Brasil

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Brancellao por el mundo... BRASIL I NOTAS PREVIAS

Enlaces directos:

 

Brasil (II)  Estado de Río de Janeiro. Ciudad de Río e Ilha Grande.

Brasil (III) Iguazú.

Brasil (IV) Estado de Pernambuco. Recife, Olinda y Fernando de Noronha.

Brasil (V) Estado de Bahía. Salvador, Morro de Sao Paulo y Costa do Descobrimento.

 

 

 

En las siguientes páginas hay información detallada de los diferentes lugares que visitamos con multitud de enlaces, estos son los más básicos:

 

El blog de Caper

 

Mochileiros

 

www.guiamais.com.br

 

www.freires.com.br

 

 www.cidadeshistoricas.art.br

 

 

 

 

Vuelos

 

www.voegol.com.br

 

www.tam.com.br

 

www.voebra.com.br/

 

www.webjet.com.br/

 

www.oceanair.com.br

 

 

 

 

 

 

 

                                                                    Inicio

 

Brasil es un país de dimensiones continentales, conocerlo en las tres semanas de vacaciones que disponíamos para el viaje era una utopía, de modo que decimos seleccionar determinados lugares y aprovechando el sistema de “air pass” realizar varios vuelos internos que nos permitieran visitar zonas separadas entre sí por miles de kilómetros.

 

Nuestra ruta partía de Río de Janeiro en el sudeste del país, donde además de “a cidade maravillosa” íbamos a recalar en la deslumbrante Ilha Grande, situada un par de cientos de kilómetros al sur del estado.

 

La segunda etapa del viaje tenía como objetivo central las Cataratas de Iguazú, en la frontera con Argentina. De Iguazú atravesaríamos todo el país en dirección nordeste, dejando atrás unos cuatro mil kilómetros para disfrutar de las paradisíacas playas del archipiélago Fernando de Noronha, separado < xml="true" prefix="st1" namespace="">500 km. de las costas de Recife.

 

El último destino no podía ser otro que el Estado de Bahía, donde después de conocer la capital Salvador, navegaríamos en ferry hacia la incomparable Morro de Sao Paulo en la isla de Tinharé, siguiendo rumbo sur camino de la bulliciosa Porto Seguro. El enlace aéreo de Porto Seguro a Río de Janeiro, donde tomaríamos el avión de retorno, cerraría nuestro recorrido.

 


CONSIDERACIONES GENERALES:



Moneda.- La moneda oficial es el Real. Después de cotizar a 3,7 por euro en marzo, se produjo una apreciación considerable, llegando a 2,8 con un cambio medio durante nuestro viaje de 2.9 reales por euro, lo nos que supuso un incremento notable de los precios.

 

Cambiar divisa en Brasil no es muy recomendable, pues suelen hacerte el cambio a 2,7 por lo que recomiendo pagar con tarjeta siempre que sea posible e ir sacando dinero del cajero, aunque no es factible desde todos los bancos, recomiendo buscar oficinas de Banco do Brasil y HSBC.

 


Los precios.- Existe oferta de alojamiento en zonas turísticas a precios excelentes, los transportes, salvo el avión, son muy económicos, además la comida, alquileres de vehículos, excursiones, regalos, copas son en general más de doble de baratos que en España, de modo que el dinero rinde mucho.

 

Las cosas cambian si los servicios son contratados por medio de mayorista, que abusan de los turistas de “paquete” y los asustan con la inseguridad ciudadana para que no se escapen de sus garras.

 


Idioma.- El gallego nos facilitó mucho las cosas, tanto que al final del viaje y después de aprender unas cuantas palabritas, hablábamos fluidamente y nos confundían con portugueses. Los castellano hablantes se hacen entender, aunque hemos observado que entablar una conversación puede resultarles complicado, el empleo del inglés no está muy extendido entre el pueblo brasileño.

 


Clima.- En agosto el mes de nuestro viaje es invierno. De Río hacia el Sur el clima puede ser algo frío, en Río llueve menos en invierno y las temperaturas que disfrutamos oscilaban entre los 32-26 grados de día y los 25-19 de noche, una delicia. Un Iguazú refresca por la noche (10 º), durante el día hace calor. En Pernambuco y Bahía el clima es caluroso, pero el sol se alterna con lluvias casi diarias.


La Comida.- Es un atractivo más de Brasil, para los carnívoros el rodicio es la estrella de la gastronomía brasileña. El arroz, los frijoles y la farofa suelen servirse de acompañamiento con casi todos los platos. El pescado a mi juicio no es lo mejor de la oferta culinaria brasileña, entre el marisco destacan las sabrosas gambas (camarao).

 

La bebida típica es la caipirinha, la más consumida la cerveza, Skol es la marca núm. 1, los zumos de frutas llaman la atención por su extraordinaria calidad y variedad.


En un país tan grande existen diferentes cocinas regionales, siendo las más distinguidas y las de más personalidad la mineira (zona de Belo Horizonte) y la nordestina, que es una cocina tropical cuyos platos más destacados son la moqueca y el bobó. La carne “o sol” típica del “sertao” es también muy solicitada.


Existen diferentes tipos de restaurantes: de buffet de comida por peso, de tenedor libre, entre los que se incluye el tradicional rodicio, a la carta, los lanchonettes o cafeterías… todas son excelentes opciones a las que seguro recurriremos en un momento dado.

 


La gente.- A pesar de ser un país conocido mundialmente por sus extraordinarias maravillas naturales, por sus Carnavales, lo que más nos llamó la atención de Brasil es la hospitalidad y la afabilidad de la gente, su nobleza, su maravillosa forma de vivir que contagia a todo visitante.


La seguridad.- Siempre que se habla de Brasil aflora el tema de la seguridad, que nosotros no hayamos tenido ningún incidente no implica que sea un país seguro, aunque puedo decir que tiene una mala fama injustificada. Durante nuestro viaje guardamos las normas de seguridad esenciales.

 

En Río de Janeiro hicimos todos los desplazamientos con equipaje en taxi, salíamos a la calle sin reloj, sin joyas, sólo hicimos fotografías en el Pao de Azúcar y Corcovado y llevábamos la cámara escondida; a la playa acudíamos con 50 reales en el bolsillo del bañador y la “canga”, utilizábamos taxis de noche, por el día nos movíamos a nuestras anchas.  Caminando, recorrimos kilómetros y kilómetros, cogimos un montón de veces el autobús y no tuvimos ni el más mínimo incidente.

 

En Recife incluso paseamos de noche por la playa de Boa Viajem. En Salvador viajamos en bus a Bomfin, Barra, Itapoa sin problemas, en el Pelorinho no nos cortamos a la hora de mostrar la cámara pues en cada esquina hay un policía, algo que ocurre también en la zona histórica de Olinda.

 

 En Foz de noche hacíamos los desplazamientos largos en taxi y en resto de los sitios que visitamos o por los que pasamos: Ilha Grande, Angra, Noronha, Morro, Valença, Porto Seguro, Arraial, Trancoso actuamos con total libertad.


Husos horarios.- Brasil tiene varios husos horarios, el cambio de hora no se realiza en todo el país, por lo que es conveniente consultar las diferencias horarias en las fechas del viaje. En agosto tienen 5 horas menos que en España en los lugares que visitamos del Brasil continental y 4 horas menos en Fernando de Noronha.


Vuelos.- Los vuelos regulares intercontinentales son caros y en fechas puntuales se recomienda comprar el vuelo con unos 6 o 7 meses de margen. Los paquetes de vuelo y avión de una semana pueden resultar paradójicamente el doble de baratos que el vuelo. Nosotros pagamos 800 euros, viajamos con la VARIG, e hicimos el recorrido A Coruña-Lisboa-Río.


Si el objetivo es visitar varios puntos de Brasil, debe considerarse la posibilidad de recurrir al avión para recorrer el país debido a las grandes distancias que se deben recorrer. Las líneas con más conexiones son VARIG y TAM, que también cuentan con un producto de airpass, que consiste en reservar desde el país de origen un mínimo de 4 vuelos a realizar en un máximo de tres semanas por un precio de 100 dólares el vuelo. Nosotros compramos el air pass con VARIG y sufrimos continuos retrasos, su falta de seriedad y hasta la cancelación de un vuelo. TAM funciona mucho mejor y no exige que el vuelo intercontinental se realice con ellos. Para vuelos internos sueltos GOL, es una excelente opción. En breve comenzará a operar una nueva compañía lowcost

 

(esta información es de septiembre 2005, consultar los cambios producidos)


O futebol.- No es una novedad la pasión de los brasileños por el fútbol, ni es el único país que sufre de esa fiebre, pero para los brazucas el gusto por el deporte rey tiene tintes peculiares. Basta con aproximarse por avión a cualquier ciudad brasileña cualquier día de la semana para advertir los numerosos campos de fútbol que se alternan en el paisaje, todos ellos con un partido en juego.

 

 En España como en otros países el fútbol es fundamentalmente un espectáculo que se observa, en Brasil además de ver por televisión y en campo a los profesionales los imitan en los barrios, en las playas y con bastante éxito por cierto. Una nota común une a las playas de Boa Viajem en Recife, a la orla desde Salvador llega a Itapoa, a las playas cariocas de Copa e Ipanema: cientos de balones rodando por la arena.


La industria turística.- Afortunadamente Brasil no es un país colonizado por las grandes plataformas turísticas internacionales, existen obviamente hoteles de cadenas extranjeras en las ciudades, complejos de ocio de empresas extranjeras propietarias de grandes resorts en zonas del litoral, pero muy localizadas. Da la sensación que Brasil es un país aún por explotar. Existe infraestructura, pero no está colonizada, el sistema de pousadas reparte el pastel entre los lugareños y singulariza la oferta. En numerosos lugares aparentemente turísticos no existe la clásica maquinaria de resabio y explotación del turista, lo que se agradece.


Guías.- Además de la inestimable colaboración de muchos foreros, utilizamos la Guía 4 Rodas 2005, Viajar bem e barato 2005 y Lonely Planet Brasil 2005.


VARIG.- Apartado especial. La Varig presume de ser la compañía bandera de Brasil, sus aviones son cómodos, la comida es aceptable, pero su agenda de vuelos es un caos, algo que sufrimos en nuestras propias carnes y que fue la única nota negativa de nuestro viaje.


En la salida de Lisboa hacia Río, tuvimos dos horas de demora. El vuelo de Río a Iguazú con parada en Curitiba, tuvo un retraso de una hora.


De Foz de Iguazú debíamos llegar a Fernando de Noronha, mediante un vuelo a Sao Paulo con parada en Curitiba, luego de Sao Paulo debíamos tomar otro vuelo a Recife y por último volar de Recife a Noronha. Comenzamos saliendo tarde de Foz, más demora en Curitiba, no llegamos a tiempo para coger el vuelo Sao Paulo-Recife, así que nos metieron en el vuelo siguiente que para no variar salió con retraso y llegamos a Recife cuando el único vuelo diario a Noronha ya había partido.

 

Nos alojan un día en Recife y al día siguiente el vuelo a Noronha sale con otra vez demora, pues habían decidido esperar al vuelo de Sao Paulo que llegaba para no variar con retraso, lo que no habían hecho el día anterior. Surrealista. De Noronha a Salvador, tuvimos un nuevo retraso de hora y media.


El sábado 27 debíamos tomar el vuelo de Porto Seguro a Río a las 15.30, con llegada sobre a las 17.00 y salir hacía Europa a las 22.00. Hasta ese momento habíamos tenido bastante paciencia, pero cuando llegamos a las 14.20 al aeropuerto de Porto Seguro y nos dicen que el vuelo había sido cancelado hace un mes, que nos meterían en un vuelo de media noche a Salvador y de allí enlazaríamos con Río, embarcando hacia Europa un día después de lo previsto, armamos el show padre en pleno aeropuerto. Yo había llamado a la VARIG días antes y no me habían informado de la cancelación. Después de la patalera, conseguimos que nos metieran en un vuelo de la GOL destino Sao Paulo-Cogonhas, tendríamos que cambiar de aeropuerto en taxi pagado por la Varig destino Sao Paulo- Guarulhos y de allí tomar un vuelo de la Varig a Río con salida a las 18.50. En cuestión de tres o cuatro minutos consiguieron meternos en el vuelo de GOL que estaba punto de salir, el vuelo fue puntual y llegamos a Sao Paulo-Cogonhas a las 17.30, al aterrizar nos enteramos que el avión de GOL seguía tras una parada de 10 minutos hacía nuestro aeropuerto de destino en Río (Galeao), sin embargo la Varig había preferido hacernos bajar en Sao Paulo, cambiar de aeropuerto con el tiempo justo y coger otro vuelo distinto.

 

Cuando nos presentamos ante el personal de la Varig en Cogonhas, el responsable de traslados nos dice que el micro bus está lleno y que tendríamos que esperar hasta las 18.30, pero que no nos preocupásemos que en 20 minutos nos daría tiempo en cambiar de aeropuerto, facturar y embarcar. Quedamos de piedra. Tuvimos que enseñar otra vez los dientes en el aeropuerto para que una empleada de la Varig consultase con un superior nuestro problema, quien nos habilitó un taxi. Tras 40 km. de traslado a través de Sao Paulo, logramos coger el vuelo por los pelos y por que salió con 15 minutos de retraso. Cuando llegamos al aeropuerto de Galeao en Río y en el panel vimos que nuestro vuelo para Lisboa saldría a la hora prevista no nos lo podíamos creer.