Definición de Bienestar Animal

    El concepto de Bienestar Animal es complejo y difícil definirlo. No existe una definición universal, sino diferentes en función de las varias consideraciones que se tiene del bienestar animal:
    

1. Definiciones descriptivas: Consideran el estado físico y mental del animal. La evaluación de bienestar debería considerar evidencia científica concerniente a los sentimientos de los animales que pueden ser derivados desde su estructura y función y también desde su comportamiento.

2. Definiciones relacionadas con el animal en armonía con su entorno: Considera un estado de completa salud física y psíquica, donde el animal está en armonía con su ambiente. Apunta a la manera como el animal siente y es afectado por su ambiente y no el ambiente per se. Puede ser un estado mental positivo (placer) o negativo (miedo, dolor, angustia).

3. Definiciones que se refieren a la adaptación y control del ambiente por el animal: Consideran un estado donde el animal intenta adaptarse a su ambiente. El bienestar animal es estimado por la medición de los esfuerzos que realiza el animal para alcanzar el estado ideal. Cuando la capacidad de adaptación del animal es sobrepasada el bienestar es pobre.

4. Definiciones que incluyen experiencias subjetivas del animal: La percepción del animal de su ambiente no puede ser solamente valorada desde la percepción humana, sino necesita ser evaluada desde la perspectiva animal. El bienestar animal es medido estudiando desordenes fisiológicos producidos por la adaptación a su ambiente y la motivación de un animal para obtener algunas necesidades de su ambiente, tales como compañía, alimento, tipo de sustrato, etc.


    Aunque no existe un acuerdo para tener una única definición de bienestar animal, se acepta, que puede ir desde muy bueno hasta muy malo en una escala continua entre ambos extremos, pudiendo tener valores internédios. Además, hay acuerdo en que un animal con problemas de bienestar probablemente está sufriendo ya sea de dolor, malestar o angustia.


    A pesar de estas definiciones, el estado de bienestar es un estado dinámico, variado en sus manifestaciones y enormemente complejo. Su naturaleza puede variar entre individuos además de variar en el mismo individuo de un momento a otro. Es irreal que el animal se encuentre en el mismo estado de bienestar todo el tiempo.

    En el concepto de bienestar animal se pueden encontrar tres enfoques:

1.- Un primer enfoque está basado en “sentimientos”, definiendo el bienestar animal a partir de las experiencias subjetivas de los animales (sentimientos y emociones), enfatizando la reducción de los sentimientos negativos (sufrimiento, dolor) o promoviendo los positivos (confort, placer). El problema que presenta es la escasa base científica que se puede obtener para realizar estas valoraciones, por el momento.

2.- El segundo enfoque que se puede dar al concepto de bienestar animal está basado en la funcionalidad, en la base de la función biológica del animal, sobre parámetros de salud, de longevidad, de éxito reproductivo, así como alteraciones del comportamiento o de fisiología. Aunque estas medidas son fácilmente valorables, existe una controversia sobre si estas medidas están unidas con el bienestar animal.

3.- El último enfoque está basado en el comportamiento de los animales, intentando que éste se parezca al estado natural o salvaje del individuo, permitiéndoles realizar un repertorio completo de comportamientos, aunque este repertorio de comportamientos es muy criticado hoy en día.

    Basándose en estos tres enfoques del complejo concepto de bienestar animal, es difícil llegar a una única escala de medida del bienestar de los animales, sino que hay que abarcar muy diferentes aspectos.
    
    Los animales ante situaciones de estrés que amenacen su nivel de bienestar, ponen en funcionamiento diferentes mecanismos biológicos para mantener su homeostasis y responder a la situación de estrés. Los tres tipos generales de respuesta biológica frente a un estimulo externo que es percibido como una amenaza, son: comportamental, del sistema nervioso autónomo y neuroendocrina.

    La respuesta de los animales frente a las amenazas externas siempre las realizan suponiéndoles el menor coste y de la forma más simple posible, normalmente se corresponde con una respuesta de tipo comportamental. Así lo más sencillo es escapar de una fuente de calor como es el sol en verano y colocarse a la sombra, mientras que en invierno se colocan al sol para evitar el frío.
Las respuestas del sistema autónomo y neuroendocrino están controladas por el hipotálamo. La acción de estos dos sistemas está encaminada a proporcionar al organismo los mecanismos necesarios para ayudar al animal a hacer frente a la situación de estrés y mantener el equilibrio orgánico.
    
    Por una parte, el sistema nervioso autónomo tiene un papel muy importante durante las situaciones de estrés agudo, ya que el sistema simpático y parasimpático de sistema autónomo actúan modificando la frecuencia cardiaca, la resistencia vascular, la secreción de glándulas exocrinas, contracción de la musculatura lisa y la secreción de catecolaminas de la médula adrenal (adrenalina y noradrenalina). Por otra, el sistema neuroendocrino ofrece el mayor potencial del impacto del estrés sobre el bienestar animal. El principal sistema de regulación hipotalámica, es la pituitaria, la cual proporciona una conexión entre el sistema nervioso central y el sistema endocrino.

    Estos tres sistemas de respuesta frente al estrés, permiten al animal mantener el equilibrio interno necesario para el bienestar de individuo.