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              Bangkok, Sukhothai, Chiang Mai, Phuket, Phi Phi

Itinerario

Datos prácticos sobre nuestro viaje 

 

Vuelos 

Los vuelos Madrid-Bangkok-Madrid los compramos con dos meses de antelación. Compramos los nuestros por separado, porque así nos ahorrabamos 100 euros (parece que sólo había una plaza barata y la otra costaba unos 100 euros más: si comprábamos juntos los dos billetes, los ponían ambos al precio del más caro). El vuelo era de la Thai, pero lo compramos a través de TerminalA. La web de la Thai da unos precios totalmente enloquecidos, si queréis saber cuánto cuestan REALMENTE los billetes, debeis llamar a la Thai en Madrid.

 

¿Cómo conseguir un buen precio en un vuelo de este tipo?

Buff, sobre esto se podría hacer una tesis. Aunque comprar con antelación pueda ser un buen consejo, también hay que tener en cuenta que los mayoristas de viajes van liberando vuelos que tenían bloqueados, así que aparecen de vez en cuando vuelos en clases baratas.

A nosotros nos salieron los billetes en una media de 680 euros, que para ser el mes de julio estaba bastante bien. A nuestros compañeros, que compraron un poco más tarde, les subió en precio entre 100 y 150 euros.

 

Hicimos dos vuelos internos con la Thai también, el Chiang Mai-Phuket, porque era el único directo entre estas dos ciudades. Sale más barato haciéndolo en dos tramos con Air Asia, pero, obviamente, tiene las desventajas de ser vuelos independientes…se puede perder el segundo si se retrasa el primero. También decidimos volar con la Thai desde Phuket a Bangkok, porque la diferencia de precio era pequeña respecto a Air Asia y tenían vuelos casi cada hora.

Volamos a Sukhothai con Bangkok Airways. No apto para aprensivos, porque los aviones son de hélice (como los que vuelan entre islas en Canarias). Sin embargo, muy buenas atenciones y el vuelo sin incidencia alguna. Son la única compañía que vuela a Sukhothai, el vuelo cuesta unos 45 euros, así que no se puede pedir más.  

dia 2


 

Hoteles

Se puede ir perfectamente a Thailandia sin nada reservado, salvo que se trate de temporada altísima (en diciembre), o durante alguna de las fiestas (Loy Kratong…). Si sabes exactamente dónde vas a estar, como era nuestro caso, sí sale a cuenta reservar: se consiguen mejores precios a través de la web que en el mostrador del hotel. Al menos en lo que se refiere a hoteles de precios medios (dicen que también en los de precios altos). Usé las páginas www.sadawee.com y www.directrooms.com para los hoteles de Bangkok y Phuket. Los hoteles elegidos en estos dos lugares fueros El Siam City y el Centre Point Silom en Bangkok y el Kata Palm en Phuket. Todos ellos son recomendables, aunque en Bangkok da mejor calidad/precio el Centre Point Silom.

Ambas web me parecieron muy serias y las preferí a Asiarooms.com, porque no te piden el número de tarjeta hasta que te confirman que sí hay disponibilidad. Asiarooms sin embargo, te carga el importe de la reserva antes de confirmar, de modo que puede ser que después de hacerte el cargo no haya plaza. Si, luego te devuelven el dinero, pero tardan varios días… 

catarata vachiratarn


 

Excursiones

 

En Thailandia es facilísimo contratar cualquier medio de transporte: público, privado, semiprivado… Todo el mundo lo dice, pero no te das cuenta de hasta qué punto es así hasta que estás allí. Nosotros tuvimos guía privado durante el tiempo en Chiang Mai y estuvo muy bien. Hablaban español estupendamente y, como sólo teníamos 3 días, nos ayudaron a sacar el mayor partido de la estancia allí. Hicimos Bangkok por nuestra cuenta, cogiendo el Chao Phraya Express (barco) para ir hasta los templos, que sale tirado de precio. Al mercado flotante, aunque se puede ir en autobús, nos pareció más cómodo ir con un taxi y ahorrarnos en regateo con los barqueros, que a veces es casi sangriento. De Sukhothai a Chiang Mai fuimos en autobús de línea regular, mitad turistas y mitad thais. Sin problema de ningún tipo. Quizás el único pero sea que si necesitais ir al WC en las estaciones… bueno, tapaos la nariz.

Para moverse en Chiang Mai hay unas camionetas rojas que os llevarán a cualquier sitio. Se supone que los trayectos cortos no deberían ir más allá de 10 bahts/persona, pero yo nunca tuve energía como para dejarlo en menos de 100 bahts por los 6. Tampoco es que importe mucho, sigue siendo muy barato. 


 

Compras

 

No soy ninguna experta en esto. Mi única recomendación es no cegarse con el regateo. Si algo te gusta, piensa en cuánto pagarías por eso y ponte un límite. Si el precio te parece bien y lo compras, no te hagas mala sangre luego si te enteras de que tu prima Maripuri lo sacó más barato. Hay listas orientativas de precios por doquier en Internet. Lo que sí recomiendo si se visita la fábrica de sombrillas en Chiang Mai es llevarse algo para que te hagan un dibujo. A mí me hicieron un elefantito en el pantalón, pero me hubiese gustado llevar una camiseta sin dibujo, porque hacen cosas realmente bonitas. Nuestra funda de la cámara de fotos está decorada desde entonces y nos encanta lo que hicieron allí. Sólo piden una propina. Nos dijo nuestra guía que si nos gustaba el dibujo, podíamos dar unos 50 bahts.  

wat siwai (sukkothai)


 

Experiencias únicas

 

Hay cosas que se hacen en Thailandia que mucha gente llama “turistadas”. Seguramente, tienen razón. Sin embargo, y aunque sea una turistada, a mí me encantó el paseo en elefante y es algo que no tengo la oportunidad de hacer en mi vida cotidiana (ni tampoco en la no cotidiana). Y me pareció divertidísima el paseo en barca por el mercado flotante. También otras experiencias más auténticas, como el viaje en bus a Sukhothai desde el Parque Histórico, rodeados de niños que salían del cole (timidísimos preadolescentes). En fin, mi filosofía en estos casos es hacer lo que me gusta y no lo que dictan las guías para viajeros independientes muy “cool”. 


 

Guías

Para el tipo de viaje que nosotros hacíamos, con reservas previas de hotel y itinerario bastante fijo, aunque teníamos la Lonely Planet, no nos fue muy útil. Me gustaba mucho más la de El País-Aguilar… pero fue imposible conseguirla, ni en nuestra ciudad ni en Barajas (nuestra última esperanza). Decir que el concepto de caro/barato de la LP o la Trotamundos va orientado a mochileros que se tiran 6 meses viajando por el sudeste asiático, y eligen una u otra lavandería para ahorrarse 5 bahts por kgr. Si no vais en un plan que necesite tanto ahorro, no perdais mucho tiempo buscando el más barato de los más baratos… porque la diferencia puede ser que al final de los 15-20-25 días hayais ahorrado 100 euros entre todos. 


 

Seguridad

La sensación de seguridad es total. En el sur de Thailandia, en la frontera con Malasia, hay atentados terroristas con bastante frecuencia. Sin embargo, no suele ser la zona que visitamos los turistas extranjeros. Hay prostitución muy visible en algunas zonas de Bangkok y en Phuket en la zona de Patong, pero no tuve una sensación de que eso fuese a causar ningún tipo de problema. Se acercan a los hombres, también a nuestros chicos cada vez que les dábamos 10 metros de distancia, pero no nos dio mal rollo. Quizás el único aviso sean las estafas y semiestafas… el taxista que te quiere llevar a la tienda X, al restaurante Y o al monumento Z. En uno mismo está aceptar o no. Suele funcionar decir que has quedado con un amigo en el sitio al que tú quieres ir, dejan de insistir al momento.

Autor: Raquel

Día 1

2 de julio. Bangkok.

Después de haber dormido en el Hotel Tryp Diana en Madrid (no lo recomiendo, tiene oficialmente 4 estrellas, pero se las debieron de dar antes del descubrimiento del planeta Plutón por lo menos) y un vuelo que se hizo más leve de lo esperado, llegamos a Bangkok en el horario previsto por la Thai. Somos un grupo de 6 personas, dos parejas y las chicas de oro (sólo por el color del tinte ¿eh?). Somos un grupo casi familiar, mi marido, su hermana, mi hermano, su mujer y una buena amiga de todos. 

Alquilamos una van para los 6 hasta el hotel Siam City (1000 bahts) y allí nos cuentan que las habitaciones no están preparadas todavía (las 8 y media la mañana…lógico), así que nos invitan a una bebida y esperamos hasta las diez y pico…a esa hora estamos ya catatónicos, nos han robado una noche y se nota. Después de ducharnos y para empezar con algo ligero, nos vamos a la casa de Jim Thompson, que queda bastante cerca. El Siam City es un lujazo de hotel, pegadito al Skytrain y cuesta unos 70 euros/doble/noche. Las habitaciones, muy bonitas. Cogemos el Skytrain, la parada más cerca es la de National Stadium, pero como en Siam hay que cambiar de línea, nos bajamos allí. No sé aún si fue buena o mala idea: nos desorientamos y aparecemos en la estación anterior a Siam. Empezamos a seguir el mapa para ir a la casa, pero parece que elegimos una ruta bastante “alternativa” y aparecemos en una calleja con mucha basura por todas partes, viviendas muy deterioradas y olores indescriptibles. Yo llevaba una nota con el nombre de la casa en thai, así que nos indicaron que cruzásemos el canal y efectivamente, allí estaba. 

Cr+¦nicaJim Thompson

La casa y los jardines nos gustan, aunque la visita guiada obligatoria en inglés es un poco confusa, el inglés de la chiquilla era más o menos como si yo me aprendiese un texto en ruso. Nos quedamos a comer en el jardín de la casa y pruebo mi primer pad thai (rico, rico). Cada uno pidió un plato, todos Shingas de 630 ml y cuatro postres, 2300 bahts los seis. Muy recomendable el pastel de plátano y chocolate. 

Estamos un poco averiados por el desfase horario, así que nos vamos a la siesta. Después toca la recogida para el crucero Loy Nava, que hemos reservado por internet y confirmado desde el hotel. Llueve bastante, pero no pasa nada: nos recogen paraguas en mano. El barco es de madera, muy bonito y la cena nos encanta, excesiva casi en cantidad. Pagamos 9200 bahts entre los 6: le hemos dado bien a la Shinga, hemos tomado cafés e incluso una copilla que otra. Al ser un barco abierto por los lados, la temperatura es muy agradable y, aunque hicimos el turno de las 8.10, los templos estaban iluminados todavía, así que… ¿qué más podíamos pedir? Volvemos al hotel a las 11,00… Mañana será otro día. 

CentrePointSilom1

Día 2

3 de julio. Bangkok. 

El despertador se olvida de sonar, así que amanecemos a las diez menos diez. El buffet del desayuno es espectacular, pero no hay tiempo que perder, así que picamos un poco de aquí y de allá y cogemos el SkyTrain hasta Saphan Taksin (30 bahts) y luego el Chao Praya Express (15 bahts) hasta el Palacio Real.

Varios tuctuqueros nos dicen que está cerrado (ya casi parece hasta una broma). Llegamos allí y… upsss, mi hermano lleva pantalón corto, así que toca alquilar algo. Es gratis, das un depósito de 100 bahts y luego te lo devuelven. La entrada a todo el complejo cuesta 250 bahts y sirve también para la mansión Vimmanek. No podemos ver el Buda Esmeralda, hay una ordenación esa tarde y está cerrado al público. Da igual, alucinamos con todo lo que vemos, es inmenso y espectácular. 

Vagabundeamos por allí un par de horas y cogemos un barquichuelo para cruzar el río hasta el Wat Arun (3 bahts). La entrada al Wat Arun cuesta 20 baths. Nos gusta mucho, pero quizás prefiero incluso la espectácular vista desde la otra orilla o desde el barco. En todo caso, una preciosidad. Para entonces ya eran las 3 de la tarde, estamos todos color gamba a causa del calor (sin problema con la piel, nos hemos echado protección solar) y decidimos volver al hotel. Lo del taxímetro es realmente complicado cuando necesitas dos taxis… sobre todo si estás en un hotel bastante lejano, como era nuestro caso. Al final conseguimos a dos que nos llevaron por 200 baths (varios se negaron incluso a darnos precio!). 

Comemos dentro del hotel, en el Restaurante Patummat, el único que está abierto. Un plato cada uno, varias cervezas, café y té para todos, 3900 bahts. Más adelante en el viaje nos daremos cuenta de que esto es caro para Thailandia… pero ¡¡¡¡es que estamos en un hotel de cinco estrellas!!!! El servicio es exquisito, casi demasiado, en el bar la camarera se pone de rodillas para servir las mesas bajas, nos morimos del corte. Luego nos damos un baño en la piscina del hotel, que es un chulada con chorritos en plan jacuzzi y tal. Me voy un poco antes para contratar la excursión del mercado flotante. No me gusta lo que me ofrecen en el hotel, así que me acuerdo del taxista que nos llevó a mediodía, que se pasó todo el trayecto intentando vendernos excursiones. Nos había caído bien y nos estuvo enseñando todos los sitios por los que pasábamos, así que le llamo y me pide 1200 bahts cada uno, incluidas las barcas. Me parece bien, así que me porto como una turistaza y sólo le regateo el pico. Queda la cosa en 7000 bahts para los 6. 

Arreglado el asunto, nos vamos a otro templo: el MBK. Compramos pashminas para el frío de los a/a y encontramos una tienda pequeñita que vende Custo. Sin duda, las de mejor calidad que he visto en Thailandia, aunque también las más caras. Es posible incluso que sean auténticas y rechazadas de fábrica. Yo me compro una camiseta por 690 bahts y una de mis cuñadas una cazadora preciosa (ayyyy, lo que más me arrepiento de no haber comprado) por 1200 bahts. De ahí nos vamos al Mercado Nocturno de Lumphini combinando Skytrain y Metro. Tomamos 2 litros de cerveza en un beer garden (600 bahts). Compramos alguna cosilla menuda, alguna que otra camiseta sin marca (180 bahts), calcetines de deporte para los días por el norte (7 pares, 200 bahts)… no mucha cosa. Cogemos el último Sky train por los pelos y volvemos al hotel. 

barco restaurante

 

Día 3

4 de julio. Bangkok.

A las 7,30 nos esperan Mr. Paul (el guía-taxista) y un conductor para llevarnos al Mercado Flotante. Tras una paradita en el chiringuito de rigor (resultó ser de cocos), llegamos a un embarcadero (no el principal) y nos ofrecen unas bebidas (gratis) y subimos a la barca. Nos llevan por unos canales alucinantes, por el medio de la selva, hasta la zona principal del mercado. Todo resulta una experiencia divertidísima, con mil anécdotas. De vez en cuando, alguna barquera nos echa el gancho (literalmente) y nos acerca a su puesto. También son dignos de ver los barquitos restaurante, con otros barquitos cerca que comen en ellos. Mis cuñadas compran buditas y alguna chorradilla más. 

A la vuelta hacemos unas cuantas paradas de rigor para que Mr. Paul cobre sus comisiones (que si orquídeas, que si salinas… en fin). En una de ellas venden relojes y mi hermano compra un Breitling por 1500 bahts y mi cuñada un Cartier para su madre (no recuerdo el precio). Le digo a Mr. Paul que a la vuelta no nos deje en el hotel, sino en el Templo de Mármol. Al principio no pone muy buena cara (aunque está a un par de kms. escasos del hotel), pero luego parece que asume que ya nos ha sacado una buena pasta y que no importa… y nos hace una parada extra en la Gems Gallery.  

Mr. Paul nos deja en el Templo de Mármol y, como parece estar contento, me acompaña a comprar las entradas (20 bahts) y nos saca fotos de grupo antes de despedirse. Es majete y mi hermano me dice que contrate con él el transfer al aeropuerto, que hoy ha sido muy puntual. Lo hacemos así, aunque nos sale más caro que el de ida (la empresa de Mr. Paul parece estar abonada a una tarifa plana de 1200 bahts). Visitamos el templo de Marmol, dentro hay unos monjes orando en grupo, nos resulta interesante, aunque no nos atrevemos a pasar de la puerta, por si metemos la pata. En el patio del templo exhiben muchas estatuas de Buda en sus distintas posiciones. 

Decidimos ir a comer al MBK, para matar varios pájaros de un tiro. Conseguir dos taxis es toda una odisea y tenemos que dejarnos timar un poquito, son las tres y pico y hay mucho tráfico. El tipo dice que bueno, que 100 bahts cada taxi, pero que nos lleva antes a un sponsor suyo… le digo que ni de coña que estamos cansados y hambrientos y entonces me dice que nos lleva a un restaurante muuuuy bueno. Le digo que no, que hemos quedado con unos amigos en el MBK… en fin, al final 150 bahts por cada taxi, eso sí, sin ninguna parada. Yo quiero ir a la 5ª planta del MBK a comer, pero no hay manera: tan pronto entramos la jauría hambrienta se mete en sitio de pizzas rápidas y a ver quién discute con cinco lobos de dientes afilados… Después de comer (unos 1800 bahts por un montón casi obsceno de comida y bebida), nos vamos a comprar unas cosillas: una tarjeta SD de 1 giga, 950 bahts (3ª planta), polos Ralph Lauren y camisetas Emporio Armani de hombre por 199 bahts y un pantalón de chandal Diesel por 399 bahts (eso no es que me parezca muy barato, pero me hace falta para la visita del día siguiente). 

Comidos y comprados volvemos al hotel, nos damos un chapuzón y salimos a cenar. Cogemos el SkyTrain hasta Asoke para ir al Crepes and Co. El sitio es muy acogedor y vale la pena. Las crepes saladas, riquísimas y las dulces ¡¡¡enoooormes!!!. Una crepe salada cada uno, un par de ensaladas para compartir, varias cervezas y algún postre, más los cafés, 4300 bahts. Teníamos pensado ir al Bed Superclub, pero el avión de Sukhothai sale al día siguiente a las 7 de la mañana y nos parece mejor idea irnos a dormir. 

suk4

 

Día 4

5 julio. Sukhothai.
 

Salimos a las 5,15 a.m. para el aeropuerto y llegamos a Sukhothai a las 8.10. El aeropuerto de Sukhothai es el más bonito que hemos visto nunca: varias casas tipo thai, con un estanque con lotos y mucho jardincito everywhere… Los del Lotus Village están esperándonos, como habíamos acordado. 

El Lotus Village es un conjunto de casas de teca. Nuestras habitaciones (doble con baño y a/a y desayuno, 1130 bahts) están en la planta baja (lástima, las hay con terraza de madera…). Rústico, pero con encanto. Hay que dejar el calzado fuera y entrar descalzo a la habitación. No importa, está inmaculadamente limpio. En el Lotus nos informan sobre cómo ir a Chiang Mai al día siguiente y también cómo llegar al Parque Histórico de Sukhothai, que está a 12 kms. Vamos al banco y de ahí a la parada del bus, que está a unos 500 metros, como mucho. El bus es un songteo (20 bahts) que lleva conductor y cobradora. A la cobradora le caemos en gracia y va señalándonos todos los puntos de interés del camino: escuela, hospital, templo, superhotel… Al llegar al parque, alquilamos una bici (20 baths) y compramos la entrada (150 bahts). 

La visita es estupenda, el paseo en bici muy agradable, porque con la sombra de los árboles y el movimiento de la bici hace hasta fresquito. Quizá no vendría mal que alguien nos explicase un poco… pero no se puede tener todo. O libertad, o seguridad, no se pueden conjugar ambas cosas hasta el máximo nivel. Y en este viaje I. y yo optamos por la libertad. 

En uno de los extremos del parque hay una garita con una empleada; nos indica que en la zona exterior, a unos 2 kms., hay un buda supermegaguay y sagradíiiisimo, pero que tenemos que pagar 30 baths de suplemento para verlo. Pagamos y nos pone un sello en la entrada y allá vamos. Hay varios templos más pequeños en el exterior, en camino. Hay uno que esta a 2 kms. y pico, así que asumimos que será el del superbuda… pero al llegar allí ¡nada de nada!. Mi chico (el más deportista del grupo) se va de exploración, pero aunque anduvo como mínimo otros 3 kms., no lo encuentra. Puede que haya un buda más lejos, sí, pero va a ser que nos han timado 30 bahts a cada uno porque lo del sellito, bien mirado, nos huele a chamusquina… bueno, no pasa nada, el paseo me ha gustado y la vuelta es cuesta abajo. Volvemos al parque con hambre y comemos en el único sitio decente que vemos por allí, se llama The Coffee Shop o algo así. Tienen un poco de todo, así que pedimos un par de pad thai (no me gustó mucho el de aquí), pollo con anacardos (riquísimo), 3 filetes de ternera, una baguette, las cervezas y los cafés… 1590 bahts. 

Después de comer, vamos al templo de los elefantes, que nos gusta mucho y ya a devolver la bici. 

Volvemos en songteo otra vez y al pasar por un colegio, se suben un montón de niños, todos de uniforme: algunos no caben y van colgados detrás. Nos reímos pensando en qué diría un papá o mamá español si su hijo volviese así del cole. Los chavales son preadolescentes y les da mucha vergüenza sentarse a nuestro lado, dejan mucho espacio, así que no nos atrevemos a molestarles pidiéndoles sacar fotos… y nos quedamos con las ganas. 

Al llegar al Lotus empieza la odisea de intentar contactar con Nong, por tfno, parece que las líneas no funcionan. No es posible, vamos a un ciber del centro y dejo un mensaje en el foro y otro en el correo de Nong y, por fin, después de echar una minisiesta, consigo localizarla por teléfono y todo arreglado. Nos vamos a cenar al restaurante de al lado del hotel. Cenamos en una terraza monísima, Pollo agridulce, rollitos, pasta con gambas (italiana), arroz con piña (muy bueno), cervezas y cafés por 1120 bahts (puf, 23-24 euros 6 personas). El servicio es encantador, educadísimos, nos hacen sentir que de verdad les gusta tenernos allí y hasta nos regalan un llavero cuando les dejamos propina. Tomamos una última cerveza en el centro y a dormir. 

songteo sukothai

 

Día 5

6 julio.Sukhothai-Chiang Mai.

Nos levantamos y en el Lotus ya nos han pedido un songteo que nos lleve a la estación de autobús (120 bahts los 6). El billete a Chiang Mai cuesta 218 bahts desde Sukhothai. Extrañamente, el viaje no se nos hace nada largo. Hacemos dos paradas de unos 10 minutos, una en Tak y otra en Lampang. En esta zona, la gente es realmente encantadora, siempre con una sonrisa y sin ninguna intención picaresca. Como muestra, un ejemplo: hay una niña monísima que sube con sus padres al autobús en Tak. Pregunto a la madre si le importa que le saque una foto: no sólo me dice que sí, sino que le dice a la niña que sonría y se aparta ella para que pueda sacar bien la foto…  

Llegamos a la estación de Chiang Mai y al rato llega Sam, el amigo de Nong a recogernos. Sam es un encanto, y, aunque habla poco español, su inglés es buenísimo, así que nos entendemos estupendamente (digamos que su acento sí que era como lo que una estudia por ahí…). Nos lleva en una van a la Chiang Mai Thai House y dejamos allí toda la ropa sucia para lavar (40 bahts el kg de ropa sin planchar, 60 bahts el de ropa planchada). El hotelillo no está mal: baño privado, a/a, piscina, acceso a Internet muy barato (20 minutos, 10 bahts) y está céntrico, en Tapae Road, a unos 10 minutos andando del mercado nocturno, creo. 

Sam nos lleva a ver 3 templos en Chiang Mai y nos explica un montón de cosas sobre la historia de Ch. Mai y la vida en los templos. Yo voy traduciendo y todos quedan encantados con Sam, no importa que hable muy poco español, hay cosas que trascienden las diferencias de idioma, ya sabeis… Los templos, impresionantes, diferentes de los de Bangkok, pero muy bonitos. 

A la vuelta al hotel, nos está esperando Beniiiiito, el thailandés con más marcha que os podais imaginar!!!! Arreglamos algunos detalles para los días siguientes y nos cuenta que por la noche ha quedado en ir a cenar al Riverside con una pareja española y nos pregunta si nos apuntamos… y sí, allá vamos al famoso Riverside, en una camioneta roja. Benito nos había dicho que no pagásemos más de 60 bahts, pero como está lloviendo y somos más blandos que la mantequilla derretida, sólo regateamos hasta 100 bahts. La pareja española resultan ser la forera Nurideka y su marido. Me encanta conocerles, son una pareja estupenda. Quedamos para vernos en Bangkok el último día, porque ellos ya se van para Phi Phi ese mismo día de madrugada. El Riverside es un puntazo: actúan grupos en vivo y parece que el repertorio se lo hubiese elegido yo ¡Oasis, Coldplay, Cake…! Y tocan muy bien, además. Benito nos recomienda qué pedir de cenar: todo riquísimo y pagamos 1950 bahts para 8 personas. Increíble… con música en vivo! Después de cenar, la Shinga-litrona corre por doquier y nos vamos a la 1,30 (cuando cierran) un poco perjudicados. 

campo de arroz

 

Día 6

7 julio. Chiang Mai.

Benito nos recoge y nos lleva a Doi Suthep. Subimos en ascensor y bajamos andando. Las barandas son impresionantes, con forma de serpiente protectora de Buda. El templo vale mucho la pena, supongo que nadie que vaya a Chiang Mai se lo va a perder pero… por si acaso, ya sabeis… Desde allí nos dirigimos al Parque Nacional de Doi Inthanon. La juerga del día anterior se nota mucho: nos pasamos los trayectos durmiendo a pierna suelta (la van es muy cómoda), Benito debe de haber pensado que somos unos españoles con el mal del sueño o algo, porque creo que hasta podemos haber roncado… 

La primera catarata en la que paramos es inmensa y espectacular. En la segunda nos comemos el picnic que nos trae Benito (una barbaridad de comida) y la tercera, aunque no es la más grande, es una preciosidad, con agua pulverizada por todas partes… no puedo poner fotos ahora mismo, ya iréis sabiendo por qué… Después Benito nos lleva a ver los campos de arroz cultivados en bancales, un paisaje que nos hace sentir que estamos en un documental de Pilot Guides o algo así. Muy emocionante. Seguimos hasta un poblado karen, donde vemos de cerca búfalos de agua y bastantes cosas curiosas. Nos llama la atención que en estos parajes de montaña, sigue habiendo chicas guapísimas (los dos hombres del grupo dicen que Thailandia es el paraíso: mujeres guapas y, en cambio, los hombres…) 

Volvemos a Chiang Mai. Benito nos recomienda que vayamos a cenar a Jia Tong Heng, un restaurante chino. Tenemos mala suerte: no les queda el cochinillo que nos ha recomendado Benito que pidamos y que hemos visto en otras mesas, con una pinta estupenda. Así que no nos queda más remedio que improvisar: cerdo frito (muy bueno), pato con salsa de castañas (también bueno) y vermicelli con langostinos (no nos gusta nada, se queda prácticamente entero). Nos resulta bastante difícil comunicarnos con los camareros, no parece que hablen ni palabra de inglés y no parecen thai, sino más bien chinos (muchas menos sonrisas). Hace mucho frío en el restaurante (a/a a lo bestia), así que nos retiramos enseguida (1300 bahts para los 6).  

El chino está al lado del mercado nocturno, así que para allá nos vamos. Compramos camisetas de Custo en el puesto de al lado de Pizza Hut (290 bahts). También polos Boss de hombre por 200 bahts, un reloj CK de mujer por 600 bahts y un Breitling por 1600 baths. También camisetas sin marca de mujer por 100 bahts. En este aspecto, mi consejo personal es que no os obsesioneis con las imit-aciones, la que camiseta que más me gusta de las que me he comprado allí y la que más me han elogiado es una sin marrca… Sacamos dinero en un cajero (por cierto, nos han cobrado 9 euros de comisión por cada vez que sacamos) y nos vamos a dormir tras tomar un cafecito en un Starbucks. 

Día 7 

8 julio. Chiang Mai-Doi Inthanon-Chiang Mai.
 

wat suan dok (chiang mai)Nong nos recoge en el hotel. De camino al campo de elefantes, paramos en un mercado local a ver los tipos de comida. Muy curioso, éramos los únicos farangs y había cosas tan extrañas para comer como avisperos, grillos y huevos con pollito dentro. También muchas frutas de Thailandia. Nong compra para que probemos: me gustaron mucho las que tienen pinchos fuera, si las veo en el hiper aquí las compraré para recordar sabores de Thailandia.

Cuando llegamos al centro de Elefantes justo empieza el show. Muy divertido, al terminar Nong nos espera con plátanos y caña de azúcar para darles de comer y luego uno de los cuidadores nos ofrece si queremos subir a la trompa ¡increíbleeeeeee!!!! Subimos sólo dos, una de las chicas de oro y yo… lástima que las fotos no estaban sacadas a contraluz y apenas se nos ve. Tengo que manipularlas un poco a ver qué se puede hacer. 

Después toca el paseo en elefante, para mí uno de los momentos más emocionantes de todo el viaje, a punto estuvo de escapárseme una lagrimita. A medio camino, el conductor del elefante nos ofrece subirnos a la cabeza, y él nos sacará fotos desde abajo. Yo me corto, pero mi marido acepta y vuelve encantado, los elefantes nos han enamorado, son grandotes y tiernos y delicados a la vez. Volvemos al campo en carro de bueyes y allí nos damos cuenta de que algo raro le pasa a la tarjeta digital de la cámara. ¡No reconoce el formato! Nos quedamos preocupados, pero intentamos que no nos agüe la experiencia. Mi hermano queda encargado de sacar fotos a todo lo que se mueva con su cámara. El bambu rafting nos resulta agradable, tranquilo. Vamos por unos parajes tan silenciosos que parece que nos estuviésemos emboscando para una batalla! Al llegar del paseo en balsa, nos está esperando Nong y hay unas vendedoras de la tribu Lisu: compramos bolsas y neceseres de colores y unos cacharros de esos de colgar en el baño. A mi madre le ha gustado tanto la bolsa grande que he traído que me recomienda que no la lleve a la playa, que se me va a estropear mucho… 

Nong nos lleva a comer a la Granja de Orquídeas y desde allí vamos al barrio artesanal (he de decir que yo le he pedido expresamente que nos lleve e incluso antes de ir me volvió a preguntar si queríamos ir. Nada de eso que hacen otros guías, que te presionan a que compres. Con Nong y Benito todo es muy relajado y no hay trucos.). En la fábrica sombrillas, por una pequeña propina nos dibujan elefantitos en la ropa. Me da pena, porque de haberlo sabido me hubiese llevado una camiseta lisa. El dibujito tuvo que ser en los vaqueros, pero nos queda la satisfacción de que la funda de nuestra cámara llevará durante mucho tiempo ese recuerdo tan bonito de Thailandia: una pareja de elefantitos. Las sombrillas son muy bonitas y nos alucina ver cómo las hacen, pero yo no compro, porque no sabría que hacer con ellas. Mi cuñada se lleva una para un disfraz para su hija y nada más. Luego vamos a la fábrica de seda: buena calidad, pero en la ropa necesitan un poco más de diseño, algo más juvenil. Los cojines son preciosos, pero justo los que queríamos no los tienen en el tamaño que nos va bien, así que no compramos. En la Gems Gallery, una de mis cuñadas pierde la cabeza y se compra unos pendientes de zafiros. Creo que le costaron 23000 bahts (no estoy segura). Tampoco sé si es caro o barato, no soy nada de joyas, así que a mí me parece carísima cualquier cosa. I. me regala un colgante con un elefantito de marfil. 

Para que os hagais una idea de lo estupenda que es Nong, a la vuelta insiste en llevarnos a una tienda de fotos, para ver si pueden recuperar el contenido de la tarjeta. En principio, no es posible, así que vaciamos las otras dos que llevábamos en un par de CDs. Nos lleva de vuelta al hotel y se lleva la tarjeta: aún va a otra tienda que conoce a preguntar si pueden recuperar nuestras fotos.  

Nos damos un baño en la piscina del hotel (la única vez que la usamos en toda la estancia en Chiang Mai) y vamos a cenar al Riverside. Pasamos un rato estupendo, pero estamos cansados y volvemos al hotel sin esperar a que nos cierren la puerta. 

phiphi

 

Día 8

9 julio. Chiang Mai-Phuket.
 

Nong nos lleva al aeropuerto y nos ayuda con la facturación. Nos despedimos de ella, nos da mucha pena irnos de Chiang Mai, lo hemos pasado estupendamente, pero ¡ahí vamos, Phuket! Al llegar al aeropuerto, contratamos una van hasta Kata (1300 bahts). En el trayecto, el conductor hace una parada. Al principio pensamos que era un control de su empresa, pero no: resulta que ha parado en una empresa de excursiones, para ver si nos venden algo!!!! No movemos el culo de la van, se acerca una chica, nos dice que entremos y le digo que no, que estamos cansados, que queremos llegar al hotel y que nos dé unos folletos y su tarjeta y que ya la llamo yo. Se nota que no le gusta mucho el plan, pero me da los folletos y sale otra y me dice que si queremos transfer de vuelta, nos lo hacen por 900 bahts. Le digo que me deje la tarjeta y ya veremos… Llegamos al Kata Palm Resort: un alucine de hotel.  Desde la terraza de la habitación se accede a la piscina, hay todo tipo de comodidades, desde unas chanclas de piscina hasta un paraguas y la piscina es un flipe. Todo por unos 50 euros/noche… 

Comemos unos sandwich, pasta y ensaladas en el hotel. Muy barato, unos 1300 bahts para los seis. Por la tarde, bañito y siesta, muchas fotos en la piscina, que es inmensa y superbonita y salimos a dar una vuelta y a intentar contratar las excursiones. En el hotel nos piden 2200 bahts por la excursión a Phi Phi en speed boat. Gracias a este foro sé que es una barbaridad y pasamos. Justo a la salida del hotel hay un chiringuito que nos ofrece la misma excursión (es la misma empresa, el mismo folleto), por 1250 bahts por cabeza. Regateamos un poco y la cosa se queda en 7000 bahts para los 6. Estamos a punto de contratar la de Pha Nganga por 650 bahts, pero no estamos seguros si hacerla por tierra o por mar y decidimos dejarlo para el día siguiente. Cenamos en un restaurante en Kata, donde pruebo el pescado (una especie de lubina) de Phuket, muy bueno, aunque la preparación es más picante de lo que yo había pedido. Pagamos unos 1800 bahts entre los 6. Mi hermano compra una mochila Diesel para la excursión del día siguiente, 350 bahts. En las tiendas se ven cosas un poco diferentes, ropa de Billabong (o como se escriba), bikinis y bañadores, sobre todo de tipo surfero, muchas gafas de sol, muchos sastres a medida. Compramos alguna chorradilla y de vuelta al hotel. 

Día 9

10 julio. Phuket-Phi Phi-Phuket.
 

Hasta ahora Thailandia había sido un paraíso para nosotros, sin duda. Pero dicen que para que exista el ying tiene que haber yang y supongo que para que haya paraíso, tendrá que haber un infierno de contraste. Mi infierno fue la excursión a Phi Phi. Amanecimos con un día nubladillo. Nos recogen en el hotel a su hora y montamos en la speed boat, que es parecidísima a las lanchas rápidas que usan los contrabandistas gallegos, con sus 3 motores y tal. Al principio todo va bien, pero tras media hora de viaje, empieza a haber mar cada vez más gruesa. He salido en barco bastantes veces, he vivido en un pueblo marinero diez años, tengo amigos que tienen barco y todos los veranos caen un par de salidas y nunca me había mareado. En fin, aquello era una batidora y lo que batía era nuestros estómagos. Además, llovió muchísimo y llegamos a la primera parada para hacer snorkel ya empapados. Aún así y a pesar de haber soltado hasta la última papilla, me bañe en las dos primera paradas (la segunda era una bahía preciosa). A Maya Beach no pudimos ir, precisamente por las tremendas olas. Paramos a comer en Phi Phi. Llovía mucho y tenemos frío, estamos empapados. Compramos camisetas de repuesto y unos plásticos-chubasqueros. La salida de después de comer es todavía peor: se marea al menos la mitad del barco (yo no iba a ser menos, claro y me solidaricé con la mayoría). Una de las chicas de oro va aterrorizada: está muy acostumbrada a salir al mar, pero dice que en nuestra zona nadie sale cuando el mar está así. Paramos en unas islas y ahí nos desmayamos en las hamacas de la playa. Hay unas fotos que tiene mi cuñada (mis cuñadas fueron las únicas que iban enteritas y sin más problema que la mojadura) que si un día llegamos a ser famosos valdrán un dineral: estamos medio muertos, tirados en las hamacas, con una cara de habernos bebido todo el ron del Caribe. Una pena, porque la islita en la que hemos parado tiene muy buena pinta, pero lo cierto es que ya no la veo, me quedo dormida en la hamaca hasta que volvemos al barco. El trayecto de vuelta es más tranquilo e incluso nos reímos con unas japonesas que se han quedado dormidas en pleno temporal. 

Llegamos al hotel y nos damos un baño en la piscina (menos mi marido, que seguía mareado). Más tarde, salimos a cenar en otro restaurante del hotel. Unos 1800 euros los 6. Durante la cena todos estamos de acuerdo que no volvemos a hacer ninguna excursión por mar. Casi todos lo hemos llevado bastante mal, por uno u otro motivo e incluso mis cuñadas no tienen muchas ganas, aunque ellas más bien porque hay bastantes probabilidades de que llueva. Nosotros nos vamos a dormir, los otros 4 se quedan por Kata tomando una copa. 

katanoi

 

Día 10

11 julio.Phuket.
 

Salimos por la mañana a conocer Kata Beach, mi hermano, mi cuñada y nosotros dos. Hay bandera roja y unas olas de la leche, así que nos vamos andando hasta Kata Noi, una playa bonita también, pero igualmente con bandera roja. Al lado del Hotel Kata Thani, en plena playa, hay señoras que dan masajes. Volvemos paseando y tomamos nota de un par de sitios de masaje que tienen buena pinta. Al llegar, una de las chicas de oro está chunga, se ha resfriado y tiene tos. Ya no volverá a salir de la habitación en Phuket, se encuentra mal. 

Por la tarde vamos a darnos un masaje. Mi marido se da una hora de Thai (250 bahts) y mi cuñada y yo ½ hora Thai y ½ hora pies (300 bahts). Una gozada, tanto uno como otro. Quizá me quedo con el Thai. Mi otra cuñada, que tiene una lesión en un brazo un poco delicada se da un masaje facial y le encanta también (500 bahts). Volvemos al hotel, recogemos a mi hermano y nos vamos a Patong (350 bahts). Allí compramos alguna chorradillas, aunque en general es todo más caro que en Kata. También vemos el famoso ambiente nocturno (también llamado puterío), los transexuales con sus disfraces, las gogós y toda la pesca. Cenamos en un restaurante italiano que se llama Paganini (unos 2500 bahts, cinco personas), la mejor comida italiana que hemos probado en Thailandia, realmente bueno. Damos otro paseillo y volvemos al hotel. 

Phuket town

Día 11

12 julio. Phuket - Phuket Town.
 

La chica de oro enferma sigue enferma, así que intentamos comprarle algo para la tos. Pero resulta que la farmacia está cerrada y no hay consenso entre los vendedores de las tiendas vecinas sobre a qué hora abre. Nos vamos con mi hermano y mi cuñada a Phuket Town y, cómo nos apetece algo diferente, cogemos el autobús. Es más bien como un songteo grande y parece divertido, cuesta 25 bahts cada uno. Lo malo es que da más vueltas que un molino y el motor ha conocido mejores tiempos, así que tardamos una hora y pico en llegar a Phuket. Allí buscamos una farmacia y nos entendemos francamente bien con el farmacéutico, que nos da un jarabe para la tos seca y nos indica dónde están las casas típicas de arquitectura chino-portuguesa de Phuket. 

Damos un paseo por la calle (ufff, no recuerdo el nombre ahora mismo, hay que apuntar) y vemos las típicas casas, cada una de ellas tiene en el bajo una plaquita con sus historia y su descripción. Decidimos volver en tuctuc, el autobús ha sido demasiado laaaargo. Regateamos con el tuctuquero y es una coña: el tipo es medio chino y cada vez que le decimos un precio más bajo pone cara de echarse a llorar durante un ratito. Al final acordamos 350 bahts y nos lleva tan contento. La tarde transcurre sin incidentes (es decir, no recuerdo qué hicimos…) y por la noche vamos a cenar a otra zona de Kata, a un sitio más rimbombante que los de otras noches (y más caro, claro). No está mal, pero quizá no sea como para la diferencia de precio: pagamos unos 4000 bahts para los 5.  

pad thai

 

Día 12

13 julio. Phuket - Bangkok.
 

El día anterior por la tarde había llamado a la chica de la agencia del primer día, a la que le había pedido la tarjeta para arreglar el transfer y me lo dejó en 800 bahts, así que nos vienen a buscar por la mañana en una van. El conductor es el peor que tuvimos en Thailandia, el embrague no le durará mucho, tal y como la llevaba, pero llegamos sin problema al aeropuerto y luego a Bangkok. La noche anterior me había empezado a doler la garganta y hoy sigo empeorando. Al llegar a Bangkok y dado que me encuentro cada vez peor, contrato una van para ir y volver al aeropuerto (950 bahts cada trayecto). Llegamos al Centre Point Silom y otra vez alucinamos. Habíamos contratado una habitación con vistas a la ciudad (la más barata), pero nos han dado con vistas al río y la de mi hermano es en el piso 21 ¡un alucine de vistas! Los apartamentos son enormes, más grandes que muchos pisos y no les falta detalle: tienen hasta 2 Tvs, una en el dormitorio y otra en el saloncito y un vestidor enorme. 

Por desgracia, cada vez me encuentro peor, así que voy a pasar bastante tiempo en la habitación de este hotel. Le digo a mi marido que salga sin mí y le doy unas instrucciones para que se muevan un poco por Bangkok: les sugiero que vayan al Indra Centre, donde Nurideka y su marido nos han dicho que compraron ropa de deporte a muy buen precio (y mi marido quiere comprar ropa de deporte) y que de paso suban al Baiyoke, que está cerca o bien que se vayan a dar un paseo por Chinatown y a ver el Wat Traimit. Después de remolonear un poco (en plan yo me quedo a cuidarte), consigo que se vaya. El hotel este tiene una cosa curiosa: en uno de los canales de la TV se ve la recepción, así que les veo reunirse abajo y me saludan mirando a la cámara. Me quedo dormida y me despierto a las tres de la tarde un poco mejor y con ganas de dar un paseo, aunque sea por dentro del hotel. Me acerco a la zona del spa y la piscina y entro en el restaurante a picar algo: me encuentro a mis chicos. Resulta que mi marido, en lugar de llevarles por ahí, les dio una vuelta por el hotel esperando a ver si yo me iba poniendo mejor. Venían del Robinson, unos grandes almacenes que comunican con el Centre Point y allí habían visto cosas interesantes (estaban de rebajas). Nada de imi-taciones en el Robinson, así que hay cosas que son más baratas que aquí y otras que más o menos igual. Comemos estupendamente en el Centre Point: probamos una tempura de gambas y nos quedamos con las ganas de pedir más comida japonesa, que además aquí es muy barata. Envalentonada, les digo que me voy con ellos por la tarde. Después de ver la vista desde la habitación de mi hermano, no estamos muy convencidos de que valga la pena ir al Baiyoke. Vamos en Skytrain (el Centre Point está muy cerca del Sky) hasta National Stadium y desde ahí dando un paseo hasta el Indra Centre. El paseo es agradable, mucho ambiente,  muchos centros comerciales, muchos puestos… pero yo cada vez tengo más fiebre. Para cuando llegamos al Indra Centre estoy hecha polvo y no puedo seguir. I. y yo cogemos un taxi hasta el Sky (hay un tráfico tremendo y el Centre Point queda al otro extremo de Bangkok) y yo me tumbo en el lecho del dolor. Le mando un mensaje a Nurideka para contarle que no podemos quedar, una pena, me hubiese gustado saber qué tal les fue en Phi Phi y seguro que lo hubiesemos pasado bien. Mi marido me trae chorradas del Seven Eleven (yogur líquido, chocolate, algo de picoteo) que hay al lado del hotel y llegan de vuelta mi hermano y mis cuñadas, que han comprado más relojes y otras cosillas. Nos cuentan que cogieron un tuctuc desde el Indra y tardaron hora y pico (tremendos atascos, nosotros entre el taxi y el Sky tardamos media hora escasa). Salen a cenar, yo no puedo, tengo fiebre y dolor de garganta. 

 

khlongs1

 

Día 13

14 julio. Bangkok - Madrid.

 

Por la mañana sigo mal, con poca voz. Esa noche cogemos el avión a las 00.05, pero hemos cogido una de las habitaciones por otro día más, así que por suerte me puedo quedar en cama. Se van a Chinatown y al Wat Traimit. A mi marido le encanta Chinatown y saca mil fotos, pero parece que sólo mi cuñada pequeña le sigue el rollo: a los otros dos no les hace mucha gracia y vuelven mucho antes de lo que él hubiese querido. Vuelven para comer y bajo con ellos. Vamos al Robinson (no me atrevo a ir más lejos) y allí compramos polos Adidas (de verdad) por 350 bahts (están de rebajas) y los Nike un poco más caros (500 bahts, creo recordar). También me compro unas zapatillas Reebok por 1300 bahts (también de verdad), una mochila muy bonita por 299 bahts y mi marido se compra un polo muy bonito (no recuerdo la marca, no era muy conocida), por unos 450 bahts. En el Robinson hacen devolución del VAT para turistas, pero sólo llevamos 2500 bahts y no devuelven por menos de 5000, mala suerte, ¿deberíamos haber comprado más? Mi garganta empieza a hacer crack otra vez y vuelvo a la habitación. Mi hermano y mi cuñada se van a algún punto de Silom (no llegamos a saber a dónde, simplemente bajaron del Skytrain y anduvieron un poco) y compran algunas cosas más, entre ellas un Breitling que les había encargado la chica de oro enferma para su sobrino por 1200 bahts (el más barato que consiguieron). A las 21.00 horas vienen a buscarnos y a la hora señalada, sin problemas con el peso, cogemos el avión rumbo a España. Lo primero que hago al llegar es ir al médico. Lo segundo, dormir 16 horas (con una pausa en el medio de una hora). 

En resumen, el viaje fue estupendo. Thailandia es un destino casi perfecto: no sólo hay mil cosas impresionantes que ver, sino que, además, hay muchísimas cosas divertidas que hacer y muchos sitios para comer, salir, bailar y divertirse. Lo que I. y yo echamos de menos fue haber callejeado un poco más, nosotros somos de mucho pateo y siempre que vamos de viaje caminamos un montón para conocer a pie de calle los lugares. Pero el resto del grupo no estaba mucho por la labor y, bueno, siempre hay que ceder en pequeñas cosas (ellos nos habrán aguantado muchas a nosotros también). Quizás viéndolo a toro pasado cambiaría el haber ido a Phuket, porque mi motivación principal para ir allí era visitar las Phi Phi (y ya he contado lo que fue la excursión) y la bahía de Pha Nganga y quizás en el Golfo de Thailandia hubiésemos tenido mejor tiempo y por tanto, más playa, más visitas… en fin. Lo que no os recomiendo es que os piqueis en exceso con el regateo: vimos a españoles en Chiang Mai que se estaban agobiando mucho porque les había dado un poco de gato por liebre en alguna compra. A mí no me parece que valga la pena: estamos de viaje para pasarlo bien, no para ponernos tensos, como si estuviesemos currando!!! Si no te gusta el precio, no compres y si compras y luego piensas que te equivocaste, piensa que en España también te pasa eso a veces, sólo que en Thailandia los errores salen más baratos.