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Satisface sin duda, ver como cada día que pasa en este nuestro siglo XXI, aumenta el interés por la en un tiempo injustamente olvidada Ciencia Heráldica, testigo de tantos hechos históricos, reflejo del orgullo de una nación y de sus gentes, guía en el proceder y afán de superación de tantos hombres y mujeres de condición, y expresión artística y moral de nuestra conciencia humana.

Un escudo de armas no es solamente un conjunto de dibujos, es una forma de expresión connatural al ser humano. Si el escudo es heredado, expresa los logros, deseos, empresas, anhelos y sentimientos de nuestros antepasados ante los cuales debemos mostrarnos respetuosos y orgullosos, tomándolos como propios y añadiendo los nuestros si así lo deseamos. Si el escudo de armas es de nuevo cuño expresará los nuestros, que serán heredados por nuestros descendientes y se proyectarán hacia los demás.

Toda aquella persona que se identifica plenamente con la heráldica de la forma anteriormente expuesta, demuestra un sentir propio de personas sensibles ante el esfuerzo, ya sea el de los demás o el de uno mismo, valorándolo de forma adecuada y demostrando así el máximo respeto por el valor, la rectitud, la benevolencia, la cortesía, la sinceridad, el honor y la lealtad, todas ellas características propias de damas y caballeros de orden.

La costumbre de representar escudos de armas en determinados lugares u objetos es lo que impulsa la posesión y uso de emblemas propios. Ello implica que exista una participación pasiva, una aceptación y comprensión por los demás de los emblemas exhibidos, de ahí que en el hecho heráldico, no sólo intervienen los poseedores de escudos de armas, sino que la intervención de los demás es necesaria para que el uso de escudos de armas arraigue y perdure en la sociedad. El fin de la representación heráldica es mostrar las ideas y sentimientos propios a los demás y comunicar los mensajes seleccionados por el emitente hacia receptores que la admitan y comprendan.
 



La posesión de un escudo de armas ha sido considerada desde los primeros tiempos como señal de dignidad, ya que siempre han sido patrimonio de personas bien nacidas y de considerable valía en su forma de vida y conducta social. Si bien la heráldica comenzó a ser usada por nobles y caballeros, nunca estuvo cerrada al resto de la población (salvo excepciones) extendiéndose su uso, al menos desde el siglo XIII, a damas, ciudadanos, burgueses, clérigos, pueblo llano, judíos, moros y colectividades (ciudades, gremios, etc.). Si bien es cierto que su uso llegó desde los nobles y caballeros al resto de la población por imitación, no es menos cierto que aquellos que lo imitaban eran personas de calidad siendo consideradas por los demás, aún en ausencia de nobleza heredada, como pertenecientes a la alta burguesía o pequeña aristocracia. Solían ser labradores propietarios de tierras, ganaderos, artesanos, comerciantes y funcionarios públicos (que no ocupaban puestos reservados a la nobleza) que habían prosperado notablemente y, que habían adoptado los usos y costumbres de la pequeña nobleza a la que en muchas ocasiones superaban en prosperidad. En prácticamente toda la geografía, no sólo española, podemos encontrar la casa solariega de un noble, titulado o no, cargada de su escudo de armas, junto a la de un sencillo y próspero labrador, ganadero, comerciante o funcionario, también engalanada con su escudo de armas.

Si bien la palabra armígero, procedente de latín armiger, está hoy obsoleta, la Real Academia Española de la Lengua la define en su primera acepción como “Que viste o lleva armas” en referencia a aquellas personas que engalanan sus ropas, objetos y accesorios con escudos de armas, o que portan armas de guerra. Es decir, aquellas personas que poseen un escudo de armas. Es la cultura anglosajona, la que mejor define este término en la práctica; así un armiger es aquella persona que posee una certificación de armas (armigers), ya sea heredada por linaje o nueva, circunstancia que le supone ingresar automáticamente en un primer escalón nobiliario integrándose en la gentry (gente bien nacida, alta burguesía o pequeña aristocracia) compuesta por la baja nobleza y hombres libres, con la calidad de lady o gentleman (dama o caballero), hecho que también ocurre en nuestra cultura, puesto que como ya se ha dicho, aquellos carentes de nobleza que poseían un escudo de armas eran personas de calidad y condición siendo de facto consideradas por los demás como pertenecientes a la alta burguesía o pequeña aristocracia. Por su prominencia social y económica en muchas ocasiones se les daba el tratamiento de Don como muestra de respeto. 

Por todo lo anteriormente expuesto y, con el propósito de aglutinar a todas aquellas personas que posean un escudo de armas, ya sea heredado por linaje o de nuevo cuño, y por tanto tenidas como gente bien nacida, alta burguesía o pequeña aristocracia, se constituye el Capítulo de Nobles Posesores de Escudos de Armas del Reino de España, institución con personalidad jurídica propia, de acuerdo con lo dispuesto por la Constitución Española, la Ley Orgánica 1/2002, y demás legislación vigente en el Reino de España.