Reseña

La Compañía Administradora del Guano (CAG) fue fundada en 1909 con el objeto de administrar de forma eficiente el guano de las islas peruanas. Para ello, el Estado le asignó el cuidado y extracción de este recurso de todas las islas del litoral peruano, a excepción de Lobos de Tierra y Lobos de Afuera, que fueron dadas en concesión a la Peruvian Corporation como pago de la deuda externa, asumida por el país luego de la guerra con Chile. Estas pasaron a la CAG en los años 1920s.

Desde el inicio, los gerentes de la CAG entendieron que para producir más guano se debía cuidar a las aves que la producían, y por ello no se escatimó esfuerzos ni dinero en contratar a los mejores ornitólogos de la época para el estudio de las mismas. Así, llegaron al Perú Henry Forbes, Robert Murphy y William Vogt, quienes dieron importantes sugerencias de cómo mantener a las aves en condiciones óptimas. Los primeros trabajaron de la mano con José Antonio de Lavalle y García, jefe de la sección técnica, quien realizó los primeros estudios de las aves guaneras y las razones de la mortalidad de estas en los años de 1912, 1917, 1923 y 1925. En esta época, la dirección de Francisco Ballén fue fundamental para el desarrollo de la compañía.

Con el tiempo se entendió que así como se debía tener un conocimiento detallado del comportamiento de las aves, también se debía conocer la biología de los peces, en especial la anchoveta y las condiciones marinas, por lo que se contrató al destacado oceanógrafo alemán Erwin Schweigger quien conjuntamente con Gerhard Schott, E. R. Gunther, Mary Sears, Frances Clark, James Morrow, entre otros describieron las bases de la oceanografía peruana actual.

Más adelante, se buscó la formación de científicos peruanos, que pudieran desarrollar la ciencia en nuestro país. Así llegaron Enrique Ávila, Juana Coha, Blanca Rojas, Antonio Landa, Mario Barreda, Jorge Valdivia, Rómulo Jordán y Demóstenes Cabrera, quienes realizaron importantes aportes en estos temas.

En los años de la década de 1940, la CAG contaba con un equipo de biólogos y profesionales de primer nivel que monitoreaba las aves marinas y las condiciones del mar peruano. En esa época, el gerente de la CAG Carlos Llosa Belaúnde entendió que la preferencia de las aves por las islas se debía a que en ellas no tenían despredadores naturales, y por ello sugirió que se podría crear "islas artificiales" cercando áreas continentales. Así, se crearon las puntas guaneras.

La CAG fue tan eficiente en su trabajo que logró que las aves guaneras incrementen sus poblaciones de alrededor de 4 millones a principios del siglo XX a unas 40 millones en solo 50 años. Y ni que decir de la producción del guano, que se multiplicó por más de 10 en ese tiempo.

Lamentablemente, su éxito tanto científico como económico no fue argumento suficiente para el Estado. En los años de 1960 se decidió dar prioridad a la pesca y esto conllevó al colpaso del ecosistema marino, que hizo que virtualmente quiebre la CAG y la industria pesquera. Esto, a pesar de las reiteradas advertencias de la CAG.

Finalmente, es interesante leer la visión del gerente de la CAG en 1952, texto que muy bien podría haber sido escrito en la actualidad. Parece que poco o nada hemos aprendido: PDF

Más información en:

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HISTORIA DEL GUANO Y EL SALITRE
Atanasio Fernández García


Elaborado por Marcelo Stucchi / AICB 
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