COMO CONTROLAR LOS PENSAMIENTOS

          

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    Antecedentes

    La historia del hombre se ha centrado fundamentalmente en torno a una batalla por conquistar su mente. Nuestros pensamientos tienen una importancia vital. “Mejor es…el que se enseñorea de su espíritu que el que toma una ciudad” (Proverbios 16.32). “Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él” (Proverbios 23.7).


    La mente, o las palabras relacionadas con ella como, por ejemplo, “los pensamientos”, “el entendimiento” y “el corazón” (que se usa a veces en lugar de la mente), ocupan un lugar importante en las Sagradas Escrituras. Dios desea controlar nuestra mente y Satanás trata de hacer lo mismo.


    Billy Graham escribió lo siguiente: “Lo que el hombre cree es muy importante, al igual que el desarrollo de su mente. Debemos crecer intelectualmente en Cristo. Es nuestro deber estudiar para presentarnos “a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse” (2 Timoteo 2.15). Dios declaró: “Daré mi ley en su mente” (Jeremías 31.33). Dios le dijo a Josué: “Sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que está en él escrito” (Josué 1.8). Isaías dijo: “Tu guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera” (Isaías 26.3). ¿Quiere rendirle su mente a Cristo, someterla al Señorío de Jesús? ¿Está dispuesto a dedicarle a El su mente?


    La Biblia menciona la mente del no creyente que es “enemistad contra Dios” (Romanos 8.7), declarando que está cegada debido al pecado (2 Corintios 4.4) y moralmente contaminada (Marcos 7.20-22).

    La Biblia menciona también la mente carnal que es característica del cristiano mundano que sigue caminando en la carne (Santiago 4.4), el cristiano incrédulo (Hebreos 3.12) y el cristiano desobediente (Lucas 6.46 y Efesios 2.2).

     

    Estrategia de asesoramiento


    Para el no cristiano:


    1. Aconséjenle a la persona que comience a leer la Palabra de Dios. Haciendo esto, principiará a someter su mente al Creador.

    2. Anímenle a habituarse a orar cada día. El libro de los Salmos está lleno de expresiones de plegarias. Sugiéranle también Mateo 6.9-13 y Lucas 11.2-13, en donde se encuentra el Padrenuestro. Estos dos pasajes son buenos ejemplos de oración.


    3. Aconséjenle que busque una iglesia en la que se enseñe la Biblia, para adorar, convivir con los cristianos, estudiar la Biblia y comenzar su servicio en la obra.


    4. Oren con él para que Dios le dé una mente renovada.


    Para el cristiano carnal:


    1. Hagan hincapié en la necesidad de controlar la mente y utilicen los siguientes ejemplos:


    a. El Señor Jesucristo: “Haya, pues, en vosotros, este sentir que hubo también en Cristo Jesús…se despojó a sí mismo, tomando la forma de siervo, y…se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (Filipenses 2.5-8).


    b. El Profeta Isaías: “Tu guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera” (Isaías 26.3).


    c. El Apóstol Pablo: “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Romanos 12.2).


    “Refutando argumentos, y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” (2 Corintios 10.5).


    Citas bíblicas


    “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos” (Isaías 55.8-9).


    “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad” (Filipenses 4.8).


    “Porque la palabra de Dios es viva, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón (mente) (Hebreos 4.12).

    “Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche” (Salmo 1.1-2).


    “Encomienda a Jehová tus obras, y tus pensamientos serán afirmados” (Proverbios 16.3).