El silenciu ye salú

Charra-alderique: Xabier Oleaga (Egunkaria), Xabier Barbez (18/98), Ramón Martínez (Coordinadora Antifacista d’Asturies)

El objetivo de esta charla es doble. Por un lado conocer las implicaciones de sumarios colectivos como el caso Egunkaria o el 18/98, cuya sentencia se dio a conocer hace unas semanas, así como el proceso colectivo más importante en Asturies, dirigido contra 14 jóvenes antifascistas.

Por otro lado, buscar herramientas para combatir la denominada “doctrina del shock”: el modelo neoliberal, aprovechando los momentos de crisis para afianzar su posicion a nivel mundial, aplica medidas represivas arbitrarias, dejando a la población en un estado de shock que le impide reaccionar frente a la degradación de sus condiciones de vida.

Así, el contexto internacional de lucha contra el terrorismo es el caldo de cultivo ideal para que los Estados, y en concreto el Estado Español, modifiquen su política antiterrorista sin oposición alguna. El análisis sobre las causas de la violencia se sustituye por la dicotomía seguridad-libertad y ante esa elección, esta última pierde por goleada. Ya no hay protección frente a los abusos del estado y cada persona pasa a ser sospechoso hasta que se demuestre lo contrario, teniendo que hacer méritos para ganarse el carnet de “buen ciudadano”.

En el proceso 18/98 se da una nueva vuelta de tuerca, y ya no solo se juzgan hechos delictivos individuales, sino que se criminaliza a colectivos y organizaciones politicas por el simple hecho de trabajar por el reconocimiento de los derechos del pueblo vasco. De esta manera, tambien los colectivos tienen que demostrar que forman parte de la “sociedad civil buena” para poder desarrollar su actividad pública sin cortapisas.

Muchos asturianas pensarán que el problema les queda demasiado lejos para que les afecte. Nada más lejos de la realidad. Desde hace tiempo, resulta evidente que Euskadi es el campo de experimentación del Estado español en la aplicación de políticas y doctrinas que violan los derechos más elementales de una sociedad que presume de democrática. Si el terreno de pruebas “se reduce” a una poblacion como la vasca de más de 3 millones de ciudadanos, el campo de aplicación es mucho más amplio y afecta a los más de 40 millones de habitantes de todo el Estado. Y Asturies no es una excepción.

La clase política asturiana (PSOE, IU-BA, PP), a través de su brazo ejecutor, Antonio Trevín, delegado del gobierno español, tiene claro como responder a los colectivos que se atrevan a disentir del modelo social y económico actual: persecución policial a los movimientos vecinales, encarcelamiento de trabajadores y sindicalistas, acoso a los inmigrantes…

En este contexto,está teniendo lugar el ataque más grave en los últimos años contra los derechos civiles y la libertad de expresión y que tiene como protagonistas a uno de los colectivos más perjudicados por las políticas aplicadas por Gobierno asturiano: la mocedá. No solo tienen que sufrir uno de los males casi endémicos de esta región, la emigración, sino que padecen la persecución y el acoso cuando no emigran.

El 10 de septiembre de 2005 varios colectivos convocan una concentración en Cangas de Onís para denunciar el acto xenófobo que el grupo de ulrtraderecha “Democracia Nacional” iba a celebrar en esa localidad ese mismo día. Como consecuencia de la carga efectuada por la Guardia Civil contra los grupos antifascistas, y con la excusa de proteger el derecho de manifestación del grupo ultra, se identifica a 8 personas y se detiene a otras 14.

Actualmente, se pide un total de 35 años de cárcel para los 14 imputados en este proceso, aparte de una cantidad económica desorbitada en concepto de indemnizaciones y daños. La relevancia del proceso de Cangues viene dada no solo por el número de imputados, la cuantía económica o los años de carcel, sino porque afecta a un sector de población totalmente desprotegido de las arbitrariedades y abusos del sistema.

¿Por que se solicitan penas tan desorbitadas para jóvenes cuya unico delito es el de querer construir una sociedad donde no tengan cabida ni el racismo, ni la xenofobia, ni el fascismo? La respuesta la apuntábamos al inicio de este texto: terapia de shock.