Mario Comas

 

 Me viene a la memoria antiguas composiciones de Mario Comas, bodegones de regusto casi cubista, de formas traslucidas, suaves veladuras de objetos que penetraban unos en otros invadiendo la intimidad del espacio donde habían sido concebidos por la mirada del artista, de colores vivos, ricos en variedad, atrevidos que penetraban coqueteando con una naciente abstracción que no querían separarse de una realidad aun legible y comprensible a ojos profanos.

Recuerdo como en algunos de sus cuadros evolucionaba una extraña forma, mitad escultura mitad papel, que revoloteaba sobre sí misma, formando una interminable espiral, un movimiento sugerente e imposible sobre la superficie plana del lienzo, una figura indefinible que se fundía en color sobre inquietantes paisajes de piedra volcánica que abrasaban a enigmáticas orillas de alguna inexistente  playa solo concebida en la mente del pintor.

Son estas playas, ese mar, las que vuelven a llamar, casi obsesivamente,  a la creación de este artista, ahora el agua es su reto, presentar la no-forma del agua, traducir lo imposible de su color, sugerir la energía de su movimiento, hablarnos de su aroma y su sabor sin poder siquiera percibirlo.

Ahora el mar es su reto, lo ha convertido en su tema, es el momento de la lucha sobre el lienzo, el artista se embarca, nunca mejor dicho, en la aventura de crear con la mayor originalidad posible, como un viejo lobo de mar contra la tormenta, quiere representar lo que para su mente es el mar hecho pintura, hecho arte, pero no hacerlo como lo han pintado sus antecesores, porque para él  su amado mar no es solo la representación de agua en eterno oleaje, es la disculpa de plasmar la pintura en su máxima expresión abstracta, nada tan abstracto en la propia naturaleza como el mar, el cielo…el aire, y Mario acepta el difícil reto de pintar lo que solo quiere sentir, la lucha ha comenzado y aunque el artista no dé por terminada su obra todos sabemos que su mar, el aroma, el viento, el adormecer del oleaje se halla en cada una de sus composiciones.

 

                                                                                                                                                                       Antonio Cerpa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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