Campo

 


 

Sacar la madera del monte

 

Se llama saca de la madera al transporte de los troncos desde la zona de corta hasta un cargadero o lugar donde puedan ser apilados para, posteriormente, ser llevados a su destino. Existen distintos sistemas de saca o desembosque, como pueden ser el arrastre, que es el más utilizado, la saca, con vehículos que transportan la carga levantándola del suelo, o la saca con cable, que también se practicó en Campo.

 

La saca, no sólo es peligrosa para los hombres y los animales, si no que puede ocasionar muchos problemas tanto para los árboles que quedan en pie como para el resto de la vegetación. Por eso, se trata cada vez con más responsabilidad de reducir al mínimo esos daños, así como las alteraciones que sufre el suelo del bosque y los cursos de agua del monte o de sus proximidades.

 

Vimos, en la página dedicada a los picadores, como éstos eran los encargados de proceder al arrastre de las piezas de madera, que enganchaban a una caballerías o bueyes a tal fin.

 

Vale la pena llamar también la atención sobre la necesidad de trazar y habilitar caminos en los montes para poder proceder al transporte de la madera.

 

 

Cuando se podía acercar la madera talada a algún camino más ancho y de fácil acceso, las carretas o, posteriormente los camiones, la cargaban y la transportaban hasta las serrerías.

 

No hay que olvidar que un problema que se presentaba a menudo en los montes aragoneses, dado el sistema de propiedad de los mismos, es que, a la hora de realizar la saca o extracción de la madera, había que pedir permiso para atravesar el terreno de otros propietarios, pues podía ocurrir que se fuera propietario o se comprara una partida de madera en un pedazo de monte sin vías de salida...

 

Así, es frecuente encontrar casos y expedientes como el de José Serena, vecino de Campo, (año 1924) que solicitó atravesar un monte de la villa, pues “ha comprado una partida de madera a varios vecinos de Foradada del Toscar y de la aldea de Viu, en una finca de la propiedad de dichos señores, limítrofe al monte denominado ‘Yali’” y “el que suscribe” continúa José Serena “desea extraer mil piezas por un trozo de monte (antigua tira) del denominado ‘Los Flusans’, n° 57, bis, de la pertenecencia de Campo, rogando a V. S. tenga a bien autorizarle cuanto antes, previos los trámites que crea necesarios, pues de lo contrario se le irrogarían grandes perjuicios por tener que paralizar los trabajos que está llevando a cabo”.

 

Otro caso es el de Miguel Blanch Galindo, también de Campo, que compró una partida de pino en Senz y pidió la autorización para extraerla por la “tira del monte público” de los Ferons, en el término municipal de Campo. El mismo Miguel Blanch compró en 1926 una partida de madera, en este caso quejigos, en la finca denominada “La Sierra”, perteneciente a los vecinos del Valle de Llierp, y tuvo que pedir autorización para su extracción por el monte Turbón n° 146 del Valle de Bardají. Téngase en cuenta que la persona que solicitaba el permiso para sacar la madera era responsable de dejar todos los caminos (más 10 metros a cada lado) en perfectas condiciones, una vez acabada la operación.  

 

También hemos podido consultar el expediente del sr. Mariano Pallaruelo Fort, vecino de Laspuña, que en 1927 solicitó atrevesar un monte de Campo con madera procedente de propiedades particulares de Foradada y Viu. En este caso, la solicitud fue aceptada y se le concedió autorización para extraer las maderas por “la canal de la Ventosa del monte Fehixans, con la obligación de dar cuenta al sobreguarda de Campo del día que termine dicha saca, para que en unión del interesado y de una comisión del Ayuntamiento dueño del predio practique un reconocimiento, para determinar si se han producido perjuicios al mismo”.   

 

 

De la importancia de disponer de un buen camino para realizar la saca del monte, nos da fe la la siguiente petición que los vecinos de Campo dirigieron a las autoridades del Distrito Forestal para que se construyera un camino para facilitarles la extracción de leña y madera. En el año 1932, una comisión del Ayutamiento, en la que figuraba el alcalde, manifestaba que: 

“Desearían se procediera al estudio de un camino de herradura que habría de ser trazado por el monte n° 57 de los de utilidad pública denominado La Garona, de propiedad del pueblo de Campo, que partiendo de la carretera de Graus a Benasque, su terminación fuera en los rasos de Cerbín.

 

Considerando que el camino que se solicita, por su situación estratégica, pues atravesando todo el monte, subiría hasta la parte más elevada del mismo, pudiendo construirse en media ladera y con una pendiente suave. Sería una vía de saca muy apreciable que indudablemente haría subir el valor de los productos de aquél monte. Siendo además causa ésto de una económica y razonable explotación del monte, lo que no puede hacerse hoy por falta de caminos de saca.

 

Considerando que la construcción del camino que nos ocupa sería por todos conceptos de una utilidad indiscutible al monte, no solamente como vía de acceso, sino que utilizando ésta, se aprovecharían todos los despojos que las cortas de madera originan y que actualmente se pierden en el monte por ser materialmente imposible su extracción. También el aprovechamiento de las leñas de haya, que actualmente se concede en este monte a los vecinos de Campo, daría el resultado que se persigue con estas cortas, cual es el de castigar esta especie y favorecer la de pino en calidad y extensión, si se dispusiera de una vía de saca como la que proponemos, pues se cortarían las hayas gruesas y menudas para su consumo en los hogares domésticos extrayéndose en su totalidad, dada la facilidad que reporta siempre un camino de estas condiciones. En la actualidad se corta y aprovecha una escasa parte de la leña gruesa solamente”. 

 

 

Así, podemos concluir diciendo que si eran importantes los caminos que conducían de una población a otra y los que delimitaban los prados y huertos del mismo pueblo, no lo eran menos los caminos del monte, es decir, los que se adentraban en ellos y permitían su aprovechamiento.

 

María José Fuster                 

 

[fotos gentileza de Eugenio Campo]