(CELACP) CENTRO DE ESTUDIOS LITERARIOS ANTONIO CORNEJO POLAR - FORO INTERNACIONAL "EL MAR DE HEMINGWAY"



* JUEVES 12   
AL    
SÁBADO 14     
 MAYO     
 2011 *

EL MAR DE HEMINGWAY
12 al 14 de mayo de 2011




EL MAR DE HEMINGWAY

Con motivo de conmemorarse el cincuentenario de la muerte del notable escritor y recordando la visita del novelista al Perú, en abril y mayo de 1956, para la filmación de El viejo y el Mar, un grupo de investigadores de la obra y vida del escritor Ernest Hemingway interesados en exaltar la figura del aventurero periodista, invitan al encuentro EL MAR DE HEMINGWAY, a realizarse del 12 al 14 de mayo de 2011, en la ciudad de Lima (Perú). 
La convocatoria propone la presentación de ponencias y conversatorios sobre Hemingway y su importante obra. El encuentro contempla además la presentación de videos, films y otros soportes audiovisuales que enriquezcan el proyecto. 

EL MAR DE HEMINGWAY es un ofrecimiento abierto a escritores, periodistas, investigadores, historiadores, sociólogos, críticos, editores y todas aquellas personas interesadas en conocer la vida y obra de este apasionado hombre de letras. 

EL MAR DE HEMINGWAY ofrecerá dos espacios de encuentro centrales, a partir de los cuales discutir y evocar la presencia y el legado de Hemingway: 

a) EL VIEJO Y EL MAR
Testimonios de la presencia de Hemingway en Cabo Blanco y otros escenarios vinculados al mar. 

b) EL MAR EN LA OBRA DE HEMINGWAY
Discutir la presencia del mar en la obra de Hemingway 

Resúmenes y Ponencias: se recibirán resúmenes de las ponencias hasta el día 1 de marzo de 2011. El resumen no podrá exceder las veinte (20) líneas, deberá contener: Título de la ponencia, resumen descriptivo, nombres completos, teléfonos, las ponencias podrán ser presentadas en español, inglés o francés. El día de la presentación, el/la ponente hará entrega del ensayo o artículo completo, en formato Microsoft Word 2010 o compatible. 
Los resúmenes, también en formato Word 2010 o compatible, se remitirán a las siguientes direcciones electrónicas:irmadelag@amauta.rcp.net.pe, josemariagatti@gmail.com, celacp@wayna.rcp.net.pe
El programa definitivo del evento El Mar de Hemignway será confeccionado por el Comité Organizador y remitido a los ponentes antes del 30 de abril. Cada participante tendrá un máximo de 25 minutos de exposición. 
Para las presentaciones de material audiovisual (película o documental), remitir el tráiler y una ficha técnica, teniendo en cuenta el mismo plazo consignado para los trabajos escritos. 

INSCRIPCIONES

Las cuotas de inscripción para el coloquio son las siguientes: 
Ponentes provenientes de entidades europeas y norteamericanas: US$ 80.00
Ponentes provenientes de entidades latinoamericanas, africanas o asiáticas: US$ 40.00
Ponentes provenientes de entidades peruanas: S/. 80.00
COSTO DE CERTIFICACIÓN PARA ASISTENTES NO PONENTES
Público en general y estudiantes S/. 25 (veinticinco nuevos soles) 

Los pagos por derecho de inscripción y/ o certificación de asistencia deberán ser cubiertos en la sede del Coloquio, antes de la sesión inaugural del evento. 
Comité Organizador: Irma del Águila (Perú)/ José María Gatti (Argentina) / Gonzalo Cornejo (Perú)
Co-organizador: Centro de Estudios Literario Antonio Cornejo Polar 
Comité Consultivo:
Rosella di Paolo, Guillermo Niño de Guzmán 
Duración del encuentro: 3 días 
Fecha prevista: 12, 13 y 14 de mayo de 2011 
Lugar de reuniones: Centro de Estudios Literarios Antonio Cornejo Polar, 
Av. Benavides 3074, la Castellana - Miraflores 



EL MAR DE HEMINGWAY
12 al 14 de mayo de 2011

EL MAR DE HEMINGWAY

Con motivo de conmemorarse el cincuentenario de la muerte del notable escritor y recordando la visita del novelista al Perú, en abril y mayo de 1956, para la filmación de El viejo y el Mar, un grupo de investigadores de la obra y vida del escritor Ernest Hemingway interesados en exaltar la figura del aventurero periodista, invitan al encuentro EL MAR DE HEMINGWAY, a realizarse del 12 al 14 de mayo de 2011, en la ciudad de Lima (Perú).

INGRESO LIBRE

Certificación de Asistencia S/ 25.00


PROGRAMA




Jueves 12 de Mayo


CENTRO DE ESTUDIOS LITERARIOS ANTONIO CORNEJO POLAR
Sala de Conferencias
Av. Benavides 3074 / Ovalo de Higuereta. Miraflores

4:30-5:00 pm.
Acreditación de participantes

5:00-5:30 pm.

Apertura del encuentro a cargo de

Irma del Águila, Gonzalo Cornejo y José María Gatti


CELACP - FORO INTERNACIONAL EL MAR DE HEMINGWAY jueves 12 mayo 2011 •1de5• APERTURA DEL ENCUENTRO A CARGO DE GONZALO CORNEJO SOTO

Por BIBLIOTKelcandelabro


CELACP - FORO INTERNACIONAL EL MAR DE HEMINGWAY jueves 12 mayo 2011 •2de5• APERTURA DEL ENCUENTRO A CARGO DE JOSÉ MARÍA GATTI

Por BIBLIOTKelcandelabro


CELACP - FORO INTERNACIONAL EL MAR DE HEMINGWAY jueves 12 mayo 2011 •3de5• APERTURA DEL ENCUENTRO A CARGO DE IRMA DEL ÁGUILA

Por BIBLIOTKelcandelabro





5:30 - 6:15


Conferencia Magistral


EL MAR COMO EJE DRAMÁTICO EN LA OBRA DE

HEMINGWAY


Disertante: Andrés Arenas Gómez (España)


CELACP - FORO INTERNACIONAL EL MAR DE HEMINGWAY jueves 12 mayo 2011 •4de5• Presentación de Andrés Arenas Gómez a cargo de José María Gatti

Por BIBLIOTKelcandelabro

CELACP - FORO INTERNACIONAL EL MAR DE HEMINGWAY jueves 12 mayo 2011 •5de5• CONFERENCIA MAGISTRAL EL MAR COMO EJE DRAMÁTICO EN LA OBRA DE HEMINGWAY DISERTANTE: ANDRÉS ARENAS GÓMEZ ‎‎‎(ESPAÑA)‎‎‎

Por BIBLIOTKelcandelabro

6:15-6:30
Pausa / Café

6:30-8:00
Film-documental EL MUNDO DE HEMINGWAY del director Giuseppe Recchia (Italia)

8:00-8:45
Conversación con el director y parte del elenco.





Viernes 13 de Mayo

9:00 a 13:00
Visita al Yacht Club del Callao, donde se encuentra fondeado el yacht MISS TEXAS. El capitán de la nave, Hernán Balderrama, expondrá sobre este barco mítico en el que navegó Ernest Hemingway .





CENTRO CULTURAL INCA GARCILASO


Jirón Ucayali 391.


5:00-5:45 pm.


Mario Saavedra Pinón, Manuel Jesús Orbegozo (Perú)

charlan con la narradora Irma del Águila:


MSP, MJO CORRESPONSALES EN CABO BLANCO

ABRIL DE 1956.



CELACP - FORO INTERNACIONAL EL MAR DE HEMINGWAY viernes 13 mayo 2011 •1de5• - CHARLA SOBRE LA VISITA DE HEMINGWAY EN EL PERÚ -- CABO BLANCO ► IRMA DEL ÁGUILA ‎‎‎(preside la mesa)‎‎‎ INTERVIENEN: ► MARIO SAAVEDRA PINÓN ‎‎‎(CORRESPONSAL EN CABO BLANCO)‎‎‎ ► MANUEL JESÚS ORBEGOZO ‎‎‎(CORRESPONSAL EN CABO BLANCO)‎‎‎

Por BIBLIOTKelcandelabro






6:00-6:45


Irma del Águila

comenta CABO BLANCO, UN APICE DE HISTORIA.


Apostillas de la novela "Moby Dick, en Cabo Blanco.





CELACP - FORO INTERNACIONAL EL MAR DE HEMINGWAY viernes 13 mayo 2011 •2de5• - ► IRMA DEL ÁGUILA comenta CABO BLANCO, UN APICE DE HISTORIA Apostillas de la novela "Moby Dick en Cabo Blanco"

Por BIBLIOTKelcandelabro





6:45-7:00
Pausa café


7:00-7:45


Conferencia Magistral


HEMINGWAY Y ALBERTI: MARINEROS EN TIERRA


Disertante: Douglas LaPrade (Estados Unidos)



CELACP - FORO INTERNACIONAL EL MAR DE HEMINGWAY viernes 13 mayo 2011 •3de5• Presentación de Douglas E. LaPrade a cargo de Rossella di Paolo

Por BIBLIOTKelcandelabro








Sábado 14 de mayo

CENTRO DE ESTUDIOS LITERARIOS ANTONIO CORNEJO POLAR
Sala de Conferencias
Av. Benavides 3074 / Ovalo de Higuereta. Miraflores





9:30-10:00


DIALOGANDO CON HEMINGWAY

Tema: DESDE LA TRIBU DE LOS HEMINGWAY

Charla con John Hemingway (Estados Unidos)

Contacto vía Skype


Irma del Águila (Perú)


Andrés Arenas Gómez (España)



CELACP - FORO INTERNACIONAL EL MAR DE HEMINGWAY sábado 14 mayo 2011 •1de2• - DIALOGANDO CON HEMINGWAY Tema: DESDE LA TRIBU DE LOS HEMINGWAY Charla con John Hemingway (Estados Unidos) Contacto vía Skype ► Irma del Águila (Perú) ► Andrés Arenas Gómez (España)

Por BIBLIOTKelcandelabro


10:15 -11:45
Film HELLO HEMINGWAY del director Fernando Pérez (Cuba)
11:45-12m.
Pausa / café



12-12:45


Charla-debate:

HEMINGWAY: ABANDONO DE PERSONA O SUICIDIO


Panelistas:

Douglas LaPrade (Estados Unidos)

José María Gatti (Argentina)

Andrés Arenas Gómez (España)




CELACP - FORO INTERNACIONAL EL MAR DE HEMINGWAY sábado 14 mayo 2011 •2de2• CHARLA - DEBATE: HEMINGWAY: ABANDONO DE PERSONA O SUICIDIO INTERVIENEN: ► Douglas LaPrade (Estados Unidos) ► José María Gatti (Argentina) ► Andres Arenas Gómez (España)

Por BIBLIOTKelcandelabro



13:00
Clausura.







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A continuación reproducimos el texto de la conferencia: "El mar como eje dramático en la obra de Hemingway"

Le agradecemos a Andrés Arenas Gómez por enviarnos el texto.





TEXTO DE LA


Conferencia Magistral


EL MAR COMO EJE DRAMÁTICO EN LA OBRA DE

HEMINGWAY


Disertante: Andrés Arenas Gómez (España)



EL MAR COMO EJE DRAMÁTICO EN LA OBRA DE ERNEST HEMINGWAY

  

Buenas tardes. Vaya por delante el agradecimiento a mis colegas Irma del Águila y José María Gatti por contar conmigo para este evento y a los responsables del Centro de Estudios Literarios por ofrecer sus instalaciones para que estas jornadas puedan celebrarse. Me siento feliz de hablar aquí pues comparto con vosotros el elemento más cohesionador del ser humano: el lenguaje, tan cercano como es el andaluz al de algunas partes de Hispanoamérica. Por otro lado nos une la pasión por un escritor, como es Ernest Hemingway, cuya estancia en Perú en 1956 es la maravillosa excusa que nos congrega aquí y que además a mí, como biógrafo, me da la oportunidad de profundizar en los detalles de esta estancia que tan bellamente ha novelado Irma del Águila.[1] Curiosamente el número 61 es una cifra de mucha importancia para nosotros pues la fue la edad en la que Hemingway puso fin a su vida de un disparo; es asimismo la edad del que les habla y les confesaré que desde que los cumplí estoy pendiente del asunto por ver si el seis y el uno presentan alguna tendencia especial hacia el suicidio. Se lo haré saber, si es el caso. Además este año 2011 se cumplen cincuenta años del fatídico 2 de julio en que tal vez el escritor americano más conocido, Papa, como le gustaba le llamasen, acabó con su vida de un disparo. Tiempo habrá en los días sucesivos para que tratemos este asunto con detenimiento.

 

Espero que sepa yo salir de este ‘aprieto’ en el que me han metido los organizadores al proponerme un tema tan amplio y a la vez tan apasionante como es el mar como elemento vertebrador en la obra del novelista americano. Empezaré diciendo que el sentido simbólico del mar corresponde al del ‘océano inferior’, al de las aguas en movimiento, agente transitivo y mediador entre lo no formal (aire, gases) y lo formal (tierra, sólido) y, analógicamente, entre la vida y la muerte. El mar, los océanos, se consideran así como la fuente de la vida y el final de la misma. ‘Volver al mar’ es como ‘retornar a la madre’, morir. Tal vez encontremos aquí una explicación de la querencia que el mar ejerció en la vida del novelista si pensamos en dos de sus casas (la de Key West y la de Finca Vigía) situadas muy cerca del mar, con un acceso rápido al ‘Anita’y el ‘Pilar’, las dos embarcaciones en las que con tanta frecuencia salía a pescar [ahora habrá que añadir Miss Texas]. Una vez más su venida a Perú donde ‘the seas ran like onrushing hills with snow blowing off the tops” [las olas del mar parecían montañas con su pico nevado en movimiento]. El mar, entre los griegos antiguos, era la expresión suma de la belleza. Las aguas en movimiento –el mar y los lagos de oleaje turbulento o sosegado, los ríos con su deslizarse sin fin y sus torrentes y cataratas– han ejercido siempre una especial atracción sobre el ser humano, que en ellas ha simbolizado los ‘movimientos del alma’ y no pocos principios morales y científicos. Finalmente no se debe olvidar que en el versículo del Eclesiastés que el escritor utiliza para su novela Fiesta dice: “Los ríos van todos al mar y el mar no se llena; al lugar de donde los ríos vinieron, allí tornan para correr de nuevo”.

 

En la obra del autor habría que recurrir a tres novelas en las que el elemento marino está presente que son To Have and to Have not (1937), The Old Man and the Sea (1952) y Islands in the Stream (1970), a las que habría que añadir los artículos periodísticos de By-Line (1967).

 

Tener y no tener’ la escribió el autor en una época en que existía una gran depresión económica en los Estados Unidos y un gran desempleo en la zona de Key West, asi que familias enteras se veían con muchas dificultades para sobrevivir, con lo que el contrabando de alcohol de Cuba era una actividad bastante frecuente. Todo este ambiente mezclado con sus viajes a bordo del Pilar pescando en el Gulf Stream y visitando La Habana le proporcionaría a Hemingway la ambientación idónea para la novela. El escenario en que se desarrollan los acontecimientos son las costas de Cuba y Florida. El mar está presente en las descripciones de Harry Morgan, el protagonista, que en la primera parte sale en busca de un banco de pesca para que el americano que le paga consiga atrapar un merlín: “La corriente había penetrado mucho y cuando nos acercamos al borde vimos que tenía un color morado y formaba remolinos regulares……Hasta donde alcanzaba la vista había manchones de las descoloridas algas del golfo que indican que la corriente principal ha penetrado mucho. Unas aves se afanaban sobre un banco de pequeños atunes a los cuales se les veía saltar.” (pag. 755). El protagonista se ve obligado a alquilar su barca a un compatriota americano, Mr Johnson, queien resulta ser un vil estafador que se marchará sin abonarle sus honorarios. Así pues se ve obligado a recurrir a algunos ‘asuntos turbios’ para sobrevivir y como resultado de ellos acabará perdiendo la vida. A lo largo de la novela aparecen frecuentes emplazamientos cubanos: el café La Perla, el Hotel Nacional, el Capitolio, el Morro, Bacuranao, Cojímar y aunque con otro nombre el Hotel Ambos Mundos. El emplazamiento se trasladará más tarde hasta Cayo Hueso: «Llegamos al borde de la corriente y el agua pasó de ser azul a ser verdosa. Al fondo se veían los postes del Eastern y del Western Dry Rocks, los mástiles de la Radio de Key Wesy y el hotel La Concha sobre las casas Bajas…..Yo sabía que no estábamos más que a cuarenta minutos de distancia..» (pág. 788). La novela, que no es la mejor que Hemingway escribiera, aunque gozó de cierto éxito, sí será recordada por los cinéfilos en su adaptación al celuloide. Harry Morgan se asociará ya en adelante con la figura de su réplica fílmica, Humphrey Bogart, y la señora  Morgan, ya para siempre la mítica actriz Lauren Bacall. El borrachín amigo de Harry que resulta un personaje que siempre nos hace reír era Walter Brenan. El director de la película fue Howard Hawks, quien logró convencer a Hemingway, siempre reticente ante Holywood, para que cediera los derechos de una de sus obras. Para convencerle le dijo: “Ernest, no seas estúpido. Sabes que necesitas dinero. No puedes hacer toda la vida nada más que tus caprichos. Si recibo tres dólares por los ingresos de una película, tú te llevas uno. Y yo puedo convertir en película tu peor novela.” El director de de cine manejó bien sus armas persuasivas, porque Hemingway preguntó a su vez, picado por la curiosidad: «¿Cuál es mi peor novela?» Y Hawks contestó: «Ese montón de porquería que se llama Tener y no tener». «De ahí no sacarás nada», replicó Ernesto. «Por supuesto que sí –afirmó Howard–. Tiene el personaje de Harry Morgan; creo que podemos meter una mujer. Todo lo que tienes que hacer es hallar la forma de que los dos se encuentren.» Durante varios días charlaron de la historia en el Pilar. En mayo de 1939, vendió los derechos de cine, radio y televisión por 10.000 dólares. Warner BROS los recompró en 92.500 y Hawks los adquirió de la productora por ese dinero más la cuarta parte de la película. Continúa Hawks: «Cuando le dije a Hemingway lo que la película había recaudado y que él sólo había recibido diez mil dólares, estuvo seis meses sin hablarme.» [Biografía, pág. 92]

 

El film tiene poco que ver con la novela original, aunque algunos la consideran un clásico del cine negro. Lo cierto es que Bogart y Bacall hacen de la obra algo memorable con ciertas resonancias de Casablanca, y con un guión lleno de ironía y humor negro. Y es que el guión lo hizo otro Premio Nobel americano, William Faulkner, en colaboración con Jules Furthman, uno de los mejores profesionales de la edad de oro del cine sonoro. Hawks filmó los exteriores en la Martinica y las escenas de combate naval en alguna piscina de Hollywood.

Desde el punto de vista biográfico estos viajes de ida y vuelta entre Cayo Hueso y La Habana tiene mucho que ver con la relación extramatrimonial más intensa que nuestro novelista mantuvo y que siempre aparece en sus biografía con cierto aire de misterio. Una mujer –como señala Enrique Cirules– muy hermosa e imprevisible. Tal vez la réplica femenina aventurera, encantadora, elegante, capaz de beber tragos fuertes y de pilotar coches y barcos, de cazar como el guía más experimentado: era Jane Mason. La esposa de Grant Mason, un hombre de negocios exitoso, que poseía una mansión en la ribera del Jaimanitas, al Oeste de La Habana. Los amores locos de la pareja contribuyeron  a ampliar el mito del escritor que empieza a descubrir los encantos de La Habana. El hotel Ambos Mundos, el Pilar, Finca Vigía, Martha Gelhorn, Mary Hemingway y El viejo y el mar vendrán más tarde.

 

La fascinación por el mar del escritor vendrá aparejada a su pasión por el deporte en general y la pesca en particular, y por una parte del mar que es el Gulf Stream o Corriente del Golfo. Es esta última una referencia constante en artículos periodísticos y en las tres novelas citadas anteriormente. Ese gran río azul se consolidará como el leit motiv de su vida y obra, una especie de de venero de sus jugos nutricios intelectuales, tal vez simbolizando ese fluir imparable  entre el pasado sin inicio y un futuro sin término, el fluir vital y eterno de la naturaleza, aquello de Jorge Manrique “nuestras vidas son los ríos que van a dar al mar que es el morir”,….una cosa sola y duradera, la Corriente. De hecho Hemingway propuso un libro sobre los misterios de la corriente del Golfo a Maxwell Perkins en una carta del 10 de febrero de 1933, aunque el proyecto nunca llegó a materializarse. Citar la cantidad de veces que aparece el Gulf Stream en la obra del escritor sería prolijo, pero no me resisto a reseñar una parte de un artículo que escribió para la revista Holiday en julio de 1949, en el que se contiene toda una declaración de amor a Cuba, un país donde después de José Martí es Hemingway el autor más popular, y además el territorio donde pasó la tercera parte de su vida (22 años) y el país al que regresaba siempre: «Muchos le preguntan a uno por qué vive en Cuba; yo les contesto simplemente que me agrada vivir allí. Es difícil explicar el acariciador fresco matinal que en los días más calurosos de estío hace en las colinas que rodean a La Habana…». Sigue el autor explicando el encanto de las peleas de gallos, del club de tiro de pichón y sus apuestas, de lo fácil que resulta aislarse de los intrusos. Todo esto es una aliciente importante pero «la principal razón de vivir en Cuba es el “Gran Río Azul”, de tres cuartos a una milla de profundidad y de sesenta a ochenta millas de ancho; desde la puerta de la casa y a través de un hermoso paisaje, se tardan cuarenta y cinco minutos en ir allá, donde hay la mejor y más abundante pesca que uno ha visto en su vida. La corriente del Golfo es de color azul oscuro y se forman remolinos a lo largo de sus orillas cuando se mueve favorablemente.» [Enviado especial, pag. 293]

 

Catorce años antes ya Hemingway en el libro testimonial de su primera cacería en África, Verdes colinas de África incluye un extenso pasaje sobre la Corriente del Golfo que es un canto a la inmortalidad del arte,  a la profesión de artista y lo eterno de la obra de arte, tan eterno como el río azul del Golfo que se ha movido imperturbable «desde antes de existir el hombre (…) y fluirá, como ha fluido después que los indios, los españoles, los ingleses, los norteamericanos y todos los cubanos y todos los sistemas de gobierno, la riqueza, la pobreza, el martirio, el sacrificio, y la venalidad y la crueldad hayan pasado…» [Green Hills of Africa, Penguin pág. 126] Y así continúa Hemingway en uno de los pasajes más conmovedores que nunca ha escrito, con un intenso ‘stream of consciousness’ en el que aparece una frase tras otra en cuarenta líneas, en larga cláusula donde las comas son como impulsos a la lectura, en un fluir que el lector siente como algo propio. En él, como señala Mary Cruz, Hemingway encuentra la misma magia que Thoreau hallara en la laguna de Walden. [Cuba y Hemingway en el Gran Río Azul, pag. 20]

 

La idea del fluir que tanto fascinaba a Hemingway y la importancia de ser rigurosos en la obra artística lo aplicará el autor hasta en la forma física de trabajar. En Ronda (Málaga) me contaba Valerie Hemingway, su último amor, que aún siendo cierto que Ernesto ingería una cantidad notable de alcohol (que era alcohólico, vaya)  –el añadido es mío–  pero nunca bebía por las mañanas cuando escribía. Con respecto a lo de los fluidos o los jugos como él los llamaba le dirá en una entrevista a George Plinton: «Cuando estoy trabajando en un libro o en un cuento escribo todas las mañanas desde que aparece la primera luz……uno empieza a trabajar y entra en calor a medida que escribe. Uno lee lo que ha escrito y como se detiene siempre cuando sabe lo que va a pasar después, arranca desde ahí. Uno escribe hasta el lugar hasta donde tiene todavía jugo y sabe qué va a ocurrir después y entonces para y trata de vivir eso hasta el día siguiente cuando le da de nuevo. Cuando para uno está tan vacío y al mismo tiempo nunca vacío sino lleno, como cuando se ha hecho el amor con alguien que uno quiere…» [Balance de Hemingway, pág. 69]

 

Aparte de las tres novelas indicadas el novelista americano describirá la Corriente del Golfo en una serie de artículos para la prensa. No olvidemos que la base sólida de su aprendizaje como escritor está en el periodismo, en aquellos años en el Kansas City Star y luego en el Toronto Star donde se fogueó como periodista, acatando fielmente el libro de estilo que los diarios imponían como si un catecismo fuera. El joven Ernest sabía muy bien que el auténtico periodismo no se hacía en las redacciones (ahora tal vez sea otra cosa) sino pateándose la ciudad y estando atento al hospital, la comisaría de policía y la estación de ferrocarril, es decir los sitios donde ocurrían cosas. Sobre esta experiencia dirá en algún momento de su vida: «En el Star te obligaban a escribir con oraciones simples y afirmativas. Y eso es útil para cualquiera. A ningún  escritor le vendría mal trabajar en un periódico, lo cual puede resultarle provechoso si sabe irse a tiempo.» Cosa que bien sabía el profesor de periodismo de Gatti quien, al devolverles una redacción que les había pedido, les espetó: “No pierdan más el tiempo, lean a Hemingway”. Como decía la fascinación de Ernesto por el mar viene muy aparejada con la de su fascinación por la pesca y aparecerá ya en 1922, año en que manda un artículo al Star Weekly de Toronto, donde describe el mar Atlántico en las costas españolas, concretamente en Vigo, diciendo que: «Sus parduscas montañas se precipitan al mar de color esmeralda como la bahía de Nápoles». [Enviado especial, pág. 17] En la bahía viguesa ve con envidia los pescadores que capturan atunes y tras cobrar la pieza se sienten purificados y preparados para entrar en el Olimpo.

 

Pero será en la siguiente década cuando empiece una serie de artículos, una media docena en los que el Gulf Stream tiene una presencia continua. Ese fluir incesante, ese magma creativo, ese río cálido que tantos frutos creativos le supuso. La primera referencia de Hemingway a la Corriente se halla en su también primera colaboración para la revista Esquire en otoño de 1933 y se titula ‘Marlin Off the Morro: A Cuban Letter’ [La pesca del pez espada a la altura del morro] donde el escritor nos da los detalles de la pesca de la aguja, la carnada necesaria, los hábitos del pez hasta la mejor forma de cobrar la pieza. Por los detalles del artículo sabemos que cronológicamente corresponde a su amistad con Joe Russell, dueño del bar Sloppy Joe y Carlos Gutiérrez, el mejor pescador de agujas de las aguas cubanas. La segunda colaboración para Esquire data del año siguiente, es ‘Out in the Stream: A Cuban Leter’ [En la Corriente del Golfo], publicada después de su regreso del primer safari en África y ya dueño del yate ‘Pilar’. En él se menciona a Izaac Walton, un clásico de la literatura inglesa, ‘The Compleat Angler or The Contemplative Man’s Recreation’ cuya edición data de 1563 y que en español se tradujo en 1955, con un prólogo a cargo de Miguel de Unamuno que compara el manual mencionado con el tono de Fray Luis de León en aquello de “Qué descansada vida/ la que huye del mundanal ruido”. Se trata de unos diálogos que rezuman tranquilidad del Piscator (el pescador) y el Venator (el cazador) entre otros en donde se recrean en la vida sosegada del campo en donde se pesca en la tranquilidad de un río campestre. Igualmente Hemingway se recrea en las variedades y el arte de la pesca de las agujas al igual que Walton hace con las diversas especies de orugas y gusanos que pueden servir de carnaza o cebo a los peces. El tercer artículo de la serie se publica al año siguiente, 1935, asimismo en la revista Esquire, “On Being Shot Again” [Vuelvo a recibir un tiro] en donde se cuenta la herida que el mismo Ernesto se causa a sí mismo de forma fortuita en la pantorrilla mientras trataba de izar a bordo un tiburón, con el garfio en una mano y una pistola automática en la otra. Evidentemente el título alude a su herida que recibió en Fossalta (Italia) en la Primera Guerra Mundial, cuando resultó herido al explotarle a su lado un proyectil de un mortero enemigo. A pesar de todo aún tuvo fuerzas para cargar con un herido a hombros para llevarle al puesto de socorro, siendo entonces alcanzado de nuevo por las balas de una ametralladora austríaca. Trasladado más tarde a un hospital de Milán, donde le fueron extraídos más de doscientos fragmentos de metralla en las más de doce operaciones a las que le sometieron. Ese escenario será donde se encuentre y se enamore de la enfermera Agnes Von Kurowski. La leyenda de un mito estaba dando comienzo. Bastantes años más tarde en 1996 Richard Attemborough rodará una película, ‘In love and war’ (En el amor y la muerte) con Sandra Bullock encarnando a la enfermera Agnes y a Chris O’Donnell de Ernesto. El final es un encuentro entre ellos dos ya en Estados Unidos en donde Agnes le hace comprender que la diferencia de edad entre ellos es infranqueable. Curiosa coincidencia: Hemingway es herido en 1918, en julio y es el 2 de julio también cuando se pega un tiro: definitivamente ese mes no le traía mucha suerte, aunque tal vez sea el cierre de un círculo pues en  ese mismo mes, el día 22 fue cuando nació. El cuarto artículo, ‘On the Blue Water’ [En las aguas azules] se ha considerado para muchos como el antecedente de ‘El viejo y el mar’, pues contiene el famosos párrafo de 185 palabras que años más tarde desarrollará en la historia de Santiago. El escritor lo cuenta así: «En cierta ocasión, un anciano pescador, que estaba pescando en un pequeño bote a la altura de Cabañas, capturó una enorme aguja….» el resto de la historia suficientemente conocida acaba así «Cuando la aguja hubo salido a la superficie, el anciano paró la embarcación, la arponeó y la sujetó al costado de la barca; pero como los tiburones empezaron a devorarlo, cogió un remo y la emprendió a golpes con ellos, hasta que se quedó sin fuerzas y aquellos escualos se comieron todo lo que estuvo a su alcance. Cuando los pescadores lo hallaron estaba tendido y gemía medio quebrantado por la pérdida de tan preciada captura, y los tiburones nadaban sin cesar alrededor del bote.» Pero no será éste el único tema de interés del artículo que se inicia con una frase que causa cierto estupor inicial en el lector al afirmar que no hay cacería como la cacería del hombre, y los que se han aficionado a ello durante tiempo, ya no se interesan por otra cosa. Coincidente con ello es la visión que de él da el hispanista inglés Gerald Brenan quien en su Memoria Personal afirma que le preguntó al novelista americano la razón por la que había venido a España, ante lo que Hemingway respondió que no era por ideología sino simplemente porque le gustaban las guerras. Así pues el comienzo del artículo no es un mero artificio para captar la atención del lector. Las alusiones al mar se circunscriben una vez más a la Corriente: «La corriente del Golfo y otras corrientes son el único paraje solitario que existe. En cuanto se está alejado de la costa o de otras embarcaciones, se encuentra uno más solitario que si estuviese de caza, y el mar sigue siendo el mismo que cuando aún no era surcado por embarcaciones…..Por esa razón, el Gulf Stream es un paraje que está por explotar; sólo se pesca en sus orillas y tiene una docena de sitios de miles de millas donde se desconocen el tamaño, la edad y la especie de peces y animales marinos que habitan sus distintas profundidades.» Los dos artículos restantes son “There She Breaches! or Moby Dick Off the Morro”[Allí mestá la ballena] donde describe la extraordinaria aparición de una familia de ballenas frente al morro de La Habana y el ya mencionado ‘The Great Blue River’ de 1949 donde explica las razones para haberse ido a vivir a Cuba.

 

La segunda referencia novelística El viejo y el mar es sin duda la obra que más fama le dio al autor y convirtió a Hemingway  en un clásico de la literatura americana. Supongo que es difícil decir algo original sobre el libro que no haya sido analizado o escrito ya antes. Con motivo de estas jornadas he vuelto a releer un libro que leí cuando estaba en la universidad, hace más de cuarenta años. La impresión que me produjo recorrer las aventuras de Santiago es la de leer un cuento que pueden entender hasta los niños. Es para mí el mejor Hemingway. Que ha hecho concesiones estilísticas, de acuerdo, pero la sensación que tienes al acabar su lectura es que no le falta ni le sobra una palabra. Es la condensación llevada a su máxima expresión. Ejemplifica muy bien lo que es la base estilística del autor, el principio del iceberg que tiene tres cuartas partes bajo el agua por cada una de las partes que muestra. El autor decía que todo lo que se sabe se puede eliminar y es eso, sólo eso, lo que le da fuerza al iceberg: la parte que no se muestra; el libro podría haber tenido más de mil páginas. El escritor trata de eliminar todo lo innecesario para poder transmitir experiencia al lector, de modo tal que ese lector, luego de haber leído una historia, la transforme en parte de su propia experiencia, como si él verdaderamente la hubiese vivido. Tal vez por esa misma razón me parece más convincente el Hemingway de los cuentos que el de las novelas.  Ya desde el comienzo del relato estará, ¡cómo no!, la Corriente del Golfo: «Era un viejo que pescaba solo en un esquife en la corriente del Golfo y llevaba ochenta y cuatro días sin hacer una sola captura.» La condición de clásico de la literatura es una condición que, bien por crear un arquetipo o por dar vida a un personaje entendible por todo el mundo, se consolida como algo de valor universal. Así se explican el Quijote de Cervantes, la Lolita de Nabokov, el Werter de Goethe, el Don Juan de Tirso de Molina o cualquier otra figura arquetípica. A esa lista se podría añadir la de Santiago, típico héroe hemingwayano que se crece ante la adversidad, que justifica su vida en la acción y en la lucha. Ese héroe que como dice textualmente “no está hecho para la derrota”, la lucha hasta el final evitará la derrota, por ello “a un hombre se le puede destruir, pero no derrotar”, mientras haya un hálito de vida habrá lucha y por lo tanto no cabe la derrota, aunque sí la destrucción o la aniquilación. Otra característica del héroe hemingwayano es ser partícipe de la filosofía que acabo de exponer y que además tiene la destreza, la habilidad, la capacidad para destacar en su profesión; por ello la nómina de héroes será matador de toros, como en el caso de Manuel García , el protagonista de The Undefeated [El invicto]; o como el Robert Jordan, un profesor americano que se juega la vida por defender unos ideales, actuando como guerrillero, en Por quién doblan las campanas; o como un boxeador, o un cazador. Siempre son personajes que poseen un código que da sentido a su existencia.

Esa es la filosofía que ha hecho que tantos jóvenes de todo el mundo se sintieran identificados con un protagonista que algunos han comparado con Jesucristo, no olvidemos que Santiago fue uno de sus discípulos y que la descripción del pescador agotado con el mástil de la barca a cuestas recuerda demasiado a la Pasión de Nuestro Señor portando la cruz: «Luego se echó el palo al hombro y empezó a subir. Fue entonces cuando se dio cuenta de la profundidad de su cansancio (…) Empezó a subir nuevamente y en la cima cayó y permaneció algún tiempo tendido, con el mástil atravesado sobre el hombro. Trató de levantarse (…) Finalmente, soltó el mástil y se lo echó al hombro y partió camino arriba. Tuvo que sentarse cinco veces antes de llegar a su cabaña.»

 

Volvamos al relato de ‘El invicto’. Manuel García, el protagonista es un torero retirado que reaparece en el verano de 1918 en la plaza de toros de Madrid. Manuel ha salido del hospital no hace mucho, después de una cogida; y las circunstancias económicas le obligan a aceptar una actuación en una corrida nocturna en la que finalmente resultará cogido al tropezar con una almohadilla que le han tirado desde el público. Manuel García está basado en Manuel García Maera, torero al que Hemingway admiraba profundamente. Su figura, vuelvo a repetir, encarna el prototipo de héroe caracterizado por ser derrotado por fuerzas superiores, pero que, sin embargo, continúa “invicto” gracias a su valentía y a su pundonor. Una vez más el código está presente, como le ocurre a Frederick Henry de Tener o no tener, lo cual hace que los escritos del autor americano sean identificables con facilidad y que para tantos lectores se conviertan en un referente a imitar.

 

Hemingway llegó a ser un aficionado a los toros entusiasta y acabará escribiendo un tratado sobre ellos, Muerte en la Tarde, libro con el que tantos anglohablantes se han familiarizado con la fiesta nacional española. Pasado el tiempo la revista LIFE le ofrecerá escribir una actualización del mencionado libro para que el público americano pudiese comprender cómo había evolucionado el arte de Cúchares. Éste será el origen de su último reportaje periodístico, El verano peligroso, que recoge la temporada taurina que el escritor siguió de cerca con su amigo el torero rondeño Antonio Ordóñez que aspiraba a ser el número uno de los toreros que en ese momento era Luis Miguel Dominguín. Castillo-Puche señala que el ajetreo de estos meses fue un factor desestabilizante en la locura que le condujo meses más tarde al suicidio. A la lista de casas tan importantes en la vida de Ernesto como son la de Oak Park, la de Key West, Finca Vigía hay que añadir la vivienda que los Davis le ofrecieron a Hemingway para que se quedara ese año (1959 y el siguiente) y pudiera hacer base en su última estancia en España. Se trata de ‘La Consula’ en Churriana (Málaga) que tendré mucho gusto en enseñarles si pasan ustedes por allí.

 

En todas las actividades que héroe realiza hay algo de confrontación bien resuelta técnicamente pero que suele acabar en algún tipo de tragedia, la muerte en muchos casos. El pescador ha de conocer el conocimiento del oficio lo suficientemente bien para que le permita realizar su actividad con destreza, asimismo un código de comportamiento según el cual hay cosas que no se hacen. Algunos de sus mejores amigos eran expertos pescadores: Joe Russell, Gregorio Fuentes, Carlos Gutiérrez que fueron los que le fueron iniciando en la pesca de la aguja, sin olvidar que su padre le regalará su primera caña de pescar a los tres años y él será quien le acompañe en sus expediciones de caza y pesca. El Dr. Hemingway  compró un  par de acres de terreno en las proximidades de la frontera canadiense para construir allí su residencia veraniega. En el Walloon Lake había una gran cantidad de lucios, lubinas y percas de modo que Ernesto aprendió a manejar la caña con gran precocidad.  Al boxeador le ocurre lo mismo, no olvidemos que el joven Ernesto sustituía las interminables e insoportables jornadas de cello por veladas boxísticas en el salón de su casa de Oak Park, cuando su madre estaba fuera. Llegó a ser un boxeador aceptable que sabía mantenerse en un ring con la dignidad suficiente para librar una pelea con cualquiera que no fuese profesional, de hecho fue amigo de varios boxeadores famosos: Kid Mario, campeón de los pesos welter en los años 30 y 40, quien luego acabó siendo su masajista; George Brown e incluso Carpentier al que confundió en una ocasión con Alejo Carpentier el escritor cubano. Conocía asimismo el mundo del boxeo por dentro con sus amaños y sus mentiras. Sobre los toros ya he dicho algo pero conviene recordar que Hemingway vio muchas corridas de toros y tuvo una gran amistad con Antonio Ordóñez, a quien acompañó en una temporada taurina del año 1959. Tal vez resulte algo más incomprensible su implicación en ese mundo hasta tal punto que atacó a dos matadores que son considerados intocables en España: Manolete y Luis Miguel Dominguín. En su planteamiento ganador/perdedor entre Dominguín y Ordóñez, como si de un combate de boxeo se tratase habló de ‘trucos’ al referirse a Dominguín y a Manolete, lo cual le colocó en una situación complicada frente a sus partidarios. Es evidente que sabía de lo que hablaba cuando escribió ‘El verano peligroso’ pero para alabar a Ordóñez no tenía por qué denigrar a su oponente, de hecho eran cuñados. Lo mismo ocurriría con el ciclismo, las carreras de caballos, la caza, pelea de gallos, pesca.etc. En todas estas actividades entre las que se mueve el héroe hay algunos deportes (el toreo no lo es) que requieren un grado de acción. Amigos no le faltaron entre los militares, a él que le apasionaban las guerras, por ello fue tan amigo del general Charles Lanhan (‘Buck’), el teniente coronel Gustavo Durán, Enrique Líster y por supuesto, el comandante Fidel Castro.

 

Tal vez esta relación con Fidel requiera cierto detenimiento pues es uno de los puntos polémicos para cualquier biógrafo. La antipatía de Hemingway por Batista era manifiesta y no lo fue por el comienzo de la revolución cubana, aunque la permanencia de los Hemingway en Cuba tras la Revolución se nos antoja complicada tras el ambiente antiyanqui que se iba creando, además coincidió con la enfermedad mental de Ernesto con lo que su traslado a la casa de Ketchum en Idaho era ya una cosa cantada. Hay que señalar que Castro fue un lector aplicado de las novelas de Hemingway y señala en alguna ocasión que la lectura de FWTBT le fue útil para aplicarla en Sierra Maestra. En la entrevista que Norberto Fuentes le hace en febrero de 1984 declara: «Los libros de Hemingway han sido habitualmente una buena compañía para mí….Mi experiencia es que yo me identifico casi instantáneamente con las obras de Hemingway…Debo haber leído FWTBT más de tres veces….Tiene unas crónicas admirables sobre la corriente del Golfo, moviéndose como el la describe, eterna y poderosa…Yo también conozco ese paisaje silencioso que se desplaza inexorablemente frente a las costas de la isla. Creo comprender los sentimientos de Hemingway cuando navega sobre esta agua….Considero El viejo y el mar una obra maestra….Sus personajes son capaces de desplegar una voluntad férrea. El hombre puede enfrentar el medio adverso, debe hacerlo incluso. El final no estará escrito, el triunfo no se obtendrá siempre. Pero lo imperativo es buscarlo, luchar por él.» Castro siempre ha sido muy didáctico, no hay duda, lo cuestionable es ser demasiado didáctico y durante horas. Lo que tampoco está muy claro es si verdaderamente el mandatario cubano hizo alguna trampa para adjudicarse el campeonato de pesca que patrocinaba Hemingway.

 

Sobre el mar se ocupa TOMATS casi desde el principio, apenas se ha hecho a la mar el anciano pescador: «El viejo tenía pensado ir mar adentro, por lo que dejó atrás el olor a tierra y remó hasta el limpio aroma matutino del océano. Vio la fosforescencia de las algas del Golfo en el agua mientras remaba sobre esa parte del océano que los pescadores llaman la gran poza porque había de pronto una profundidad de setecientas brazas donde se congregaban toda clase de peces debido al remolino que hacía la corriente contra las empinadas paredes del fondo del océano.» Poco después el escritor nos sorprende con unas disquisiciones sobre gramática que no dejan de tener su gracia: «Decía siempre la mar. Así es como le dicen español cuando la quieren. A veces quienes la aman hablan mal de ella, pero lo hacen siempre como si fuera una mujer. Algunos de los pescadores más jóvenes…..lo llaman el mar, en masculino. Pero el viejo lo concebía siempre como perteneciente al género femenino y como  algo que concedía o negaba grandes favores y si hacía cosas perversas y terrible eran porque no podía remediarlo.» El masculino es el uso generalizado si atendemos a los especialistas y asimismo lo hicieron los organizadores cuando me mandaron el título de la ponencia. Pero Manuel Seco señala que el uso entre la gente del mar es femenino: ‘hacerse a la mar’, ‘alta mar’, ‘la mar picada’. Luego oímos a los poetas y se nos crean un mar de dudas:

El mar. La mar.                                          
El mar, ¡Sólo la mar!
¿Por qué me trajiste, padre,
a la ciudad?  (Alberti – ‘Marinero en tierra’)

 

Soledad de mis pesares,
caballo que se desboca,
al fin encuentra la mar
y se lo tragan las olas.
No me recuerdes el mar,
que la pena negra brota
en las tierras de aceituna
bajo el rumor de las olas. (Lorca –Romancero gitano)

 

Según cuenta Norberto Fuentes Hemingway era amigo de blasfemar y pensaba que el español era la lengua ideal para hacerlo. Según pueden atestiguar sus antiguos conocidos, sus expresiones favoritas en español eran las blasfemias más sonoras del idioma. “Me cago en Dios y en la puta madre”. Con frecuencia se le oía decir “la puta mar” lo cual da cierta explicación a su disquisición en torno al género de la palabra ‘mar’.

 

Esa condición de dar y quitar, de madre generosa atribuida al mar está presente con frecuencia a lo largo del libro, aunque se defiende con el reflejo del sol, celosa de entregar sus tesoros al primer advenedizo que navegue por alli: «Luego el sol empezó a brillar y el resplandor cabrilleó en el agua, hasta que, cuando estuvo más alto, el mar plano lo reflejó contra sus ojos con tanta intensidad que le hizo daño, por lo que siguió remando sin mirarlo…»

 

         Las tres novelas elegidas en las que el mar tiene un papel preponderante: Tener y no tener, El viejo y el mar e Islands in the Stream   ofrecen una buena prueba de las posibilidades del propio existir que Hemingway lleva hasta las últimas consecuencia [en la primera y la última la tragedia acaba con la muerte de los dos protagonistas] desembocando siempre, como  ríos, en el mar de la muerte o del fracaso; pero el autor sabe que en cada existencia hay una elección acertada que, si no tiene potestad para cambiar el final obligado de todo lo que vive, puede sin embargo hacer vivible y darle sentido a esa existencia humana. El elemento que está omnipresente en las tres obras  es el mar y dentro del mar las aguas azules del Golfo donde reposa el archipiélago cubano. Los especialistas cubanos en Hemingway (Enrique Cirules, Mary Cruz, Norberto Fuente, Gladys Ferrero) se quejan con frecuencia de que la mayoría de los biógrafos del escritor no conceden la importancia debida que Cuba tuvo en su obra, y no les falta razón ya que no sólo es Cuba como escenario de las obras citadas antes y los artículos e cuentos, sino como lugar inspirador ya que el Hotel Ambos Mundos y Finca Vigía fueron algunos de sus lugares preferidos desde donde escribir. Así lo manifiesta asimismo otro premio Nobel, García Márquez: «La Habana, en general, y Finca Vigía en particular, fueron la única residencia estable que tuvo Hemingway en su vida. Allí pasó casi la mitad de sus años útiles de escritor, y escribió sus obras mayores: parte de FWTBT, A través del río y entre los árboles, TOMATS, Paris era una Fiesta e Islas en el Golfo. Escribió también muchos artículos de prensa –incluido “El verano peligroso”– e hizo incontables tentativas de la rara novela proustiana sobre el aire, la tierra y el agua, que siempre quiso escribir. Sin embargo, esos son los años menos conocidos de su vida, no sólo porque fueron los más íntimos, sino también porque sus biógrafos han coincidido en pasar sobre ellos con una fugacidad sospechosa». No olvidemos que el novelista americano permaneció en Cuba, aunque de forma intermitente,  desde 1928,  en cuya primavera regresaba Hemingway acompañado de su segunda esposa Pauline Pfeiffer en el vapor inglés Orita, que haría una breve escala en La Habana, antes de continuar hasta La Florida.

 

         La última referencia al mar en TOMATS se produce en el momento en que los galanos le han arrebatado la carne de la presa de Santiago, pero aún así el pescador sabe bien quién está de su lado y quién no: «El viento es nuestro amigo, en todo caso, pensó. Luego añadió: A veces. Y el vasto mar con nuestros amigos y nuestros enemigos…» Una vez más queda claro que en el mar cabe todo: amigos y enemigos; las agujas se pueden considerar como amigas, pues permiten la realización del código del héroe; por ello el héroe cumple hasta donde le es posible apresando un gran merlín, los galanos, ya no; es por ello que, ante el grado de agotamiento del anciano, duda cuando le dice al muchacho casi al final del libro: «Me vencieron, Manolín. Vaya si me vencieron.» El muchacho no duda: «Él no le venció. El pez no» Ante cuyas palabras Santiago entra en razón: «No. Eso es verdad. Fue después.» Tres párrafos antes de terminar el libro una mujer vio una enorme espina blanca con una gigantesca cola que iba y venía con las olas que levantaba el viento de poniente fuera de la bocana del puerto. La derrota aparente está ahí, la victoria interior también. Para los jóvenes investigadores sería un trabajo precioso analizar el uso (géneros incluidos) del español en los relatos del novelista, y un aviso para los traductores que han de hacer un esfuerzo extra para pasar al español unas obras que son de alguna manera mixtas, una especie de spanglish.

 

         Y ya para terminar vayamos con la última novela ‘marina’ que es Islands in the Stream, cuya traducción al español consagró Islas en el golfo, pero igualmente podrían haber optado por ‘Islas en la Corriente’ o ‘Islas a la deriva’ (manías de traductor, vaya). En cualquier caso hay que recordar que el libro es una obra póstuma publicada en 1970 y que el autor había escrito  hacía más de veinte años. E.H. trabajó en la obra desde finales de los años 40 y fue un proyecto que llevaba en paralelo (que también aparecerá tras su fallecimiento). Precisamente de ese monumental conjunto, que había denominado The Sea Book, será de donde desgaje la historia del pescador Santiago, que dará lugar a El viejo y el mar. El material restante lo depositará el autor en la caja fuerte de un banco de La Habana, pendiente de una revisión final que nunca se llevaría a cabo. El novelista cubano Enrique Cirules describe esta obra como «Un libro de profunda madurez…Es su texto más completo y revelador. Libro capaz de reanimar su obra anterior.»  Islas en el golfo está dividido en tres partes. En la primera, los protagonistas están situados en Bimini, al este de la Florida. El personaje principal, Thomas Hudson, un pintor norteamericano, pasa el verano en compañía de sus tres hijos, Tom, David y Andrew. Tras distintas aventuras de pesca, David y Andrew regresan con su madre, la segunda mujer del protagonista, y poco después mueren con ella en un accidente de tráfico. La segunda parte transcurre en La Habana, allí aparecerá todo el mundo del escritor: El Floridita, la Embajada de los EEUU, el restaurante Pacífico…etc. En la última parte, que se titula ‘En el mar’ aparece Hudson, que sale a buscar a la tripulación de un submarino alemán por la zona de Camagüey, supervivientes del barco nazi hundido en la costa de Cuba. Thomas será herido de muerte en esta tarea. De la reconstrucción de la capital cubana comenta Cirules: «En las páginas de Islas en el golfo es de tal fidelidad la reconstrucción que el escritor realizó de La Habana en los años 40, que uno puede recorrer los sitios y parajes preferidos; y se puede navegar por la cayería de Romano como si la novela fuera una auténtica carta náutica.»

 

         Las alusiones al mar de ‘Islas en el golfo’ son en algún grado coincidentes con las de TOMATS. Ya en la primera página se alude a una casa «edificada en la parte más elevada de la estrecha lengua de tierra que se extendía entre el fondeadero y el mar abierto» que luego comparará con un barco y que recuerda mucho a Finca Vigía. Desde la mencionada casa de Tom Hudson  la proximidad a la Corriente del Golfo es grande y «cuando no había viento, el agua de la Corriente se presentaba a la vista de un color azul oscuro. Pero al adentrarse en ella, el agua irradiaba sobre la arena de un blanco harinoso una luz verde que permitía ver la sombra de cualquier pez grande mucho antes de haberse podido acercar a la playa.» En esta primera parte de ‘Islas..’ (Pág. 115) durante el período que Tom goza de la compañía de sus hijos «Tom Hudson timoneaba y enderezó la embarcación más allá del barco y hacia donde se podía ver la línea oscura de la Corriente del Golfo. El agua estaba tan calma y transparente que hasta treinta brazas se podía ver claramente el fondo, las gorgonias que se mecían con la marea y a las cuarenta brazas seguían viéndolo nebulosamente hasta que se hizo más profundo y oscuro cuando estuvieron en las  oscuras aguas de la Corriente.»  En la segunda parte de la novela, ‘Cuba’ (pag. 228) Hudson contempla el mar de nuevo desde la casa «pero el mar era sólo el azul que se veía después de la blanca extensión del pueblo. Estaba tan distante ahora como todas las cosas pasadas y era su intención dejarlo así… Pensó un momento en el mar y en cómo sería hoy mar afuera, con las montañas de agua azul y la espuma blanca volando de sus crestas.» En la página 209 y todavía en la segunda parte del libro hay un diálogo casi surrealista entre el narrador y el gato al que dirige en estos términos: «No era el mar lo que querías olvidar. Sabes que amas el mar y no quisieras estar en ningún otro lugar. Sal al pórtico y míralo. No es cruel, ni insensible, ni ninguna de esas tonterías. El mar se limita a estar y el viento lo mueve y la corriente lo mueve y luchan entre sí, en la superficie. Pero allá abajo nada de eso importa. Agradece que vas a salir a navegar de nuevo y da gracias de que el mar sea tu casa.» Es el mar una vez más como regazo acogedor para el protagonista quien, consumiendo un daiquiri, reflexiona sobre dos de sus pasiones mayores: el mar y la bebida: «Quisiera que hubiera una bebida con el color del agua del mar cuando hay una profundidad de ochocientas brazas y hay calma chicha y el sol cae vertical y el mar está lleno de plancton.» Ya en la tercera y última parte del libro, ‘En alta mar’ Hemingway hace alusión a la faceta artística del protagonista: «Oyó el rugido rompiente del mar en los arrecifes y pensó: me gustaría pintar esto. Se quedó recostado y miró al cielo, que no le ofrecía otra cosa que el viento del este.» La última cita que extraeré del libro pertenece a las reflexiones que Thomas Hudson hace acerca de los distintos elementos del agua cuando se encuentra en su actividad de lo que Hemingway llamó ‘the crook factory’ [fábrica de maleantes], esa tripulación que constaba de un grupo de amigos, principalmente veteranos antifascistas del País Vasco, junto con otros amigos suyos cubanos y norteamericanos,  que formaban  un grupo de contraespionaje. Estos autodenominados ‘maleantes’ intentaban infiltrarse en las supuestas organizaciones fascistas o pronazis que existían en La Habana. Hay que recordar que en aquella época —según señala Baker— había unos 3000 falangistas en la isla, provenientes de sociedades españolas ultraderechistas. E.H.  informó a la embajada norteamericana sobre la necesidad de crear una especie de Agencia Privada de Inteligencia que, utilizando la Finca Vigía como base, podría pasar la información recogida por camareros, empleados de hotel…etc. Toda la operación contó con la aquiescencia del singular embajador de los EEUU en Cuba, lo cual acabó dándole alas para transformar su yate ‘Pilar’ en un barco-espía de patrullaje equipado con granadas de mano, explosivos, municiones, ametralladoras, emisora de radio, pistolas y cartas náuticas. La idea de estos guerrilleros, al mando de los cuales estaba el propio Hemingway, era constituirse en fuerza marítima encargada de localizar y destruir los submarinos alemanes que patrullaban por el Caribe. Este plan, que era una mezcla de boy-scouts o de sueño de adolescentes, fue definido por Mario Ramírez, experto en lucha submarina, como «propio de un juerguista que le había dado por cazar submarinos.» Con el tiempo se demostró, pese a la colaboración de las autoridades norteamericanas, que el FBI mantuvo una estrecha vigilancia sobre estos improvisados activistas. El caso es que el sueño de Ernesto de entrar en acción no pudo llevarse a cabo, pero el resultado de esta semicomedia fue que Spruille Braden pensó incluso en condecorar al escritor, quien sí que aprovechó la batallita para narrarlo en la novela. En la última parte de Islas se cuenta entre otras cosas la búsqueda del submarino nazi, su persecución y finalmente el enfrentamiento bélico con la tripulación alemana. En definitiva: lo que no había ocurrido en la realidad se llevó a cabo en forma de ficción novelesca. Cronológicamente estos acontecimientos coinciden con los desencuentros cada vez más frecuentes con Martha Gelhorn, su tercera esposa quien estaba ya harta de las ‘batallitas’ de su marido, así que ésta aprovechó para marcharse a Europa pues afirmaba que no soportaba ya las borracheras de Ernesto; y para colmo de males Martha no tuvo mejor idea que ordenar castrar los gatos machos de la casa, decisión razonable pues iban ya por cincuenta los felinos y algunos ya nacían con deformaciones.

 

         Las mencionadas citas del mar en la novela dejan entrever el tremendo amor hacia el mar de Hemingway, cuando pone en boca de Tom Hudson sus pensamientos: «Un río es capaz de ser traicionero y cruel y también bueno y amistoso. Un arroyo puede ser completamente amistoso y puedes confiar en él toda tu vida  si no abusas. Pero el océano siempre tiene que mentirte antes de hacértela.»

 

         Ya para ir acabando convendría concluir diciendo que la obra del Premio Nobel no sería la misma evidentemente sin la presencia que en su vida y obra tuvo el mar. La elección de sus dos casas en Key West y Finca Vigía tan cerca del mar. Sus innumerables menciones del ‘Gran río azul’. Sus múltiples alusiones a una de sus actividades favoritas como fue la pesca. Tantos viajes hacia Europa donde está presente el mar. La mar es el agua: principio y final. Elemento líquido que propicia el nacimiento y la muerte (recuerden el cuento ‘Campamento indio’). El mar Caribe. El mar, la mar. En el Caribe/ se vive como se escribe. En la noche guajira/Hemingway delira.

 

Muchas gracias

 

Málaga, 6 de mayo de 2011

                                                                   



[1] Moby Dick en Cabo Blanco, Irma del Águila, Ed. Estruendo Mudo, Lima 2009.



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