Humedal Santa

Maria del Lago


Un balance entre el urbanismo y lo natural

Este humedal es el balance entre el urbanismo y lo natural. Rodeado de edificios y calles transitadas, como la calle 80 y la Avenida Boyacá, tiene alrededor de su espejo de agua (de 5,6 hectáreas) áreas boscosas con caminitos asfaltados (que completan 10,2 hectáreas). Este humedal se asimila a un parque citadino y, de hecho, se llama Parque Ecológico Santa María del Lago, adonde se va en busca de un poco de paz, a encontrarse con la Naturaleza, practicar yoga o tan solo caminar alrededor de la laguna.

 

Urbano, pero natural, con una sana población de patos zambullidores que son amigos ya de los visitantes y en sus aguas dos especies de peces la guapucha (Grundulus bogotensis) y el capitán (Eremophilus mutisi), estos tres animalitos tienen en común que son exigentes en cuanto a la calidad de agua. En su vegetación se mezcla también lo exótico y lo nativo, pues acacias y eucaliptos crecen rodeados de cerezos, sauces y arrayanes.

Este humedal también sirve como aula abierta para todos los bogotanos, ya que cuenta con sectores informativos y actividades interactivas que educan sobre la importancia de los humedales de la sabana y provee datos curiosos, incitando a la gente a hacerse amiga del humedal.

 

Al igual que los otros humedales, esta microcuenca tiene una historia triste, pues también sufrió rellenos y fue reducido casi a su mínimo, fue aislado de sus conexiones naturales al río Juan Amarillo y ahora solo cuenta con canales subterráneos. El relleno con escombros subió el nivel de la ronda hídrica, reduciendo el área inundable. En 1988 los vecinos del humedal se organizaron en el comité Prolago para defender este ecosistema y ahora el DAMA y la Empresa de Acueducto de Bogota se encargan de su mantenimiento

 

 

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