Cupcakes de mandarina y vainilla

Ingredientes:


Para el bizcocho:


   • 100 mL de aceite de oliva

   • 200 g azúcar blanco

   • 200 g harina

   • 3 huevos M

   • 1 cucharadita y media de levadura química (tipo Royal)

   • 120 mL leche semidesnatada

   • 2 cucharaditas de mandarina en pasta

   • 1 cucharadita de vainilla en pasta


Para el buttercream:


   • 140 g mantequilla sin sal a temperatura ambiente

   • 160 g icing sugar (o azúcar glas)

   • 2 cucharaditas de mandarina en pasta

   • 1 cucharadita de vainilla en pasta


Elaboración:


Pre-calentamos el horno a 170 ºC (con calor arriba y abajo).

Tamizamos la harina en un bol, junto con la levadura; esto es importante para que el bizcocho quede más esponjoso, al tamizar la levadura junto con la harina se reparte mejor.

Batimos la mantequilla junto con el azúcar, hasta que esté bien integrado.

Vamos añadiendo los huevos uno a uno, esperando que se integre uno antes de añadir el siguiente.

Añadimos la mitad de la harina tamizada con levadura, batimos a velocidad baja y añadimos la leche; después añadimos el resto de la harina y batimos hasta que se integre.

No hay que batir la harina en exceso porque si no el bizcocho quedará apelmazado.

Cuando la masa esté homogénea, añadimos la vainilla y la mandarina en pasta. Podemos sustituir la vainilla en pasta por extracto de vainilla aunque esta vainilla le da un sabor mejor al cupcake (además en el buttercream quedan unos puntitos monísimos por las semillas de la vainilla)

Llenamos las cápsulas de papel unos 2/3 con la cuchara de helado, para que queden todos del mismo tamaño.

Horneamos unos 22 minutos o hasta que al pincharlos con un palillo en el centro, salga limpio.

Los ponemos en una rejilla hasta que se enfríen por completo.


Para preparar el buttercream, ponemos en el bol de la batidora la mantequilla y el icing sugar y batimos primero a velocidad baja hasta que esté integrado, después aumentamos la velocidad y batimos unos 5 minutos.

Tenemos que batir el buttercream hasta que tenga una textura cremosa (como de helado) y no grasienta.

Cuando los cupcakes estén completamente fríos, decoramos con el buttercream.

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