Campo 

 


 

Las tejerías

 

Las cubiertas de las casas de Campo siempre han sido de teja. Nos ha llamado la atención que Ramón Violant i Simorra, en su obra « El Pirineo Español » , al examinar los diferentes tipos de cubierta utilizados en los Pirineos afirma con precisión que «por el Esera, la teja termina en Campo; losa y alguna teja, en Castejón de Sos, Bisaurri; paja, losa, teja en Renanué, Fadas, Pidrafita, San Valero, Las Paules… » .  

 


Iglesia de Campo [foto de Vicente Ponce]
 

Para atender la demanda de teja, y también de ladrillos, había en muchos pueblos tejerías. Solían encargarse de ellas personas que se instalaban sólo un tiempo en  la localidad y que en muchas casos vivían provisionalmente en la misma tejería. El oficio de tejero se transmitía, como tantos otros, de padre a hijo.

 

Las tejerías, como es el caso de Campo, se situaban a las afueras del pueblo, tanto para evitar molestias a los vecinos como para poder satisfacer las necesidades de espacio que requerían. También se buscaba estar cerca de un aprovisionamiento de agua y que el paraje fuera soleado.

 

La instalación solía constar de varias dependencias, pues se necesitaba como mínimo una era o explanada, un almacén, el horno, pilas para la preparación del barro y un pozo. 

 

Las referencias que tenemos de la tejería o tejerías de Campo son las siguientes :

 

En el Listado de Fincas Rústicas de 1878, se menciona  « la tejería » como denominación del lugar donde estaban ubicadas algunas fincas. Entre ellas hemos encontrado las de:

 

- Pedro Ballarín Roy, que tenía tierra en la Tejería

- Manuel Canales Blanc, también con tierra en la Tejería

- José Guillén Puyol, que poseía un huerto en dicho lugar

- Antonio Mur Abad, que tenía un prado allí en la Tejería.  

 


La tejería de Campo [foto de los hermanos López Malo] 

A principios del siglo XX, según documentación recopilada por Antonio Castel, funcionaban en Campo dos tejerías. Una de ellas estaba situada a medio kilómetro de la ermita de San Sebastián y pertenecía al señor Martín, por eso se la conocía como tejería de Martín. Después del año 1939 se ocuparon de ella otros tejeros, los hermanos Luna. Alrededor de los años cincuenta dejó de funcionar definitivamete.

 

La otra tejería estaba muy cerca del puente de Espluga, en la carretera de Campo a las Vilas del Turbón y se producían en ella muchas tejas y ladrillos. Pertenecía a José Fumat (z) y se conocía como la tejería de « Pedrodoz », por el nombre de la casa de su dueño.

 

Los tejeros trabajaban en primavera y verano, los meses en los que hay buen sol. Las labores que tenían que atender requerían la ayuda de otras personas, ayuda que solía encontrar en el seno de su propia familia. Por eso, era habitual que la mujer y los hijos trabajaran con él.

 

El proceso de fabricación se comenzaba arrancando la tierra adecuada y depositando los terrones sobre una superficie plana. Entonces, había que deshacerlos, en una operación similar a la de la trilla: una caballería con los ojos tapados arrastraba un ruello de piedra y daba vueltas y vueltas hasta que los bloques o terrones quedaban convertidos en tierra fina.

 

Posteriormente se hacían unas balsas de agua con esta misma tierra y allí la amasaban con los pies. Cuando el barro estaba “a punto”, los trabajadores tomaban pequeñas prociones, lo colocaban dentro de un arco metálico o de madera e igualaban la supeficie. Realizaban este trabajo sobre un tablero de dimensiones considerables. Una vez relleno este marco, lo acercaban al extremo del tablero dejándolo caer sobre un molde de madera, con la forma de teja o ladrillo, según lo que se tratara de fabricar en ese momento.

 

Cuando la pieza estaba seca la introducían en un horno para cocerla y después de ello y del debido enfriamiento, se completaba la producción de tejas o ladrillos.

 

En los censos de Campo de finales de siglo XIX o principios del XX, no hemos encontrado la profesión de tejero u otra que pudiera estar relacionada con la propiedad de la tejería. Ello se debe, probablemente, a que como hemos comentado las personas que se dedicaron a la tejería vinieron de fuera de Campo y no constaban como vecinos. Sí que hemos visto mencionado, sólo en una ocasión, un alfarero, que aunque no es lo mismo que el tejero, pues es un oficio que supone una mayor especialización, también podría dedicarse a hacer tejas. De todos modos, no hemos podido establecer conexión alguna de esta persona con los datos que tenemos de las personas que trabajaron como tejeros en Campo.

 

El alfarero al que nos hemos referido era Mateo Pubil Carrera, de 50 años, que habitaba en el número 11 de la calle de la Iglesia y figura en el Censo electoral de 1910.

 

María José Fuster              

 

© J. Fuster Brunet 2009

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