Campo


 

 

GRAUSINOS DE AYER:

“Andresón”

 

Si alguna vez os han contado  una historieta en la que aparece algún personaje al que se  atribuyen ciertas condiciones singulares, lo habitual es pensar que esa figura,  realmente no existió: De la Posada Ducay (hoy hotel López) saliba la tartana con el correo, viajeros y algún que otro viajante a tirá la milorcha, que llegaba hasta Campo y que feva muchos años la conduciva Andresón . . .”.

 

Pero Andresón, que se coló silenciosamente en la historia de Juanón, aparecida en el nº 1 de “El Fogaril”, fue un personaje de carne y hueso, con nombre y apellidos, que nació en Puicinca en 1.849.

 

ANDRES LÓPEZ VIDALLER era hijo de José López Arasanz y de Vicenta Vidaller Brualla.  Nació en una casa documentada en Puicinca al menos desde cien años antes  y de antaño emparentada  con familias de Sobrarbe y la Ribagorza. Casó, ya mayor, con Florentina Raso, con quien no tuvo descendencia.

 

Su vida transcurrió a la  sombra de sus dos hermanos: Vicente,  fundador del Café de López de Graus y de José, que echó sus raíces en Campo desde donde fue el primer promotor del manantial  de “Las Vilas del Turbón” y que entre otros diversos negocios llegó a  gestionar el correo entre Barbastro y Benasque, dando trabajo durante muchos años a  Andrés.

 

No se le conoce  domicilio propio hasta que hacia 1900 aparece en Graus. Entre 1.910 y 1918 se le localiza  en “El Mesón de Argone” cerca de Campo,  donde,  según reza en su tarjeta, facilitaba “Servicio permanente de carruajes y comida”. El Mesón de Argoné era un punto clave en las comunicaciones de la zona, pues además de mesón, era el lugar donde se efectuaba el cambio de los tiros de  caballerías de las diligencias procedentes o con destino  Benasque. En 1913 aparece en el amillaramiento de Campo, donde consta como propietario de un caballo, un asno y 20 cabras.  En 1922, una vez fallecido su hermano José y finalizado el contrato de “bagajes” (correo) que le ataba a Argoné,  fue a parar a Besians, bajando  finalmente  a Graus donde se retira.

 

De hecho su vida giró siempre alrededor de su oficio “Conductor de Carruajes” tal y como consta en el censo  de 1900. “Desde el pescante de la tartana feba chillá el llátigo espabilan a la reata, llaman a las bestias por su nombre y dan gritos al aire . . .”. El trayecto que realizaba era entre Graus y Campo, aunque durante una época llegó a llevar el correo hasta El Run.

 

Fue efectivamente un personaje muy singular: “Cuan se enfadaba pegaba unas aventadas que espantaba a la chen, y arremeteva lo mismo que un cocho cuan le estiran la coda”. Cuentan que cuando tenia más pasaje que sitio en los bancos del carruaje, los hacia sentar  al grito de “Un, dos, tres” y el que no espabilaba, o se quedaba de pie todo el trayecto. . . o  tenia que esperar hasta otro día para emprender  viaje. Viaje, que por otro lado debía ser muy incomodo porque los bancos eran dos tablas dispuestas longitudinalmente a lo largo de la caja . . .

 

No llevaba carga, Solo pasajeros y  correo. Dicen que en la montaña se leían los diarios con dos días de retraso, pero era igual. Las noticias valían lo mismo.

 

 Antes de salir, repasaba cuidadosamente el estado de las ruedas, en previsión de incidentes.

 

En una ocasión, después de haber comido y bebido copiosamente y  envuelto en el correspondiente sopor, salió desde Graus hacia Campo, sin viajeros, solo con el correo, quedándose   dormido en el pescante del carruaje, antes de llegar al Puente de Hierro. El tiro que  conocía el camino de memoria, sin saber porque razón, enfiló en dirección a   Laguarres. Cuando Andresón se dio cuenta,  había transcurrido mucho tiempo, por lo que ante el temor de la bronca que le caería de su hermano José si llegaba tarde, apretó de tal manera a la caballería, que aun pudo llegar a Campo cerca de la hora habitual: “Dan gritos al aire teniba toda la facha impresionante de un viejo cosaco . . .”. Pero al entrar en la población cayó muerto el caballo, por el esfuerzo realizado.

 

Mi tío-bisabuelo Andrés, falleció en la calle Santa Ana nº 4 de  Graus el 24/11/1937 con 88 años de edad . . . todo un record para la época . . ., en casa de su ahijado “Angelito”,  como él también conductor de carruajes, digo . . . de automóviles, que hicieron durante muchos años el servicio de taxi entre Graus y Barcelona.

 

                                                                                   EL SASTRE BARASONA

 

Nota: Las frases en cursiva están extraídas del articulo “Grausinos de Ayer: Juanon” editado en el  nº 1 de “El Fogaril”, sobre un texto de Tonón de Baldomera para el Llibrez de 1968.

 

[Agradecemos a  Eugenio y José Antonio López Malo el envío de este artículo, publicado en "El Fogaril" n° 2]