Adolfo Cozzi

Personajes

Personajes protagónicos:

 

Viejo Oscar, de 62 años de edad, pero envejecido por la dura vida en la pampa como minero del salitre en la oficina Chacabuco, en los años 30. No llega desde el Estadio Nacional, como todos, sino desde Curicó. Llama la atención por lo antiguo de su indumentaria, terno negro, camisa y pechera blancas y porque trae consigo un colchón de lana, 13 calzoncillos, ocho camisas, 12 pares de calcetines con ligas. Parece salido de una fotografía antigua. Taciturno, los ojos humedecidos, solitario y silencioso. Busca obsesiva e infatigablemente algo que no revela y que al encontrarlo develará su destino.

 

Filistoque, de 26 años de edad, alto, fornido, rubio, más peludo que un mono, tiene recubierto de pelo todo el cuerpo; de gran carácter, siempre chacoteando y alegrándole la vida a todo el mundo. Buen músico, le bastan un par de cucharas para amenizar una convivencia; siempre está vestido con un short que le deja al descubierto las piernas, una de las cuales, para sorpresa de todos, la tiene completamente rasada, alba como pétalo de rosa. Le dicen “Pierna Suave”, igual como él se refiere a su mujer. Será el encargado de formar una banda de música para amenizar la izada de la bandera en las mañanas.

 

Capitán Minoletti, le dicen Capitán Chacaletti por el instinto asesino y trato indigno que les daba a los prisioneros. Descerebrado, vulgar en el hablar, estuvo poco después implicado en la Caravana de la Muerte. Se refugió en Estados Unidos para eludir la acción de la justicia. Hace poco fue detenido y está siendo sometido a proceso por varios crímenes.

 

Teniente Canals, el único militar que inspiraa respeto porque él mismo tiene siempre un trato respetuoso y formal con los prisioneros. Crea puentes entre los militares y los prisioneros, reconociendo la calidad humana de éstos, profesionales y trabajadores de todo tipo: médicos, profesores, estudiantes, ingenieros, abogados… Posee una cuota de ingenuidad que quedará al descubierto.

 

Personajes secundarios importantes:

 

Dr. Mariano Requena, 40 años, médico, primer presidente del Consejo de Ancianos, organización representativa de los prisioneros. Equilibrado, inspira respeto sobre todo por su capacidad de atender los problemas de salud de quienes llegan hasta el improvisado policlínico por él organizado. Consigue una vacunación general contra el tifus. Es una voz del coro que cuenta la historia.

 

Luis Alberto “Coné” Corvalán, hijo de Luis Corvalán, ex secretario general del Partido Comunista. Activo, siempre preocupado de los demás. Salta de alegría y abraza a todo el mundo cuando en una carta se entera que su mujer ha sido liberada.

 

Ángel Parra, hijo de Violeta Parra, músico, cantante y compositor, discreto, pasa desapercibido, pero desde el anonimato organiza el conjunto de música “Los de Chacabuco”, que compone cuecas y melodías, entre ellas, “El alma de Chacabuco”. Es la música que acompaña el coro.

 

Comandante Zavala, apodado comandante “Zabolas”por las descabelladas iniciativas que propone para mejorar la calidad de vida de los prisioneros, entre ellas: convertir el desierto en un vergel, echar a andar la ex panadería de la oficina salitrera e inaugurar el primer cuerpo de bomberos del campo de concentración.

 

Capellán militar, amanerado, por lo que es considerado homosexual, censor de la correspondencia, detractor de la iniciativa del cardenal Raúl Silva Henríquez de bendecir el lugar de la inmolación del viejo Oscar.

 

Tata Calvo, ex coronel de ejército, prisionero a cargo de la pulpería, no quiere que nadie sepa que fue coronel de ejército, y anda buscando mil estratagemas para ocultarlo, aunque todo el mundo ya lo sabe.

 

Santander, apodado “Súper ratón”, chico, presuntuoso, saca pecho de pavo y tiene las piernas cortas, prepotente y desquiciado. Se hizó célebre por quemar un envío entero de correo para los presos, por venganza a una protesta de éstos.

 

Dr. Jenkins, médico cirujano, hiperkinético y bondadoso, se hizo famoso por operar a la hija del comandante del campo y salvar su brazo de una inminente amputación. Amigo del padre, también médico, del prisionero Rafael.

 

Guillermo “Memo” Orrego, animador de los shows de los viernes. Gran amigo de todo el mundo, es una de las voces del coro.

 

Personajes de la Casa 89 del pabellón 18.

 

 

Rafael, 19 años, estudiante de pedagogía en castellano en la Universidad Católica. Flaco, nervioso, tiene que hacer un esfuerzo diario para no derrumbarse síquicamente.

 

Walter, 21 años, apodado “Pájaro loco”, estudiante de la Universidad Técnica, que siempre está agarrando todo para el tandeo. Simpático, buena persona, hace más llevadera la prisión.

 

“Huaso” Ramiro Cerda, 27 años, se hace pasar por campesino de la 6ª región, nadie sabe que formó parte del GAP (Grupo de Amigos Personales) del extinto presidente Salvador Allende. Simpático, tiene una forma irónica de encarar la prisión, busca permanentemente diversas razones que afirmen su consideración de que a todos les espera un largo tiempo de reclusión. Finge no saber nada de nada ni de por qué está ahí.

 

Augusto, 42 años, ex subsecretario del Trabajo de Salvador Allende.  Bueno para la chacota, está siempre subiendo el ánimo de sus compañeros de casa. Va al comedor vestido con un terno impecable y corbata, ya que su norma es que la mejor forma de conservar la dignidad es en el cuidado total de uno mismo, de rasurarse, cortarse las uñas, peinarse, estar siempre bien vestido.

 

Laureano, 39 años, ex subsecretario de Servicio Social de Salvador Allende, lector de Oscar Wilde, hace circular la “Balada de la cárcel de Reading”, como consuelo, entre quienes expresan la angustia del cautiverio.

 

El Tata, 75 años, ex funcionario de ferrocarriles, con bigotes de morsa, está siempre “dirigiendo el tránsito”, indicándole a todo el mundo el modo de hacer las cosas, desde pelar una papa, hasta la orientación de la antena de la radio a galena.

 

Rabito, 23 años, tiene incisivos como conejo, es estudiante de ingeniería en electrónica, construye una radio galena a través de la cual se logra oir Radio Moscú. Inventa una resistencia para calentar agua y siembra semillas de tomates para convertir el desierto en un vergel,  aspiración del Comandante Zavala. Después de salir de Chacabuco fue apresado de nuevo junto a los hermanos Andrónicos Antequera y hoy está en la lista de detenidos desaparecidos.

 

El Lolo, 16 años, un pato malo que jura y rejura que lo detuvieron en la cola para comprar el pan, a la cual lo había mandado su madrina.

 

El Cara e’ raja, 22 años, cuya cara justifica la chapa; de alcances limitados, es un llorón cotidiano. Le reza en las noches a la virgencita, rogándole que le permita ver de nuevo algún día a su mamita.

 

Firme señor!, 30 años, cuyo apodo deriva por su modo militar de cuadrarse ante los militares; de mirada torva, medroso, siempre teme que por culpa de alguien que se porte mal lo puedan castigar a él.

 

Jeria, de quien nunca se supo nada porque era una tumba, pero era el que siempre avisaba que venía Minoletti a buscar “voluntarios” para Trabajos forzados y así los presos pudieran correr a esconderse..

 

El Chino, 34 años, quien fue elegido jefe de casa y fue un perfecto “dueño de casa”. De ojos achinados, es quien resuelve los conflictos cotidianos, con cariño de padre a hijo hacia  los más jóvenes y de hijo hacia los padres, con los más ancianos.

 

Otros personajes:

 

Teniente Guillof, colorín, quien llegó con prepotencia y maltrato pero que al poco de conocer la calidad humana de los presos cambió su trato y se hizo famoso por celebrar la liberación de Ángel Parra en la casa de éste, con una caja de cervezas.

 

Carlitos Gisen, quien perdió la razón y llamaba por teléfono a su madre y sus amigos desde un teléfono imaginario.

 

 General Bonilla, prepotente, no quiere trato con ningún prisionero. Llega aparatosamente en un helicóptero. Viene a Chacabuco para advertirles a los prisioneros que son rehenes, que por cada patada en las rodillas que reciba un militar afuera, ellos responderán con cien patadas.

 

Mario Céspedes, profesor de historia, famoso por sus programas de concurso de conocimiento en la televisión.

 

Periodistas del diario mural:  Manuel Cabieses, director de la revista Punto Final, Gato Gamboa, del diario Puro Chile,  Guillermo Torres, etc. 


Poetas: Jorge Montealegre y Rafael Salas.


Erudito, autor de textos literarios presentados en los shows culturales: Hugo Salvatierra.

 

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