Los que fueron y ya no fueron

Por el Arq. José María Peña

Casi un templo oriental. El Pabellón de los Lagos fue construido en 1901 y se transformó rápidamente en un motivo indiscutido de pase a Palermo. Su estructura de hierro con grandes ventanales vidriados, algunos en colores, fue un perfil característico de la ciudad.

Buenos Aires es la ciudad de los cafés y si bien las costumbres con los años han variado, la esencia se mantiene. Quien puede hacerse un rato libre es muy posible que decida aprovecharlo en un café; la posibilidad de leer el diario o mirar por la ventana dentro de este particular espacio es difícil de definir. No existió un lugar de la ciudad en donde no hubiera un café; desde los típicamente de barrio a los del centro con su ornamentación interior armoniosa y acorde con la época en que se los inauguró.

Para el caso de estas líneas hemos querido elegir a los últimamente mencionados ya que intentamos referirlos con los que convivieron con el Tortoni, caso muy especial ya que ha cabalgado en tres siglos.

Café «La Brasileña». Casa Matriz. Maipú 232

El café «La Brasileña», ubicado en la calle Maipú 232, tuvo sucursales pero en este caso elegimos la casa matriz. Su amplio salón con columnas de hierro tenía mostradores de madera y el consiguiente reservado para familias; sus mesas, de madera con tapa de mármol y las sillas, de la fábrica «Thonet». Las arañas de luz eran de bronce con tulipas de cristal y la vajilla llevaba el logotipo de la casa. Como no podía ser de otra manera muchos de los personajes del momento se citaban en «La Brasileña» como un rito indiscutible.

Lejos, por no decir muy lejos, en el centro de Palermo, se inauguró en el año 1901 el «Pabellón de los Lagos». La construcción consistía en una estructura de hierro cerrada con vidrios, algunos de colores. No casualmente tenía forma de herradura, eso permitía que las salas cubiertas abrazaran una terraza al aire libre donde se colocaban las mesas para gozar del sol. Hoy queremos referirnos al interior donde tanto podían colocarse mesas individuales como unidas para, alquilando el lugar, realizar banquetes. La fotografía que hemos elegido ha sido reproducida de una revista «Caras y Caretas» del año 1904. La imagen nos permite comprobar la luminosidad del recinto y la amplitud de los ventanales exóticamente rematados por carpinterías neogóticas. El «Pabellón de los Lagos» fue demolido en el año 1932 para dar lugar al «Patio Español».

Pabellón de las Rosas. Los salones se alquilaban para festivales y banquetes, muchos de ellos con fines benéficos. En su inmediata cercanía se encontraba el embarcadero de las góndolas.  Cerca de 1910. Foto de «Caras y Caretas». 1904

En este homenaje al Café Tortoni en sus ciento cincuenta años, creemos que mostrar dos ejemplos destacables y de vigente valor a comienzos del siglo XX, es reconocer que ni los cambios de costumbres ni el paso de los años han empalidecido la presencia, la magia y la adaptación a las diferentes épocas vividas que este querido y afectuoso café, del que es imposible separar a sus responsables, continúe siendo el referente indiscutido de esta particular costumbre porteña que es «el café».

El Tortoni es un «viejo joven» que baila con el «jazz», está abierto a la cultura tanguera, la sidra tirada y por supuesto al café.