Ni manos invisibles, ni puños sin brazo

Manifiesto de solidaridad con las personas represaliadas ayer, hoy... y mañana

Video de la lectura del manifiesto 1ª parte - 2ª parte 

Lo que hoy nos trae aquí no es la respuesta a un caso puntual de represión, sino la necesidad de resistir un proceso en el que tratan lentamente de convencernos de que hay que resignarse, de que luchar por cambiar esta situación es un grave crimen. Proceso en el que el caso de Cándido y Mórala es uno más de una larga lista, que demuestra lo peligroso que es tener razón en Asturies. Una vez más queremos comprometer nuestros cuerpos y nuestras voces con los colectivos y personas represaliadas: con las que lo han sido, porque nos recuerdan la historia de la represión; con las que lo están siendo, porque alimentan nuestra indignación, aquí y ahora; y con las que lo serán, porque de seguir así las cosas van a ser las que más necesiten nuestra solidaridad.

Que quede claro que este es un texto de denuncia. Una piedra de papel contra quienes nos reprimen, y contra quienes quieren olvidar cómo llegamos a esta situación, pretendiendo así que represores y represaliadas compartan espacios aparentemente unitarios. Requiere tiempo comprender las raíces de la represión y no ser simplemente sus víctimas. Los casos son muchos, demasiados. Pero serán todavía más si no comenzamos a nombrar las palabras que expliquen lo que sucede y establezcan responsabilidades. La criminalización de las expresiones de lucha social sólo puede comprenderse a la luz de procesos más amplios. No se llega a pedir penas de cárcel de esta gravedad para dos sindicalistas por un error administrativo: se necesita un contexto que deslegitime y aísle las reivindicaciones colectivas para presentarlas, a continuación, como actos delictivos.

El desmantelamiento social y económico producido en los 80’ por la reconversión industrial y agropecuaria generó en Asturies exclusión social y despoblamiento del campo; pero será en los 90’ cuando surjan los síntomas que muestran en la actualidad un cuadro más preocupante: deterioro medioambiental, déficits de participación democrática, emigración, envejecimiento poblacional, ausencia de expectativas entre la juventud, muerte por sedación de la cultura asturiana... La crisis industrial se transformó en la industria de la crisis: esta es la única reconversión que dio resultados, al menos para algunos. Quienes se beneficiaron de un modelo industrial que daba la espalda a las necesidades sociales y al medioambiente, encontraron en la “crisis” otro filón, del que extraer subvenciones a fondo perdido, desregulaciones del empleo, especulación urbanística o privatizaciones como la de Perlora.

Las terapias de choque aplicadas en nombre de la crisis no han hecho más que agravar las cosas. De cada una de ellas surgieron nuevos problemas, a la vez que nuevas dinámicas de criminalización que llegan hasta hoy: las protestas populares son reprimidas en el momento que no pueden ser encauzadas o anestesiadas. Diagnosticaron que el problema era la falta de comunicaciones e infraestructuras. Así que construyeron autopistas, pero no líneas ferroviarias, mientras abandonaban las zonas rurales a su suerte y se desmontaban las industrias existentes. Ahora disfrutamos escaleras mecánicas que conducen a ninguna parte y autopistas que permiten visitar los lugares aniquilados por “obra y gracia” de la modernidad.

Para quienes nos oponemos a que las únicas sociedades que salgan a flote sean las anónimas, ya conocemos lo que nos espera: un naufragio seguro en esta “Mar Bella” del norte. Los ejemplos abundan: 6,5 años de cárcel para dos sindicalistas por defender los derechos de los trabajadores durante décadas y retrasar la especulación en la bahía; varias detenciones y una brutal carga policial contra los trabajadores de Izar, poco dispuestos a sumergirse en una visita al Acuario; bomberos de Uviéu, acosados por jefes pirómanos; trabajadores de Cajastur presionados por no querer vivir “a dieta”, como hacen sus consejeros...

Si esto nos intimida lo suficiente, a menudo nos recuerdan que también tienen atajos excepcionales, como la ley antiterrorista, que permiten saltarse su propia legalidad; ahí están las acusaciones a Cándido y Morala o lo sucedido con F.G.R, juzgado y condenado por la prensa antes de que el juez considerase desproporcionada la actuación policial.

Tampoco hay tregua para quien no acepta sustituir los parques por parkings. Enfrentarse a la especulación urbanística o defender un mundo rural vivo se está poniendo por las nubes: multas de 100.000 € por destapar en televisión el Monopoly urbanístico de Castiello; persecución y demandas a integrantes de movimientos vecinales afectados por planes de reordenación en Llanes, Xixón, Valdés, Tapia de Casariego... por no dejarse expropiar la vida a precio de mercado; juicios contra quienes se opusieron a las antenas de telefonía móvil, porque no querían que su futuro pendiera de un hilo; denuncias policiales por reivindicar la soberanía alimentaria y rechazar la comida basura; causas judiciales contra ganaderos en Porrúa, por cencerriar a las autoridades, y contra pescadores en L.Luarcapor no jugar a los bolos; acoso de la Guardia Civil por acampar legalmente contra el embalse de Caliao y negarse a vivir con el agua al cuello; alcaldes como el de Caravia que contratan bufetes de abogados, para salvaguardar la honra de su PGOU de las “injurias y calumnias” de la gente.

Se nos explicó que era necesario invertir en formación para incrementar la competitividad. Así se financian escuelas privadas y se amplia los de cursos de formación, convirtiendo la educación en un negocio, con la inestimable participación sindical. Los resultados fueron tan buenos, que tenemos la emigración mejor formada del Estado español. Podemos escribir, pero sólo currículums que terminan en la papelera, nunca nuestra indignación sobre las paredes. Sabemos leer, pero no la realidad, sino prensa escrita que presenta a la gente joven como una amenaza si no se muestra sumisa. Por eso, varios jóvenes fueron multados por hacer pintadas independentistas en Corvera y Llangreu. Las mismas instituciones que no actuaron para solucionar la situación de los trabajadores de Menasa, corrieron a intimidar a un chaval, deteniéndolo y conduciéndolo ante la fiscalía de menores. Las redadas policiales y los desfiles militares se normalizan: gracias a esto la juventud no perturba nuestras calles, mientras las autoridades circulan en silencio en los Phaetons oficiales.
No tardaron en clamar quienes pedían reforzar la sociedad civil, aunque lo que esperaban era defender sus intereses corporativos a corto plazo. Adiós al debate público y a un proyecto político para Asturies. Hola al sinfín de subvenciones que echan más leña al fuego del clientelismo. Cualquier espacio social al margen de estas redes será criminalizado: presencia policial constante en actos reivindicativos; acoso a activistas mediante amenazas, seguimientos y pinchazos telefónicos; sanciones por practicar la solidaridad en la calle, como atestiguan las 12 personas multadas en Xixón; Ayuntamientos como el de Mieres, Llangreu, Xixón que incoan varios expedientes sancionadores por pegar carteles convocando manifestaciones y emprenden campañas de descartelización, borrado de pintadas y murales con claro contenido político... “El silencio es salud”, clamaba la propaganda de la dictadura argentina.

Nos anunciaron que Asturies no era un desierto industrial sino un “paraíso natural”. El problema era que no sabíamos vendernos. Al final, vendimos nuestra cultura y nuestra memoria, en tarros sin sello de procedencia. El asturiano desaparece día a día y hasta la Pita es juzgada por alborotar el gallinero. En el zoo de Areces, el oso Yogui nos va a recordar como hacemos el Vuvu, mientras se realizan negocios multimillonarios a nuestra costa con total impunidad.

El recuerdo está prohibido, nos explica el “caso Bregón”: denunciar a los torturadores de ayer supone sentarse en el banquillo de las acusadas hoy. Para celebrar como se merece la ley de recuperación de la memoria histórica, 22 personas fueron imputadas y multadas por manifestarse contra un acto racista y xenófobo en Cangues d’Onís protegido por la Guardia Civil.

La agresión homófona de Bimenes, la bengala lanzada contra un local social lleno de gente en Uvieu, junto con otros similares, demuestran como la pasividad del Delegado del Gobierno permite al fascismo social campar a sus anchas (xenofobia, violencia contra las mujeres, homofobia, agresiones fascistas, etc.). Mientras, la sociedad asturiana es obligada a emigrar o a exiliarse de sí misma.

Lo que acabamos de escuchar, no es fruto de la fatalidad. La criminalización de la protesta no es únicamente una decisión individual, pero tampoco un hecho espontáneo. Ni existe la mano invisible del mercado, ni el puño sin brazo de la represión.

El principal responsable político de esta escalada antidemocrática es el Delegado del Gobierno español en Asturias –y miembro de la FSA– Antonio Trevín Lombán. Su trayectoria permite explicar, mejor que ninguna otra, la forma en que la represión se entrelaza con la corrupción, el transformismo político y la especulación urbanística. Trevín no cayó del cielo: su nombramiento y continuidad dependen de la posición que adopten las fuerzas políticas en Asturies, comenzando por las que componen el gobierno de la izquierda plural (PSOE, IU-BA). No olvidemos que algunos de los ayuntamientos más destacados por la pluralidad de sus políticas represivas están gobernados por dicha coalición, a la que cuesta distinguir de la derecha (PP) en sus actuaciones. Esto es algo que no se le escapa ni a sus mismas bases y simpatizantes, que también lo han sufrido.

Los medios de comunicación “asturianos” juegan también un papel fundamental, en unos tiempos en los que el pensamiento se está convirtiendo en un “arma de destrucción masiva”. Palabras como radical, violento, independentista, “guerrilla urbana”, “primos de...”, “entorno terrorista”, etc. se utilizan sin necesidad de justificación, contribuyendo a generar una alarma social que facilite la represión.

Es en este difícil contexto donde debemos apostar por organizar respuestas colectivas más allá de los casos concretos. El apoyo a todas las personas que sufren la represión, junto a la movilización activa y firme, son indispensables para seguir la lucha social y política sin perder la esperanza.

Para empezar exigimos la retirada de la denuncia por parte del Ayuntamiento de Xixón y el archivo del proceso judicial contra Candido y Mórala; pero también la dimisión inmediata de Trevín como responsable de este y todos los casos anteriormente citados, así como la depuración de las responsabilidades políticas pertinentes.

No esta todo dicho. Como anunciamos al principio, esto no termina aquí: “el futuro tiene muchos nombres: para los débiles, lo inalcanzable; para los temerosos, lo desconocido; para los valientes, la oportunidad”. Por eso os invitamos a ser valientes, a convertir esta manifestación en una oportunidad de defendernos contra la represión y las causas que la generan.