Antonio Cerpa

 

 Antonio Cerpa – este nombre evoca recuerdos de  imágenes singulares: Una mano veloz ejecutando dibujos de una virtuosismo caligráfico de trazos firmes y seguros en el aula de dibujo del modelo humano desnudo. Veo dibujos del cuerpo humano captados por medio de una síntesis increíble, difícil por escueta. Es la solución plástica de un profesional cuya simplicidad no impide que sus dibujos contengan una gran connotación escultórica en el sentido que un escultor podría utilizar estos dibujos como guía y partitura previa para materializar de forma tridimensional la información relevante del contenido, antes plasmada a través de un simple lápiz sobre papel.

Se percibe cierto parentesco técnico con el pintor y dibujante Raoul Dufy por la maestría, la ligereza y el desenfado expresivo en la ejecución del trazo rápido y el predominio de la línea virtuosa, tanto en dibujo como en la obra pictórica. Aún así observamos ciertas influencias adicionales: el cómic, cuya dureza de los entramados se traduce sus series indigenistas. además se detecta una cierta familiaridad con Toulouse Lautrec, por la tónica irónica y caricaturesca con respecto al tema del retrato o a las escenas ambientales. Sin embargo recalcamos que la poética de Antonio Cerpa carece del sarcasmo mordaz de este genial artista francés, sustituyendo la temática de éste por una alegría de vivir sana y muy característica que refleja lo más hondo de la cultura canaria. Así nos hemos deleitado muchas veces con sus caricaturas de compañeros quienes no sospechaban que acababan de ser los modelos privilegiados para el ojo bromista y la mano genial de Antonio Cerpa.
Además se manifiesta su afición por la caligrafía y la filosofía oriental, especialmente la china: larga preparación mental para una posterior ejecución rápida según el criterio minimalista que menos es más.

Sí nos sorprende el contenido de su obra: el indigenismo canario. Esta temática con sus formas macizas, lentas y toscas en principio no se presta al estilo caligráfico de Antonio. Sin embargo él resuelva esta aparente incompatibilidad llegando a personalísimos resultados: Las figuras y protagonistas canarios de antaño adquieren una singular vitalidad mediante unas composiciones horizontales de líneas fluidas, dinámicas, restando pesadez a las escenas costumbristas.
Y captamos su preocupación por inmortalizar el ambiente típico que la generación de los años 60  hacia atrás todavía vivió en su niñez: cabras en las calles de Guanarteme, pescadores remendando redes en plena playa de las Canteras, las mujeres de luto eterno, la faena en el campo, el campesino montado en burro con su cuchillo canario en su faja, la madre rodeada de su numerosa descendencia, además de perros y gatos, el espectáculo callejero de acróbatas populares, etc. Un fiel documento lleno de vida de la Canarias de ayer, lamentablemente en peligro de extinción. Se trata de este reflejo auténtico condenado al  retroceso a las ferias de artesanía, de ganadería, a romerías populares y museos.

Felicitamos a Antonio por su obra, por saber trascender más allá de la dialéctica entre la ligereza y la pesadez, el ayer y hoy.

Y que sea un documento artístico e histórico eterno.

 

                                                                                                                                                                            Natascha Schmöller
                                                                                                                                                                                              pintora

 

 

 

 



 

 

 

 

 

 

 

 

 



 

 


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