Conferencia: "El papel de la Iglesia en la educación según los postulados de Aparecida, Brasil"


Colegio Salesiano Zapote, 19 de Julio 2007

Galería:

El saxofonista  y ex alumno  Luis Carlos Bustamante

 

 

Expositor: Cardenal Salesiano Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga.

 

 Con motivo de  la  Apertura del Año del  Centenario  se organizaron varias actividades    con la participación de la Familia Salesiana y de gran cantidad de amigos de la obra.

 

El   19 de julio  anterior, el  Cardenal hondureño Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga ofreció una conferencia sobre;  “El Papel de la Iglesia en la Educación según  los  postulados de Aparecida, Brasil” en el Colegio Salesiano de Zapote.

 

Rodríguez Maradiga resaltó la importancia de  la celebración de los  Cien Años de los Salesianos en nuestro país.  Recordó la  importante labor que realizó  Monseñor José de la Cruz Turcios, pionero de esta obra   y quien  amaba a Costa Rica como  su segunda patria, dijo.

 

Reconoció la huella  importantísima e  imborrable,  que ha calado profundamente en el país  a través  de  salesianos,  Hijas de Maria  Auxiliadora, cooperadoras, alumnos, exalumnos y demás miembros de la Familia Salesiana.   Mencionó   la misión de Don Bosco con una actualidad siempre nueva que se avecina a  emprender un  segundo centenario.

 

Nuestra Juventud está Enferma

 

Explicó  el prelado que la conferencia de Aparecida se dio  15 años después de la conferencia  de Santo Domingo.   Asimismo se refirió  a   tres grandes puntos que se analizaron en este  último encuentro.   

1-      ¿Cómo considera el documento de  Aparecida la problemática de la educación  católica?

2-     Qué significa  la educación como un bien público?

3-     Los adolescentes y los jóvenes en la conferencia de Aparecida  (ya que es un punto fuerte en la  misión salesiana).

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Indicó que  hoy la juventud está enferma,  está en las maras, en la dependencia de las drogas y grupos   que tienen  que emigrar. Esos son los grandes desafíos que tienen  que enfrentar los cristianos y los educadores.

 

América Latina y el Caribe viven una   particular  y delicada emergencia educativa. Las nuevas reformas educacionales   en nuestro continente impulsadas para adaptarse a las nuevas exigencias que se van creando con el cambio global aparecen centradas en la adquisición de conocimiento y  habilidades, denotan un  reduccionismo antropológico ya que conciben la educación en función de la producción, en función de la competitividad y  del mercado.  

 

Habló muy claramente de que la vida del ser humano  no se puede reducir a comprar y vender, el ser humano no es simplemente mercado.  “El mercado se quiere  eregir como un dios y esto es un error”, enfatizó.   

 

El Cardenal Rodrígue Maradiaga  indicó que actualmente  la educación no  enseña caminos para superar la violencia y acercarse a la felicidad, no les ayuda a  los estudiantes a desarrollar virtudes que son importantísimas como  una vida sobria.  Una vida no consumista. No buscar la superabundancia de cosas y   poca vida de personas porque la felicidad no viene de comprar y de llenarse de cosas.

 

La educación actualmente  no despliega los mejores valores de los jóvenes y está mutilando su espíritu religioso. No se les enseñan caminos para superar la violencia y acercarse a la felicidad. No les ayudan a virtudes que son hoy importantísimos.

Una vida sobria, cuando estamos  inundados de propaganda consumista que hacen valer a la persona por la capacidad que tiene  por consumir todo lo que la  publicidad le presenta.   

 

Recordó  el lema de Don Bosco,  trabajo y templanza que hoy día podemos definir como una juventud que crezca en la sobriedad, cuando lo  único que se busca es la superabundancia de cosas y poca vida de personas.

 

Mucho menos la educación está orientada a adquirir virtudes y costumbres que después tenderán a formar un hogar estable  y que les va a convertir en constructores solidarios de la paz.

 

Educación de calidad

El  Cardenal expresó además; “Nuestros jóvenes tienen derecho a una educación de calidad. CALIDAD de vida no es solo tener una casa lujosa, 2 o 3 carros, buenas cuentas de banco, tarjetas de crédito. Eso es sólo apoyo,  ya que la calidad de vida no se mide solo en tener. ¿como puede haber calidad de vida sin calidad de educación?. Hoy día debemos decir con toda claridad que todo niño, todo adolescente tiene  derecho a una educación de calidad sin distinción y debemos recordar el auténtico fin de la educación, es un proceso de formación integral mediante la asimilación sistemática y crítica de la cultura  entendida como un rico patrimonio a asimilar  pero también como un elemento dinámico del cual forma parte.

 

La cultura no es elemento simplemente de arqueología, se va creando, transformando, enriqueciendo, y entonces, lógicamente, la educación tiende a ser sistematizada, pero también a ser crítica, este es uno de los puntos en que  está  fallando nuestra sociedad. Porque el tipo de sobreabundancia de información o si quieren de diversión, no permiten pensar.

 

“Es necesario que la educación potencie los valores perennes en el contexto actual  para que la  cultura  se vuelva educativa, propicie que cada persona desarrolle todas las potencialidades que  lleva en sí.  Hoy no se puede decir que nuestros sistemas educativos incentiven  eso.  Está faltando la dimensión ética y religiosa de la cultura”, añadió.

 

La religión es parte de la vida, es parte de la cultura, entonces si se mutila la cultura quitando la parte religiosa, estamos  produciendo piezas y no elementos creativos.  La dimensión ética y  la dimensión religiosa  tienen la finalidad de activar un dinamismo espiritual en el sujeto. El ser humano no es sólo materia ni animal racional. El ser humano es materia, espíritu y dimensión sobrenatural.

 

La educación humaniza,  personaliza al ser humano cuando puede desarrollar su pensamiento y libertad,  permitiendo  hábitos de comprensión, comunión, de amar incluso al enemigo. La sociedad debe tener  otros valores,  otros objetivos que es crear un mundo solidario y fraterno.

La fraternidad solo viene del amor cristiano cuando aprendemos como me tengo que hacer prójimo del otro.

La evangelización procura transformar a los seres humanos mediante la fuerza del evangelio, transformar meditante los criterios de juicio, los puntos de interés, las líneas de pensamiento, las fuentes inspiradoras y los modelos de vida de la humanidad que están en contraste con la palabra de Dios y  con el designio salvador de Dios.

 

Cuando hablamos de una educación cristiana se entiende que el maestro educa hacia un proyecto de ser humano.  Es orientar en un proyecto de ser humano en el que habite Jesucristo con el poder transformador de su vida nueva.

 

La sociedad sólo se podrá transformar con personas nuevas, distintas que luchan por la santidad.  Hay muchos aspectos en los que se educa y consta el proyecto educativo, siempre forman una constelación.

 

El ser humano es comunitario.  El individualismo exacerbado  lleva a la destrucción de la persona que no sabe ni quien es,  ni para donde va. La educación  católica debe educar personas  comunitarias,  no competidores  a quienes debemos destruir.  La iglesia debe seguir promoviendo una educación  de calidad para todos,  la formal y no formal especialmente para los más pobres. Cuando no tenemos capitales, no tenemos tecnología de punta.  Cuando no tenemos investigación, ¿cómo pueden los pobres aspirar a entrar en el  mundo globalizado?  “Es imposible, Don Bosco debe salir al encuentro como lo está haciendo en casi todas las naciones”, añadió.

 

 

Los adolescentes y los jóvenes como componente de la educación salesiana

 

Los adolescentes están en la edad de la búsqueda de su propia identidad, de independizarse de   sus padres y  fácilmente pueden ser víctimas de falsos líderes. En esta edad se reclutan las maras,  por eso  es importante impulsar una pastoral de adolescentes.   Es  la  edad  en que los jóvenes deben conocer a  Jesucristo.   Representan un enorme  potencial para el presente y el  futuro de la iglesia y de nuestros pueblos.

 

Al analizar la educación como bien público vemos que   la misión del  Estado es importantísima en el campo educativo. La Iglesia cree profundamente que los niños y adolescentes tienen derecho a recibir educación, pero una educación con valores.    

 

“Aparecida ruega encarecidamente a todos los gobiernos de los pueblos que procuren que la juventud nunca se  vea privada del derecho a una educación ética, a una educación moral.  Por eso es necesario que los padres de familia retomen esa misión.  Debe ser  prioridad para las familias” ,  finalizó el  Cardenal.

 

 

Fotografías: Ligia Ma. Ovares

 

 

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Galería:

El exalumno José Quirós, con  77 años de graduado, mostró  su carné de alumno salesiano al cardenal