Felipe Juan

 

 Lo primero que supe de Felipe Juan, nuevo vecino de nuestra localidad, fue gracias a la exposición de los auristas, un nutrido grupo de artistas con una línea pictórica muy espiritual y comprometida, que unían la parte mas profunda y positiva del ser humano y la naturaleza, con un arte mezcla de realidad, surrealismo y simbolismo.

 Desde mi punto de vista el lenguaje que desarrolla desde aquel momento Felipe marcara todo su devenir pictórico, como si desde el principio tuviera un camino marcado al cual ha sido fiel y que solo hace avanzar sobre él en el trascurrir del tiempo, madurando los conceptos auristas del cual ha sido su principal representante, o cuanto menos el que, desde mi opinión, mejor ha sabido reflejar las pautas que este movimiento se marco desde un principio.

 Contemplar la obra de Felipe es como saborear una poesía de Gibrán Kalhil Gibrán, como visualizar de una manera clara toda la espiritualidad de las viejas religiones de la india… o de cualquier parte del planeta donde se grite el nombre de la paz o el amor.

 Sus mensajes son sencillos, claros, nada rebuscados… con una simbología llana que todos entienden, pues sus imágenes susurran la calma que no ha de ser interrumpida con enrevesados barroquismos.

 Sus imágenes preciosistas, reales, aunque a veces se tome la licencia de cuadros mixtos donde la abstracción llama tímidamente a la puerta del arte más puramente figurativo, colores vivos, luminosos, optimistas, no solo el mensaje es positivo, también lo es la forma de trasmitirlo.

 Felipe pinta manos de unión, de trabajo, de solidaridad…grandes corazones llenos de bondad, tiernas maternidades, rinde respeto a los aborígenes, y en sus cuadros asoma, casi como un cómplice, su admiración hacia otros pintores, como Néstor de la Torre, al cual mezcla y comparte con su forma de hacer.

 En un mundo de locos y egoísta, de inconscientes, de asesinos de congéneres y de nuestro planeta cada vez más moribundo, se agradece parar el ritmo acelerado de destrucción que la sociedad nos marca para contemplar la obra de Felipe Juan, y dejarnos emborrachar por ese misticismo casi religioso, por esa esperanza de un mundo mejor que susurran cada pincelada, que trasmite cada imagen… desde la superficie pictórica, los cuadros de Felipe parecen decir que aun no es tarde si conservamos algo de ese amor que nos hace humano.

 Gracias Felipe, por recordarnos con tu obra, que aun a pesar de en nuestro aplastante pesimismo, nos queda la alternativa de recorrer un luminoso camino de paz y esperanza.

 

                                                                                                                                                                                Antonio Cerpa.

 
 
 
 

 
 

 
 

 

 

 

 

 
 
 

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