Campo

 

 


La peste azota Campo... y el auxilio no llega (1879-1882)

 

Desde el año 1875 en España reinaba Alfonso XII. Se abrió así el período llamado de la Restauración, tras la caída de la Primera República. Hasta la muerte del monarca en 1885, se sucedieron en el poder ocho gobiernos, lo que, por muy pactada que estuviera su alternancia, no dejaba de afectar a la eficaz gobernabilidad de la nación.

 

No es nuestro propósito analizar la situación política de esa época, aunque, problablemente, fuera determinante en el desarrollo de los hechos que vamos a comentar. Aquí y ahora, nos limitaremos a referirlos. Conciernen a la dificil situación sanitaria que vivió el pueblo de Campo y las peticiones de socorro que dirigió al Gobernador Civil de Huesca.

 

 

Secuencia de una petición de ayuda

 

1.- El pueblo de Campo (Huesca) escribe al Gobernador denunciando los casos de viruela y pidiendo ayuda.

 

2.- El Gobernador interino de la provincia de Huesca escribe al Ministerio de la Gobernación transmitiendo la petición de Campo y otros pueblos. En el márgen de la primera página se lee:

 

Ministerio de la Gobernación. Año 1879

 

Dando parte de haber ocurrido algunos casos de viruela y solicitando algun auxilio para atender a la epidemia, del fondo general de calamidades públicas”.

 

El escrito dice:

 

Excelentísimo Señor: Por los partes recibidos de los Alcaldes de los pueblos de estas provincias y cuyo estado es adjunto, resulta que en varias localidades de las mismas la enfermedad variolosa ocasiona algunas víctimas.

 

Este Gobierno en cuanto tuvo conocimiento de la existencia de la referida plaga, trató de adoptar diversas disposiciones para combatirlas y al objeto convocó a la Junta de Sanidad Esta, así como el Gobierno de provincia, deseosas de acudir en auxilio de los desvalidos y extendida la miseria que rodea a los pueblos por las pérdidas de sus cosechas en años anteriores, acordó dirigirse a la Excelentísima Diputación provincial a fin de que le facilitara fondos para las más apremiantes necesidades que pudieran presentarse; dicha corporación solícita siempre por el bien de sus administrados, no ha desoído las súplicas de la Junta y está dispuesta a prestar los auxilios que le permita el estado angustioso de sus fondos; pero será tan escaso el socorro que facilite a aquella corporación si la enfermedad toma mayor incremento, que la Junta de Sanidad no podrá acudir a todos lados. En su virtud en a sesión celebrada en el día de ayer, acordó que por este Gobierno se hiciera presenta a vos su crítica situación a fin de que si lo conceptuaba oportuno se sirviera destinar alguna cantidad para las atenciones indicadas del fondo general de calamidades públicas”...

 

 

3.- Pasa el tiempo y la situación empeora. Más de un año después de la primera solicitud de auxilios, el pueblo de Campo sigue sin ser atendido. Del Gobierno Civil de Huesca, Sección de Sanidad, se vuelve a escribir al Ministro de la Gobernación, con fecha 17 de mayo de 1881. Al márgen: “Se participa la existencia de la enfermedad variolosa conocida con el nombre vulgar de negra en la villa de Campo”.

 

El escrito dice: “Adjunta tengo el honor de elevar a V. E. la copia de la Comunicación que con fecha 12 del actual me dirige el Alcalde de Campo, participando la existencia en aquella localidad de la enfermedad variolosa conocida con el nombre vulgar de negra. Hace unos días que ya había participado la existencia de dicha enfermedad, mas no con el carácter tan alarmante que en la citada comunicación indica, y si bien las disposiciones tomadas se creían suficientes para extirpar la enfermedad, hoy no las considero bastantes atendiendo el estado médico de la localidad y por tanto intereso a V. E. Facilite algún recurso del fondo de calamidad para establecer algún hospital donde los invadidos puedan ser socorridos y de esta manera combatir la enfermedad.

 

Por este Gobierno en cuanto se recibió la precitada comunicación, se ordenó al Subdelegado del partido para que se personara en la localidad y en unión del facultativo titular prestaran los auxilios que creyeran necesarios, pero atendida la gravedad de la epidemia esto no será suficiente si pronto no se presta algún auxilio para combatir tan terrible enfermedad.

 

Lo que me apresuro a poner en conocimiendo de V. E. para si lo considera oportuno atienda a la súplica del contristado vecindario de Campo.

 

Dios guarde a V. E. Muchos años. Huesca, 18 de mayo de 1881”.

 

 

4.- Este es un extracto de la carta del Ayuntamiento de Campo del 12 de Mayo 1881 que se adjuntaba a la petición anterior:

 

Alcaldía Constitucional de la villa de Campo. En ocasión que la Junta de Sanidad de esta villa se estaba ocupando en tomar medidas extraordinarias de higiene para cortar el desarrollo de la viruela, ha recibido la atentan comunicación de V. S. De diez de los corrientes por la que se ordenaba esto mismo en virtud del carácter grave que dicha enfermedad presenta de cuarenta y ocho horas a esta parte pues han sido atacados catorce individuos, presentando todos estos la forma petequial y negra, que los autores de medicina dan mortal, por lo que ha determinado pedir a V. S. El auxilio necesario a fin de poder evitar esta funesta enfermedad, para lo cual esperamos merecer de V. S. se sirva disponer la presentación en esta villa de un facultativo para que en unión con el de ésta sean el medio de extirpar el contagio reinante y que tiene consternado todo el vecindario, debiendo manifestar a V. S. al mismo tiempo que esta población se encuentra en la más espantosa miseria hasta el extremo de no poder disponer de los medios más indispensables para la vida humana, tanto por la escasez de recursos por no poderse curtir de los pueblos inmediatos, como por la falta de local o Lazareto para poderse cobijar los contagiados...”.

 

 

5.- Por despacho telegráfico del Ministro de la Gobernación de fecha 19-5-1881 se comunica la concesión de la siguiente ayuda:

 

El Ministro de la Gobernación, del Gobernador de Huesca. Por orden de esta fecha se concede al pueblo de Campo la cantidad de 500 pesetas del fondo de Calamidades para que pueda atender a las necesidades más apremiantes del vecindario víctima de la epidemia de variolosa”.

 

6.- Con fecha 28 de mayo 1881, el Gobernador de Huesca transmite al Ministro de la Gobernación las gracias del Alcalde de Campo por las 500 pesetas y el firme mensaje del mismo haciendo constar que esa cantidad no es suficiente:

 

Adjunta es la copia de la comunicación que me ha dirigido el Alcalde de Campo dando las gracias por el donativo de 500 pesetas para contrarestar la epidemia variolosa hecha por el Gobierno de S. M. El Rey (que Dios guarde) del cual V. E. Tan dignamente forma parte a fin de que en su vista y enterado de su contenido se sirva asignar mayor cantidad en atención al mísero estado de la localidad y la terrible epidemia que con tan tenaz insistencia los aniquila, no es bastante aquella suma para atender a las más apremiantes necesidades aún cuando por mi parte ha conseguido de la Diputación provincial a pesar de su apremiante estado 200 pesetas, y conocedor como soy de la aflictiva situación del vecindario, no dudo que tan justa petición será atendida si el estado del Tesoro lo permite...”.

 

7.- Después de varias órdenes, comunicados, aprobaciones, etc., esta es la última nota de la Subsecretaría de la que tenemos constancia:

 

Al márgen: “Se propone aprobar la cuenta de las 500 pesetas concediddas a Campo provincia de Huesca por R. O. de 4 de junio de 1881”.

 

No encontrando la Ordenación de Pagos reparo alguno que oponer a la aprobación de la cuenta justificada de la inversión de las 500 pesetas que por R. O. de 4 de junio se concedieron a Campo (Huesca), la Sección es de parecer se apruebe y remita a la Ordenación de Pagos de este Ministerio para que surta en ella los efectos legales.

 

V. M. resolverá. Madrid, 23 de Marzo de 1882.

 

 

Vemos, pues, que sólo se concedieron 500 pesetas como ayuda especial, cantidad insuficiente para las necesidades del pueblo. Y que pasaron casi tres años desde que se solicitó auxilio hasta que se obtuvo esa suma... que no sabemos si llegó al final. 

 

María José Fuster   

 

 

© J. Fuster Brunet 2008

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