentes en otros países, no pueden votar. Se les niega a ellos también este derecho. Representan al país o más bien al Estado en su conjunto y se les dice: “lo sentimos. Tu nos representas afuera del país, pero no puedes votar porque estás en el extranjero”.

Aberrante situación que los excluye de sus derechos como ciudadano, aún cuando son “los representantes oficiales” del país en la comunidad internacional.

De igual modo a miles de chilenos, que por variados motivos han debido quedarse fuera del país, porque sus familias crecieron fuera del territorio nacional y se produjeron matrimonios con parejas de otras naciones, que es difícil, por no decir imposible, que puedan volver a Chile. Eso no significa que dejen de ser chilenos. La doble nacionalidad ya es un hecho y la mayoría de los países la acepta como algo normal.

2º.- El aporte económico de los chilenos en el exterior, hacia su país, es significativo.

Mientras vivieron en Chile pagaron sus impuestos y muchos de ellos, ya jubilados, tienen igual tratamiento que los jubilados que viven en Chile. No hay diferencias. Por otra parte, el Gobierno ha señalado, a través del Banco Central, que los chilenos del exterior aportan anualmente casi 50 millones de dólares por concepto de remesas enviadas a los familiares en el país. En los últimos años, diversas campañas solidarias realizadas por los chilenos en el exterior han significado aportes en dinero, materiales y equipos por unos 800 millones de dólares, según la Secretaria de Comunicación y Cultura del Gobierno de Chile. ¿Sería importante investigar si los ciudadanos chilenos de las Regiones, 1,2,3,4,6,9,11 y 12, entregan, por concepto de impuestos a la renta una cantidad similar a la que hacen los chilenos del exterior? Tengo mis dudas, pero no lo puedo asegurar. Sería conveniente encontrar las cifras oficiales del Banco Central de Chile y establecer las comparaciones necesarias  para hacer claridad en la opinión pública de Chile.

3º.-  La revolución tecnológica y el avance de la comunicaciones han permito que los acontecimientos del mundo sean captados, en materias de segundos, en cualquier lugar del planeta.

En Australia como en otros países del mundo, la información y los acontecimientos sobre Chile son instantáneos. La comunidad chilena del exterior tiene acceso a la señal internacional de TVN y a través de Internet se sintonizan la programación digital de Canal 13, Mega, ChileVisión y otros canales de provincias, como la televisión de la UCV. Llegan, por Internet, la mayoría de los diarios nacionales y regionales y se pueden escuchar, como locales, un gran número de radioemisoras del país.

He visitado casas de chilenos y me han comunicado que tienen o la televisión (TVN) o radio Cooperativa encendida durante todo el tiempo que permanecen en sus hogares. Este flujo constante de informaciones y noticieros, nos da acceso a conocer lo que pasa en el país, a conocer muy de cerca de sus protagonistas y a permanecer tan bien informados, como si estuviéramos en Chile.

Este inmenso grupo de chilenos, que han pasado a constituir verdaderas penínsulas humanas de Chile, espera, de parte de los parlamentarios, el derecho a que se les reconozca el derecho a voto, como aconteció en las elecciones de Italia y del Perú y otros tantos países que entregan este derecho a su connacionales.
 

 

A PROPÓSITO DEL VÍNCULO Y LA PERTENENCIA

 

Gustavo Mártin Montenegro

Master en Estudios Latinoamericanos

Universidad de New South Wales

Sydney – Australia

 

El señor presidente de Chile, Sebastían Piñera, acaba de enviar, al Congreso Nacional de la República, un proyecto de “reformas políticas”, entre las cuales se incluye el derecho a voto de los chilenos que vivimos fuera de las fronteras de nuestro país.

 

El proyecto en cuestion, indica en la sección N° II y referida a los antecedentes del mensaje presidencial, que:

 

 Extender el derecho a voto a los ciudadanos chilenos que residen en el extranjero que mantengan un vínculo y pertenencia con el país, no solo es un anhelo de nuestro gobierno sino es un modo de fortalecer nuestra democracia, de perfeccionar la institucionalidad electoral a fin de lograr una democracia más participativa”.

 

¿Qué es o qué puede ser este vínculo y pertenencia con el país?

 

Vínculo indica lazo, atadura, unión de una persona o cosa con otra. Pertenencia, por otra parte, se define como derecho de propiedad que tiene uno sobre una cosa o cosa que pertenece a uno. También los diccionarios indican que semánticamente significa “cosa accesoria de otra”.

 

¿Tenemos o no, los chilenos que vivimos fuera de nuestro Chile ese vínculo y esa pertenencia, a que hace mención el señor Piñera?

 

¡Obviamente que sí!

 

Los chilenos del exterior tenemos un lazo físico y emocional, además de una atadura no solamente con nuestros padres, hermanos, amigos que viven en Chile, sino que también nos vinculamos históricamente con el país en que nacimos y cuyo recuerdo permanece no solo en el inconciente, sino que además en el diario vivir de las experiencias vivenciales de cada día.

 

En otras palabras, conllevamos no solo la imagen del país lejano, sino que también el afecto, el recuerdo y la pertenecia a lo que es nuestro. Chile no es solo un nombre que signifique identificarlo frente a otros países. Es la cuna de los seres humanos que entran en el mundo específico y concreto donde inician y participan en la vida junto a los demás.

 

Chile es su gente, son nuestros familiares, nuestro paisaje, los lugares sagrados donde descanzan nuestros antepasados. Chile es su historia y la historia nos incorpora como agentes activos desde el momento de nuestro nacimiento, desde el momento que fuimos identificados e incorporados a los antecedentes de las Oficinas del Registro Civil, de los Cantones de Recrutamiento, cuando se nos otorgaron nuestras cédulas de identidad, pasaportes o licencias de conducir.

 

Nunca fuimos ciudadanos neutros o anónimos, fuimos personas de carne y hueso que pasamos por las escuelas, liceos y universidades, por las calles de nuestras ciudades, por las fábricas para trabajar como obreros, como empleados o profesionales, ya sea de instituciones públicas o privadas. Somos, en otras palabras, miembros intrínsicamente ligados y vinculados al desarrollo de Chile y a la formación y construcción humana del Chile del siglo XXI.

 

La pertenencia a Chile nos hace ser, como chilenos, dueños de las riquezas del país, de sus recursos naturales, de su clima y de su flora y de su fauna. Toda esta riqueza, administrada hoy  por compañías y consorcios, pertenecen a todos los chilenos y es parte del derecho que la naturaleza nos otorga por el solo hecho de haber nacido en Chile.

 

Buscar, malintencionadamente, argumentos políticos e intereses creados para torcer estas palabras – vínculo y pertenencia – es situarse fuera de la realidad metafísica que todos compartimos por el solo hecho de ser chilenos y estar registrados como ciudadanos en las instituciones competentes que la República se ha dado a través de su historia.

 

Pero además de esta realidad cognocitiva y experimental, yo aconsejaría a las autoridades de este nuevo gobierno leer detenidamente a uno de los grandes sicólogos del siglo XX. En efecto, el pensamiento de Carl Jung transformó el mundo de la sicología moderna.

 

Su contribución se extendió más allá de la teoría y práctica de la sicología analítica. Él y las escuelas que han seguido su pensamiento, hablan del inconsciente colectivo, llegado a sostener que existe una memoria o vínculo genético que nos relaciona inconsciente y que en definitiva “Todos somos lo mismo, estamos unidos por un todo que nos hace pertenecientes a él”.

 

Ese es el vínculo y la pertencia que tenemos con nuestro Chile los chilenos del exterior.

 









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