Valle del Rin

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Brancellao en el camino...recorriendo el valle del Rín

 

Nuestro itinerario

 

 Fotos del viaje

 

ENLACES DE INTERÉS

 

Páginas de turismo de contenido genérico:

 

www.alemania-turismo.com/

http://www.germany-tourism.de/

http://www.alemania-online.de/consejos/turismo.htm 

 

Páginas de recursos turísticos de valle del Rin:

La web de Renanía Palatinado:

http://www.rlp-info.de/index.php?id=1&L=2 

La web de Renania del Norte-Westfalia:

http://www.nrw-tourism.com/

 

 

Otras:

 

http://www.welterbe-mittelrheintal.de/index.php?id=318&L=3

http://www.loreleytal.com/

http://www.talderloreley.de/

http://www.romantischer-rhein.de/Region/region.htm

 http://www.rudesheim-rhine.info/

 

 

Páginas personales

 

www.virtualtourist.com espacios sobre el valle del Rin y Alemania en general.

 Travelogues de Tom Gavin en Alemania.

 

 

 

 

 

 

 

 

 ¿Cómo llegar?

 

Algunas de las compañías lowcost que vuelan a la región:

www.ryanair.com

www.airberlin.com

www.hlx.com

http://www21.germanwings.com

 

 ...y en general buscadores de vuelos baratos:

http://www.skyscanner.net
http://www.seatscanner.com
http://www.flybudget.com
http://www.whichbudget.com


 

Aeropuerto de Frankfurt-Hann:

http://www.flyhahn.com/

 

 

 

 

 ¿Dónde dormir?

 

Importante página de hoteles:

http://www.hotel.de

 

Albergues alemanes:

http://www.jugendherberge.de

 

Hoteles buenos, bonitos y baratos en la página de Marcus:

http://www.hostel-list.de/

 

 

 

 

 Transporte

 

Alquiler de vehículos:

http://www.e-sixt.de/

www.avis.com

 

Trenes:

www.bahn.de

 

La principal empresa de paseos por el Rin y Mosela. Completa información:

http://www.k-d.com/englisch/index.html

 

Transporte público en Colonia:

http://www.kvb-koeln.de/german/home/

 

Una forma altenativa de desplazarse:

http://www.mitflugzentrale.de/

 

 

 

 

 Varios

 

Sobre Colonia, aquí 

Maguncia, aquí

Coblenza, aquí

Bacharach, aquí

Bonn en castellano, aquí

 

Los castillos de Alemania:

http://www.german-castles.biz/

 

Las rutas de senderismo:

http://www.wanderbares-deutschland.de/

 

Calendario de fiestas del vino (en alemán):

http://www.weinfeste-online.de/

 

La leyenda de Loreley

 

 

 

Lo que viene a continuación es un pequeño resumen de nuestra vida y milagros por el valle del Rin durante unos días del mes de octubre de 2006, que intenta hacer hincapié en los datos objetivos que pueden resultar útiles a futuros viajeros.

 

Comienza nuestra escapada del Puente del Pilar la madrugada del jueves 12 poniendo rumbo a Oporto donde cogimos un vuelo de la compañía Ryanair con destino a Frankfurt-Hahn. A nuestra llegada recogimos un coche de alquiler para recorrer buena parte de los pueblos, castillos y ciudades del tramo del río Rin conocido como Romántico, con tiempo también para visitar el imponente Burg (castillo) Elz en las cercanías del valle del Mosela, el Kloster (monasterio) María Laach y la vibrante ciudad de Colonia, la joya de la corona de la Renania. El aeropuerto Colonia-Bonn fue testigo de nuestra despedida en un vuelo de la compañía HLX (Hapag Lloyd Express).

 

 

I

 

 

 

Los vuelos de Ryanair suelen llegar con media hora de adelanto sobre el horario previsto y el FR4172 Oporto-Hann del jueves 12 (billete 25 euros precio final, comprado en mayo), no fue la excepción. A las 11.30 horas tocábamos tierra alemana y como no habíamos facturado equipaje nos dirigimos al mostrador de AVIS para recoger las llaves del coche que alquilamos a través de Internet (116 euros coche tipo C, tres días, incluyendo devolución en aeropuerto distinto).

 

El aeropuerto de Hahn es el centro de operaciones de Ryanair en Alemania, situado 100 kms. al oeste de la ciudad de Frankfurt y en un Lander distinto, ofrece vuelos de bajo coste a una infinidad de destinos europeos. No existe ninguna población de importancia en las inmediaciones, pero a menos de una hora en coche viven millones de personas. Para el viajero extranjero los atractivos de primer nivel que se encuentran a tiro de piedra no son pocos: valle del Mosela, valle del Rin, Colonia, Luxemburgo, Holanda, Bélgica, la Alsacia…

 

RinrinCargamos nuestras pertenencias en el Renaut Modus que nos asignaron y nos dirigimos en dirección este en busca del Padre Rín. La primera parada fue St. Goar, un pueblecillo encantador situado en pleno corazón del Rín romántico y presidido por la que en su momento fue la fortaleza más importante del río, el burg Rheinfels. En la ribera opuesta se encuentra el no menos encantador St. Goarhaussen y la célebre a la vez que sensual y siniestra sirena de Loreley.

           

Unos kilómetros más al sur remontando el río por la carretera que discurre paralela se llega a Bacharach. Esta población, de incierto origen celta, que debe su fama a la viticultura y al comercio vinícola, es el lugar que todos los visitantes quieren conocer. Enclavada en la ribera del río y rodeada de viñedos que producen afamados vinos, sus calles flanqueadas de pintorescas casas constituyen unas de las postales más famosas de Alemania.

 

bacharachReservamos previamente a través de Internet una habitación doble con desayuno en la céntrica pensión Dettmar 45 euros (el precio oscila entre 37 y 50 euros por habitación doble en función de la duración de la estancia y la época). Las mejores opciones de alojamiento en una línea de presupuesto ajustado deben reservarse con bastante antelación: Hotel Rhein  y el albergue emplazado en el soberbio burg Stahleck (aquí, la página de albergues alemanes).

 

Paseamos por las calles de Bacharach disfrutando de su muralla, de las casas de entramado de madera, entre las que sin lugar a dudas destaca la “Alte Haus” (Casa Antigua) en la Markplatz (Plaza del mercado), saboreamos unos buenos reisling en una bodega del pueblo (cuidado que una copa contiene el doble de vino que en España: 200 ml.), y con la caída del sol pusimos rumbo a Maguncia.

 

Nuestra principal preocupación a la hora de alquilar vehículo era el elevado precio de los aparcamientos de las ciudades alemanas. En Maguncia por ejemplo media hora cuesta 70 céntimos, en los pueblos más pequeños 20 céntimos media hora, en Colonia mejor no saberlo. En todo el viaje gastamos 1,20 euros en parking pues encontramos bastante aparcamiento libre…en fin, no es tan fiero el león como lo pintan.

 

En octubre, es frecuente toparse con algún puesto callejero que ofrezca castañas o “vino nuevo” (2 euros), un mosto turbio de baja graduación que vuelve locos a los germanos y anima a entablar conversación con cualquiera mientras se degusta el brebaje dulzón.

 

maguncia mainzMaguncia (Mainz), famosa por ser la cuidad natal de Guttenberg y por su Dom (catedral), es una coqueta ciudad de ambiente universitario con un Altstadt (zona vieja) que bien merece una visita. En Eisgrubbräu sirven una cerveza tanto rubia como negra de elaboración propia antológica, que bebimos mientras nos empleábamos con unas salchichas “medio metro”, muy largas como su nombre indica, enrolladas y ensartadas en un pincho de madera. Deliciosas. Pagamos 20 euros dos personas y volvimos al hotel felices y contentos no sin antes saborear un estupendo helado para acompañar la digestión (70 céntimos).

 

 

II

 

No teníamos planes concretos para el viernes. Antes del viaje habíamos pensado que un paseo en el barco de K-D por el Rin sería una buena opción, pero el día estaba bastante cubierto y la posibilidad de perder varias horas por el río con esas condiciones no tenía mucho sentido. Nos pareció más razonable recorrer la ribera por tierra visitando los distintos castillos hasta Bingen, donde atravesaríamos en ferry a Rudsheim. Dicho y hecho.

 

El Rin está salpicado de imponentes castillos en su recorrido desde Bingen a Coblenza, sólo en la estrecha franja comprendida entre Bacharach y Bingen dejamos a ambas orillas media docena de castillos mal contados. Visitarlos todos es tarea imposible, así que habrá que dejarse llevar por los consejos de los lugareños o por la intuición propia a la hora de elegir cual conocer.

 

Partiendo de Bacharach un buen aperitivo puede ser el burg Stahleck (entrada gratis), la antigua fortaleza de los Hohenstaufen hoy acondicionada como albergue. Se puede llegar a pie desde el pueblo después de ascender por un sendero que ofrece unas vistas de inmensa belleza sobre el río y los viñedos dispuestos en la vertiginosa pendiente de las laderas. No me quiero imaginar la estampa en plena floración de la vid un día despejado.

 

El burg Sooneck (un euro visita libre sin derecho a acceder a las dependencias, 2,60 € visita guiada), fue nuestra próxima estación y concluimos nuestra particular ruta de los castillos con la visita al esbelto Burg Rheinstein (3,50 €), imponente edificación de amplias dependencias, enormes chimeneas, elegantes vidrieras que atesora una soberbia colección de muebles, incunables y armaduras; cuenta además con una interesante cocina antigua pertrechada de los más variados y curiosos utensilios.

 

Una vez en Bingen, cruzamos el río (no hay puente) en un barco de la compañía Bingen-Rudhesheimer (3 euros ida y vuelta por persona) para acceder a uno de los lugares más celebres del Rin Medio, ya en el estado de Hesse: Rudhesheim.

 

Rudhesheim, es un pueblo que aglutina todos los tópicos de la región: su castillo, un completo museo del vino y como no, esas calles adoquinadas invadidas por las parras y coloristas casas renanas de entramado de madera, alegres vidrieras y recargadas fachadas, adornadas de coquetos maceteros y cubiertas de vertiginosos tejados de pizarra a dos aguas. A pesar de ser octubre temporada baja, la presencia de turistas se hacía casi invasora, en especial en la Dosselgasse, la calle más pintoresca y concurrida del villorrio sembrada de restaurantes de música en vivo, tabernas y bodegas.

 

 

Visitamos un par de bodegas que ofrecían degustaciones de vino de la zona y para no abandonar el tópico comimos en Weinhaus Drosselhof un restaurante de la Dosselgasse codillo con una botella de reisling que a pesar de las alabanzas del camarero era bastante mediocre (pagamos 39 euros dos personas, que teniendo en cuenta el lugar nos pareció francamente barato).

 

A pocos kilómetros de la villa, los amantes del séptimo arte tienen una cita ineludible: el monasterio (Kloster) Eberbach donde se rodó El nombre de la rosa, de Jean Jacques Annaud, basada en la novela homónima de Humberto Eco. Nosotros no lo visitamos y regresamos a Bingen sin tener muy claro donde íbamos a dormir esa noche.

 

La idea de alcanzar Aquisgrán (Aachen), la capital del imperio carolingio, parecía muy tentadora pero enseguida nos dimos cuenta de que nos quedaba un poco alejado. Consideramos más razonable buscar alojamiento cerca de Coblenza (Kloblenz) y cenar en la ciudad.

 

Seguimos el curso del río, ahora a favor de corriente, hasta llegar a Boppard, otro bello pueblo ribereño, situado unos 15 kilómetros al sur de Coblenza, donde a la vez que recorríamos el casco antiguo buscamos un hotel bueno, bonito y barato. Elegimos el Hotel Rebstock (53 euros con desayuno) con vistas al Rin, también recomendado por la guía Lonely Planet.

 

Hago un inciso para comentar que si bien puedo tener diferencias de criterio con los autores y se queda un poco escasa de información en ocasiones, las recomendaciones de la Lonely Planet Alemania suelen ser  bastante acertadas.

 

De Coblenza, la ciudad donde confluyen el Mosela y el Rin, poco que añadir ya que nuestra estancia no dio para mucho. Callejeamos por el Altstadt dejándonos caer de cuando en vez por una de las animadas cervecerías donde los lugareños entonaban entre trago y trago de cerveza sus románticas canciones y comimos un plato renano con cerdo empanado relleno de queso y acompañado de verduras, regado con unas copas de buen reisling en el concurrido Zum Hubertus en Gemusegasse, por 30 euros dos personas.

 

 

III

 

El sábado, tras reponer fuerzas con un proteico desayuno al más puro estilo alemán, alcanzamos el valle del Mosela después de 40 minutos de viaje a través de las vías secundarias, dejando en el camino pequeñas aldeitas,  frondosos bosques y verdes praderas. En la oficina de turismo de Treis nos dan un mapa con los distintos accesos al Burg Elz.

 

Burg Elz, el mítico castillo levantado sobre una roca rodeada casi por completo por el cauce del río Elz ha sobrevivido durante trece siglos incólume. Fiel durante 33 generaciones a la misma familia, se mantiene hoy arrogante en un emplazamiento de auténtico privilegio elevándose sobrio y majestuoso en las laderas de un escondido valle.

 

 

Dejamos el coche en el aparcamiento (1 euro) donde advertimos gran cantidad de turismos provenientes de las vecinas Bélgica y Holanda, continuando a pie durante un kilómetro. La panorámica que se divisa desde los miradores situados en la parte alta del empinado acceso es realmente impresionante con el castillo dominando el valle y el río que lo rodea por su derecha.

 

La entrada cuesta 6 eurotes y hay que soltar 2.50 más si se quiere descender a la cámara del tesoro que se encuentra en cuatro niveles subterráneos. Se accede a parte de las dependencias del castillo, en visita guiada en alemán (en inglés bajo petición), donde se puede admirar una vasta colección de muebles, trofeos de caza y armas y disfrutar de unas vistas de privilegio sobre el valle.

 

Todavía con la imagen del Elz y sus tesoros en nuestras retinas culebreamos por las carreteras comarcales hasta llegar al Kloster (monasterio) cirterciense St María Laach, es uno de los más importantes de Alemania.

 

El Monasterio próximo a un lago volcánico, está situado a apenas unos kilómetros de la autopista que une Coblenza y Colonia. La entrada es gratuita (parking 1 euro creo recordar) y tiene un precioso invernadero con un gran éxito comercial a juzgar por la cantidad de visitantes que salían con plantas y abetos del recinto. Cuenta además con una tienda anexa donde se venden vinos, licores, galletas y otros productos de elaboración propia.

 

El día se nos había hecho muy corto, eran las tres de la tarde cuando salimos del Kloster aún sin comer. Nos pusimos en marcha y en menos de que canta un gallo tomábamos el desvío Porz-Wahn de la autopista 59, en dirección a Wahn, un barrio 10 kilómetros al sur de Colonia donde se encontraba nuestro hotel.

 

El Hotel Sportzentrum (55 euros sin desayuno la doble) lo reservamos a través de www.hotel.de y resultó ser un acierto. Cuenta con amplias y cómodas habitaciones y aunque está situado en una zona tranquila, alejada de la gran urbe, los accesos al centro de la ciudad son excelentes.

 

Wahn consigue el punto de equilibrio óptimo para salvar el lastre de los costosos aparcamientos privados de Colonia y tener a mano los puntos de interés que brinda la urbe. Un tren, por 2,20 euros, nos conecta en 20 minutos con la estación principal, situada en pleno corazón de Colonia a menos de 100 metros de la emblemática catedral, el Kölner Dom.

 

La presencia de la catedral gótica, el monumento más visitado de Alemania, llega intimidar con los más de 150 metros que alcanzan las agujas. Los trabajos para su construcción se iniciaron en el siglo XIII pero no pudo terminarse hasta bien entrado el siglo XIX. Si el exterior llega a ser abrumador, contemplar las insuperables vidrieras desde el interior resulta un espectáculo grandioso.

 

Detrás del altar mayor se encuentra uno de los tesoros más importantes de la cristiandad, para cuya custodia se construyó la catedral: las Reliquias de los Tres Reyes Magos, alojadas en una pieza de orfebrería bizantina de oro macizo grabada con motivos bíblicos. La zona permaneció acordonada durante el sábado y el domingo y no pudimos contemplarla.

 

Muy cerca de la catedral, se encuentran dos de los museos más importantes de la ciudad: el arqueológico Museo Römisch-Germanisches y Ludwig de arte moderno. Camino del Rin se puede visitar la románica Gross Martin con su empinada torre que parece querer discutir la primacía que le arrebató el Dom.

 

No todo en Colonia es arte y cultura, el fin de semana las céntricas calles comerciales se inundan literalmente de locales y turistas. Entre los comercios más famosos se encuentra la casa de perfumes más antigua del mundo, Farina House.

 

La ciudad destaca también por el ingente número de fábricas de cerveza. Aquí reina la Kölsch, dicen los expertos que es la única verdadera Pale Ale alemana, una cerveza rubia, bastante ligera y aromática con un punto amargo, la sirven en un vaso cilíndrico de 20 cl. llamado stange (1,50 € de precio medio). Las Brauhäuser, cervecerías que elaboran su propia cerveza son sin duda el mejor lugar para saborearla.

 

En las empinadas calles del Altstadt que parten de la ribera del Rin existe una variedad inmensa de animados locales llenos de sedientos y animados clientes, entre ellos por supuesto nosotros, que deambulamos de bar un bar hasta que el cuerpo aguantó.

 

 

IV

 

El domingo hicimos el check-out en el hotel poco después de las ocho de la mañana y nos dirigimos esta vez en coche a la ciudad, que estaba desierta y sin problemas de aparcamiento. Visitamos el edificio del Museo del Chocolate a orillas del Rin (6 eurotes la entrada), la perfumería original de la mundialmente famosa agua de colonia 4711, al lado de la cual encontramos un mercado dominical de chamarileros que nos mantuvo entretenidos un buen rato.

 

Nos despedimos de la ciudad no sin antes hacer la última visita a la catedral y contemplar aunque sólo fuese desde el exterior St. Maria im Kapitol.

 

Auf Wiedersehen, Köln. Auf Wiedersehen, Rhëin. Un placer.

 

 

Nuestra pequeña andadura por tierras renanas a lo largo de cuatro días y más de 500 kilómetros por sus carreteras (35 euros de gasoil) termina en el aeropuerto de Colonia-Bonn donde entregamos el coche y embarcamos en el avión de HLX rumbo a Oporto (75 euros por persona, precio final del vuelo comprado en mayo).