Humedales de Jaboque y Tibabuyes

Los Grandes Oasis de doble faceta

Son los más grandes de la ciudad y tienen doble faceta, ya que, por un lado, están urbanizados y aislados del sistema hídrico, y, por el otro, son grandes, funcionales y naturales. Su lado urbano se presta para la apreciación de la laguna desde la comodidad de sillas y bicicletas; en su lado natural muchas aves, pocos caminitos y cero asfalto.

 

El Parque Ecológico Tibabuyes, en tiempos muiscas tierra de labradores y ahora más conocido con el nombre de Juan Amarillo, está ubicado entre Suba y Engativá. Este parque natural urbano, al igual que los otros, hospeda a una gran variedad de aves, incluyendo el cucarachero de pantano, propio de la sabana y endémico en Colombia, la garza blanca y el búho bogotano. Desde su parte urbana, en el fin de la avenida Cali, se ve como una gran piscina con paredes de concreto y no cumple su función ecológica, pues está totalmente aislado de cualquier otro sistema hídrico. No obstante, tiene otras dos partes que sí cumplen con su faceta natural. Este humedal es protegido por la Fundación ALMA, la Alcaldía de Bogotá y la Secretaria del Medio Ambiente. Hace siete años se realizó allí una siembra de árboles nativos, que hoy adornan su parte urbana. A causa de la pérdida de humedales en la sabana, cada día se incrementa el número de aves perdidas, pero los amigos de este humedal se encargan de liberarlas y devolverles su rumbo, en especial a las tinguas azules. Para realizar una visita segura es preferible llamar con anticipación a la Fundación Alma: Tel. 682 9519.

 

El humedal de Jaboque nos transporta a tiempos muiscas, cuando su nombre significaba “Tierra de Abundancia, contemplación y descanso”. Con 147 hectáreas, un gran espejo de agua y vegetación circundante, es hogar de seis especies de aves únicas en el mundo, en vía de extinción, y hospeda a 23 especies de aves migratorias, de las cuales cinco vienen de otros países.

 

En su faceta urbanizada, las ciclo-rutas y el cemento aislaron al humedal de ríos y quebradas, así que es alimentado por canales de agua lluvia. En su faceta natural, los esfuerzos para su recuperación siguen en pie y son llevados por la fundación ADESA, que cuenta con programas de reforestación y educación ambiental, y ofrece recorridos guiados a sus visitantes para asegurarse de que ellos se lleven una buena enseñanza y un bello recuerdo. Hay comités ambientales en doce barrios y próximamente habrá en otros diez, con esto cada día el humedal gana más amigos. Para visitar este humedal es preferible llamar con anticipación a la Fundación ADESA: Tel. 543 4319. Ellos prestan servicio de guía gratuito.

 

 

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