Opiniones


La idiotización de la sociedad como estrategia de dominación

publicado a la‎(s)‎ 8 may. 2018 9:19 por Sergio Panigo

Fernando Navarro - https://www.lahaine.org/la-idiotizacion-de-la-sociedad - Ruptura Colectiva. Publicado originalmente en la revista Al Margen # 102, Valencia

 

 La gente está imbuida hasta tal extremo en el sistema establecido, que es incapaz de concebir alternativas a los criterios impuestos por el poder. Para conseguirlo, el poder se vale del entretenimiento vacío, con el objetivo de abotagar nuestra sensibilidad social, y acostumbrarnos a ver la vulgaridad y la estupidez como las cosas más normales del mundo, incapacitándonos para poder alcanzar una conciencia crítica de la realidad.

En el entretenimiento vacío, el comportamiento zafio e irrespetuoso se considera valor positivo, como vemos constantemente en la televisión, en los programas basura llamados “del corazón”, y en las tertulias espectáculo en las que el griterío y la falta de respeto es la norma, siendo el fútbol espectáculo la forma más completa y eficaz que tiene el sistema establecido para aborregar a la sociedad.

En esta subcultura del entretenimiento vacío, lo que se promueve es un sistema basado en los valores del individualismo posesivo, en el que la solidaridad y el apoyo mutuo se consideran como algo ingenuo. En el entretenimiento vacío todo está pensado para que el individuo soporte estoicamente el sistema establecido sin rechistar. La historia no existe, el futuro no existe; sólo el presente y la satisfacción inmediata que procura el entretenimiento vacío. Por eso no es extraño que proliferen los libros de autoayuda, auténtica bazofia psicológica, o misticismo a lo Coelho, o infinitas variantes del clásico “cómo hacerse millonario sin esfuerzo”.

En última instancia, de lo que se trata en el entretenimiento vacío es de convencernos de que nada puede hacerse: de que el mundo es tal como es y es imposible cambiarlo, y que el capitalismo y el poder opresor del Estado son tan naturales y necesarios como la propia fuerza de gravedad. Por eso es corriente escuchar: “es algo muy triste, es cierto, pero siempre ha habido pobres oprimidos y ricos opresores y siempre los habrá. No hay nada que pueda hacerse”.

El entretenimiento vacío ha conseguido la proeza extraordinaria de hacer que los valores del capitalismo sean también los valores de los que se ven esclavizados por él. Esto no es algo reciente, La Boétie, en aquel lejano siglo XVI, lo vió claramente, expresando su estupor en su pequeño tratado Sobre la servidumbre voluntaria, en el que constata que la mayor parte de los tiranos perdura únicamente debido a la aquiescencia de los propios tiranizados.

El sistema establecido es muy sutil, con sus estupideces forja nuestras estructuras mentales, Y para ello se vale del púlpito que todos tenemos en nuestras casas: la televisión. En ella no hay nada que sea inocente, en cada programa, en cada película, en cada noticia, siempre rezuma los valores del sistema establecido, y sin darnos cuenta, creyendo que la verdadera vida es así, nos introducen sus valores en nuestras mentes.

El entretenimiento vacío existe para ocultar la evidente relación entre el sistema económico capitalista y las catástrofes que asolan el mundo. Por esto es necesario que exista el espectáculo vacuo: para que mientras el individuo se autodegrada revolcándose en la basura que le suministra el poder por la televisión, no vea lo obvio, no proteste y continúe permitiendo que los ricos y poderosos aumenten su poder y riqueza, mientras las oprimidos del mundo siguen padeciendo y muriendo en medio de existencias miserables.

Si seguimos permitiendo que el entretenimiento vacío continúe modelando nuestras conciencias, y por lo tanto el mundo a su antojo, terminará destruyéndonos. Porque su objetivo no es otro que el de crear una sociedad de hombres y mujeres que abandonen los ideales y aspiraciones que les hacen rebeldes, para conformarse con la satisfacción de unas necesidades inducidas por los intereses de las élites dominantes. Así los seres humanos quedan despojados de toda personalidad, convertidos en animales vegetativos, siendo desactivada por completo la vieja idea de luchar contra la opresión, atomizados en un enjambre de egoístas desenfrenados, quedando las personas solas y desvinculadas entre ellas más que nunca, absortas en la exaltación de sí mismas.

Así, de esta manera, a los individuos ya no les queda más energía, para cambiar las estructuras opresoras (que además no son percibidas como tales), ya no les queda fuerza ni cohesión social para luchar por un mundo nuevo.

No obstante, si queremos revertir tal situación de enajenamiento a que estamos sometidos, solo queda como siempre la lucha, solo nos queda contraponer otros valores diametralmente opuestos a los del espectáculo vacuo, para que surja una nueva sociedad. Una sociedad en que la vida dominada por el absurdo del entretenimiento vacío sea tan solo un recuerdo de los tiempos estúpidos en que los seres humanos permitieron que sus vidas fueran manipuladas de manera tan obscena.

Deuda externa: el crimen distributivo perfecto

publicado a la‎(s)‎ 16 abr. 2018 7:44 por Sergio Panigo   [ actualizado el 16 abr. 2018 13:53 ]

Ricardo Aronskind - 
https://www.elcohetealaluna.com/deuda-externa-el-crimen-distributivo-perfecto/

Pocas políticas redistributivas contra las mayorías son más eficaces que el endeudamiento externo

En maniobras en las que se pretende confiscar los ingresos de las mayorías, es importante que estas no lo noten, no relacionen medidas económicas aparentemente técnicas con la caída de sus ingresos, no adviertan quienes son los que le están metiendo la mano en el bolsillo, ni puedan identificar cómo fue que ocurrió que quedaron más pobres y desvalidas que antes.

Todos estos formidables requisitos para concretar un crimen perfecto son los que cumple el endeudamiento externo, hoy en su tercera versión en los últimos 40 años.

Las nieblas del tiempo todo lo cubren

La primera característica que tiene el endeudamiento externo es que la deuda se contrae hoy, pero se paga en los próximos años o décadas. Eso separa económicamente y socialmente los efectos de recibir los fondos, del momento en que los fondos deben ser devueltos. Ni qué hablar desde el punto de vista político: hay un gobierno que toma y gasta la deuda y otro que debe pagarla. Presupuestariamente están en dos extremos opuestos: uno dispone de más fondos de los que recauda para gastar y el otro, por el contrario, deberá emplear recursos de la recaudación para comprar dólares y enviarlos lastimosamente al exterior, generando un impacto contractivo interno.

Imaginemos un ejemplo sencillo: un gobierno toma 44 millones de dólares de deuda, y le regala un dólar a cada argentino… ¡qué gobierno macanudo! Luego el gobierno siguiente, para pagar la deuda, les tiene que cobrar un impuesto de un dólar más intereses, a los 44 millones. ¡Qué gobierno amargo!

Es lo que pasó con la dictadura cívico-militar y el gobierno alfonsinista: mientras Martínez de Hoz gastaba dólares alimentando a la “patria contratista” y la fuga de divisas, Grinspun y Sourrouille tuvieron que administrar una situación fiscal dramática, donde los servicios de deuda se llevaban entre un cuarto y un quinto del presupuesto nacional. ¿Quién era el bueno y quién era el malo para la opinión pública? ¿Quién tenía buena onda y quién era el aguafiestas? ¿Con quién se vivía bien y con quién se vivía peor?

Políticamente, desde el más estricto cortoplacismo irresponsable, es mucho mejor tomar deuda que pagarla. No importa para qué se use. Se ha observado, hasta el presente, que no hay capacidad en la opinión pública para percibir ni comprender el impacto de la deuda externa sobre todos los aspectos de la vida social. Sólo hay sensaciones inmediatas de mejora o desmejora que premian a los endeudadores y castigan a los gobiernos que no tienen más remedio que pagar.

Si agregamos a esto el tema intergeneracional, las pistas se borran aún más: si por la acumulación de capital e intereses, refinanciaciones, renegociaciones, etc. etc., los pagos de deuda se van prolongando a través de décadas, los desastres generados allá lejos y hace tiempo dejan de visualizarse, se naturalizan y se pierde de vista su origen. Esto pasó con el gobierno kirchnerista, que debió enfrentar el asedio de acreedores especulativos y soportar la incautación de una fragata, mientras que era acusado por el neoliberalismo local –responsable absoluto del endeudamiento externo— de estar perjudicando al país con sus devaneos soberanistas.

Estuviste de fiesta pero no te diste cuenta

La segunda característica del endeudamiento externo, al menos en el caso argentino, es que un sector muy definido de la sociedad es el que aprovecha el ingreso de fondos externos pero, en el futuro, el sector que no tuvo participación en el festival de endeudamiento es el que con sus ingresos y el deterioro de su nivel de vida pagará el grueso de la deuda.

En las anteriores experiencias argentinas de endeudamiento, la deuda pública no tuvo aplicaciones productivas que aumentaran la capacidad competitiva y exportadora del país, sino que se aplicaron a actividades internas, algunas vinculadas a las obras públicas y otras, de modo abierto y decidido, orientadas a financiar importaciones de bienes artificialmente abaratados por el tipo de cambio, o a sostener turismo abaratado en el exterior, o a vender dólares sin restricciones para que fueran apropiados por sectores de alto poder adquisitivo.

Es preciso aclarar que para que estos mecanismos gocen de cierto apoyo colectivo, se debe dar algún grado de participación a toda la población. Así, en los festivales importadores habrán productos “todo por dos pesos” para que hasta los más carenciados puedan acceder a alguna chuchería, y muchos mini ahorristas que podrán comprar 50 o 200 dólares en alguna oportunidad. Eso no alcanza para explicar los grandes movimientos ni de importaciones ni de venta masiva de dólares, que están fuertemente concentrados en sectores de altos ingresos, una clara minoría poblacional.

Luego, en el futuro, algún gobierno deberá recaudar los fondos necesarios para pagar la deuda mediante una estructura impositiva regresiva, como la argentina, que reposa básicamente en los consumidores, y sólo en segunda instancia en el más progresivo impuesto a las ganancias –que, a su vez, incorpora aportes de fracciones asalariadas que no tienen salarios muy elevados—. Es decir, la deuda la pagarán las mayorías que solo participan marginalmente en los beneficios del endeudamiento, debido al sesgo regresivo del actual esquema impositivo. Ya los medios se ocuparán de convencerlos que por sus vidas dispendiosas son los responsables de los problemas económicos.

¡Qué lío lo del dólar, no se entiende nada!

La tercera característica del endeudamiento es que genera una abundancia de divisas artificial, lo que tiende a abaratar la cotización de los dólares en circulación. El dólar aparece como barato no por un éxito comercial exportador argentino, sino por una oferta provocada artificialmente desde el gobierno, al introducir una masa importante de dólares en la economía local.

Eso explica, entre otras cosas, por qué siempre en los casos de endeudamiento público masivo se verifican procesos de atraso cambiario, que abaratan ahora los dólares que se volverán indefectiblemente caros en el futuro. Quienes pueden acceder a estas ofertas de divisas realizadas por el Estado, a ese dólar barato al que se accede con libertad –sin cepo—, reciben un subsidio a la compra de dólares equivalente a la diferencia entre un dólar normal, sin distorsión en la oferta por el endeudamiento público, y el dólar ganga al que se accede transitoriamente por la magia del endeudamiento. Parafraseando a González Fraga: Se les hace creer que pueden comprar dólares baratos. ¡Y los compran!

El problema es que como surgen de una deuda que deberá ser pagada finalmente exportando riqueza genuina para conseguir los dólares, en algún momento del futuro se transformará en un sobrecosto a pagar por todo el mundo, cuando haya que pagar la cuenta.

¿Cómo se pagará el subsidio? Con el valor súper alto del dólar que habrá que establecer en el futuro para conseguir las divisas. Ese valor elevado tendrá la función de provocar la contracción del mercado interno y la creación subsecuente de mayores saldos exportables. El problema es que ese dólar altísimo impactará fuertemente en el costo de los bienes de consumo masivo, desde los alimentos hasta los bienes no perecederos. Nuevamente serán las mayorías quienes deberán reponer el subsidio que recibieron los grandes compradores de dólares ganga, pagando precios muy elevados.

¡Qué ineficiente es el Estado!

Una cuarta característica del crimen perfecto del endeudamiento es que los que se apropian de los beneficios de la deuda son los privados, pero quien se queda con la deuda es el sector público. Como ya dijimos, no todos en el sector privado son iguales: los que accedan a dólares directamente para fugarlos, o los que reciben masivamente las partidas presupuestarias financiadas con la deuda externa son los principales beneficiarios de la repartija de dólares baratos.

Pero quien se queda con los compromisos externos de muy dificultoso cumplimiento es el sector público nacional, provincial o municipal. Al no obtener sus propios dólares vía actividades productivas y exportadoras, las diversas áreas del estado deberán depender del suministro de dólares por parte de los privados, o de nuevo endeudamiento. Así, el estado pasa a depender de los exportadores y banqueros, que acrecientan su poder político sobre todo el sistema.

Lo interesante de la maniobra es que los dólares que el Estado distribuye graciosa y dispendiosamente son deuda externa que será reclamada con rigor y crudeza por los acreedores externos. Le será exigida al Estado nacional, y no a los privados que se apropiaron de los billetes. En el discurso liberal local, siempre aparece el argumento de la inocencia de los actores privados: ellos sólo compraron dólares que estaban a buen precio, ¿qué culpa tienen?

Desconocen de esa forma la evidente colusión sistémica de intereses entre prestamistas externos, gobiernos neoliberales y sectores económicos locales concentrados. Conclusión: apropiación privada de divisas contra endeudamiento público que obligará a socializar el costo de los pagos de la deuda.

A llorar a otra parte

Este combo se completa discursivamente con la versión proporcionada desde el Norte sobre los reiterados episodios de endeudamiento latinoamericano: son los latins con sus costumbres dispendiosas, su falta de disciplina y su proverbial irresponsabilidad los que originan estos problemas de deuda.

Es una característica de la teoría economía hegemónica no distinguir clases ni capas sociales, ni intereses, ni conflictos, sino sólo agentes económicos atomizados.

El resultado de esa forma irreal de comprender el mundo será que son todos los latins, o todos los argies, los culpables de sus propios males. No las clases dominantes que determinan las grandes líneas de la política económica de los gobiernos endeudadores, ni los socios locales de la banca internacional, ni los sectores rentísticos atornillados al gasto público, sino todos los latins los culpables de los ciclos de endeudamiento.

Y como estas prácticas se reiteran, el mejor remedio son las duras recetas económicas disciplinadoras, que en realidad cumplen la función de extraer la mayor cantidad posible de recursos de la economía doméstica para repagar la deuda externa y mantener en el subdesarrollo a los estados periféricos. Desde ya que los mismos actores locales que endeudan al país terminan repitiendo estos paupérrimos argumentos provenientes de los centros de poder, des-responsabilizándose de la deuda y endilgándola a una suerte de gen incorregible de la argentinidad (de la cual no formarían parte).

El circuito del endeudamiento es demasiado evidente para quienes no tienen compromisos con los intereses endeudadores. Pero hace falta una visualización mucho más clara por parte de las mayorías para que estas políticas de “dólares para hoy y hambre para mañana” tengan la crítica y el rechazo político que se merecen.

Mientras tanto, el endeudamiento externo continuará siendo el paradigma del crimen distributivo perfecto.

 


EE.UU - Venezuela - Imperialismo estadounidense, manotazos de ahogado por el petróleo

publicado a la‎(s)‎ 18 feb. 2018 4:41 por Sergio Panigo

Marcelo Colussi - https://www.alainet.org/es/articulo/190963

 

 

“Así como los gobiernos de los Estados Unidos necesitan las empresas petroleras para garantizar el combustible necesario para su capacidad de guerra global, las compañías petroleras necesitan de sus gobiernos y su poder militar para asegurar el control de yacimientos de petróleo en todo el mundo y las rutas de transporte”

James Paul, Informe del Global Policy Forum.

Para el capitalismo de Estados Unidos es imprescindible el petróleo. El oro negro es su savia vital. Todo su derrochador e insostenible american way of live se basa en el consumo inmisericorde de petróleo. Por lo pronto es el país del mundo que más hidrocarburos traga diariamente: 20 millones de barriles diarios. Quien le sigue, la República Popular China, llega apenas a la mitad de esa cifra: unos 10 millones de barriles diarios. Entre su inconmensurable parque industrial, la monumental cantidad de vehículos particulares y medios masivos de transporte que movilizan a su población y el gigantesco aparato militar de que dispone (más su reserva estratégica, calculada en 700 millones de barriles), su sed de este elemento es insaciable.

 El negocio del petróleo es, de hecho, uno de los más grandes del orbe: el segundo tras la industria militar (35 mil dólares por segundo gastados en armas). Las compañías petroleras estadounidenses, todas privadas, están entre las más enormes del planeta: mega-monstruos de acción global como la Exxon-Mobil (cuarta compañía a nivel mundial), la Chevron-Texaco, la Conoco-Phillips, la Amoco, la Bush Energy, la Oxy, y otras algo menores (Koch Industries, Apache Corporation, PBF Energy, Alon USA), todas tienen facturaciones multimillonarias, y en buena medida son las que fijan la política exterior de Washington.

Podría decirse que la historia de Estados Unidos es la historia del petróleo, del que está en su subsuelo (60% de su consumo diario) y del que está en el subsuelo de otros países, pero que la clase dirigente de esa nación parece seguir considerando propio, con la pequeña diferencia –o “detalle molesto”– que no cae dentro de sus fronteras. ¿Por qué la geopolítica de la Casa Blanca pone tanto énfasis en Medio Oriente y el Golfo Pérsico, o más recientemente –desde la Revolución Bolivariana en adelante– en Venezuela? Porque ahí están las reservas de oro negro más grandes del mundo. Y porque, aunque no están en su propio subsuelo, las considera propias.

Dos son las causas por las que la política imperial de Washington se construye con olor a petróleo (y a armas: su complejo militar-industrial es el primer negocio de su economía). Por un lado, porque necesita seguir manteniendo la provisión de oro negro como oxígeno indispensable para su sistema económico capitalista (su parque industrial, todo el enorme campo de la petroquímica, el mundo del automotor, los transportes en general –aéreos, terrestres, marítimos–, su aparato militar, la carrera espacial… todo depende, directa o indirectamente, del petróleo). Asegurando el acceso a petróleo (40% de su consumo viene del exterior) mantiene su estándar de vida y, fundamentalmente, no permite que caigan las megaempresas petroleras que manejan ese fabuloso negocio.

Dato significativo: el actual Secretario de Estado, Rex Tillerson, fue anteriormente Director Ejecutivo de la mega-petrolera Exxon-Mobil, así como la ex Secretaria, Condoleezza Rice, fue antes una encumbrada directiva de la petrolera Chevron. ¿Qué significa eso? Que la alta política de la Casa Blanca no distingue mayormente entre funcionario público tomador de decisiones y personal jerárquico de sus corporaciones globales; en realidad, son prácticamente lo mismo. ¿Quién dirige a quién?

Pero por otro lado –y esto hoy día es de capital importancia–, el negocio del petróleo, al menos hasta la fecha, se ha manejado en dólares. Esa moneda, impuesta por el imperialismo estadounidense, es la que rige las petro-transacciones internacionales. Cuando algunos países (Irán, Irak, Corea del Norte) manifestaron su alejamiento de la zona dólar para pasar a otras monedas (euro, rublo, yuan, yen, cesta combinada de divisas) en su comercio internacional, fueron declarados miembros del “eje del mal”, supuestamente por apoyar al siempre impreciso y nunca bien definido “terrorismo”. Está claro: Washington tiembla (¡y tiembla mucho!) cuando ve que su moneda puede perder valor.. O, dicho en otros términos, cuando ve que su reinado puede empezar a caer..

Para la geoestrategia de la Casa Blanca perder la hegemonía del dólar para las transacciones petroleras marca el principio del fin de su supremacía. Es por eso que quiere asegurarse a toda costa las reservas petroleras mundiales (al menos la mayor cantidad) para no verse sujeta a un comercio donde no es Washington el que pone las condiciones.

¿Para qué salió el 1° de febrero el Secretario de Estado Rex Tillerson a una gira de una semana por países “amigos” de la región latinoamericana (México, Argentina, Perú, Colombia y Jamaica, todos con gobiernos de ultra derecha, neoliberales y completamente alineados con las políticas del amo del Norte)? Supuestamente para “promover un hemisferio seguro, próspero, con seguridad energética y democrático”. ¿Qué significa eso?

Preparar las condiciones para garantizar “su” seguridad energética, la de su país, la del american way of life que debe seguir teniendo la población estadounidense para no dañar la economía de sus grandes corporaciones. Es decir: recuperar las enormes reservas petrolíferas de Venezuela (las más grandes del mundo) para tener asegurada una provisión de oro negro a largo plazo (más de 200 años), pudiendo así seguir fijando los precios en dólar.

De las cinco petroleras más grandes del orbe actualmente (la estatal Saudi Aramco, de Arabia Saudita, la estatal National Iranian Oil Company –NIOC–, de Irán, la estatal China National Petroleum Corporation –CNPC–, de la República Popular China, la privada Exxon-Mobil, de Estados Unidos, y la estatal Petróleos de Venezuela –PDVSA–, de Venezuela), ya son varias las que se están escapando del primado del dólar: los iraníes, los chinos y los venezolanos están pasando a fijar sus transacciones en otras divisas. Obviamente, la clase dirigente estadounidense tiembla.

Por lo pronto China, segundo consumidor mundial de petróleo y gran potencia económico-industrial-financiera, comenzó a establecer los contratos a futuro de oro negro en petro-yuanes, debidamente respaldados en oro, y ya no en dólares. Eso se vincula con el lanzamiento que hará Rusia el próximo 5 de marzo del cripto-rublo (constituyendo ese país la mayor reserva petrolera fuera de la OPEP, también con ingentes reservas en oro), más la entrada en vigencia el 20 de febrero de la cripto-moneda Petro, en Venezuela, desvinculándose todos de la zona-dólar, al igual que también lo hace Irán.

La “seguridad energética” perseguida por Estados Unidos, machaconamente remarcada por el Secretario de Estado Rex Tillerson en su gira, no es otra cosa sino el intento (desesperado intento) de retomar las reservas energéticas de Venezuela (petróleo y gas, y eventualmente otros minerales estratégicos, pero en lo fundamental: el petróleo), que desde la Revolución Bolivariana han pasado a ser administradas por el propio Estado, con un proyecto nacional y popular con talante socialista.

De ese modo, ver perder PDVSA es inadmisible para la lógica imperial (que es la lógica de su clase dominante, y para el caso, de las grandes corporaciones petroleras). En otros términos, la gira del Secretario Tillerson busca crear un grupo regional alineado absolutamente con Washington –el Arcomepe: Argentina, Colombia, México, Perú– con el que pedir (y llevar a cabo) la intervención “humanitaria” en Venezuela. Todo lo cual hace más que evidente que en Venezuela no hay “narcodictadura asesina”, como pretende el envenenado discurso dominante promovido desde la Casa Blanca y sus usinas mediáticas: ¡hay mucho petróleo! ¡Hay una compañía petrolera estatal que ahora, desde la llegada de Chávez a la presidencia y la edificación de la Revolución Bolivariana, distribuye la renta que ese negocio da, de una manera más equitativa, popular, beneficiando a los sectores históricamente marginados! PDVSA, con el actual proceso político en curso, dejó de ser una filial estadounidense para pasar a ser una verdadera empresa venezolana con honda proyección social.

La idea del gobierno estadounidense es que el petro-secretario “ministro de colonias”, de gira por “ese pueblito que está al sur del Río Bravo llamado Latinoamérica”, pueda crear las condiciones para poder hacer de la Exxon-Mobil, hoy día la cuarta compañía petrolera del globo, la primera, recuperando la venezolana PDVSA.

El continuo acecho que ha tenido la Revolución Bolivariana durante toda su existencia se explica por eso: por tener las reservas de hidrocarburos más grandes del mundo. El lanzamiento de estas cripto-monedas por parte de otras potencias mundiales como China y Rusia y su abandono del dólar, encendieron peligrosamente las alarmas en Estados Unidos. Lo que pueda venir ahora para Venezuela no es muy simpático precisamente: si todo lo que se intentó hasta el momento para detener la Revolución Bolivariana –ayer con Hugo Chávez a la cabeza, hoy con Nicolás Maduro– no funcionó, en el momento actual, con el golpe que pueden significar estas medidas anti-dólar, el peligro para la hegemonía estadounidense se redobla. Y los animales heridos, lo sabemos, son los más peligrosos, porque lanzan los manotazos más letales, por una pura cuestión de sobrevivencia.

El imperio norteamericano no ha caído ni está pronto a agonizar, pero da muestras de honda preocupación. Y en esas condiciones, puede hacer cualquier cosa para mantener su hegemonía. La idea de una guerra nuclear limitada da vuelta por muchas cabezas de ideólogos de Estados Unidos. Podrá ser un absurdo disparate en términos humanitarios, pero la desesperación puede llevar a cualquier insensatez, a cualquier imprudencia. Lo que puedan pergeñar para la República Bolivariana de Venezuela es incierto, aunque todo indica que, producto de la actual gira de Tillerson, es muy probable que se organicen países que “intervengan” para rescatar a la población de la “crisis humanitaria”.

Si habrá luego “acciones para salvar a la población de la sanguinaria dictadura madurista” no está claro aún, pero todo indica que eso es posible (quizá intervención de la OEA, o de la ONU, con fuerzas multilaterales lideradas por Estados Unidos). De ahí que debe condenarse con la más categórica energía todo intento injerencista. Venezuela es un país independiente, libre y soberano, y su petróleo y recursos naturales son de los venezolanos, de nadie más.


Se gana más que se pierde

publicado a la‎(s)‎ 15 dic. 2017 10:46 por Sergio Panigo   [ actualizado el 18 feb. 2018 4:31 ]

Alfredo Serrano Mancilla - http://www.celag.org/se-gana-mas-se-pierde/

 

¿Estamos sobreestimando la capacidad de victoria electoral de los proyectos políticos conservadores? ¿O será que infravaloramos todo lo logrado en este cambio de época progresista? Seguramente es mucho más complejo que elegir entre dos hipótesis tan extremadamente contrapuestas. No todo es blanco o negro cuando se trata de política, sino que está lleno de matices y tonalidades…

En los dos o tres últimos años, se ha puesto de moda hablar de restauración neoliberal en América Latina. Y no falta razón para ello. Es cierto que ha habido ciertos cambios de signo político muy importantes en la región. El caso de Brasil es seguro el más emblemático tanto por su tamaño como por su rol geopolítico. El de Argentina, tras la victoria de Macri en octubre del 2015, también resulta otro foco de preocupación, porque esta llegada viene con un cambio acelerado restaurador de las políticas neoliberales. En el resto de la región, en el campo progresista, también ha habido derrotas significativas: las elecciones parlamentarias de diciembre del 2015 en Venezuela y el referéndum en Bolivia en febrero del 2016. Algunos también anotarán en esta cuenta la pérdida por parte de la Revolución Ciudadana de las ciudades más grandes de Ecuador en las últimas municipales del 2014.

Son indudablemente traspiés que obligan a reflexionar y analizar críticamente todo lo que no se ha hecho bien para que esto ocurriera. Pero en este afán cuestionador, tan propio de la intelectualidad progresista, se pierde de vista que todavía, a pesar de estos tropiezos, se gana más que se pierde.

En esta contabilidad, habría que considerar que luego de diez años de correísmo en Ecuador, la derecha salió derrotada en abril del 2017 a pesar de que todos se unieron contra la candidatura de Lenín-Glas. Y la victoria no fue sin Correa; más bien todo lo contrario. Fue con Correa al frente, recorriendo el país, haciendo campaña.

En Venezuela, en el año 2017, la Revolución Bolivariana ha obtenido tres victorias electorales: Constituyente (30 julio), gobernaciones (15 octubre) y municipales (10 diciembre). El ciclo ganador retorna a las filas chavistas que demuestra así tener un voto duro (40-45%) que constituye un piso muy sólido, leal y firme a pesar de las adversidades.

En Nicaragua, tanto en presidenciales como en municipales, el sandinismo logró una victoria apabullante.

Aún falta por ver qué sucederá en Brasil. En este país, Temer no llegó al poder producto de ninguna victoria electoral de la derecha. La última ganadora en las urnas fue Dilma; y todo indica que en la nueva contienda será nuevamente Lula quién logre imponerse. En poco tiempo también habrá cita electoral en Paraguay (abril 2018); es probable que la nueva alianza Liberal-Frente Guasú (más otros tantos partidos de izquierda) gane e impida que el Partido Colorado vuelva a poner al presidente. Huelga casi recordar que en este país también hubo otro golpe de Estado para interrumpir la llegada de Lugo al poder.

Si sumamos todo lo que ha sucedido en clave electoral, en presidenciales, en el llamado bloque progresista conformado desde el siglo XXI (Venezuela, Argentina, Brasil, Nicaragua, Uruguay, Bolivia y Ecuador), hubo 24 victorias y una única derrota, la de Scioli frente a Macri. Si este cálculo lo hiciéramos considerando todo tipo de elecciones, el resultado aún sería más exagerado.

Nada de esto significa que todo esté perfecto ni que el bloque progresista esté pasando por su mejor momento. No. De ninguna manera. Pero tampoco podemos inflar los logros electorales de la opción conservadora cuando ha tenido que jugar en cancha progresista. El caso argentino es seguramente el más enigmático de todos porque tras la primera victoria del macrismo, en la siguiente cita electoral parcial legislativa (en octubre del 2017), volvieron a ganar y ampliar su fuerza. Hacia delante las opciones de Cristina dependerán de cómo sea capaz de elevar su techo, porque hasta el momento sigue siendo insuficiente para ganar sola frente al macrismo. Las divisiones al interior del peronismo facilitan el terreno para que el neoliberalismo argentino del siglo XXI continúe hacia delante.

En el resto de feudos, todo está por dilucidarse. En las últimas elecciones en Honduras, según todos los organismos internacionales, ha habido demasiadas irregularidades para dar por bueno la victoria de Juan Orlando Hernández. Todavía estamos a la espera de saber si hay nuevas elecciones tal como lo ha solicitado el candidato Nasralla para que se imponga la voluntad popular en vez de intereses particulares. Por su parte, en Chile, recientemente, la opción Piñera se desinfló en primera vuelta al mismo tiempo que el Frente Amplio logró un 20%. Veremos qué pasa en la segunda vuelta el 17 de diciembre. Alejandro Guillier tiene claras opciones de vencer con el apoyo de otras fuerzas políticas.

México tiene elecciones en julio del 2018 y López Obrador está como máximo favorito al día de hoy. En Colombia cualquier cosa puede pasar, porque Santos y Uribe están de capa caída y la gente se cansó de la vieja política. Candidatas como Piedad Córdoba están teniendo una gran recepción entre la ciudadanía, aunque las encuestas lo deseen ocultar. En Perú, habrá municipales el próximo año y los niveles de aprobación de Kuczynski están en el piso a pesar de llevar muy poco tiempo de gestión, mientras Verónika Mendoza sigue creciendo como opción real de victoria.

El panorama es incierto. En Bolivia y Venezuela, en 2018 y 2019, habrá elecciones presidenciales, respectivamente. Mucho de lo que se diga acerca del fin de ciclo dependerá de lo que ahí suceda. A priori, lo esperable sería que Evo Morales y Nicolás Maduro revalidaran sus mandatos. En Ecuador, es cierto que el giro Lenín ha supuesto un contratiempo inesperado. Pero la vuelta de Correa ya es un hecho y eso abriría otro escenario político-electoral aún muy complejo para predecir.

En definitiva, con números y análisis en la mano, a la restauración conservadora le cuesta ganar en las urnas en países que transitaron un ciclo progresista, con la salvedad de Argentina. Es más, está en complicaciones en lugares en los que hasta el momento sí tiene el gobierno. Y sin lugar a dudas, Brasil será la clave. Si Lula vuelve a ganar, ese gol deberá contarse doble. Y si por su parte México elige a López Obrador, entonces, la victoria será por goleada.

 

Crece la xenofobia y el racismo entre los gobiernos europeos

publicado a la‎(s)‎ 7 ago. 2017 5:23 por Sergio Panigo   [ actualizado el 7 ago. 2017 5:28 ]

Emilio Marín - http://www.contrainfo.com/25720/crece-la-xenofobia-y-el-racismo-entre-los-gobiernos-europeos/

 

Emilio Marín - http://www.contrainfo.com/25720/crece-la-xenofobia-y-el-racismo-entre-los-gobiernos-europeos/

 

Desde mayo pasado a hoy hubo muchas noticias sobre el drama de los inmigrantes africanos y sirios que murieron en aguas del Mediterráneo. Escapaban del hambre, la miseria y algunas guerras, muchas de éstas promovidas por Estados Unidos y sus aliados, como en Siria. Y su objetivo era llegar a Europa desde puertos de Libia y Túnez.

Esa vía marítima insegura ha quedado prácticamente como la única a transitar, porque el ingreso terrestre desde Turquía, vía Grecia, hacia los países del este europeo como Hungría, hacia Alemania y otros destinos, quedó bloqueado. Hubo un acuerdo entre la Unión Europea, ante todo Alemania, y el gobierno de Turquía para que, a cambio de 6.000 millones de euros, el régimen de Erdogan redujera los inmigrantes que pasaban por su territorio y aceptara la devolución de quienes ya habían pasado.

A partir de allí, sólo el mar era la forma de acercarse al sueño de vivir en una tierra donde se pudiera hacer eso, vivir. Para esos inmigrantes tal viaje tampoco es gratis porque -aunque no se trata de cruceros de categoría sino de embarcaciones precarias- deben oblar sus ahorros de toda la vida a inescrupulosos y delincuentes, muchos de ellos traficantes de personas, que los embarcan peor que a ganado en la costa libia y los dejan apenas salidos de esos límites. Después, que Dios se apiade de ellos.

Una parte de esos pasajes se va al fondo del mar y con mucha suerte el resto es rescatado y puede ir a centros de refugiados en Italia, porque la situación geográfica pone a esta península más cerca del norte africano. Además porque desde el punto de vista político, en alguna medida también por la influencia del Papa Francisco, allí hay un ambiente hostil pero no tan bélico contra de los inmigrantes. En el resto de Europa se los rechaza, encarcela, se los trata como a delincuentes y se los deporta.

Elisabetta Piqué (La Nación, 10/5) informaba que en lo que va de 2017 “ya llegaron un 38% de migrantes más que en el mismo período de 2016 y se espera que cuando termine el año se alcance una cifra récord de 20.000 cruces”. Y en ese aumento, lo más doloroso fue la tasa de mortalidad de los viajes porque según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) “el año pasado se estimaba una muerte por cada 137 migrantes, y este año murió uno por cada 39”. Los problemas de fondo son las hambrunas en las regiones más empobrecidas y siguen al rojo vivo, porque la estimación es que en 2017 podrían arribar a las costas itálicas unos 200.000 inmigrantes.

A la caza

Frente al recrudecimiento del fenómeno, también en Italia empieza a sonar el réquiem para los inmigrantes, por más que el Papa implore compasión. No sólo la derechista Forza Italia y la Liga del Norte se pronuncian por el endurecimiento de los controles y el achicamiento de cupos para extranjeros de esa índole (los otros, con capitales, son muy bienvenidos) sino que también hubo pronunciamientos en ese sentido de Matteo Renzi, ex primer ministro y líder del partido Democrático, de centro.

El primer ministro Paolo Gentiloni está analizando cerrar los puertos a las naves extranjeras que llevan a bordo migrantes. Y el presidente Sergio Mattarella ha dado su consentimiento, igual que el grueso de los partidos. La excusa es que hay muchos barcos de ONG internacionales que llegan a puertos italianos portando migrantes rescatados en el mar. Incluso un juez adujo que entre esas ONG hay traficantes de personas. Todo argumento parece válido para cortar el ingreso de inmigrantes a uno de los pocos países europeos que, con todas esas trabas, sigue receptándolos.

En descargo de Gentiloni se puede decir que el resto de Europa se lava las manos como Pilatos, sin colaborar en lo más mínimo en admitir inmigrantes. Las cuotas de admisión son bajas y gobiernos europeos proponen negociar con países africanos como Nigeria para abrir allí centros de contención. Esa fue la propuesta del canciller de Austria, Christian Kern: centros de solicitud de asilo en Níger. Lo propuso el 13 de julio, pensando que le puede atraer votos en los comicios austríacos del próximo 15 de octubre.

Hanspeter Doskozil, el ministro de Defensa austríaco, admitió ante el diario ‘Krone’ que tiene 750 soldados con apoyo blindado que pueden ser activados en 72 horas. Según Doskozil, “necesita prepararse para los acontecimientos migratorios que se están produciendo en Italia. Espero que muy pronto se activarán controles migratorios y se pedirá asistencia militar”.

Por su parte la ministra de desarrollo de Dinamarca, Ulla Tornaes, anunció la semana pasada que su país incrementará “la ayuda” al control de la natalidad en África. Ella sostuvo: “parte de la solución para la crisis de inmigrantes en Europa es reducir el aumento de la población en África”. No fue muy generosa en cuanto a la plata, porque ese fondo danés para el control de la paternidad en países en desarrollo tendrá un presupuesto de 14 millones de dólares.

Otro que no se anda con vueltas en cazar inmigrantes es el primer ministro húngaro, Viktor Orban. En marzo pasado hizo aprobar en el Parlamento por amplia mayoría (138 votos a favor, 6 en contra y 22 abstenciones) la reintroducción de la norma que permite detener a todos los inmigrantes que entren al país. La medida xenófoba y violatoria de diversas normativas de derechos humanos había sido retirada en 2013 por presión de la Unión Europea y el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (HCR).

La ley dispone que los migrantes sean llevados hasta zonas de tránsito en las fronteras serbias y croatas, “donde permanecerán detenidos hasta una decisión definitiva sobre sus solicitudes de asilo. La norma se aplicará tanto a los recién llegados como a los solicitantes de asilo que ya están en el país, incluso a los menores de edad”.

¡Pensar que hasta la implosión del bloque socialista, Hungría tenía otros valores!

Trump, gran cazador

Orban no se limitó a reponer esa ley antiinmigrantes. Inició la construcción de una segunda barrera fronteriza, con Serbia y Croacia, sumada a la que erigió en 2015. Y en julio empezó la formación de los Border Hunters (Cazadores de la Frontera), las nuevas fuerzas de seguridad destinadas a cazar inmigrantes en la frontera.

De similar índole son las iniciativas de grupos neonazis de Francia, Italia y Alemania como Generación Identitaria y Defend Europa que han fletado el barco “C-Star” para patrullar aguas mediterráneas cercanas a Libia e impedir que los migrantes sigan viaje hacia Lampedusa y destinos italianos.
Está muy bien que en Francia perdiera la elección la neonazi Marie Le Pen, brutal expresión del odio y persecución contra los extranjeros, en su caso pretextando los atentados yihadistas en ese país. El secretario de su partido, Nicolas Bay, afirmó en campaña que “todos los terroristas que atacaron en Francia en los últimos años eran inmigrantes”. Falso. La mayor parte de quienes cometieron atentados desde 2012 eran nacidos en Francia.

También es positivo que se armara un revuelo en torno a una playa italiana administrada por un neonazi admirador del Duce con retratos del mismo y discursos muy poco democráticos, incluso contra el Papa, al que prometía construirle un puente hasta Buenos Aires, para deportarlo.

Sin embargo, para que denunciar realmente a la xenofobia debe incluirse la crítica en primer término al presidente norteamericano Donald Trump.

En primer término porque el imperio decadente impone en buena parte del mundo -junto a sus aliados, sobre todo europeos- una política de saqueo y explotación que profundiza la pobreza y dependencia, agudizando en mucha gente la necesidad de huir rumbo a supuestos mejores destinos. Esto es válido para la región latinoamericana y caribeña, considerado “el patio trasero” estadounidense. También fomenta guerras, como se señaló, en Siria, con millones de refugiados, que disparan más migraciones.

Y en segundo lugar, porque sus políticas son muy xenófobas, como su decreto antiinmigrantes que el 26 de junio pasado fue avalado por la Corte Suprema. Trump logró que por 90 días se prohibiera el ingreso de personas provenientes de Irán, Libia, Somalía, Sudán, Siria y Yemen, y que por 120 días se impidiera el ingreso de refugiados de cualquier país. Esa enormidad la fundamentó en la necesidad de defenderse del terrorismo, que él practica contra Damasco y Afganistán.

Trump cultiva la xenofobia con su proyecto de muro en la frontera con México. Atenta contra la dignidad de ese país pero también agrede a inmigrantes de allí y muchos otros países latinoamericanos.

El magnate dijo el año pasado a MSNBC que su muro costaría 8.000 millones de dólares y lo pagaría México, que lo negó. En febrero pasado Reuters divulgó un informe del Departamento de Seguridad Nacional estadounidense donde se afirma que costaría 21.600 millones de dólares y su construcción tardaría tres años. Para bajarle el precio, el autor del disparate dijo ahora que no sería necesario en toda esa frontera, de 3.218 kilómetros, sino en un tercio. Como sea, sus proyectos lo ponen en el podio mundial de la inhumanidad.

 

 

Los analfabetos políticos que aun somos

publicado a la‎(s)‎ 23 abr. 2017 15:22 por Sergio Panigo

Pablo Fucik - http://matrizur.org/2017/04/los-analfabetos-politicos-que-aun-somos/


Hay una frase famosa y muy cierta que dice “divide y vencerás”. Frase aplicada con éxito en todo el devenir histórico; lamentablemente más para mal que para bien; la división se ha convertido en el látigo más eficiente para mantenernos sojuzgados, mientras una minoría sigue viviendo a expensas del trabajo de la inmensa mayoría.

Así es la cosa. La fragmentación es tal que no nos permite encontrarnos y reconocernos, aunque caminemos las mismas calles, el mismo mercado, las mismas instituciones públicas y aunque la urgencia de alimentar a los hijos sea la misma.

Somos los que más buscamos refugio y salida en algún dios, y aun cuando ese dios en todas las lenguas y en todas sus formas nos hable de la primacía del trabajo y del pecado capital que representa el hecho de robar o sea vivir del trabajo de otro; es tal la fragmentación, la división; que no identificamos al ladrón y frecuentemente le agradecemos al malhechor que nos dio una migaja de lo que nos robó.

Así es la cosa; quienes han tenido por siglos el poder sobre los que realmente generan riquezas; en la división, en la fragmentación han encontrado su mejor herramienta de dominación.

El primer paso de esa fragmentación, fue el estudio del trabajo, algo tan absurdo de separar y allí se inicia el absurdo de esta vida; donde un 10% dominan al 90%, así nacieron las letras, escuelas, academias, universidades y ese 10% eran dignos para tales enseñanzas y el trabajo se convirtió en castigo, en tarea indigna del hombre libre; para los Aristóteles, de manos delicadas y gran erudición, les correspondía explicar lo natural de la esclavitud y al esclavo aceptar su papel en el teatro del poder y de la obediencia.

Se erigió entonces una ética de la hermandad social en medio de esas tremendas inequidades; así pues, resultaron ser los inadaptados, los subversores, los que alteraban y dividían los designios de la naturaleza aristotélica; los espartacos. Los que labraban la tierra y colocaban el pan en la mesa, los empíricos, los que les falto la experiencia sistematizada para no fallar dispersos en el noble intento redentor.

Así fue la cosa y así sigue siendo; siglos tras siglos y el método es el mismo con el agravante de la sofisticación, del refinamiento; ya no es el látigo lacerando la piel esclava, es la esperanza esclavista lacerando la mente esclava. El esclavo moderno no sueña romper cadenas para liberarse; sueña ser propietario de las cadenas, no es liberar su clase es moverse de clase, de estatus. Para el patrón moderno esto no es un atrevimiento, todo lo contrario, le estimula, le cuenta historias del mendigo a millonario, le seduce; en fin, como todo propietario de loterías sabe que las probabilidades de ganar son pocas y así se le va la vida al 90% jugando a ser del selecto 10%, huyendo de su condición, al ritmo de una moda que sobre gira sus cuentas, pero así como huye y sueña con el golpe de suerte, odia cualquier tentativa de igualitarismo que pueda echar por tierra su quimera de oropel.

Así es la cosa y es que la fragmentación se hizo cultura y desde esa cultura pensamos y actuamos en retazos, desconectados de la totalidad, creando fronteras infranqueables en los campos de la convivencia humana, convirtiéndonos en islas y uno de esos campos es el trasversal a todos, como lo es la política.

Así es la cosa; quienes por milenios nos han dominado redujeron la política a un ámbito tan concreto como el ejercicio de una actividad deportiva, y una actividad tan común en el ser social se convirtió en el oficio de ciertos profesionales y el resto somos hinchas o fanáticos de tal o cual franquicia que se disputa el poder, porque en cuestiones de preferencias deportivas las simpatías o antipatías, los afectos o desafectos son el resultantes de los artificios de venta.

Tratamos la política con afición, estrechando su horizonte a las miserias percibidas, al odio inducido por estrategias de marketing; terminamos reduciendo la política a la irracionalidad del hincha, insultándonos y descalificándonos, como fanáticos de equipos contrarios; desconectados de nuestra familia, de nuestro barrio, de nuestros compañeros y compañeras de trabajo, de nuestras angustias reales y del sueño que nos pueda unir, y así muchas veces ¿Cuantos Cristos hemos salido a crucificar?, mientras el Pilatos opresor se lava las manos para celebrar con banquete nuestro inadmisible martirio.

En fin; seguimos siendo los mismos analfabetos políticos, que creemos saberlo todo y no sabemos que en este nuevo milenio seguimos siendo la mayoría; fragmentada, atomizada. Desconectados de los esclavos modernos que aun somos, más cerca del látigo de los imperios y más lejos del abrazo libertario de nuestro hermano Espartaco.

Venezuela: cinco reflexiones sobre el golpe (desinformativo)

publicado a la‎(s)‎ 3 abr. 2017 12:00 por Sergio Panigo

Gerardo Szalkowicz-  http://www.surysur.net/venezuela-cinco-reflexiones-sobre-el-golpe-desinformativo/#more-56926

En estos días Venezuela volvió al centro de la escena mundial. Se dice que hubo un golpe. Sí, un descomunal golpe desinformativo. La gran prensa cartelizada, de la mano del establishment político internacional, se articuló en un coro uniforme para desatar una nueva ofensiva contra el cuco del siglo XXI: la Revolución Bolivariana.

La matriz del “golpe de Estado” o el “auto-golpe” se instaló sin fisuras, con total impunidad. Lo mismo que la ridícula y repetida afirmación de que “Maduro disolvió el Congreso”. La militancia reaccionaria 2.0 hizo su parte en las cada vez más influyentes redes sociales y hasta personalidades de izquierda compraron el pescado podrido.

Más allá de lo acertada o desafortunada jugada del Tribunal Supremo de suplir facultades de la Asamblea Nacional por estar en desacato desde hace más de un año, medida revertida en la noche del viernes, el nuevo culebrón (anti)venezolano deja algunas lecciones para repensar el complejo escenario que se viene.

 1)  La presión internacional nuevamente como estrategia central. La derecha venezolana y sus amos del poder trasnacional han venido desplegando múltiples estrategias en estos 18 años para tumbar al proceso bolivariano. No lo han logrado ni por las buenas ni por malas. En los últimos cuatro años le acertaron con el plan del sabotaje económico, provocando un descalabro vía inflación inducida y desabastecimiento que –sumado a la poca eficacia del gobierno y al desplome de los precios del petróleo- viene golpeando con fuerza a la base social chavista.
Otro recurso al que siempre apeló la oposición fue la búsqueda de auxilio en la “comunidad internacional”. El episodio reciente demuestra que este factor será cada vez más determinante: la correlación de fuerzas ya no es la misma, la derecha regional recuperó la hegemonía y al gobierno de Maduro le quedan pocos aliados. Se evidencia en la suspensión del país del Mercosur, en la coalición intervencionista que avanza en la OEA, con Luis Almagro como director de orquesta, y en el desfile de voces anti-bolivarianas que retumbó por estos días. El mapa continental cambió. Y el asedio externo se vuelve más eficaz.

Maduro deberá tomar nota de esto, como lo hizo la dirigencia opositora. A falta de cohesión interna y con escaso respaldo popular, una veintena de sus líderes ha salido del país en los últimos días a mendigar una intervención extranjera que pueda suplir lo que no consiguen por fuerza propia.

 2) La encrucijada del choque de poderes. La distorsión informativa y la campaña de demonización obligan a seguir aclarando: la decisión del máximo tribunal –insistimos, al margen de su pertinencia política- era legal, temporal y ajustada a derecho. No hubo quiebre del hilo constitucional ni disolución del Parlamento. Y se dio porque el Poder Legislativo, de mayoría opositora, se encuentra en situación jurídica de desacato desde el 5 de enero de 2016, luego de juramentar a tres diputados del estado Amazonas impugnados por la Justica por irregularidades en su elección. Como la oposición no dio marcha atrás (con esas bancas lograba la mayoría absoluta), todas las acciones legislativas perdieron validez. Acciones que estuvieron más dirigidas a desestabilizar que a legislar, como el intento de destituir a Maduro declarando su supuesto “abandono de cargo” (¿alguna queja internacional por ese intento golpista?) o la aprobación de un acuerdo pidiendo la intervención de la OEA y la aplicación de su Carta Democrática.

El Tribunal Supremo buscaba con esas sentencias desenredar las trabas institucionales impuestas por la parálisis legislativa, sobre todo en lo que tiene que ver con autorizaciones para la firma de convenios e inversiones extranjeras. Evidentemente la presión internacional y el rechazo de la fiscal general Luisa Ortega Díaz llevaron a desandar la iniciativa.
Muchos opinólogos y sesudos analistas dejaron en evidencia su total desconocimiento de las particularidades del andamiaje institucional venezolano, reformulado desde el proceso constituyente y la Carta Magna de 1999. Así y todo, esta controversia entre poderes va derivando en un complejo atolladero institucional que el gobierno deberá encauzar con otras fórmulas.

3) Un apoyo local muy escuálido. La arremetida mediática y diplomática internacional no tuvo su correlato en el siempre anhelado y nunca concretado levantamiento popular contra el gobierno. Mientras se multiplicaban los titulares y las editoriales apocalípticas, la oposición venezolana apenas lograba generar alguna que otra acción callejera aislada y una flaca concentración, siempre en las zonas urbanas de clase media-alta, sin poder capitalizar, al menos hasta ahora, el viento a favor de la presión internacional. Como pasó otras veces: a la desestabilización le sigue faltando pueblo. Esto no implica que el clima social sea el mejor ni que se hayan resuelto los problemas derivados de la “guerra económica”. Pero el descontento y el hastío por esta difícil cotidianeidad no parecen dar consenso para una salida violenta o una intervención externa.

4) La hipocresía en la actual geometría regional. La OEA realizó una sesión extraordinaria la semana pasada para discutir la situación en Venezuela y lo volverá a hacer en estos días. Lo mismo hicieron el sábado los cancilleres del Mercosur (incluido el “progresista” uruguayo). Los gobiernos neoliberales de la región dicen estar muy preocupados por la población venezolana, que según los informes de la ONU sigue tendiendo mejores indicadores sociales que casi todos los países de la región. Pero nada se dice ni se hace, por ejemplo, a propósito de la crisis institucional que vive Paraguay, con un Congreso incendiado literalmente y un dirigente asesinado por la represión policial tras una maniobra legislativa para imponer la reelección presidencial. Ninguna declaración ni reunión de urgencia frente al sistemático asesinato de líderes sociales en Colombia (156 en los últimos 14 meses según la Defensoría del Pueblo). Ni una palabra sobre Honduras, que tiene la mayor tasa mundial de homicidios. Ningún gesto de indignación por México y su récord de fosas comunes y desaparecidos, que desde marzo suman más de 30 mil según cifras oficiales.

El mismo silencio histórico de la OEA y los consorcios mediáticos para avalar cada golpe de Estado en América Latina, incluido el que le dieron a Chávez en 2002 cuando sí se disolvieron todos los poderes. Y el mismo libreto con el que expulsaron a Cuba del organismo en 1962. Dan cátedra sobre democracia y derechos humanos quienes ayer nomás bendecían el golpe parlamentario en Brasil, y más atrás en el tiempo aplaudían y se beneficiaban con las dictaduras latinoamericanas. Ahora vuelven a imponer sus `dictablandas´, pero para eso precisan barrer con los proyectos que elijen un camino de soberanía, y a Venezuela como su principal exponente. 5) El debate de fondo: qué democracia se fortalece. Las discusiones sobre este choque de poderes públicos en Venezuela quedaron circunscriptas al aparato estatal formal, al Estado burgués que la transición hacia el socialismo bolivariano supuestamente debería ir superando mientras construye la nueva institucionalidad. Un nuevo Estado que se va prefigurando en las Comunas y sus lógicas de auto-gobierno pero también en iniciativas como el Parlamento Comunal, creado en diciembre de 2015 y menospreciado por el gobierno en este conflicto.

Por ahí pasan también los debates internos del chavismo. Dice en un comunicado reciente la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora (CRBZ), principal organización popular venezolana: “¿Cómo concebimos el modelo de democracia que queremos construir? Sabemos que es más que representativa, debe ser fundamentalmente participativa y protagónica. Esto es clave: sin eso se pierde uno de los pilares fundamentales del proceso de transformación en curso. Hoy se discute acerca de la democracia representativa, su curso, la relación entre los poderes, las elecciones por-venir. Pero no se discute sobre la otra, la central, la que nos permitiría construir ese otro país que pensamos”.

Siempre bancando el proceso chavista desde una mirada crítica, la CRBZ concluye: “La falta de discusión se debe a que se ha ido reduciendo en los hechos la trama de la democracia revolucionaria. Esta situación es entonces una oportunidad para el debate, para preguntarnos qué estamos construyendo, si nos acercamos a la idea de democracia que imaginamos o si por el contrario retrocedemos a concepciones que nos habíamos planteado superar”.

Más que el acecho imperial o el estado de fragilidad de un gobierno, por ahí va el peligro mayor que enfrenta hoy la revolución bolivariana: la posibilidad de quedar paralizada por sus propias contradicciones.

¿30.000? números en serio e intenciones ocultas detrás del debate

publicado a la‎(s)‎ 8 feb. 2017 8:50 por Sergio Panigo

 Dr. Fabian Salvioli* - http://www.alainet.org/es/articulo/183301


Me he resistido a debatir este tema, pero me parece que – luego de que se insista e insista con lo mismo – algo fundado hay que decir frente a tanta opinión ligera en redes sociales. La cifra de 30.000 personas desaparecidas es, obviamente, estimativa, por lo cual debe admitirse que no se ajusta a la realidad: Fueron más, sin duda alguna.

La experiencia internacional, y he podido constatarla de primera mano en varios países, muestra que en todas las circunstancias de terrorismo de Estado como el que ha sufrido Argentina, muchos casos de desapariciones forzadas no se denuncian (especialmente en ámbitos rurales, aunque juegan otros factores). Naturalmente, hoy sería bien diferente, pero hace cuarenta años jugaban prejuicios, y fundamentalmente miedo (ya que se sabe que quienes reciben la denuncia son los propios perpetradores y pueden tomar represalias).

En el caso argentino, la impunidad luego de que los militares arrancaran por la fuerza la ley de obediencia debida al gobierno constitucional que con coraje intentó juzgarles, ha desalentado presentaciones posteriores – debe recordarse que no eran años sencillos, y que las amenazas a quienes denunciaban y a las propias personas que trabajaban en derechos humanos eran cotidianas, recuerdo por ejemplo las amenazas de bomba que nos hacían desalojar lugares en las que realizábamos actividades en que cuestionábamos los proyectos de ley de impunidad, amén, claro, de los inocultables levantamientos militares armados de semana santa y siguientes, contra el gobierno constitucional -. Esos riesgos, aunque parezca mentira, aún continúan (quizás recuerden que Julio López sufrió su segunda desaparición forzada hace poquitos años, luego de declarar ante los tribunales federales de La Plata) -.

Otros casos no se denuncian porque las víctimas no tienen familiares cercanos que realicen las presentaciones, y otras personas han muerto desalentadas por las dos décadas de impunidad que siguieron a la ley de obediencia debida y los indultos presidenciales, en que no se recibían denuncias.

También -en Argentina- hay muchos familiares que no han acudido a reclamar indemnizaciones del Estado, como surge de la diferencia de casos documentados por Conadep y las presentaciones para solicitar el beneficio legal (menos). Por lo que, por un lado, ni el número de reclamos de indemnizaciones ni los denunciados ante Conadep dan elementos definitivos del número de personas desaparecidas, y por el otro, el hecho de que los reclamos de indemnización sean menores que los casos registrados en Conadep echa por tierra el argumento que se repite malintencionadamente por el que se señala que lo que se buscan son indemnizaciones por casos inventados. Más bien al revés, existe una gran cantidad de personas que han decidido no aceptar las indemnizaciones.

El informe oficial de los Archivos de Seguridad Nacional desclasificados en Estados Unidos -y hechos públicos en el año 2006 - señala que a mediados de 1978 – cuando recién iban dos años de los siete que duró la dictadura - los propios militares argentinos, reitero y pongo en mayúsculas,  LOS PROPIOS MILITARES ARGENTINOS, reconocían que las víctimas eran más de 22.000.

La discusión finalizaría rápidamente si los militares argentinos de aquella época, cuya inmoralidad solamente es equiparable a su cobardía, no hubieran destruido poco antes de dejar el poder todos los archivos en que se documentaban los secuestros y hechos posteriores, para intentar eludir sus responsabilidades – algo en lo que aún continúan, junto a parte de sus familias y los pocos trasnochados nostálgicos de la dictadura que aún existen en Argentina -.

Reitero, es muy probable que las víctimas que fueron desaparecidas forzadamente en Argentina hayan sido bastantes más de 30.000, aunque el número de 30.000 es simbólico y debe quedar porque así está instalado en la memoria del pueblo Argentino, y de la propia comunidad internacional.

Pero si de números se trata, quisiera señalar otras cosas relativas a este tema y que no se ponen arriba de la mesa en las discusiones: se omite decir que la desaparición forzada convierte en víctimas a los familiares que sufren un trato inhumano y degradante del Estado por la incertidumbre cotidiana y permanente respecto del destino y paradero de sus seres queridos, por lo que bien puede hablarse de una cifra muy superior si se les incorpora como víctimas (no es una ocurrencia mía, así lo reconoce la Corte Interamericana de Derechos Humanos en su jurisprudencia constante, el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, el Comité de Naciones Unidas sobre Desapariciones Forzadas, y la propia Convención de Naciones Unidas en materia de desapariciones (2006).

¿A cuánto asciende el número de víctimas de desapariciones forzadas si se considera, como corresponde, víctimas a las personas familiares / cercanas?

Adicionalmente, la desaparición forzada de personas es un crimen contra la humanidad: así se entiende en derecho internacional, porque ofende y convierte en víctima a la humanidad en su conjunto; así que si queremos discutir de números seriamente, a poco que se avance en la cosa nos encontraremos con números muy (pero muy) superiores.

En relación a que son hechos del pasado, pues no lo son: la desaparición forzada es de ejecución continua (por naturaleza), y la sustracción de identidad también. Por consiguiente, se siguen perpetrando actualmente (de allí que no opere la prescripción de los mismos) hasta el exacto momento de la aparición con vida o la identificación de restos mortales (en los casos de desaparición forzada) y hasta el momento de la recuperación de identidad (en los casos de sustracción de la misma).

Todavía se discute -por parte de sectores filo nazis en Alemania y otros países europeos - el número de víctimas del exterminio provocado por los Nazis, como manera de disminuir el horror y desacreditar la palabra de las víctimas. Aquí el cuestionamiento del número de 30.000 tiene la misma intención, desacreditar el camino tan difícil, valioso y ejemplar en materia de derechos humanos, que se ha hecho en la República Argentina desde fines de los años 70.

Es inmoral seguir dando micrófono a quienes deberían estar presos, por haber perpetrado crímenes contra la humanidad, por haberse levantado en armas contra el gobierno constitucional de Raúl Alfonsín en aquellos nefastos alzamientos militares para arrancar la ley de obediencia debida, o por ambas cosas; si no deberían tener micrófono, mucho - muchísimo - menos ocupar cargos públicos.

Son más, muchas, muchísimas más las víctimas de desaparición forzada en nuestro país, pero por todo lo expresado anteriormente nos quedamos con el número simbólico de 30.000 personas detenidas – desaparecidas por el terrorismo de Estado en la República Argentina.

Digo, si queremos discutir de números en serio...

 

*Ex Presidente del Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

Inmigrantes sospechosos

publicado a la‎(s)‎ 2 feb. 2017 12:42 por Sergio Panigo

Raúl Kollmann - https://www.pagina12.com.ar/17222-inmigrantes-sospechosos

 

La idea de no dejar entrar al país o expulsar rápidamente a extranjeros sólo se aplicará a bolivianos, peruanos, colombianos y paraguayos. Y sólo a pobres, no a cualquiera de esa nacionalidad. Los morochos son los sospechosos.

En un año electoral, el objetivo del gobierno es hacer ruido. Ni siquiera las medidas enumeradas en el decreto van a tener efectividad. Es una jugada política destinada a echarle la culpa a los extranjeros de los problemas argentinos y tal vez sacar algunos votos más. Por supuesto que ya teníamos nuestra cuota de xenofobia y ahora, al calor de Donald Trump, pretenden diluir que buena parte de nosotros somos hijos o nietos de inmigrantes. Mi mamá, próxima a cumplir 103 años, entró al país de manera ilegal huyendo de los campos de concentración del nazismo en los que asesinaron a sus padres cuando llegó el tren a Auschwitz, el 11 de octubre de 1944. 

Los funcionarios de Migraciones dijeron ayer que se impide el ingreso al país de unas 14.000 personas por año. ¿Por qué razones? Documentos deteriorados, documentos vencidos, niños que vienen sin los papeles requeridos, personas que vienen de turistas y no tienen ni un peso, chicos colombianos a los que traen para que se prueben en clubes de fútbol y los dejan abandonados a su suerte. 

Como es obvio, ningún jefe o cuadro medio narco viene en esas condiciones. Es más, lo normal es que lleguen defendidos por grandes estudios de abogados. Tal vez el narco más famoso, blanqueado la semana pasada por Estados Unidos como confidente de los servicios norteamericanos, Henry de Jesús López Londoño, alias “Mi Sangre”, no entró a la Argentina con un documento colombiano a su nombre, sino con uno venezolano, auténtico, pero a otro nombre. Es decir que el rechazo será esencialmente a morochitos, no a grandes o medianos narcos. 

Una parte importante de los extranjeros que están en prisión son las llamadas mulas, personas que no pensaban pedir la residencia en la Argentina ni querían quedarse a vivir aquí. No eran ni querían ser inmigrantes. Son hombres y mujeres humillados, destrozados, que muchísimas veces traen la droga en el estómago como carne de cañón de los narcos. Como explicaron en este diario Diego Morales y Marcelo Trufo, del CELS, el delito de narcotráfico es transnacional, se trata de personas extranjeras ingresando a distintos países. Por eso comparar las cifras de presos extranjeros por narcotráfico con la proporción de presos en general tiene poco sentido. Por eso, además, la mitad de los argentinos presos en el mundo están imputados por narcotráfico, muchos de ellos también usados como mulas en Europa. 

Expulsar a un inmigrante por tener un procesamiento confirmado es inconstitucional porque en la Argentina una persona es inocente hasta que se demuestre lo contrario. Y eso queda establecido con una sentencia firme. Ahora, nuevamente, los afectados serán los humildes, los que no tendrán un abogado con peso para pelear, argumentando la inconstitucionalidad contra una decisión semejante de Migraciones. 

Sin embargo, lo habitual es lo contrario. Ningún juez suele dar el visto bueno para la expulsión de un ciudadano procesado por un delito cometido en la Argentina. El magistrado quiere que se lo juzgue y, de acuerdo a la ley, que cumpla al menos con la mitad de la condena. Fue lo ocurrido con el célebre ladrón Luis Mario Vitette Sellanes, aquel que encabezó la banda de boqueteros que robó el Banco Río de Acasusso. Vitette sabía que quedaría libre en Uruguay ni bien se lo expulsara de la Argentina. Por ello peleó para que lo echaran. Los jueces se resistieron hasta que cumplió la mitad de la condena. Queda claro que los ricos tienen la estructura para ingresar e incluso los medios para que los expulsen, cuando ellos quieren. 

Se ha dicho que las aerolíneas tendrán que informar si las personas que traen al país tienen antecedentes. En rigor, lo que entregarán será una lista de pasajeros que, luego, será cruzada con bases de datos que permitan saber si el que llega tiene antecedentes. 

Los que tienen experiencia en migraciones cuentan que:

  • ·       La base de datos de Interpol sólo incluye a personas con capturas o búsquedas o con alertas. Es un cruce que ya se hacía con el Director de Migraciones anterior, Martín Arias Duval, en época del kirchnerismo. Hay que aclarar que Interpol no tiene base de datos de antecedentes.
  • ·     Ni siquiera es sencillo distinguir a personas por la base de datos de Interpol. La información no está depurada, muchas de las búsquedas están vencidas y con un mismo nombre, por ejemplo, Juan Sánchez, hay centenares de individuos. De todas maneras, Migraciones tiene la conexión desde hace años. 
  • ·        Los convenios con los países son deficitarios. Por ejemplo, Estados Unidos alerta poco y nada y por lo general lo hace únicamente con las personas imputadas de pedofilia o algún caso especial. Nunca migraciones de Estados Unidos alertó por alguien que tuvo antecedentes por delitos económicos. El cuadro es similar al de las cárceles norteamericanas: muchos negros y latinos, muy pocos blancos. 
  • ·        Hay convenio con Colombia pero la información es poco confiable. El Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) fue disuelto porque siendo el encargado de la documentación se descubrieron casos en que se vendieron a narcos pasaportes con identidades cambiadas. Lo mismo pasa con otros países. La mayoría informa lo que quiere. 

Es decir, que esa novedad busca hacer mucho ruido, mucha publicidad política, pero habrá poco cambio. El narco de más o menos nivel esquivará estos listados poco confiables. 

El resultado global es el que transmiten los expertos. Ellos suelen decir que el delito se combate con una buena política social, buena política e inteligencia criminal. No con leyes migratorias.

Rodolfo Walsh, el hombre que se comprometió a dar testimonios en tiempos difíciles

publicado a la‎(s)‎ 11 ene. 2017 14:29 por Sergio Panigo

http://radiocooperativa.com.ar/27102-2/

Rodolfo Walsh, periodista, escritor, dramaturgo, traductor y militante, nació el 9 de enero de 1927 en Lamarque, provincia de Río Negro, y desapareció en Buenos Aires el 25 de marzo de 1977, al cumplirse un año de la última dictadura militar a la que combatió activamente desde las letras.

“Fui lavacopas, limpiavidrios, comerciante de antigüedades y criptógrafo” dijo en alguna oportunidad Rodolfo Walsh, uno de los más grandes periodistas de nuestro país.

Walsh se había criado en el seno de una familia conservadora, de ascendencia irlandesa. Estudió en un colegio de monjas irlandesas y fue interno en una congregación de curas también irlandeses. “Tengo una hermana monja y dos hijas laicas“, se reía. A los 17 años comenzó a trabajar en la Editorial Hachette como traductor y como corrector de pruebas, y a los 20 comenzó a publicar sus primeros textos periodísticos. En 1953 publicó su primer libro de cuentos, Variaciones en rojo, con el que había ganado el Premio Municipal de Literatura de Buenos Aires.

Como escritor trascendió por sus cuentos policiales ambientados en Argentina y por sus libros de investigación periodística sobre el fusilamiento ilegal de civiles en José León Suárez de junio de 1956 (“Operación Masacre”) y sobre los asesinatos de Rosendo García (“¿Quién mató a Rosendo?”) y Marcos Satanowsky (“Caso Satanowsky”).

Los fusilamientos del 59, marcaron la vida del periodista escritor. Cuando se produjeron los fusilamientos de José León Suárez, Walsh estaba trabajando en la compilación de cuentos de la Editorial Hachette. Una tarde de 1956, jugando al ajedrez en un bar de la Plata escuchó la frase “Hay un fusilado que vive“. Nunca se le fue de la mente. A fines de ese año, comenzó a investigar el caso con la ayuda de la periodista Enriqueta Muñiz, y se encontró con un gigantesco crimen organizado y ocultado por el Estado. Walsh decidió recluirse en una alejada isla del Tigre con el seudónimo de Francisco Freyre, y con la única compañía de un revolver. El 23 de diciembre Leonidas Barletta, director de Propósitos, denunció, a pedido de Walsh, la masacre de José León Suárez y la existencia de un sobreviviente, Juan Carlos Livraga.

Ese mismo año, Rodolfo Walsh fue a Cuba donde publicó el Caso Satanowsky, un relato que evidenció que matones de la SIDE asesinaron al abogado Marcos Satanowsky debido a oscuros intereses en torno a la propiedad del diario La Razón. En la investigación dio con los culpables.

En Cuba fundó la agencia Prensa Latina junto con su colega y compatriota Jorge Masetti. Había decidido que no sería nunca más un simple observador privilegiado del mundo, sino que quería formar parte activamente de él: como jefe de Servicios Especiales en el Departamento de Informaciones de Prensa Latina, usó sus conocimientos de criptógrafo aficionado para descubrir, a través de unos cables comerciales, la invasión a Bahía de Cochinos, instrumentada por la CIA.

En 1973 comenzó a militar en la organización Montoneros. Creó un sector del Departamento de informaciones de Montoneros y fue su responsable. Junto a su amigo, el poeta Francisco Paco Urondo, participó como fundador y redactor de Noticias. Este diario presentaba los puntos de vista de Montoneros. A principios de 1974, dejó constancia por escrito de sus diferencias de concepción, tácticas y estrategia con la cúpula de Montoneros, en un último intento de cambiar el rumbo, que, de seguir así, llevaba a una segura derrota. No fue escuchado. “Nosotros le decíamos traidores a ellos, a los Vandor, a los Matera, a los Remorino. Pero los traidores éramos nosotros. Porque Perón siempre los apoyó a ellos“.

Bajo el golpe de Estado encabezado por Jorge Videla, creó la Agencia Clandestina de Noticias (ANCLA). “Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror. Haga circular esta información“.

El 29 de septiembre de 1976 murió en un enfrentamiento su hija Vicki. Tenía 26 años, una hija y era militante de Montoneros. Murió también su amigo Paco Urondo en Mendoza, perseguido por fuerzas militares conjuntas.

El 24 de marzo al cumplirse un año de la dictadura, envió su famosa Carta Abierta de un escritor a la Junta Militar a las redacciones de los diarios. Nadie la publicó. El 25 de marzo, entre las 13.30 y las 16.00, Walsh fue secuestrado por un grupo de Tareas de la ESMA, comandado por el oficial de Inteligencia García Velasco. Sobrevivientes de la ESMA le acercaron a su hija Patricia Walsh una versión de lo sucedido. Según esa versión Rodolfo debía ser tackleado por el oficial de Marina y ex rugbier Alfredo Astiz, quien falló en su intento. Esto generó una momentánea confusión que permitió a Rodolfo gatillar el revólver calibre 22 que guardaba en la entrepierna. Así hirió a uno de sus agresores, que quedó rengo. A fines del ’77 ese hombre fue galardonado con una medalla en una ceremonia secreta de la ESMA.

El 25 de marzo de 1977 asesinaron al hombre que decidió para siempre ser “fiel al compromiso de dar testimonios en tiempos difíciles”

 

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