CALERUEGA (Historia)

Introducción y evolución histórica y social

Historia

Orígenes

Los orígenes de Caleruega se remontan a los albores de Castilla en el siglo X. En los primeros compases de la Reconquista, durante la repoblación de la zona, se levanta la línea de fortalezas, ya a la vista del Duero: Clunia, Gumiel de Hizán, Caleruega, Valdeande y Tubilla. Se funda Caleruega pues en sus orígenes como población amurallada con tres puertas y cuyo caserío se agrupaba en torno a la Torre de los Guzmanes y la casa del Señor de la villa. En sus inicios el poblamiento pertenecía al llamado "Alfoz de Clunia" dentro de la zona que sería posterioremente consolidada como Condado de Castilla por Fernán González.

El topónimo CALERUEGA, proveniente de caleras ó tierra de cal, es casi con toda probabilidad de origen vasco. No es de extrañar, ya que los pobladores asturianos y vascos asumieron un papel fundamental en la consolidación del primitivo condado de Castilla. Existen en las proximidades otros topónimos inequívocamente vascones como Araúzo. El escudo inicial proviene del escudo de armas de los Guzmán (4 espadas enfentadas formando una cruz).

De los orígenes de la villa de Caleruega se conservan varios testimonios grabados en piedra. Los principales son: la imponente Torre de los Guzmanes, hoy en día enclavada en el conjunto conventual dominicano, y la parroquia románica de San Sebastián, de la que hoy en día se conservan la torre y el arco de entrada originales. 

Santo Domingo de Guzmán

 Es inconcebible la historia de Caleruega sin la figura de Santo Domingo de Guzmán (1170-1221), hijo de Félix de Guzmán y Juana de Aza, nobles castellanos de ascendencia real. Domingo nació y pasó su infancia en Caleruega, para vivir después con su tío arcipreste en Gumiel de Izán e ir a estudiar a los primeros Estudios Generales de Palencia (origen de la universidad). Una vez ordenado sacerdote se trasladó como canónigo a la diócesis de Osma, a la que históricamente ha pertenecido Caleruega, aunque ahora esté enclavada en la de Burgos. Domingo, que instituyó la devoción al Rosario, fundó además la Orden de Predicadores (dominicos) en Francia, en 1216. Domingo retornó a Caleruega en 1218 de visita por tierras españolas, aunque se trasladó a Bolonia donde falleció en 1221. Fue canonizado en 1234. Este hecho fue el impulso definitivo a la dignificación de Caleruega como centro dominicano. 


El impulso dominicano

A raíz de la canonización de Santo Domingo, su hermano Manés promueve la edificación de una iglesia en su lugar de nacimiento (1237). Más tarde, en 1266, el rey Alfonso X el Sabio, emparentado con Domingo, transforma la casa solariega de los Guzmanes en una iglesia-monasterio a la que traslada la comunidad de monjas dominicas de San Esteban de Gormaz, a las que concede el señorío de la villa. En este entorno se ha ido configurando a lo largo de los siglos el conjunto conventual dominicano de Caleruega, con sucesivas obras. En el siglo XVI, por iniciativa y proyecto de los dominicos mexicanos, se sustituye la iglesia original del beato Manés por otra más amplia de estilo herreriano. Tiene forma de cruz adosada a la construida por Alfonso X, de la que sólo se conserva el coro, convertida en parte del monasterio de las monjas. Este conjunto fue posteriormente víctima del abandono aunque a finales del siglo XVIII, tras la intervención del Padre General de los dominicos y con el apoyo de Carlos III, se trató de remediar la situación. 

La formación de la Caleruega contemporánea 


Caleruega nace como núcleo urbano moderno con la desamortización. Hasta entonces, la propiedad del suelo recaía fundamentalmente en las madres dominicas del Monasterio, que ostentaban el señorío de la Villa. A partir de entonces, habitantes de Caleruega y forasteros acceden a la propiedad del suelo, muy repartida en la villa, donde nunca hubo grandes familias nobiliarias dominantes, lo que atestiguan las casas del pueblo entre las que no hay grandes edificaciones nobles, sino un caserío uniforme.

Caleruega crece desde entonces de forma sostenida, sin importantes golpes demográficos, hasta llegar a superar los 1000 habitantes en los años 50. Ni siquiera la guerra civil tuvo un gran impacto demográfico, a pesar de lo cual recientemente se han exhumado y enterrado dignamente los cuerpos de las personas de la villa asesinadas durante la guerra civil.

En el año 1952 recibe Caleruega un nuevo impulso dominicano, con el patrocinio del Padre General Manuel Suárez y el impulso del P. Venancio Carro. Comienza ese año la construcción del Convento de los PP. dominicos, terminado en 1957 y que se suma al conjunto del Monasterio de las monjas haciendo de Caleruega uno de los principales referentes de la orden dominicana en el mundo.
A partir de los años 50, Caleruega sufre las consecuencias del éxodo del campo castellano, con un importante diezmado migratorio, fundamentalmente hacia Madrid, Burgos, Barcelona y la capital comarcal, Aranda de Duero. Esto, unido al descenso de la natalidad a partir de los años 70, hace que la población de Caleruega se haya reducido y envejecido significativamente en la decada de los 90.


No obstante, el incipiente dinamismo económico de la villa ha ocasionado un leve repunte demográfico y un aumento de las expectativas del futuro de Caleruega. Este impulso económico, junto con la recuperación del patrimonio colectivo histórico y social, la llegada de nuevos trabajadores inmigrantes, los proyectos de turismo rural en la villa  (hotel, piscinas, telecentro, frontón cubierto, rutas de senderismo,...), y su situación en un área de indiscutible valor histórico, natural y ecológico, abren nuevos horizontes para Caleruega en el reciente siglo XXI.

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