Campo


 

 

El origen del apellido Aventín en Ribagorza

 

  


Escudo de los Aventín de Campo (Huesca)

 

El apellido Aventín no es muy frecuente en España. Lo hemos encontrado localizado en algunos pueblos altoaragoneses, como, Barbaruens, Campo, Foradada, Graus, Güel y Puebla de Roda, aunque, probablemente, debe existir en otros. Pensamos que el apellido tuvo su origen en nuestra tierra a partir del nombre del santo galo San Aventín de Aquitania.

 

Este es, brevemente expuesto, el resultado de nuestra investigación.

 

 

En Francia se veneran :

 

- Saint Aventin de Chartres, obispo de Chartres. Se retiró a Chateaudun y allí vivió como eremita, falleciendo en el año 520.

 

- Saint-Aventin de Tours,  nacido en Inglaterra a mediados del siglo XII. Fue discípulo de santo Tomás de Canterbury con el que acudió al concilio celebrado en Tours (Francia) en el año 1163. Cuando fue asesinado santo Tomás, se instaló cerca de Tours, en Saint-Pierre de Vençay, donde vivió haciendo penitencia. Gozó de tanta fama que al morir en 1180  los habitantes cambiaron el nombre del pueblo por Saint-Aventin.

 

- Saint Aventin de Troyes, limosnero del obispo de Troyes hasta que se retiró a vivir como ermitaño, en un lugar que tomó después el nombre de Saint-Aventin. Murió alrededor del año 538.

  


Saint Aventin (Francia) [foto de M. J. Fuster]

- Saint Aventin de Aquitanie, nació el año 782 en el pueblecito Saint Marie, a 5 km. de Luchon, en el valle de Larboust. Su familia pertenecía a la oligarquía local. Siendo joven se retiró a hacer penitencia a una ermita. Lo musulmanes lo decapitaron y, desde el primer momento, se le atribuyeron milagros. Cuenta la leyenda que después de haberle cortado la cabeza él mismo la cogió entre sus manos y caminó durante unos metros, hasta que cayó al suelo, donde fue enterrado. Este milagro se atribuye a los santos a quienes se les da el nombre de cefalóforos.

 

 


Saint Aventin (Francia) [foto de M. J. Fuster]

Ribagorza:

 

En el siglo X, Bernardo Unifredo entró en Hispania para hacer frente a los musulmanes por mandato de Carlos el Simple, de la dinastia carolíngea. En el año 916 consiguió la expulsión del valle de Isábena de las gentes que obedecían al caudillo oscense y logró independizar la Ribagorza del Pallars.

 


Roda de Isábena  (Huesca) [foto de M. J. Fuster] 

A mediados del siglo X se creó la sede episcopal de Roda de Isábena, dependiente de la mitra de Narbona. Se reedificaron monasterios que se pusieron bajo la autoridad del obispo rotense, como el de Obarra, y se crearon nuevas iglesias.

 

La repoblación de las zonas que habían quedado desiertas tras la ocupación musulmana se llevó a cabo en un primer tiempo de forma espontánea, por hombres que ocupaban y señalaban la tierra que iban a cultivar, instalándose allí con sus familias. Este sistema se conocía como aprisio o  presura y permitió que poco a poco se fueran repoblando las áreas del Urgel, Pallars y Ribagorza.

 

Se incentivó a la población del sur de Francia, especialmente a los hispani (refugiados en suelo francés de origen español) a colonizar las tierras del norte de la Península. Eran hombres libres que, a cambio de la libertad de la que gozaban, tenían que hacer frente a su propia defensa y atendían por si mismos a la construcción y dotación de un lugar de culto en los lugares donde se asentaban.

 


Saint Aventin (Francia) [foto de M. J. Fuster] 

En Francia en el siglo XI, se encontró el lugar donde estaba enterrado el cuerpo de San Aventín de Larboust. Hacía tres siglos que había sufrido martirio y era muy venerado por sus paisanos, pero se desconocía el lugar de su sepultura. Cuando se descubrió, se levantó allí mismo una ermita y en Saint Marie, en el lugar donde el santo nació y vivió con sus padres, se edificó una iglesia que le fue dedicada. A partir de entonces se cambió el nombre del pueblo y pasó a llamarse Saint Aventin.

 

En la Edad Media se manifestó una gran devoción por los santos locales y, no es de extrañar que los franceses que cruzaron los Pirineos introdujeran el culto de sus santos en los lugares donde se instalaban.

 



La instauración  del culto  de San Aventín se  llevó a  cabo durante la colonización de las tierras desiertas de Ribagorza, como lo muestran algunas pequeñas iglesias construidas entonces.  Esas primitivas iglesias se encuentran todas a pocos kilométros de la frontera. Desde el pueblo de Saint Aventín, en Francia, llegarían cruzando el Puerto de Benasque, paso natural entre Francia y España durante siglos . Las iglesias datan del siglo XI o XII y fueron vinculadas al monasterio de Obarra. Podemos citar:

 

-  Bonansa: la ermita se alza en la cumbre de un cerro  y está considerada la iglesia más antigua dedicada a San Aventín, de origen castrense,  algunos autores la datan en el siglo XI.

 

- Sahún, situada en una finca particular en el término de Sahún.

 


Casas de San Aventín  (Huesca) [foto de Santiago Ricarte]

 

- Casas de San Aventín: se encuentran al este del pueblo de Torre la Ribera y tienen una capilla de origen románico, muy modificada en el siglo XVI. Están situadas a 5 Kms. de Biescas de Obarra y a igual distancia de Beranuy.

 

- Montanuy: alrededor del pueblo se encuentra un monte denominado San Aventín y en su cumbre hay una capilla bajo la advocación del santo. Junto a ella una casa con una capilla, dedicada a la Virgen de los Dolores.

 

- Erdao: es una pequeña aldea del término de Graus. Su parroquial es una construcción lombarda del siglo XI dedicada a San Aventín.

 

 

El dominio de Obarra alcanzó su máximo desarrollo en el siglo XI, con la ocupación del soberano pamplonés Sancho III el Mayor, que ya había procedido a la conquista de Sobrarbe y la zona del Esera.

 

Obarra pasó a depender del monasterio de San Victorián, en el Sobrarbe, en el año 1076. Después de algunos años en los que el abad de San Victorián desempeñó también el cargo de prior de Obarra, se pasó  a desdoblar las dignidades de abad y prior, aunque los núcleos más importantes siguieron sujetos a la administración directa de la abadía de San Victorián. Concretamente, Obarra perdió las villas de Magarrofas, Torre la Ribera, Villar, San Aventín, Racons y Brallans, que pertenecían a San Victorián.

 

Hombres y familias ubicados en torno al monasterio de Obarra, fueron repoblando durante el siglo XI y XII todo el área de Nocellas, Valle de Lierp y Valle de Bardaxí, en una clara progresión hacia el oeste, acercándose así al nuevo centro de poder: San Victorián.

 


Casas de San Aventín  (Huesca) [foto de Santiago Ricarte]

Toponimia:

 

Los datos consultados sobre los Aventín instalados en Campo, evidencian el origen toponímico del apellido, que no es otro que el lugar de San Aventín o las llamadas Casas de San Aventín. Estas casas se encuentran ubicadas, como hemos señalado, en el valle del Isábena, en una solana al norte de Villacarli, a 1180 m. de altitud. Son en realidad dos casas y junto a la principal se levanta (más bien, se derrumba) una iglesia románica, en la que se hicieron importantes transformaciones. Al tratarse de un lugar que pertenecía a una sola familia, aunque vivieran allí más personas, se produjo una gran identificación del lugar con el linaje que de él derivó. El escaso número de moradores en el núcleo incial fue la causa de su débil expansión por otros lugares y de que el apellido se encuentre únicamente en un área geográfica muy reducida.

 

La primera mención que se tiene de la iglesia de las Casas de San Aventín data del año 1007, en la consagración de la iglesia de San Clemente de Raluy. En este documento una de las donaciones se refería a: « et una vinea subtus sancti Aventini qui fuit de Orratone de Villa Karli ».

 

A partir de esa mención, en numerosas ocasiones hemos reencontrado el «de Santi Aventíni», acompañando el nombre de una persona. Como en esa época los apellidos no estaban fijados todavía, cuando se tenía que identificar a una persona se hacía con su nombre de pila y a continuación con la mención del lugar de procedencia.  

 


Interior de la iglesia de Casas de San Aventín  (Huesca) [foto de Santiago Ricarte]

En el Fogaje de la población de Aragón del año 1495, encontramos mencionados en Campo: Arnalt de Santa Venti, bayle y Domingo de Santa Venti. En Murillo de Liena se cita entonces a Mossen Pedro de Sant Aventi. En el mismo Fogaje, perteneciente a Torre de la Ribera, figura la  Casa de Sant Abenti, del lugar de «Sant Abenti», aunque no se menciona ninguna persona habitando allí. Señalemos que, aunque la grafía varía, es evidente que se trata del mismo nombre. Una constante es que, mientras se trata de referencia toponímica, se escribe siempre el nombre del santo, es decir, San Aventín, con el “san” delante.

 

Así lo volvemos a encontrar en el Concejo General de Campo, en 1528, en el que figuran: Joan de Sant Aventín, fidalgo y Arnalt de Sant Aventín también fidalgo.

 

Sin embargo, en una dispensa de matrimonio del año 1641, solicitada por Pedro Abentín, de Campo, para casarse con María Pueyo, de Toledo (Huesca), encontramos ya el primer escrito en el que aparece asimilado «Abentín» como apellido y donde ya no se menciona el “san”. No en vano las directrices del Concilio de Trento (1543-1563) fueron determinantes para la fijación de los apellidos, al establecer el sistema de transmisión de los mismos por vía paterna. Además, se estableció la obligatoriedad de llevar los « Cinco Libros » en todas las parroquias, en los que había que hacer constar bautismos, matrimonios, defunciones, confirmaciones y cumplimiento pascual. A partir de entonces, el sistema de identificación del individuo ya no se basaba en el lugar de procedencia u otra seña personal, sino que correspondía al nombre de pila que le daban en el bautismo, más el apellido del padre.

 

En la mencionada dispensa del año 1641, se remontan los datos genealógicos cuatro generaciones, lo que nos permite conocer que Pedro Aventín, el solicitante, desciende de Pedro Aventín, 1° de ese nombre, que vivía en Biescas de Campo (entre las Casas de San Aventín y Campo), y que un hijo suyo, Pedro Aventín, 2° de ese nombre, se instaló en Campo en 1575, donde tuvo un hijo llamado Felipe Aventín, que fue el padre del Pedro Aventín, 3° de ese nombre, el solicitante de la dispensa. 

 

Podemos concluir que, dada la relación de los Aventín de Campo con las Casas de San Aventín y la de este lugar con el santo galo, no se puede negar el origen francés del apellido Aventín... 

 

María José Fuster       

© J. Fuster Brunet 2009

[se autoriza la reproducción citando la fuente]