El Libro Vaquero
 

En México existen cerca de 800 publicaciones de circulación nacional. Las de más alta demanda corresponden a las de historias sensacionalistas, cómicas y de relaciones amorosas, tales como El Libro Semanal y El Libro Vaquero con 41.6 millones de ejemplares vendidos por año, cada una.


Estilo definido

¿Cómo entender que estas publicaciones sean las más leídas, por encima de periódicos y libros? Los círculos intelectuales y las clases educadas se han empecinado en atacar a las novelas rosas y a las historietas eróticas, argumentando que se dirigen a un público inculto. Hernán Garza dice al respecto:

Sí, es verdaderamente aberrante y vergonzoso enterarnos de que más de 50% del papel que se produce en este país se destine a la impresión de historietas cómicas, novelas rosas o material pornográfico.2

Esta visión elitista ha convertido en lugar común el imaginario existente acerca de la cultura popular: el señor (albañil, obrero, ambulante, etcétera) con su historieta en la bolsa trasera de su pantalón y la ama de casa leyendo su novela rosa en sus ratos libres. Lo popular es entendido por Néstor García Canclini, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana, como "lo que se vende masivamente, lo que gusta a multitudes".3

Para Rubén Monsalvo Carreola, editor de El Libro Semanal, tales críticas nunca han llegado a sus oídos. Al ser cuestionado acerca de la postura de algunos intelectuales cuando afirman que publicaciones como éstas son moralizantes y manejan un discurso maniqueísta, apartado de la realidad, contesta:

La verdad, en el tiempo que llevo trabajando (alrededor de 20 años), nunca hemos recibido ese tipo de críticas. Nosotros manejamos un estilo muy definido y no lo podemos cambiar. Definitivamente, el público cautivo que tenemos, de 40 o 50 años de edad, así nos lo determina. La gente que nos lee no quiere cambios.

Para Sergio Ulloa, investigador de la Escuela Nacional de Antropología e Historia, el éxito de historietas rosas como El Libro Semanal radica en el tratamiento de los temas:

La historieta no maneja estereotipos fijos, como se pensaba. Los juicios morales se aplican indistintamente a todos los caracteres, con la sola meta de crear y de resolver un conflicto central, que dé el significado de la historia. En casi todos los casos, el mal es representado por uno de los siete pecados capitales, permitiendo que el lector entienda e identifique fácilmente el conflicto.

En contraste, según Rubén Monsalvo no existe una fórmula para lograr el éxito:

Para trabajar en esto no hay una escuela. Te formas en la práctica. El éxito de El Libro Semanal estriba en la orientación que se le da al lector. Intentamos dejar una moraleja, pues los temas que manejamos son de la vida real. Primero tenemos el guión, luego los bocetos de los dibujos. Posteriormente le hablamos al portadista para que nos haga el tema de la historieta. El portadista siempre trata de darle las expresiones dramáticas a los personajes, según se manejó el tema. Sacamos un título y se lo entregamos al departamento de arte. Siempre tratamos de que en el título se mantenga el misterio de la historia, para que el lector quede expectante, con la incógnita de qué va a pasar, y se involucre y compre la revista. Por ejemplo, en este número aparece el boceto de la portada de la próxima historieta: el marido que golpea a la mujer.

Entusiasmado, el editor explica la trama:
En esta historia, el marido se casa por conveniencia y, además, tiene una amante. La amante sólo espera el momento para que él se divorcie y así quedarse con sus bienes. Entonces, la esposa se da cuenta de que está involucrada en una treta en la cual su esposo junto con su amante quieren quitarle su dinero. Al final, la esposa se divorcia, y como están casados por bienes separados, el marido se queda sin nada; la amante, al darse cuenta de esto, lo deja. La moraleja la ilustramos en un cartón en el que el marido se queda solo, y ese es su castigo, por haber tratado de engañar a la esposa.
Es ahí donde aconsejamos al lector para que no caiga en esos errores. Así se manejan la mayoría de nuestras historias. Siempre al que hace el mal le damos su castigo. A diferencia de la novela seriada, que narra una historia por capítulos, la historieta presenta relatos con inicio, desarrollo y final en cada número, y se centra en la familia y en la pareja.


Historias sin ley

De acuerdo con los cánones establecidos por la Comisión Calificadora de Publicaciones y Revista Ilustradas, órgano desconcentrado de la Secretaría de Gobernación, El Libro Semanal cumple con los requisitos establecidos en el Reglamento de Publicaciones y Revistas Ilustradas. El Artículo 6 establece:
Para que un medio impreso no pierda su licitud, sus páginas no deben fomentar vicios o inducir a cometer un delito; tratar temas que vayan en detrimento respecto a actitudes favorables en el estudio y el trabajo; narrar historias en donde el protagonista triunfe en sus propósitos, eludiendo las leyes y las instituciones, y relatar historias que fomenten el repudio y rechazo al pueblo mexicano.4

El Libro Semanal no sólo cumple con estos requisitos, sino que los lleva al pie de la letra en cada número publicado.

En cambio, en las historietas eróticas sucede lo contrario. Uriel A. Durán, analista del portal electrónico especializado en cómics, Sensacional de Pocas Pulgas, dice que el público quiere:

Simplemente sexo y/o violencia. Para vender más ejemplares, estos recursos son sobreexplotados de modo tosco y vulgar (en el sentido moral de la palabra). El sexo está representado gráficamente en forma de mujeres de medidas imposibles, ropas más diminutas que un timbre postal; un apetito sexual propio de ninfómanas, y un tratamiento ya no digamos poco justo, sino denigrante. Olvidé mencionar que los mexicanos tienen ya una larga trayectoria de machistas.
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Para muestra basta un botón. La revista Almas Perversas, editada por Mango, en su número 168 presenta el título "Ruco Fisgón: Le gustaba el plátano, pero en torta".6 Cuenta la historia de un hombre maduro, dueño de una fonda, quien aprovecha su posición de patrón para acostarse con sus empleadas. Hasta que un día su compadre llevó a su hija, la cual había concluido sus estudios de preparatoria, para que trabajara con él. Su ahijada era tan guapa que no resistió las ganas de acostarse con ella. La joven lo rechaza y le dice a su papá. Éste va con su compadre y después de una discusión, lo asesina a tiros; después el padre, también cautivado por la belleza de su hija, comienza a desearla sexualmente. "¡Es que lo que sea de cada quién, saliste mucho más buena que tu madre¡", se lee en un diálogo, mientras el cartón lo ilustra agarrando los glúteos de su hija. "Mira nomás qué condenada: de lo que me estaba perdiendo", dice el padre sentando a su hija en sus piernas. En el siguiente cartón, la hija se separa y con un sartén le da un golpe en la cabeza. "¡Quítame las manos de encima hijo de perra!", es el diálogo que acompaña la escena. Al final ella huye de su padre y se va con su novio.

Según lo establecido en el reglamento, la historieta incumple la norma, ya que incita al delito cuando el papá mata al compadre; presenta actitudes desfavorables al trabajo; denigra la actividad de las meseras al convertirlas en meros objetos sexuales, sin deseos ni iniciativas propias. Su único fin es complacer al patrón.

Pornografía softcore

El género de la historieta erótica es conocido "de manera políticamente correcta como sexicomedia para adultos o revistas eroticómicas", asegura Durán; no obstante rectifica de modo directo y sin tapujos: "en realidad es pornografía softcore, nunca hardcore, pues en México, para bien o para mal, existe una censura más chocante que limitante".

La Ley de Imprenta en el Artículo 2, fracción III, estipula:
Constituye un ataque a la moral: toda la distribución, venta o exposición al público, de cualquier manera que se haga, de escritos, folletos, impresos, canciones, grabados, libros, imágenes, anuncios, tarjetas u otros papeles [...] de carácter obsceno o que represente actos lúbricos.

Sin embargo, la ley, que data de 1917, en los hechos es letra muerta. Desde el concepto de moral pública, no existe un parámetro generalizado para establecer lo moral y lo inmoral.

Lo mismo sucede con la pornografía. Román Gubern en su libro Eros Electrónico dice:

El concepto moderno de pornografía fue inventado en el siglo XIX por hombres conservadores de clase alta, preocupados por alejar los contenido eróticos de la mujeres de las clases inferiores.7

El meollo del asunto es que exista una definición de lo pornográfico, no que un pequeño grupo decida sobre los demás.

Competencia

En un estudio realizado por la investigadora de la Universidad Panamericana de Guadalajara, María Elena Gutiérrez, acerca de publicaciones, arroja que en México existen cerca de 800 revistas de circulación nacional. Tan sólo en el 2000 fueron lanzadas 104. Las de más alta demanda corresponden a las de historias sensacionalistas, cómicas y de relaciones amorosas. El estudio establece que las revistas de mayor venta son: El Libro Semanal y El Libro Vaquero con 41.6 millones de ejemplares vendidos por año, cada una; El Libro Policiaco les sigue con 28.6 millones; TV novelas, con 28 y TV notas, con 21.8 millones.8

Existen alrededor de 50 editoriales que producen historietas, pero de ellas sólo cinco se disputan 80% del mercado nacional: Editorial Ejea, Toukan y Mango imprimen los llamados pornocómics; Editorial Vid edita cómics de origen estadunidense e historietas por entregas, y Novedades Editores publica las de corte rosa y las policiacas.

Estas exorbitantes cifras demuestran el tipo de lectura del mexicano promedio y la enorme influencia cultural de esas empresas editoriales. Sergio Ulloa explica:

Las historietas se venden porque son baratas y prometen llenar los espacios de ocio de las personas con bajos niveles culturales y escasos ingresos, ante el enorme costo que significa acceder a otros productos de entretenimiento como la televisión o la radio que no las pueden trasladar a dónde van. La historieta cubre los espacios de espera y de traslado. Cuando un obrero se encamina hacia su trabajo, su fiel compañera es la historieta.

Algunos políticos han manifestado que la mayoría de los mexicanos leen pornografía; sin embargo, las cifras los demienten. Una estimación realizada por la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana a petición del periódico La Jornada, estima que las publicaciones eróticas apenas registran 4.1% de la producción anual de historietas.9 La tajada grande del pastel de lectores se lo llevan las novelas rosas.

A Rubén Monsalvo se le pregunta el porqué El Libro Semanal se mantiene sobre las demás revistas, incluyendo las pornográficas:

Nuestro principal secreto es ser nosotros mismos. Mantenernos en la misma línea. El Libro Semanal no ha caído en la vulgaridad de las otras publicaciones.
Posiblemente, la competencia saca una revista que tiene éxito de tres a cinco meses, pero posteriormente su tiraje disminuye. Inclusive han sacado muchos títulos del mercado. Aunque después regresan con otros nuevos, pero ofrecen exactamente lo mismo que el anterior. Es ahí donde yo veo su fracaso.


Entonces, si sus publicaciones fracasan, ¿por qué insisten en seguirlas editando?

Al tratar de posicionar su producto y no darles resultado, se mantienen en la misma línea hasta que logre el éxito. Han cometido muchos errores. El caso de Editorial Ejea es muy ilustrativo. Cuando comenzó a competir con Novedades sacó muchas historietas sanas, de luchas, de box y de chistes, sin llegar a lo grotesco. Después, comenzaron a sacar las historietas eróticas, pero no existe una que sea su insignia. Posiblemente Páginas Íntimas es la única que está a la altura del Semanal. Es la revista más vieja que tienen, de aproximadamente 10 o 12 años. Las demás no les duran ni tres o cuatro años. Nosotros siempre tratamos de que los temas no sean similares. De eso depende el éxito de la revista. En otras publicaciones sacan historias repetidas.

Pero es un hecho que el número de pornocómics ha aumentado considerablemente en los últimos años.
"Definitivamente, las revistas pornográficas han venido a distorsionar lo que realmente es la historieta... han caído en lo más vulgar. Van para un tipo de lector muy limitado", concluye Monsalvo.

La más longeva

El Libro Semanal es una de las pocas publicaciones que se puede vanagloriar de su longeva historia: 51 años de circular de manera ininterrumpida. Nace en julio de 1952. En aquel tiempo su periodicidad era mensual, por lo que se llamaba El Libro Mensual. Debido a su éxito, cuatro años más tarde se toma la decisión de publicarlo semanalmente. Cambia su nombre a El Libro Semanal y por primera vez se edita como tal en febrero de 1956.

Algunos estudiosos, como Adriana Malvido, señalan que el hecho de que Novedades Editores perteneciera a Rómulo O'Farril, propietario también de acciones de Telesistema Mexicano, hoy TELEVISA, influyó sobremanera para asegurar el éxito de su revista.

Su confección

La historieta tiene un tamaño de 14 por 10 centímetros; su portada es en color y sus interiores en sepia. Este diseño, aunque con pequeñas variantes, se mantiene desde los primeros números. Rubén Monsalvo señala:
Se espera, en un futuro, realizarlo a todo color, pero hemos hecho consultas y el lector quiere que se mantenga en sepia. Esto tiene que ver también con el costo, ya que el precio de la publicación se incrementa cuando es a colores, incluso se le quitan páginas. El Libro Vaquero (a todo color) es de 100 páginas y cuesta seis pesos, mientras que El Libro Semanal tiene 160 páginas y se vende en cinco pesos en promedio. Todo esto afecta al lector.

-¿Cómo asigna el trabajo?
De acuerdo con el guión elegimos al dibujante, ya que puede darle el mayor éxito a un personaje. Seleccionamos los temas para asignarlos a cada dibujante según su estilo. Nos reunimos cada tres o cuatro meses para afinar los cosas en las que estamos fallando. Todos los jueves los dibujantes entregan su trabajo. Las historias que manejamos nos las narran nuestros lectores; son verídicas.

En el proceso creativo intervienen varias personas. En primer lugar, el argumentista define la historia, escribe el guión y especifica los dibujos por realizarse. Una vez terminado, el editor lo verifica para dárselo al letrista. Éste se encarga de escribir en mayúsculas los diálogos y los cuadros del narrador. Cuando termina su trabajo, las hojas con el texto se pasan al dibujante, quien se encarga de ilustrar la historieta. Los bocetos son realizados con tinta negra y, ya listos, se pasan al editor quien da el visto bueno. Finalmente, el portadista se encarga de realizar la ilustración del frente a todo color.

Cada historieta se tarda entre dos y tres meses para mandarse a talleres y de 15 a 20 días para salir al mercado. Es un promedio de tres meses y medio de trabajo para sacar cada número a la venta.

El salario de un dibujante oscila entre 20 y 25 mil pesos por historieta publicada; el argumentista gana entre cuatro y siete mil pesos, también por historieta; el portadista entre dos mil y dos mil 500, y el letrista mil 300 pesos.