PALEOANTROPOLOGIA-PREHUMANOS

SELECCIÓN DE TEXTOS DE PALEOANTROPOLOGÍA

6 - LAS ESPECIES PREHUMANAS

 


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LAS ESPECIES PREHUMANAS


Homo es un género de primates homínidos de la tribu Hominini. El género Homo incluye al ser humano moderno y a sus más cercanos parientes. La antigüedad del género se estima en 2,4 millones de años (Homo habilis/Homo rudolfensis). Todas las especies, a excepción del Homo sapiens, están extintas. El último sobreviviente cercano, el Homo neanderthalensis, se extinguió hace menos de 30.000 años, aunque evidencias recientes sugieren que el Homo floresiensis sobrevivió hasta hace poco más de 12.000 años.

Se caracteriza por ser bípedo, con pies no prensiles y su primer dedo alineado con los restantes. Presenta hipercefalización y una verticalización completa del cráneo. Entre las características que llevaron a separar Homo habilis del género Australopithecus destacan el tamaño del cráneo y, más importante aún, la capacidad de crear herramientas



Evolución biológica del género Homo


La aparición del género Homo está sometida a varias interpretaciones. En ocasiones, las teorías ofrecidas por los expertos colocan a las diferentes especies Homo en una misma época, lo que hace difícil concretar la línea evolutiva. Por otro lado, estas interpretaciones son temporales y “cuelgan” de las investigaciones sobre los hallazgos fósiles hasta ahora encontrados. Por lo cual, los nuevos descubrimientos producirán, inevitablemente, cambios en las teorías sobre la evolución humana hasta ahora desarrolladas. Aun así, exponemos a continuación una versión más o menos aceptada por la mayoría de la comunidad académica.

Cronológicamente, el Homo habilis es el primero de nuestros antepasados Homo. Apareció hace unos 1,8 millones de años y su nombre, "hombre hábil", se debe a que se le adjudica cierto manejo en la elaboración de útiles de piedra. Se cree que convivió con los diferentes tipos de Australopithecus y que fue precisamente la presión ejercida por el género Homo lo que hizo desaparecer a los australopithecinos. Sin embargo, a pesar de la aparente superioridad tecnológica del Homo habilis sobre sus antecesores, las diferencias anatómicas eran relativamente escasas, aunque poseían un cerebro ligeramente más grande que los homínidos anteriores.


Según las hipótesis tradicionales, el H. habilis evolucionó hacia el Homo erectus, hace unos 1,5 millones de años, especie que llegó a habitar gran parte del Viejo Mundo, desde África hasta China e Indonesia.[6] Este comenzó a ser remplazado por formas arcaicas de Homo sapiens entre hace 400 y 250 mil años y en distintas zonas geográficas. Este Homo sapiens arcaico, poseía un cerebro más grande aunque todavía mantenía similitudes físicas con el Homo erectus.


Debido a los descubrimientos en la Sima de los Huesos en Atapuerca , en 1994, aparecen dos líneas evolutivas y a los estudios genéticos, hoy se tiene la perspectiva de dos líneas evolutivas. La primera desarrollada en Asia y Europa desembocó en el Homo heidelbergensis y a partir de éste en el Homo neandertalensis;[7] y la segunda, desarrollada originalmente al interior de África, devino en el Homo rhodesiensis y posteriormente en el Homo sapiens. Esta teoría deja abierto el debate sobre el lugar de origen del Homo erectus y su relación con las especie Homo ergaster y Homo georgicus. Parece claro en cambio, que el Homo floresiensis es el resultado de una adaptación especializada del H. erectus en un hábitat limitado.


La hipótesis de las dos líneas evolutivas es coherente con los estudios genéticos que sustentan la teoría del origen único en África del Homo sapiens, y en cambio se opone a la hipótesis del origen multirregional, que supone la aparición simultánea del H. sapiens en Asia y África.


Especies


* Homo habilis

* Homo rudolfensis - Hombre del Lago Rodolfo (act. Lago Turkana, Kenia y Etiopía) (extinto)

* Homo ergaster - Hombre trabajador (extinto)

* Homo georgicus - Hombre de Georgia (extinto)

* Homo erectus - Hombre erguido (extinto)

* Homo antecessor - Hombre explorador - "el que va delante" (extinto)

* Homo cepranensis - Hombre de Ceprano (provincia de Frosinosne, Italia) (extinto)

* Homo floresiensis - Hombre de Flores (Isla de Flores, Indonesia) (extinto)

* Homo heidelbergensis - Hombre de Heidelberg (extinto)

* Homo neanderthalensis -Hombre de Neandertal (extinto)

* Homo rhodesiensis - Hombre de Rodesia (extinto)

* Homo sapiens - Hombre que piensa - Humano Actual (superviviente)


No todas las especies están plenamente aceptadas por la comunidad científica. Así H. ergaster es considerado por algunos autores como H. erectus; los escasos restos de H. georgicus y H. cepranensis plantean numerosos interrogantes y H. floresiensis está en discusión si es una rama insular tardía de H. erectus o formas patológicas de H. sapiens. Homo heildelbergensis y H. neanderthalensis están muy emparentados y han sido considerados con frecuencia como subespecies de H. sapiens, pero análisis de ADN mitocondrial de los fósiles del H. neanderthalensis sugieren que la diferencia existente es suficiente para denominarlos como dos especies diferentes.


Homo Habilis


Homo habilis es la especie más antigua del género Homo. Vivió aproximadamente desde 2,5 hasta ca. 1,44 millones de años antes del presente, al comienzo del Pleistoceno. El descubrimiento de esta especie se debe a Mary y Louis Leakey, quienes encontraron los fósiles en Tanzania, África, entre 1962 y 1964. Está generalmente aceptado que Homo habilis es la primera especie del género Homo, si bien hoy día algunos ponen en duda su pertenencia al género y ubican a Homo rudolfensis en el primer lugar.


Su nombre significa "hombre habilidoso" y hace referencia al hallazgo de instrumentos líticos confeccionados por éste. Se han realizado estudios detallados de los restos óseos de sus manos para verificar si realmente sería posible que este Homo los hubiera realizado. Los científicos concluyeron que era capaz de prensión de agarre para realizar las manipulaciones necesarias en la fabricación de utensilios de piedra; probablemente,era carnívoro oportunista.


Se observa en ellos un importante incremento en el tamaño cerebral con respecto a Australopithecus, que se ha calculado entre 650 cm³ y 800 cm³, en el cráneo aplastado "1470", encontrado en Koobi Fora.


Los restos se han hallado en Kenia, en la localidad de Koobi Fora y en Tanzania, en la conocida Garganta de Olduvai.


Características físicas


Las principales características son las siguientes: Cráneo más redondeado.

  • Incisivos espadiformes.
  • Molares grandes y con esmalte grueso.
  • Ausencia de diastema.
  • Foramen magnum (hueco occipital) ubicado más hacia el centro.
  • Rostro menos prognato que los australopitecinos.
  • Incisivos más grandes que los australopitecinos.
  • Cara corta.
  • Dedos curvos de pies y manos: lo que indicaba que aún utilizaban los árboles.
  • La posición bípeda en las hembras provoca una reducción de la pelvis que tiene como consecuencia un adelanto de los partos (lo cual implica prematuración del neonato, un mayor tiempo dedicado a la crianza y así la necesidad de mantener vínculos sociales fuertes que potencialmente coadyuvan al desarrollo de una cultura).
  • Mayor capacidad neurocraneana 650 cm³.


Diferencias con los australopitecinos


Analizando algunos de los restos óseos recuperados se puede reconocer que se trata de una especie con un aspecto mucho más humano que el encontrado en los australopitecinos. La cabeza del fémur es más grande, corta y redondeada. También la pelvis tiene un aspecto más moderno.Su altura era similar a Australopithecus africanus, de unos 1'3 m, así como su peso, calculado en 40 kg, aproximadamente.


Homo habilis y Homo erectus


Hallazgos realizados en el noreste africano (zona del lago Turkana) por Louise y Meave Leakey (hijas de Louis y Mary Leakey) publicados en el 2007 aproximan la existencia del Homo habilis a fechas más recientes: hasta por lo menos 1.440.000 años antes del presente existieron Homo habilis, tal datado implica que al menos por unos 500.000 años coexistieron en los mismos territorios los H habilis y los Homo erectus, las investigadoras opinan que inicialmente no debieron haber existido mayores conflictos entre las dos especies, sin embargo el crecimiento de la población de H erectus habría terminado con una lucha en pos de los recursos de la cual habrían salido exitosos los H erectus. Ese mismo hallazgo pone en duda – por otra parte– una filiación directa entre ambas especies. Aunque hay autores como Erik Trinkaus que opinan que la convivencia no descarta que los habilis sean ancestros directos de los erectus.


Principales yacimientos y restos fósiles


  • Kada Hadar (Etiopía)
  • Shungura-Omo (Etiopía)
  • Chemeron (Kenia)
  • Koobi Fora (Kenia)
  • Garganta de Olduvai, (Tanzania)



Homo rudolfensis


Homo rudolfensis es una especie de hominino fósil, propuesta por Valerii P. Alexeev en 1986,[1] cuyo espécimen tipo es el KNM-ER 1470,[2] encontrado en Koobi Fora (orilla oriental del Lago Turkana, antes lago Rodolfo), por Bernard Ngeneo, un miembro de equipo de Richard Leakey, en 1972.] Alexeev lo designó en 1986 como Pithecanthropus rudolfensis, aunque quienes lo consideran una especie distinta lo asignan al genero Homo o al género Australopithecus.

Características


Algunos paleoantropólogos dudan de que sea una especie diferente de Homo habilis, pero ésta es la opinión dominante en la actualidad, debido a unas marcadas diferencias morfológicas, entre las que hay que distinguir las siguientes: forma de la cara (principalmente en la región supraorbital y malar, que presenta muy larga, profunda e inclinada hacia delante); medidas craneales en su conjunto (un 45% de las medidas que se compararon entre las dos especies superan el dimorfismo sexual de los gorilas) y el volumen craneal (alrededor de los 750 cc, frente a los 500 cc del Homo habilis), aunque en 2007 la capacidad craneana de Homo rudolfensis ha sido estimada por Timothy Bromage, antropólogo de la Universidad de Nueva York en 526 cc. Asimismo, anatómicamente el Homo rudolfensis tiene, respecto al Homo habilis, una cara más plana, unos dientes post-caninos más amplios y con raíces y coronas más complejas y esmalte más grueso.


Antigüedad


El Homo rudolfensis habitó en un periodo de tiempo comprendido entre 2,4 (edad del espécimen fósil UR 501) y 1,9 millones de años, en el este de África, por lo que se considera contemporáneo del Homo habilis, así como de otros homínidos, como el Paranthropus boisei. Su área de dispersión parece haber sido exclusivamente el este africano, por lo que muchos paleoantropólogos lo consideran un endemismo.


Relaciones


A partir del descubrimiento del Kenyanthropus platyops (Meave Leakey, et al. 1999), se acepta que Homo rudolfensis podría haber evolucionado a partir de Kenyanthropus; si bien existen otras hipótesis sobre sus relaciones filogenéticas.


Finalmente, el hecho de la coexistencia de estas dos especies africanas (Homo rudolfensis y Homo habilis), ha llevado a algunos autores a sugerir un interesante debate alrededor de la coexistencia de dos especies inteligentes, pues parece estar clara la asociación de Homo habilis con las industrias líticas de Olduvai y Homo rudolfensis con las del lago Turkana, que todavía no ha llegado a sus últimas consecuencias.


El hallazgo de dos fósiles, un hueso de mandíbula de Homo habilis de 1,44 millones de años y un cráneo de Homo ergaster de hace 1,55 millones de años, en el norte de Kenia, por un equipo de expertos liderado por Meave y Louise Leakey, además de demostrar que ambas especies coexistieron, ha dado nuevos argumentos para sostener la hipótesis según la cual, Homo ergaster desciende de Homo rudolfensis. Algunos expertos sostienen que H. ergaster y H. rudolfensis fueron especies hermanas descendientes de alguna otra que vivió en África, de 2 a 3 millones de años antes del presente.


Principales yacimientos


  • Koobi Fora (Kenia)
  • Lago Malawi (Malawi)


Homo ergaster


Homo ergaster es un homínido extinto, propio de África. Se estima que apareció hace unos 2 millones de años, y desapareció hace 1 millón de años.


Sus primeros restos fueron encontrados en 1975 en Koobi Fora (Kenia); se trata de, al menos, dos cráneos (KNM-ER 3733, tal vez femenino, y KNM-ER 3883)[1] de hace 1,75 millones de años cuyo cerebro tenía un tamaño estimado en unos 850 cm³. Luego, en 1984, fue descubierto en Nariokotome, cerca al lago Turkana (Kenia), el esqueleto completo de un niño de unos 11 años, 1,60 m de estatura y cerebro de 880 cm³, con una antigüedad de 1,6 millones de años; se conoce como el niño de Nariokotome.


Homo ergaster, procede probablemente de Homo habilis y es básicamente la versión africana de Homo erectus, del que es antecesor. Algunos especialistas consideran que pueden haber sido una única especie, debido a su gran parecido anatómico, en cuyo caso tendría prioridad su denominación como Homo erectus, pero parece asentarse la aceptación de dos especies diferentes.


Características


Homo ergaster tiene un cráneo menos robusto y con toros supraorbitales menos acusados que los Homo erectus asiáticos, y se asocia, en sus comienzos, a la Industria lítica olduvayense o modo 1, para luego pasar a la achelense o modo 2.

A excepción del cráneo, tanto Homo erectus como Homo ergaster tienen una constitución física bastante parecida a la del hombre actual, siendo similar en estatura, aunque en general son de complexión más robusta y fuerte, y tienden a ser algo más anchos de caderas. Las proporciones de piernas y brazos, ya son también totalmente modernas.


Comportamiento


Se especula que H. ergaster pueda ser el primer homínido con capacidad para el lenguaje articulado; sin embargo la estructura de las vértebras del niño de Nariokotome parecen refutar tal hipótesis.


Dentro de las hipótesis muy probables, se considera que los Homo ergaster pueden haber sido los primeros homínidos en establecer relaciones sociales complejas precisamente facilitadas por los primordios de lenguaje oral articulado que se veía acompañado por un gran cerebro capacitado ya para elaborar rudimentarias abstracciones (como metáforas: si observaban la huella de un animal es muy probable que rápidamente pudieran imaginar a qué animal correspondía tal huella, esto posibilitado por el suficiente desarrollo de las áreas corticales prefrontales y frontales del cerebro junto con las del lenguaje — véase lateralización—); los artefactos de la ya mencionada industria lítica correspondientes a los H. ergaster son muy refinados. También se supone que son los primeros ancestros de la humanidad cuya esclerótica blanca resultaba ya muy notoria haciendo contraste con las pupilas, si esto ocurría es también probable que cada individuo Homo ergaster pudiera establecer una primitiva teoría de la mente por la cual podría "intuir" los estados afectivos o "anímicos" de sus congéneres observando las miradas de los mismos. Sin embargo también se considera que no estaban capacitados como para tener una imaginación que les hiciera proyectar pensamientos a futuro de largo plazo (de hecho el promedio de vida de los H. ergaster habría de ser escaso y poquísimos individuos superarían los 20 años de edad).


Principales yacimientos


  • Konso Gardula (Etiopía)
  • Oeste del Lago Turkana (Kenia)
  • Koobi Fora (Tanzania)

 

Homo Georgicus

Homo georgicus es un especie de homínido establecida en 2002 a partir de los fósiles encontrados un año antes en Dmanisi, en el Cáucaso, República de Georgia. Se considera intermedia entre el Homo habilis y el Homo erectus y relacionada con el Homo ergaster. Los fósiles se han datado en 1,8 millones de años. El tamaño del cerebro se ha calculado entre 600 y 680 c.c. La estatura se ha estimado en 1,5 m.


Fue encontrado primero gran parte de un esqueleto (Vekua et al., 2002; Gabunia et al., 2002). Posteriormente ha habido otros tres hallazgos, incluido un cráneo completo (pero sin dientes, sólo con el canino izquierdo) y además, se han encontrado asociados con los huesos, artefactos de piedra y de percusión, que le permitían a esta especie cazar, matar animales y procesarlos. La condición de cazador y no de carroñero ni de simple recolector y consumidor de alimentos blandos vegetales, del Homo georgicus, ha sido establecida. El homínido de Dmanisi consumía carne, y este producto, pudo haber sido la clave de la supervivencia de esta especie y de otros homínidos habitantes de altas latitudes, sobre todo en invierno. (Lordkipanidze, D.).


Al parecer los cinco individuos del Dmanisi formaban una familia que se vio envuelta en una erupción volcánica la que los obligó a penetrar en el abrigo, y luego murieron por asfixia debido a las cenizas volcánicas. Esa es la explicación que se desprende del estudio de los estratos, y la razón de por qué en este caso excepcional se encontró un número elevado de fósiles juntos que eran de edades tan variadas.


Homo erectus


El Homo erectus es un homínido extinto, que vivió entre 1,8 millones de años y 300.000 años antes del presente (Pleistoceno inferior y medio). Los H. erectus clásicos habitaron en Asia oriental (China, Indonesia). En África, se han hallado restos fósiles afines que con frecuencia se incluyen en otra especie, Homo ergaster; también en Europa, diversos restos fósiles han sido clasificados como H. erectus, aunque la tendencia actual es a reservar el nombre H. erectus para los fósiles asiáticos.


Era muy robusto y tenía una talla elevada, casi 1,80 m de medida. El volumen craneal era muy variable, entre 800 y 1200 cc (la media fue aumentando a lo largo de su dilatada historia). Poseía un marcado toro supraorbitario y una fuerte mandíbula sin mentón, pero de dientes relativamente pequeños. Presentaba un mayor dimorfismo sexual que en el hombre moderno.

La industria lítica que producía pertenece principalmente al Achelense y probablemente conocía el uso del fuego.


Hombre de Java (Homo erectus erectus)


Entre 1891 y 1892 el médico anatomista holandés Eugène Dubois creyó encontrar el «eslabón perdido» hipotetizado por Charles Darwin al descubrir algunos dientes sueltos, una calota craneal y un fémur —muy similar al del hombre moderno— en las excavaciones paleontológicas que realizaba en el río Solo cerca de Trinil, en el interior de la isla de Java (Indonesia). Dubois publicó estos hallazgos con el nombre de Pithecanthropus erectus[2] (hombre-mono erguido) en 1894, pero más conocido popularmente como "El Hombre de Java" u "Hombre de Trinil". No será hasta 1940 cuando se atribuirán estos restos al género Homo (Homo erectus erectus).


Hombre de Pekín (Homo erectus pekinensis)


En 1921 el geólogo sueco Gunnar Anderson descubrió un molar superior y un premolar inferior humanos, en el yacimiento de Zhoukoudian (Chou-k'ou-tien), China. Desde 1926 el anatomista canadiense Davidson Black dirigió un equipo de investigación que realizó exitosas excavaciones en la zona; en 1927 fue encontrado un molar inferior con el que Black propuso la especie Sinanthropus pekinensis. En 1928 se encontraron dos cráneos y Black mostró como el Sinanthropus debía estar emparentado con el Pithecanthropus de Java. En la década de 1930, el anatomista y antropólogo físico alemán Franz Weidenreich y otros expertos completaron el descubrimiento de la colección más famosas de fósiles de H. erectus, cerca de Pekín, fósiles que en su conjunto recibieron el nombre popular de hombre de Pekín. Weidenreich fue quien reinterpretó en 1940 estos restos como Homo erectus pekinensis, una subespecie de Homo erectus.


En la cueva de Zhoukoudian se encontraron restos de más de 30 individuos que habían vivido entre hace 500.000 y 250.000 años. Estos fósiles, 14 cráneos, 14 mandíbulas inferiores, 148 piezas dentales y algunos restos de esqueleto, se perdieron en 1941, al comienzo de la II Guerra Mundial, pero Weidenreich había hecho unas réplicas excelentes de los descubrimientos.


En excavaciones posteriores en este yacimiento, se encontraron más restos de H. erectus. En 1959 fue encontrada una mandíbula completa, en 1966 se hallaron fragmentos de huesos occipitales y frontales que concordaban con modelos de cráneos encontrados antes. Las excavaciones se multiplicaron después de 1972.


Herramientas


Miles de instrumentos líticos han sido encontrados en asociación con fósiles del Hombre de Pekín: tajadores, rascadores, cuchillos, martillos, yunques y algunas puntas. también instrumentos de huesos de ciervo, gamo y búfalo, como cavadores, cuencas, cuchillos y puntas. Se ha comprobado además que el Hombre de Pekín usaba el fuego para cocinar, pues en su cueva se han encontrado cenizas y carbón vegetal asociados a huesos de animales y a semillas quemadas; sin embargo, no hay acuerdo sobre si era fuego conservado de fuentes naturales o era ya producido artificialmente. Encontraron también instrumentos de construcción como martillo etc.


Otros yacimientos


En China se encontraron otros yacimientos importantes de fósiles de esta especie como, por ejemplo, Lantian, Yuanmou, Yunxian y Hexian. Los investigadores también han encontrado gran número de utensilios fabricados por el H. erectus en yacimientos como Nihewan y Bose, en China, y en otros lugares de antigüedad similar (al menos entre 1 millón y 250.000 años de antigüedad).


Luego se descubrieron, en Kenia el Homo ergaster, que se puede considerar el erectus africano y probablemente la especie original; y en Dmanisi, República de Georgia, en el Cáucaso, el Homo georgicus, camino hacia el erectus de Extremo Oriente, pero relacionado descendiente del Homo habilis y posiblemente del H. ergaster, con lo cual se dibujó la ruta que siguieron los homínidos que dejaron África hasta dispersarse por Asia.


El conjunto de estos y otros hallazgos es clasificado actualmente dentro del género Homo y son designadas la especies de los hombres de Java (hombre de Trinil) y Pekín como Homo erectus, que parece haber evolucionado en África como Homo ergaster, a partir de las poblaciones anteriores de Homo habilis, para a continuación dispersarse por gran parte de Asia desde hace unos 1,7 millones de años.


Los últimos fósiles conocidos de la especie H. erectus, procedentes del río Solo, en Java, están datados en unos 130.000 a 50.000 años antes del presente (datación que puede ser discutible). De esta forma el H. erectus fue una especie de gran éxito: se dispersó ampliamente y gozó de larga vida.


Evolución


Desde el descubrimiento del Homo erectus, los científicos se preguntan si esta especie era un antepasado directo del Homo sapiens, debido a que las investigaciones hechas no eran suficientes para demostrarlo. Las últimas poblaciones de H. erectus —tales como las del río Solo en Java— pueden haber vivido hace solamente 50.000 años, simultáneamente con poblaciones de H. sapiens, y se descarta que a partir de estas últimas poblaciones de Homo erectus haya evolucionado el H. sapiens. Aunque poblaciones anteriores de H. erectus asiáticos podrían haber dado lugar al H. sapiens, hoy se considera más probable que el Homo sapiens hubiera evolucionado en África probablemente de poblaciones africanas de H. erectus, luego los primeros H. sapiens habrían migrado desde el noreste de África hace menos de 100.000 años al Asia, donde tal vez se encontró con los últimos H. erectus.

 

En cuanto a la filogenia posible Homo habilis > Homo erectus aunque esta aún (2007) es considerada posible, no parece probable de un modo directo (existiría con más probabilidad un nexo de estas especies con el Homo rudolfensis); lo concreto es que los hallazgos realizados en este año en la zona del lago Turkana por Louise Leakey y Meave Leakey indican que los H. habilis vivieron en África hasta hace al menos 1.440.000 años, esto significa que ambas especies coexistieron por un lapso de unos 500.000 años. Aunque hay autores como Erik Trinkaus que opinan que la convivencia no descarta que los H. habilis sean ancestros directos de los H. erectus.


En cuanto a la transición H. erectus/H. ergaster un "eslabón" de la misma se halla en el fósil denominado niño de Nariokotome.


Una especie que aparentemente desciende tardíamente del Homo erectus es el pequeño Homo floresiensis.


Subespecies


  • Homo erectus erectus - Hombre de Java.
  • Homo erectus pekinensis - Hombre de Pekín.


Homo antecessor


Homo antecessor es una especie fósil perteneciente al género Homo, considerada la especie homínida más antigua de Europa. Tiene más de un millón de años de antigüedad (Pleistoceno Inferior). Eran individuos altos, fuertes y con rostro de rasgos modernos, aunque su cerebro era más pequeño que el del hombre actual.

La definición de esta especie es fruto de los más de ochenta restos hallados desde 1994 en el nivel TD6 del yacimiento de Gran Dolina en la Sierra de Atapuerca. De acuerdo con sus descubridores, entre los caracteres anatómicos de estos homínidos cabe destacar un conjunto de rasgos muy primitivos en el aparato dental, que llevaron a establecer una relación entre éstos y los homínidos africanos del Pleistoceno Inferior. Una mandíbula muy bien conservada de una mujer H. antecessor, de entre 15 y 16 años, recuperada del yacimiento de la Gran Dolina tiene similitudes muy claras con las del Hombre de Pekín (Homo erectus), lo que sugiere un origen asiático de H. antecessor. Sin embargo, el patrón de desarrollo y erupción de los dientes es prácticamente idéntico al de las poblaciones modernas.


La morfología facial es similar a la de Homo sapiens, con orientación coronal y ligera inclinación hacia atrás de la placa infraorbital que determina la presencia de una fosa canina muy conspicua. El borde inferior de esta placa es horizontal y ligeramente arqueado. El arco superciliar es en doble arco y la capacidad encefálica, estimada a partir de un fragmento incompleto de hueso frontal, indica una cifra superior a los 1.000 cm³. La morfología de la mandíbula recuerda a la de ciertos homínidos muy posteriores, del Pleistoceno Medio, de la especie Homo heidelbergensis, como los de la Sima de los Huesos, también de Atapuerca. El esqueleto postcraneal indica una cierta gracilidad en comparación con la mayor robustez del Hombre de Neanderthal de la segunda mitad del Pleistoceno Medio.


En la actualidad, la validez de esta denominación como especie diferente es defendida por sus descubridores y otros expertos, que consideran que H. antecessor precede a H. heidelbergensis y por tanto es también antepasado de H. neanderthalensis; sin embargo, parte de la comunidad científica la considera una simple denominación, no específica, para referirse a restos encontrados en Atapuerca, que ellos asignan a la especie H. heidelbergensis o bien, la consideran una variedad de Homo erectus/Homo ergaster.


En marzo de 2008 se han dado a conocer nuevos restos de Homo antecessor, concretamente parte de una mandíbula de un individuo de unos 20 años y 32 herramientas de sílex de tipo olduvayense (modo 1), datados en 1,2 millones de años de antigüedad, lo que hace retroceder considerablemente la presencia de homínidos en Europa. Los restos fueron hallados en 2007 en la Sima del Elefante, yacimiento situado a unos 200 metros de la Gran Dolina.


Homo cepranensis


El Hombre de Ceprano es un ejemplar fósil del cráneo de un homínido, descubierto por Italo Bidittu en 1994, en la localidad de Ceprano, provincia de Frosinone, Italia. Tras la reconstrucción de los fragmentos encontrados, realizada por el geólogo Aldo Segre y la paleontóloga Eugenia Segre Naldini, se calcula que la capacidad craneana de este espécimen podría ser hasta de 1200 cc, lo que significa un cerebro claramente mayor que el del Homo ergaster y el Homo erectus. Se ha estimado que este fósil data de hace por lo menos 800 mil años. Las diferencias encontradas con las especies conocidas de Homo han llevado a la definición formal de este homínido como especie diferente: Homo cepranensis. El paleoantropólogo Antonio Ascenzi lo considera como Homo erectus, en tanto que también deberían considerarse sus relaciones con el Homo antecessor y Homo heidelbergensis.


Homo floresiensis


El Hombre de Flores (Homo floresiensis), también apodado "Hobbit", es el nombre propuesto para una posible especie recientemente descrita del género Homo, extraordinaria por el pequeño tamaño de su cuerpo y su cerebro, y por su reciente supervivencia, pues se cree que fue contemporánea con los humanos modernos (Homo sapiens) en la isla indonesia de Flores. Se descubrió un esqueleto subfósil, datado hace 18.000 años, muy completo excepto por los huesos del brazo, que todavía no se habían encontrado, en yacimientos en la cueva de Liang Bua en 2003. Posteriormente, en el mismo lugar se recuperaron partes de otros seis individuos, todos diminutos, así como los huesos del brazo derecho pertenecientes al ejemplar original y herramientas de piedras igualmente pequeñas de estratos comprendidos de entre 90.000 a 13.000 años de antigüedad.


La isla de Flores ha sido descrita (en la revista Nature) como «una especie de mundo perdido», donde animales arcaicos, largamente extintos en el resto del mundo, habían evolucionado a formas gigantes y enanas por especiación alopátrica. La isla tenía elefantes enanos (una especie de Stegodon) y lagartos gigantes similares al dragón de Komodo, así como el Homo floresiensis, que puede ser considerado una especie de humano enano.


Los descubridores han apodado a los miembros de la diminuta especie «hobbits», como la raza ficticia de Tolkien que en sus libros son gente pequeña. El Homo floresiensis, tiene unos 74.000 años de antigüedad. También están ampliamente presentes en esta cueva sofisticados utensilios de piedra de un tamaño considerado adecuado para un humano de 1 metro de estatura. Dichos utensilios parecen tener una antigüedad entre 95.000 y 13.000 años y están asociados con estegodontes jóvenes, presumiblemente presas del hombre de Flores.


Los especímenes no están fosilizados, sino que tienen lo que ha sido descrito en un artículo de Nature «la consistencia del papel mojado secándose» (una vez expuestos, los huesos deben dejarse secar antes de que puedan ser extraídos). Además, encontraron en el mismo lugar sofisticados utensilios de piedra de un tamaño considerado adecuado para el Homo floresiensis.


Los investigadores esperan encontrar ADN mitocondrial en buen estado para compararlo con muestras de especímenes no fosilizados de H. neanderthalensis y H. sapiens similares. Sin embargo, la probabilidad de que se haya conservado ADN es baja, pues éste se degrada más rápidamente en entornos tropicales templados, donde se sabe que no se conserva más que algunas docenas de años. La contaminación del entorno cercano parece altamente probable dado el ambiente húmedo en el que fueron encontrados los especímenes.


El Homo erectus, señalado como el antepasado inmediato del Homo floresiensis, tenía aproximadamente la misma talla que otra especie descendiente, la de los humanos modernos. Sin embargo, los especialistas creen que a consecuencia del limitado aporte alimentario de la Isla de las Flores, el Homo erectus, llegado al territorio de la isla de Flores hace ca. 500 000 años, sufrió un fuerte enanismo isleño, una forma de especiación geográfica también presente en la isla en diversas especies. Aparte de la diferencia de tamaño, los especímenes parecen por lo demás semejantes en sus características al Homo erectus, del que se sabe vivía en el sureste asiático en la misma época que los hallazgos más antiguos del Homo floresiensis. Estas semejanzas observadas forman la base del establecimiento de la relación filogenética sugerida.


La hipótesis creada por los descubridores de los restos postula al Homo erectus como el antepasado inmediato del Homo floresiensis, aunque el Homo erectus tenía aproximadamente la misma talla que otra especie descendiente, la de los humanos modernos. Para explicar esta diferencia de tamaño, esta hipótesis postularía que el Homo erectus al crecer en el entorno de limitado alimento de la isla de Flores, habría sufrido un fuerte enanismo isleño (una forma de adaptación evolutiva también presente en la isla en diversas especies, incluyendo el mencionado Stegodon enano, y observada también en otras islas pequeñas).


Aparte de la diferencia de tamaño, esta hipótesis se basa en que los especímenes parecen por lo demás semejantes en sus características al H. erectus, del que se sabe que vivía en el sudeste asiático en la misma época que los hallazgos más antiguos del H. floresiensis. Estas semejanzas observadas forman la base para el establecimiento de la relación filogenética sugerida. Sin embargo hay que tener en consideración que no se han encontrado en la isla restos correspondientes al H. erectus, y mucho menos formas de transición; encontrándose hasta el momento solamente pruebas materiales (herramientas de piedra), atribuible solo presuntamente a una posible ocupación del H. erectus hace 840.000 años; no descartándose también que sean atribuibles a otra posible especie de homínido existente en esa época.


Así, al tener el espécimen tipo de esta especie encontrada, un esqueleto bastante completo, y un cráneo casi completo de una hembra de 30 años de edad y cerca de un 1 metro de altura; no sólo presenta una drástica reducción en comparación con el H. erectus, sino incluso una talla algo menor que la del Australopithecus, un ancestro tres millones de años más antiguo y que no se pensaba previamente que se hubiese expandido más allá de África. Esto tiende a calificar al H. floresiensis como el miembro más «extremo» de la extensa familia humana; ya que serían ciertamente los más bajos y pequeños.


En relación a la estatura, el H. floresiensis es también bastante diminuto comparado con el tamaño del ser humano moderno. La altura estimada de un H. floresiensis adulto es considerablemente menor que la altura media adulta de todas las poblaciones humanas modernas físicamente más pequeñas, tales como los pigmeos africanos (< 1,5 m), Twa, Semang (1,37 m para las mujeres adultas) o los andamaneses (1,37 m para las mujeres adultas). La masa es normalmente considerada más importante biofísicamente que una medida unidimensional de altura, y por dicha medida, debido a los efectos de escala, las diferencias son incluso mayores. Se ha estimado que en el espécimen tipo de H. floresiensis era de unos 25 kg.


El H. floresiensis además tenía brazos relativamente largos, quizás para permitir a esta pequeña criatura trepar a la seguridad de los árboles cuando lo necesitaba. Estos huesos del brazo, hacen que las inevitables comparaciones con los humanos modernos acondroplásicos (sobre 1,2 m) u otros enanos no sean válidas, pues estas personas no son proporcionalmente más pequeñas que las demás por regla general, sino que sólo tienen sus miembros más cortos.


Además de una talla corporal pequeña, el H. floresiensis tenía un cerebro extraordinariamente pequeño. El espécimen tipo, con 380 cm³, está en el mismo rango que los chimpancés o los antiguos Australopitecus. Su cerebro está reducido considerablemente respecto al del presunto antecesor inmediato de esta especie, el H. erectus, que con 980 cm³ tenía más del doble de volumen cerebral que su especie descendiente. Sin embargo, la relación cerebro-masa corporal que presenta el H. floresiensis es comparable a la del H. erectus, lo que indica que es improbable que las especies difieran en inteligencia. De hecho, los descubridores han asociado a la especie algunos comportamientos avanzados.


Estos comportamientos estarían asociados a la existencia de evidencias del uso del fuego para cocinar. La especie también ha sido relacionada con herramientas de piedra de la sofisticada tradición del Paleolítico Superior típicamente asociada con los humanos modernos, quienes con 1310-1475 cm³ casi cuadruplican el volumen cerebral del H. floresiensis (con una masa corporal incrementada en un factor de 2,6). Algunas de estas herramientas fueron aparentemente usadas en la caza necesariamente cooperativa del Stegodon enano local por esta pequeña especie humana. 


Igualmente en otro yacimiento llamado Mata Menge, el investigador Adam Brumm y sus colaboradores han detectado que las herramientas encontradas tienen importantes similitudes con las halladas en Liang Bua; presentando las herramientas de Mata Menge una datación que arroja la asombrosa fecha de "entre 840.000 y 700.000 años" [1]. Estas fechas, indican que Homo sapiens no pudo fabricar las herramientas descubiertas en Mata Menge, y con ello probablemente también las de Liang Bua; ya que la especie Homo sapiens no existía en esa época.


Además, la isla de Flores permaneció aislada durante la edad de hielo más reciente debido a un profundo estrecho, a pesar del bajo nivel marino que unió a buena parte del resto de Sundaland. Este hecho ha llevado a los descubridores del H. floresiensis a concluir que la especie o sus antecesores sólo pudieron haber alcanzado la isla aislada por medio de algún transporte marítimo, quizás llegando en balsas de bambú hace unos 100.000 años.


Estas evidencias observadas de tecnología avanzada y cooperación a un nivel humano moderno ha impulsado a los descubridores a proponer que H. floresiensis tendría casi con total certeza lenguaje. Estas sugerencias han resultado ser las más controvertidas de los hallazgos de los descubridores, a pesar de la probablemente alta inteligencia del H. floresiensis.


Supervivencia reciente

El otro aspecto notable del hallazgo, es que se cree que esta especie ha sobrevivido en la isla de Flores tan recientemente como hasta hace 12.000 años. Eso la hace el homínido más longevo, sobreviviendo largamente la desaparición de los neandertales (H. neanderthalensis) hace unos 30.000 años. El H. floresiensis ciertamente coexistió con los humanos modernos, quienes llegaron a la región hace entre 35.000 y 55.000 años, durante un largo período, pero se desconoce cómo pudieron haber interactuado.


El análisis de la geología local sugiere que una erupción volcánica en Flores fue la responsable de la desaparición del H. floresiensis en la parte de la isla bajo estudio hace aproximadamente 12.000 años, junto con gran parte de la fauna local, incluido el Stegodon enano y las ratas gigantes de la isla.


Los descubridores sospechan, sin embargo, que esta especie puede haber sobrevivido mucho más tiempo en otras partes de la isla de Flores hasta llegar a ser el origen y fuente de las historias sobre los Ebu Gogo contadas entre los lugareños. Se dice que los Ebu Gogo eran cavernícolas pequeños, peludos y de lenguaje pobre, y presentarían el tamaño del H. floresiensis. Se creía ampliamente en su existencia en la época de la llegada de los holandeses hace quinientos años, e incluso algunas historias dicen que estas extrañas criaturas han sido vistas hace tan sólo un siglo.


Similarmente, en la isla de Sumatra circulan leyendas sobre un humanoide de un metro de altura, el Orang Pendek, aunque son pocos los investigadores profesionales que las toman en serio, recibiendo más atención de la autodenominada criptozoología (disciplina cuyo enfoque suele ser pseudocientífico). Los investigadores que han trabajado en el hombre de Flores, han señalado que el Orang Pendek y otros humanoides salvajes del folclore de Asia sudoriental podrían estar relacionados de alguna forma con relatos sobre antiguos encuentros con Homo floresiensis u otros homínidos enanos aún desconocidos.


Importancia

El descubrimiento es ampliamente considerado como el más importante de su clase en la historia reciente, y fue toda una sorpresa para la comunidad antropológica. La nueva especie desafía muchas de las ideas de su disciplina. Desde el siglo XIX, cuando empezaron a descubrirse los primeros neandertales, no se habían descubierto otros homínidos coetáneos del Homo sapiens.


El H. floresiensis es tan diferente en forma a otros miembros del género Homo que obliga al reconocimiento de una posible nueva e inimaginable variabilidad en ese grupo, y reafirma una tendencia intelectual lejana a la idea de la evolución lineal.


Sin duda este descubrimiento además echa más leña al fuego del perenne debate sobre los modelos africano y multirregional de la especiación de los humanos modernos, a pesar de que el H. floresiensis no es propiamente un ancestro de éstos. Ya se han oído voces argumentando en ambos sentidos.


Los descubridores de H. floresiensis esperan poder encontrar los restos de otra especie de Homo igualmente divergente en otras islas aisladas del sudeste asiático; y creen que es posible e incluso «probable» que alguna especie Homo perdida pudiera hallarse aún viva en algún rincón inexplorado de la jungla.


Henry Gee, un editor jefe de la revista Nature se ha mostrado de acuerdo, afirmando que «Por supuesto eso podría explicar todas las leyendas sobre la gente diminuta — que están casi con seguridad extintas, pero que es posible que puedan quedar criaturas como estas aún hoy. Esto es posible, ya que aún se encuentran nuevos mamíferos grandes. Con lo cual, no creo que la probabilidad de encontrar una nueva especie de humanos viva sea menor que la de hallar una nueva especie de antílope, y esto ha ocurrido.»


Gee también ha escrito que «El descubrimiento de que el Homo floresiensis sobrevivió hasta tan recientemente, en términos geológicos, hace más probable las historias de otras criaturas míticas parecidas a humanos, como los "yetis" , están fundadas en una pizca de verdad... Ahora la criptozoología, el estudio de tales criaturas fabulosas, puede volver del frío.»


Reacciones


Poco después de ser descubiertos los primeros restos, Se informó que el profesor Teuku Jacob, paleontólogo jefe de la Universidad Gadjah Mada de Indonesia y otros científicos están en desacuerdo con la clasificación de los nuevos hallazgos dentro de una especie de Homo. «Se trata de una subespecie de Homo sapiens clasificada bajo la raza austromelanesia», afirmó Jacob, quien intentará demostrar que el espécimen hallado pertenece a una hembra de 25 a 30 años de una subespecie de H. sapiens y no de una especie nueva. Jacob dice estar convencido de que el pequeño cráneo corresponde a un humano mentalmente deficiente de una mujer moderna que sufría microcefalia; y que el cerebro del ‘hombre de las flores’ es “erróneamente pequeño” y contradice las leyes fundamentales de la biología. Según Jacob “Lo que dice esta ley, es que si tu cuerpo tiene la mitad del tamaño normal, el tamaño del cerebro sólo puede ser un 15% más pequeño que uno normal”.


Luego se informó que algunos científicos creían que el esqueleto encontrado podía ser de un macho y no de una hembra, con microcefalia. Cuando fue entrevistado por el programa de la televisión australiana Lateline, el profesor Roberts admitió que el esqueleto puede pertenecer a un macho en vez de a una hembra, pero mantuvo enérgicamente que los restos óseos pertenecen a una nueva especie. Otro equipo alrededor de "Alfred Czarnetzki, Carsten Pusch" (Universidad de Tuebingen) y Jochen Weber (Schweinfurt) han podido comprobar mediante la más amplia prueba al azar de microcéfalos que el Homo floresiensis no se puede excluir del grupo de los microcéfalos.


Sin embargo las últimas investigaciones[1] ,[2] sobre los pequeños hombres de Flores, aducirían argumentos fuertes sobre que no pertenecían a una especie extinta desconocida hasta el momento, sino que tienen todas las características del moderno Homo sapiens. En efecto, los huesos, parecidos a los pigmeos, parecerían haber sido afectados de microcefalia, trastorno que hace que la cabeza y el cerebro sean mucho más pequeños de lo normal. Igualmente el científico Peter Obendorf desde la Universidad de Melbourne, postula que lo más probable es que los Hombres de Flores padecieran una enfermedad llamada cretinismo o hipotiroidismo congénito, la cual provoca un retraso físico y mental debido a una malformación de la glándula tiroidea.


El motivo de que estos humanos nacieran así, según Obendorf, pudo ser una deficiencia de yodo y selenio en sus madres, debida a la mala alimentación, a la que se unió la ingesta de alguna planta que las envenenó con cianida. Su argumento se basa en el hecho de que los fósiles aparecieron en el interior de la isla, lejos del aporte fundamental de yodo que les habría proporcionado el pescado.En cuanto a las plantas con cianida, como el bambú, aún se encuentran en la isla de Flores, y las consumen sus habitantes cuando hay sequía y vienen mal dadas, sólo que ahora "las cocinan mejor".


Sin embargo, existencia de otros hallazgos en Liang Bua, que incluyen otra diminuta mandíbula perteneciente a un adulto, de hace 15.000 años, y los huesos del brazo derecho perteneciente al ejemplar original (conocido como LB1); estarían confirmando la presencia de una duradera población enanizada desde hace unos 74.000 años a hasta hace unos 12.000 años, que convivió con los seres humanos modernos. Además el descubrimiento de otros restos, dejaría obsoleto el argumento de Jacob sobre una supuesta ley fundamental de la biología, que impedidiría la existencia de una criatura normal con un tamaño de cerebro igual a lo que se indicaría con los restos hallados en Liang Bua. Sobre la investigación publicada en la revista Science, Mike Morwood, quien ha estudiado los restos del Homo floresiensis, ha dicho que la investigación realizada por R.D. Martin ignora otras pruebas procedentes de Ling Bua, tales como las características que presentan los demás huesos de los especímenes encontrados.


Así, hasta el momento la falta de hallazgos de otros cráneos ha impedido descartar totalmente la hipótesis a favor o en contra del descubrimiento de una nueva especie.


Ética sobre el descubrimiento de los restos


Jacob también afirmó que los científicos australianos habían hecho lo que denominó como «terrorismo científico» al bautizar a los restos óseos y decidir por sí mismos (sin ni siquiera discutir el asunto con los científicos indonesios) que éste era Homo floresiensis. Más aún, Jacob (y algunos otros científicos indonesios) sostiene que los australianos no actuaron éticamente al no publicar los hallazgos conjuntamente con los indonesios (a pesar de que los restos fueron hallados conjuntamente).


Controversia sobre el acceso a los restos


El profesor Teuku Jacob que, como se dijo, no participó en el descubrimiento original y ha adoptado una postura fuerte y controvertida sobre la interpretación de los restos (aunque no más controvertida que la que tomaron los científicos australianos al bautizar y publicar los hallazgos sin discutir el asunto con Indonesia), ha tomado prestados (aparentemente sin permiso) la mayoría de los restos para sus propias investigaciones. [6][7][8][9] Algunos han expresados sus temores de que, como en el caso de los rollos del Mar Muerto, unas importantes evidencias científicas sean secuestradas por un pequeño grupo de científicos que ni permitan el acceso a otros científicos ni publiquen sus propias investigaciones. Sin embargo, estas acusaciones son bastante dudosas. Después de todo, los restos fueron descubiertos mayoritariamente por los indonesios (Jacob afirmó que, en septiembre de 2003, ningún científico australiano seguía trabajando en la excavación, mientras que algunos indonesios sí.


Últimos hallazgos


Investigadores de la Institución Smithsoniana han publicado recientemente (21 septiembre 2007) en la revista Science nuevas conclusiones tras analizar tres pequeños huesos de la muñeca del "Hobbit".Encontraron su muñeca muy parecida a la de simios africanos u homínidos primitivos y muy diferente de la de los neandertales o a la de los seres humanos modernos.


En efecto, la configuración de los huesos de la muñeca del H. floresiensis son más semejantes a los de un chimpancé que a los de un H. sapiens no pudiendo distribuir bien la fuerza provocada por los impactos del dedo pulgar tal cual ocurre en los H. sapiens y ocurría incluso en los H. neanderthalensis. Esta constatación evidenciaría que efectivamente se trata de una especie diferente, y no de un Homo sapiens enfermo. Los humanos modernos, los neandertales y los Homo floresiensis comparten un ancestro común.


También según últimos estudios se descubrió que el hombro del H. floresiensis era primitivo con estrías osteoarticulares que lo hacen más emparentado con el del Homo erectus que con el de los Homo sapiens.


Nuevos hallazgos del 2008


Durante el inicio del año 2008 en la república de Palaos, un remoto archipiélago de Micronesia situado a 2.300 kilómetros de Flores, unos paleontólogos han desenterrado los restos de otra extraña población de hombres diminutos que vivieron hasta épocas recientes, hasta hace unos 1.400 años, pero que no son idénticos a Homo floresiensis. El debate, claro está, versa sobre si ambas poblaciones deben ser consideradas especies únicas o, como varios estudios sugieren, o si aun esta vigente la hipótesis de que son simplemente H. sapiens modernos con algún problema de crecimiento.


En la investigación, que se ha publicado en la revista Plos (Public Library of Science), han participado investigadores de las universidades de Witwatersrand, en Suráfrica, y de Duke y Rutgers, en EE. UU., con el patrocinio de la National Geographic Society. Los investigadores, encabezados por Lee Berger, encontraron los huesos en unas cuevas situadas en las llamadas Rock Islands, en el sur de Palaos.


"Estábamos haciendo una excursión en kayak cuando un guía me preguntó si quería ver una cueva con huesos --relata Berger--. Vi un pequeño cráneo y enseguida supe que se trataba de algo importante". La densidad de huesos era extraordinaria, pues se recuperaron más de 1.200 fragmentos tras excavar 50 centímetros en un metro cuadrado de suelo. Quizá se trataba de un lugar de enterramiento.


Los llamados "hobbits de Palaos" tienen una estatura similar a la de los de Flores, alrededor de 110-20 centímetros los adultos varones, y también comparten unos dientes relativamente grandes, pero en otros aspectos, como la morfología del cerebro y la mandíbula, se parecen más a un hombre actual. Berger precisa, no obstante, que aún no se han hecho todas las pruebas para garantizar estos extremos. Los análisis preliminares de un varón revelan que pesaba 43 kilos. En el caso de una mujer, su peso fue de 29 kilogramos.


La datación por carbono 14 estimó una antigüedad de entre 1.410 y 2.980 años, bastante más reciente que los homínidos de Flores, a los que se les calcula 11.000 años. En la entrada de una de las cuevas de Palaos también se hallaron los restos de individuos de mayor tamaño que vivieron hace entre 940 y 1.080 años. Según los investigadores, la pequeña estatura se explicaría con la teoría del enanismo isleño, es decir, que el aislamiento y la endogamia de las islas favorece el surgimiento de animales de talla más pequeña.


Berger contribuye al debate al postular una explicación nueva: ni son individuos deformes ni pertenecen a una especie diferente. Son, simplemente, un tipo de grupo de Homo sapiens muy pequeños, que serían comparables a poblaciones aisladas como los actuales san (bosquimanos), en África. En cualquier caso, lo que es sorprendente es que los humanos fósiles de Palaos pudieran haber evolucionado tan rápido. Sin embargo hay que recalcar que los hobbit de Palaos no son idénticos a los fósiles de Homo floresiensis.


No está claro si los nuevos hobbits de Palaos pudieron llegar a convivir con los colonizadores australianos y javaneses porque todavía se discute si el moderno poblamiento del archipiélago se inició hace 3.000 o 1.500 años. Si realmente vivieron en épocas coetáneas, el contacto fue inevitable: Palaos es demasiado pequeño (459 kilómetros cuadrados) como para pensar en dos poblaciones totalmente aisladas.


Lo cierto es que este nuevo descubrimiento echa por tierra las especulaciones sobre posibles deformaciones o enfermedades como única causa de la estatura y morfología de estos individuos, mundialmente conocidos como "Hobbits".

No obstante, un amplio análisis posterior de los restos humanos encontrados de la isla de Palaos desmientes la existencia de estos "hobbits", ya que un estudio detallado de los huesos demuestra que están dentro del rango normal del tamaño corporal del hombre moderno.


Homo heidelbergensis


El Homo heidelbergensis (apodado "Goliath") es una especie extinta del género Homo, que surgió hace más de 500.000 años y perduró al menos hasta hace 250.000 años (Pleistoceno medio). Eran individuos altos (1,75 m) y muy fuertes (llegarían a 100 kg), de grandes cráneos (1.350 cm³) muy aplanados con relación a los del hombre actual, con mandíbulas salientes y gran abertura nasal. Se le dio el nombre porque los primeros fósiles fueron descubiertos cerca de Heidelberg (Alemania).


Evolución


Es un antepasado directo del Hombre de Neandertal en Europa; aun cuando es muy similar a los Homo sapiens arcaicos encontrados en África (por ejemplo: Homo rhodesiensis y Homo sapiens idaltu); se sabe hoy que H. heidelbergensis no fue antepasado directo de los humanos modernos. Entre Homo antecessor, una especie poco conocida, basada en fósiles de las colinas de Atapuerca, en España, y los H. neanderthalensis, existió esta especie (H. heidelbergensis). Presenta en general caracteres intermedios entre H. erectus / Ergaster y el H. sapiens.


Presenta un thorus occipital hendido (en el Homo erectus tal thorus, o cresta, es continua) y una gran capacidad neurocraneal. Si en los Homo erectus la dieta probablemente fue basada en el cleptoparasitismo, el carroñeo (que aportaban proteínas y grasas de buena calidad) y un régimen de alimentos vegetales en el Homo heidelbergensis se hace patente un predominio de la dieta carnívora con evidencias de caza; la presión evolutiva para que entre los heidelbergensis se desarrollara la caza habría estado en las condiciones ecológicas del territorio que colonizaron: Europa era fría y durante seis meses existían muchos menos recursos alimenticios obtenibles de vegetales que en África, el carroñeo y el cleptoparasitismo (robar presas a los animales predadores) no aportaba suficientes nutrientes, esto habría inducido (por selección) a la aparición de conductas sociales dedicadas a la caza: bandas de heidelbergensis se organizaban para perseguir a otros animales y ultimarlos en trampas naturales (precipicios, pantanos) o arrojándoles grandes hachas líticas bifaces e, incluso, rústicos venablos de madera aguzada.


Fósiles


El más antiguo de los fósiles de la especie es una mandíbula inferior encontrada por el trabajador de una mina en Mauer, cerca de Heidelberg. Posteriormente, en una cueva llamada Caune de l'Arago, en Francia, se encontraron los restos fragmentarios de una docena de individuos. El más completo es la cara y parte de la caja craneana de un individuo conocido como Hombre de Tautavel, que tiene gran parecido al cráneo del Hombre de Petralona, encontrado en una cueva en Grecia.


Otros sitios donde se han hallado fósiles de esta especie son Steiheim (Alemania), Swascombe (Inglaterra) y la Sima de los Huesos en la Sierra de Atapuerca (España), donde se encontraron 5.000 fósiles pertenecientes a unos 30 individuos, que datan de hace 400.000 años, considerados antepasados de los neandertales, restos estos que están muy bien conservados; entre ellos destacan el cráneo número 5 (llamado popularmente "Miguelón") que está completo, y del cual recientemente se realizaron estudios que dan cuenta de una lateralidad en el cerebro (era diestro),[1] y una pelvis muy bien conservada de un individuo conocido popularmente como "Elvis". En China se han encontrado fósiles que concuerdan con este grupo, en el sitio de Dali; un cráneo de hace 280.000 años, y un esqueleto en Jinniushan.


Hay que notar que en Terra Amata (Francia), se encontraron restos de refugios construidos durante la época de H. heidelbergensis. Estos refugios tenían una forma ovalada, con veinticinco pies de largo y veinte de ancho. Dentro del refugio se encontraron restos de ceniza.


Se han encontrado fósiles relacionados con esta especie en África en los sitios de Bodo, al noreste de Etiopía, con un ejemplar más robusto pero similar que data de hace 600.000 años, y en Kabwe (Zambia). También en Lago Ndutu (Tanzania). Los huesos postcraneales concuerdan con los de Arago, e indican que ésta era una forma robusta, pero moderna. Los científicos están divididos en su interpretación sobre estos fósiles africanos. Algunos los sitúan en la especie H. heidelbergensis. Otros piensan que los fósiles europeos y africanos pertenecen a dos especies diferentes, y sólo las poblaciones africanas, clasificadas como Homo rhodesiensis u H. sapiens arcaico, evolucionaron hasta el H. sapiens. Tampoco hay unanimidad sobre la interpretación del hombre de Petralona (Grecia), que podría ser un H. heidelbergensis tardío o más bien un H. rhodesiensis u otro H. sapiens arcaico que llegó a Europa desde África, por las costas del Mediterráneo.


Características


Hace aproximadamente medio millón de años se empezaron a gestar los rasgos morfológicos que en unos cientos de miles de años dieron origen al neandertal. Los pre-neandertales u Homo heidelbergensis mostraban una creciente corpulencia física, expresada en el aumento de la talla, 1,75 a 1,80 metros y cerca de 100 kg de peso (media masculina). Las mandíbulas también poseían una gran fuerza y robustez a causa del estrés al cual eran sometidas.


El conjunto de estos fósiles revelan un homínido con un cráneo más "inflado" que el de ningún H. erectus/H. ergaster, aunque todavía posee arcos supraciliares. La parte trasera del cráneo es más redondeada que en H. erectus/H. ergaster, y las mejillas son infladas, como en los neandertales, aunque la cara es más plana. Su capacidad neurocraneal no dista mucho de la del hombre moderno, rondaba los 1.350 cm³. Otro parecido con el Homo sapiens actual era su aparato fonador. Esto dio a pensar que el lenguaje, entendido de una manera quizás diferente a la actual, ya estaba presente en estos grupos.


Tecnología y organización


Los utensilios asociados con los fósiles consisten básicamente en "piedras de cortar" y algunas herramientas de lascas como puntas y raspadores de madera, hueso y asta, siendo los iniciadores de esta técnica. Dentro de su tecnología encontramos el bifaz, también llamado hacha de mano; es de grandes dimensiones y está tallado por ambas caras. Su utilidad es muy diversa. Según análisis de otras piedras muestran su empleo para curtir pieles o trabajar la madera, hace 400.000 años ya usaban rudimentarias lanzas de madera. También es muy probable que en esta época el fuego fuese utilizado y paulatinamente generalizado, ya que hay evidencias de fogatas.


Dentro de esta especie también podemos empezar a hablar sobre pequeños grupos con una cohesión social, ya que según estudios paleontológicos de diferentes restos se han hallado, por ejemplo, mandíbulas totalmente edentadas; esto indica que el anciano, tras perder su dentadura, siguió viviendo ayudado por sus congéneres. Esto se traduce en una conducta diferencial a la hora del tratamiento de sus cadáveres (Sima de los Huesos). El estudio de las dentaduras de los heidelbergensis también revela otro aspecto evolutivo de sumo interés: los molares y la dentadura definitiva recién les aparecían entre los 5 y 6 años tras ser paridos (en un chimpancé actual esto ocurre hacia los 3 años), si se considera que un individuo no puede alimentarse por cuenta propia hasta tener bien desarrollada su dentición esto induce a pensar que los heidelbergensis estaban caracterizados por una prematuración que implicaba un prolongado cuidado de las crías con el posible establecimiento de fuertes relaciones afectivas entre los individuos, la existencia de fuertes relaciones afectivas habría cohesionado a las "sociedades" heidelbergensis de un modo que les capacitaba para, por ejemplo, desarrollar eficaces estrategias de caza y de supervivencia en general.

 

 

Homo rhodesiensis

 

Homo rhodesiensis es una especie de homínido fósil del género Homo, hallado por primera vez en 1921 en la localidad llamada por los ingleses Broken Hill, actualmente Kabwe en Zambia, (antigua "Rhodesia del Norte" por lo que se denominó Hombre de Rhodesia). Se considera que vivió solamente en África, desde hace 600.000 hasta 160.000 años antes del presente, durante el Pleistoceno Medio.


Cráneos

La capacidad neurocraneal del Homo rhodesiensis era relativamente alta, entre 1280 y 1325 cm³. Un cráneo que podría ser el más antiguo de esta especie, hallado en Bodo, Etiopía, datado en 630.000 años antes del presente, tenía una capacidad endocraneana de 1.250 cm³. Otros fósiles con características morfológicamente similares han sido encontrados en Sudáfrica (Hombre de Saldaña), Tanzania, Marruecos y Argelia.


Relaciones y debate


Morfológicamente conserva ciertos rasgos antiguos comunes al Homo erectus, Homo ergaster y Homo antecessor, tiene otros que han permitido relacionarlo con el Homo heidelbergensis y Homo neanderthalensis, pero además presenta rasgos que apuntan hacia el Homo sapiens. Por tales características intermedias ha sido comparado con el Hombre de Petralona.


Phillip Rightmire (1998) considera que los fósiles africanos del Pleistoceno medio, deben ser incluidos dentro de la especie Homo heidelbergensis, de la que por tanto descenderían tanto los Nenderthales como los H. sapiens. Por su parte, el paleoantropólogo francés Jean-Jacques Hublin (2001), supuso que el Homo rhodesiensis es de una especie precursora del Hombre de Neanderthal, que no tuvo que ver en la filogénesis del H. sapiens. Pero, según Tim White (2003), es muy probable que H. rhodesiensis sea antepasado de Homo sapiens idaltu.


Manzi (2004) también considera que identificar una sola especie entre Homo erectus y Homo sapiens, resulta una simplificación excesiva y oscurece la decisiva presencia de linajes separados en escalas macro-regionales. Desde hace años científicos como Koenigwald (1971) habían propuesto clasificar los hallazgos de Europa y Africa en una línea preneanderthal y una línea presapiens, respectivamente. El estudio de los haplogrupos humanos del ADN mitocondrial y del cromosoma Y, ha demostrado que todos los humanos actuales provienen de África. Por consiguiente, a pesar de los parecidos, los fósiles africanos del Pleistoceno medio pertenecen a una línea evolutiva propia y forman un grupo separado de la línea evolutiva europea. Para designar esas poblaciones africanas en la línea de H. sapiens se justificaría emplear entonces la denominación de Homo rhodesiensis como una especie diferenciada (Arsuaga et al., 1999; Bermúdez de Castro et al., 2003).


Principales yacimientos

Se considera que pertenencen la misma especie H. rhodesiensis los fósiles encontrados en:

  • Argelia
  • Marruecos
  • Etiopía
  • Bodo
  • Tanzania
  • Zambia
  • Sudáfrica

Hombre de Neandertal


El Hombre de Neandertal (Homo neanderthalensis) es una especie extinta del género Homo que habitó Europa y partes de Asia occidental desde hace 230.000 hasta 28.000 años atrás, durante el Pleistoceno medio y superior y culturalmente integrada en el Paleolítico medio. En un periodo de aproximadamente 5.000 años se cree convivió paralelamente en los mismos territorios europeos con el Hombre de Cro-Magnon, primeros hombres modernos en Europa. Evidencias de esta convivencia se han encontrado en las cuevas de Chatelperron.


Sus características definidoras, a partir de los huesos fósiles descubiertos hasta ahora (unos 400 individuos), son: esqueleto robusto, pelvis ancha, extremidades cortas, tórax en barril, arcos supraorbitarios resaltados, frente baja e inclinada, faz prominente, mandíbulas sin mentón y gran capacidad craneal —1.500 cm³—. Vivían en grupos organizados, formados por alrededor de unos treinta miembros.


Los neandertales fueron una especie bien adaptada al frío extremo. Tenían un cráneo alargado y amplio, baja estatura y complexión robusta, y nariz amplia de aletas prominentes; rasgos que denotan adaptación a climas fríos, como se puede observar actualmente en las poblaciones del Ártico. Sus cerebros eran igual o más grandes que los del hombre moderno. Un neandertal promedio tendría una altura de 1,65 m, de contextura pesada, y musculatura robusta. Si bien su estructura ósea no los hacía corredores de largo aliento, sí eran caminantes de largas distancias. Estudios anatómicos realizados han determinado que el neandertal podía articular una fonética limitada respecto al que actualmente posee el hombre moderno, esto debido a la ubicación de la laringe, más arriba que el moderno.


El estilo de herramientas líticas utilizadas en el Paleolítico medio por los neandertales es la cultura Musteriense, así llamada por haber sido encontradas por primera vez en el yacimiento arqueológico Le Moustier. La cultura musteriense está caracterizada por la utilización de la técnica de talla Levallois. Estas herramientas fueron producidas usando martillos de percusión blandos, como huesos o madera. En los últimos tiempos de los neandertales se nota en el registro arqueológico el estilo Châtelperroniense, considerado como más "avanzado" que el musteriense.


Etimología


El término hombre de Neanderthal fue creado en 1863 por el anatomista William King. Neanderthal hoy se escribe de dos maneras: La ortografía de la palabra alemana Thal, que significa valle, fue cambiada a Tal a principios del siglo XX, pero la primera forma de escribirlo es la que a menudo se utiliza en inglés y siempre en la nomenclatura binomial, mientras que en alemán y español generalmente se usa la forma moderna, que es la recomendada por el Diccionario Panhispánico de Dudas.


El comienzo de la historia del Hombre de Neandertal es también el inicio de la paleoantropología. En agosto de 1856 fue descubierto el espécimen que luego sería conocido como Neandertal 1. El lugar fue la cueva Feldhofer en una zona encañonada del valle del río Düssel, cerca de Düsseldorf, Alemania, que se llama valle de Neander (en aleman Neandertal) según el compositor y teólogo Joachim Neander.


Descubrimiento


Los primeros fósiles fueron encontrados en Engis (Bélgica), en 1829. Le siguen los de Gibraltar, en la cantera de Forbe en 1848, pero no se reconoció el significado de estos dos descubrimientos hasta bastante después de que se diera a conocer el famoso Neanderthal 1. Este fue hallado en 1856 cerca de Düsseldorf en el valle del río Düssel en Alemania, tres años antes de que Charles Darwin publicara El origen de las especies.


El descubrimiento de 1856 fue realizado por Franz Mayer, de la Universidad Bonn, y para explicar dicho hallazgo inventó una teoría curiosa. Según Franz el esqueleto pertenecía a un cosaco ruso que perseguía a Napoleón a través de Europa. Explicaba que el cosaco sufría raquitismo, lo que explicaría la forma arqueada de sus piernas, y que el dolor del raquitismo le hacía arquear tanto las cejas que le produjeron unos fuertes arcos supraciliares.


Clasificación


William King le asignó en 1864 el nombre Homo neanderthalensis, dándole condición humana pero considerándolo una especie diferente. Posteriormente y debido a su elevada capacidad craneal equivalente a la del humano actual (y muchas veces superior), se le denominó Homo sapiens neanderthalensis durante la mayor parte del s.XX, a pesar de las notables diferencias anatómicas. Su lugar en la clasificación científica ha sido fuertemente debatido, pero el consenso actual lo ubica como una especie aparte (Homo neanderthalensis). La genética ha demostrado que el Hombre de Neandertal evolucionó paralelamente al Homo sapiens desde antepasados comunes lejanos. Los científicos han tenido éxito en extraer el ADN de varios esqueletos de neandertales. Después de un cuidadoso análisis, particularmente del ADN mitocondrial y además de una cantidad de ADN nuclear, parece que el ADN de los neandertales no es muy diferente al del H. sapiens, estudios del genoma obtenidos de huesos han evidenciado que coincide en un 99,9%, adicionalmente presenta el gen que permite la fonación lo que se deduce podían articular lenguaje.


Al medir el grado de diferencia filogenética entre el ADN de los neandertales y el de los humanos modernos, los investigadores sugieren que estas dos especies surgieron de linajes separados hace por lo menos 400 mil años y hasta 1 millón de años atrás. Aunque no se descarta un pequeño aporte neandertal al acervo genético del Homo sapiens, el reciente estudio del material genético procedente de la muela de un niño neandertal de hace 100 mil años ha concluido que el hombre de Neandertal no es antepasado directo del Homo sapiens. Si bien un reciente estudio aporta datos para creer que los seres humanos actuales tienen genes neandertales y el cruce entre especies podría haber ocurrido.


Origen


Mientras el Homo sapiens evolucionó en África, desde donde migró hace entre 100.000 y 60.000 años hacia el resto del planeta, el hombre de Neandertal se cree que desciende del Homo heidelbergensis. Estudios recientes indican que su origen podría estar en la Península Ibérica.


Preneandertales

 

 El hallazgo del Homo antecessor en Atapuerca ha esclarecido el significado de la mandíbula aparecida en 1907 en Mauer, cerca de Heidelberg (Alemania), la cual coincide cronológicamente con los Homo erectus, pero difiere de éstos y de los neandertales, concluyéndose que quizás fuera un estadio intermedio entre Homo erectus u Homo ergaster y neandertales. Un cráneo exhumado en Steinheim (Alemania) datado en 250.000 adC podría corresponder a la misma especie de Homo heidelbergensis o preneandertaliense. En dichos casos hablamos de la glaciación de Mindel o del interglaciar Mindel-Riss, respectivamente. El último de estos cráneos está más evolucionado aún que la mandíbula del primero, pero su capacidad craneal es baja (poco más de 1.150 c.c.).


Existencia en el tiempo

En la Península Ibérica hay pruebas de su existencia desde los primeros estadios (hace unos 230.0000 años) hasta hace aproximadamente 28.000 años, como indican estudios recientes.

Surgieron hace unos 230.000 años en el Paleolítico Inferior y desaparecen del registro fósil hace unos 28.000-33.000 años, después de haber creado y desplegado la importante y extendida cultura Musteriense, que se considera como la expresión del Paleolítico Medio, y también el Châtelperroniense, que actualmente se cree que habría sido autóctono. Las causas de su extinción son todavía motivo de debate y se discuten más abajo.


Comparación craneal con los primeros humanos modernos 

Cada uno de los rasgos tomados en consideración puede aparecer por separado en cualquiera de los dos grupos, variando en grado y en frecuencia, pero la tendencia es que se den de forma conjunta.


Neandertales Primeros humanos modernos
gran moño occipital pequeño moño occipital
frente huidiza frente levantada
reborde supraorbitario marcado débil reborde supraorbitario
prognatismo cara vertical
ausencia de mentón presencia de mentón
espacio retromolar sin espacio retromolar



Genómica Neandertal


Ya se ha secuenciado por completo el Genoma del Neandertal mitocondrial, y se está por completar el genoma nuclear.


Homo sapiens y Homo neanderthalensis comparten el 99,5% del genoma, según los últimos[12] estudios genéticos realizados sobre un individuo neandertal del yacimiento de Vindija, Croacia. Gracias al estudio del Genoma Neandertal, también se sabe que podían llegar a ser pelirrojos, ya que tenían el gen necesario. También se ha descubierto que tenían el grupo sanguíneo O, o sea uno de los cuatro que se manifiestan hoy en día en los humanos modernos.


Canibalismo


El canibalismo es algo probado en diferentes yacimientos neandertales, como Moula-Guercy o Vindija. Los restos óseos presentan marcas de corte realizadas con herramientas de piedra, y están muy bien conservados por haber sido eliminada de sus huesos toda la carne. No era un canibalismo antropofágico sino ritual, según se cree. Ya que al parecer la carne se quitaba de los huesos para ser enterrados, y no para ser comida. Esto se sabe por comparación etnológica. Bajo un microscopio se nota la diferencia de los cortes realizados en animales de caza para ser comidos, y en los que se practican en huesos de los miembros fallecidos del grupo.


Esta sería una práctica que se habría realizado a lo largo de largos períodos y en diferentes regiones. Los yacimientos mencionados están uno en Francia y el otro en Croacia; el primero está datado en 100 mil años y el segundo en 30 mil. También se han encontrado evidencias de canibalismo ritual en El Sidrón y Atapuerca (España), en Combe Grenal (Francia), en Krapina (Croacia) y en la cueva de Guattari (Italia).


Aunque en el caso de la cueva del Sidrón se cree] que podría ser un canibalismo con fines alimenticios, debido a hambrunas. Al parecer, en los dientes de esos individuos se pueden ver períodos de hambruna, y los huesos están triturados como para quitarles el tuétano, es decir, los "limpiaba" con fines alimenticios, y no rituales.


Lenguaje y arte


Es polémica la cuestión de qué forma de comunicación manejaban los neandertales: si un lenguaje relativamente similar al moderno (con estructura compositiva y reglas gramaticales, de modo que un número limitado de palabras se combina para crear un número ilimitado de frases posibles) o algunas formas menos desarrolladas y, en cierto sentido, más próximas al sistema de comunicación de los simios.


Entre los autores que consideran que los neandertales no usaban un lenguaje como tal está el arqueólogo Steven Mithen, de la Universidad de Reading, que defiende la teoría de que tenían un sistema de comunicación "Hmmmm" (esto es, holístico, manipulador, multimodal, musical y mimético. Véase The Singing Neanderthals). Lieberman realizó un modelo coincidente con la opinión de Mithen: la situación del cuello adelantado y la disposición de la laringe parecerían haber dificultado un lenguaje articulado, sin embargo otros estudios suponen que el hiodes estaba lo suficientemente desarrollado y posicionado como para la emisión de fonemas discretos con capacidad simbólica, aunque de un modo mucho más tosco que en el Homo sapiens.


El arte (musteriense) de los neandertales aún presenta controversias: André Leroi-Gourhan, entre otros, observó que podían, y de hecho solían hacerlo, rendir homenajes a sus difuntos (elaborando sencillas tumbas), bastante tardíamente, cuando ya podrían haber entrado en contacto con los H. sapiens los neandertales parecen haber estado dotados de la suficiente habilidad como para copiar rudimentariamente el arte de los H. sapiens primitivos: en yacimientos correspondienes a neandertales se han hallado algunos pocos objetos de cuerno pulido que parecen haber tenido un valor estético e incluso una muy tosca máscara confeccionada con una basta placa de piedra a la cual se le practicaron dos oquedades a modo de ojos.


En El Sidrón (yacimiento localizado en Asturias, de 43.000 años de antigüedad), se han podido tomar muestras (estudiadas por Carles Lalueza) que permiten reconstruir dos importantes genes neandertales: el FoxP2, relacionado con la posibilidad del habla, y del MCR1, de la pigmentación, que indicaría color del pelo rubio y pelirrojo.


Extinción


Se han propuesto muchas explicaciones para la extinción de los neandertales, en relación o no con la expansión de los cromañones con los que convivieron en Europa en los últimos milenios de su vida como especie. El paleobotánico José Carrión, de la Universidad de Murcia, propone una tesis de extinción por cambio ambiental ligado a los cambios climáticos.

El neandertal es un animal meridional, de bosque abierto o sabana (árboles grandes, arbolitos sueltos y hierba), no es un hombre de estepa. Siempre los han pintado en el norte de Europa, pero ellos se iban al norte cuando hacía calor; en los periodos glaciales estaban en el sur de España, el sur de Italia y la península grecobalcánica. Por su tecnología, posiblemente cazaban en grupos pequeños y al acecho, escondiéndose detrás de árboles y arbustos. Y ocurre algo inesperado: el paisaje se hace entonces muy abierto, muy estepario, con pocos arbustos, y el tipo de animales cambia. Pasa de una gran diversidad de fauna a otra menor pero muy grande: mamuts, bisontes, renos... Animales que hay que cazar de otra manera, con proyectil o lanzando piedras a distancia. Y sus herramientas de caza son más pequeñas y lanzables, no pesan. La mejor tecnología para esa caza la tiene nuestra especie, los sapiens que vienen de la estepa asiática perfectamente adaptados. Pero todavía sobrevivió miles de años.


Muchas son las preguntas para las que no hay una respuesta clara ¿Los sapiens compitieron intensamente con ellos por recursos?, ¿los mataron y exterminaron en combate? ¿los contagiaron de enfermedades para las cuales carecían de defensa? ¿no soportaron, los neandertales, determinados cambios climáticos o ambientales? ¿Se cruzaron sapiens y neandertales?


La hipótesis de mixogénesis o hibridación Homo sapiens /Homo neanderthalensis resulta, por los mapeos de secuencias de ADN, prácticamente descartada; la extinción masiva de Homo neandertalensis por la rigurosidad de la última gran glaciación hasta la fecha también parece descartada ya que los neandertales habrían estado muy bien adaptados al clima glacial, de modo que lo más probable (reforzada tal probabilidad por la rápida desaparición de los neandertales tras la irrupción de los Homo sapiens en Europa) es que el principal motivo para la extinción fuera la competencia por los recursos con los H. sapiens. Los últimos reductos de neandertalensis se encontraron en el sur de de la Península Ibérica (Andalucía, Portugal).


Pervivencia en la memoria colectiva


Aunque es muy improbable, algunos] mantienen que el recuerdo de la coexistencia con los neandertales se mantiene en lo que ambiguamente se denomina memoria colectiva, en la figura de ogros, trolls y otros seres mitológicos. Estos seres, representados como peludos, fuertes y habitantes del bosque más profundo, y que los viejos héroes exterminaron, parecen coincidir más bien con las reconstrucciones clásicas del aspecto físico de los neandertales (sujetas a prejuicios cognitivos muy arraigados) que los representaban como un estadio evolutivo intermedio. Las reconstrucciones más actuales no coinciden con esa visión tradicional, que no obstante, sigue presente en la cultura popular


En el País Vasco, existe la leyenda de los Basajaun, literalmente "Señor del bosque" o "Señor salvaje" en euskera, un ser antropomorfo que habitaba en los lugares más profundos de los bosques o en cuevas, de espesa cabellera, grande y fuerte, al que los primeros hombres que llegaron a esa tierra se encontrarían ya habitando allí desde tiempos inmemoriales y que les enseñó a éstos el secreto de la sierra, la siembra, el hierro, etc. y que vendría a equivaler al clásico ogro de otros pueblos.

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