El Libro de

Job


Integridad y prosperidad de Job


1 Hubo un hombre en la tierra de Uz, que se llamaba Job. Aquel hombre era íntegro y recto, temeroso de Dios y apartado del mal. 2 Le nacieron siete hijos y tres hijas. 3 Poseía 7.000 ovejas, 3.000 camellos, 500 yuntas de bueyes, 500 asnos y muchísimos siervos. Y aquel hombre era el más grande de todos los orientales.

4 Sus hijos iban y celebraban un banquete en la casa de cada uno, en su día, y mandaban a llamar a sus tres hermanas, para que comiesen y bebiesen con ellos. 5 Y cuando habían transcurrido los días de banquete, sucedía que Job mandaba a llamarlos y los purificaba. Levantándose muy de mañana, ofrecía holocaustos conforme al número de todos ellos. Pues decía Job: "Quizás mis hijos habrán pecado y habrán maldecido a Dios en sus corazones." De esta manera hacía continuamente.

Satanás cuestiona la integridad de Job


6 Aconteció cierto día que vinieron los hijos de Dios para presentarse ante Jehovah, y entre ellos vino también Satanás. 7 Y Jehovah preguntó a Satanás:

-¿De dónde vienes?

Satanás respondió a Jehovah diciendo:

-De recorrer la tierra y de andar por ella.

8 Y Jehovah preguntó a Satanás:

-¿No te has fijado en mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra: un hombre íntegro y recto, temeroso de Dios y apartado del mal?

9 Y Satanás respondió a Jehovah diciendo:

-¿Acaso teme Job a Dios de balde? 10 ¿Acaso no le has protegido a él, a su familia y a todo lo que tiene? El trabajo de sus manos has bendecido, y sus posesiones se han aumentado en la tierra. 11 Pero extiende, por favor, tu mano y toca todo lo que tiene, ¡y verás si no te maldice en tu misma cara!

12 Y Jehovah respondió a Satanás:

-He aquí, todo lo que él tiene está en tu poder. Solamente no extiendas tu mano contra él.

Entonces Satanás salió de la presencia de Jehovah.

Satanás arruina la casa de Job


13 Aconteció cierto día, cuando sus hijos y sus hijas estaban comiendo y bebiendo vino en la casa de su hermano, el primogénito, 14 que un mensajero llegó a Job y le dijo:

-Estando los bueyes arando, y las asnas paciendo cerca de ellos, 15 cayeron de sorpresa los sabeos y se los llevaron. Y a los criados mataron a filo de espada. Sólo yo escapé para darte la noticia.

16 Todavía estaba éste hablando, cuando llegó otro y le dijo:

-¡Fuego de Dios cayó del cielo, y quemó las ovejas y consumió a los criados! Sólo yo escapé para darte la noticia.

17 Todavía estaba éste hablando, cuando llegó otro y le dijo:

-Los caldeos formaron tres escuadrones, arremetieron contra los camellos y se los llevaron. Y mataron a los criados a filo de espada. Sólo yo escapé para darte la noticia.

18 Todavía estaba éste hablando, cuando llegó otro y le dijo:

-Tus hijos y tus hijas estaban comiendo y bebiendo vino en la casa de su hermano, el primogénito. 19 Y he aquí que un fuerte viento vino del otro lado del desierto y golpeó las cuatro esquinas de la casa, la cual cayó sobre los jóvenes, y murieron. Sólo yo escapé para darte la noticia.

20 Entonces Job se levantó, rasgó su manto y se rapó la cabeza; se postró a tierra y adoró. 21 Y dijo:

-Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehovah dio, y Jehovah quitó. ¡Sea bendito el nombre de Jehovah!

22 En todo esto Job no pecó ni atribuyó a Dios despropósito alguno.

Satanás arruina la salud de Job


2 Aconteció cierto día que vinieron los hijos de Dios para presentarse ante Jehovah, y entre ellos vino también Satanás, para presentarse ante Jehovah. 2 Jehovah preguntó a Satanás:

-¿De dónde vienes?

Y Satanás respondió a Jehovah:

-De recorrer la tierra y de andar por ella.

3 Jehovah preguntó a Satanás:

-¿No te has fijado en mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra: un hombre íntegro y recto, temeroso de Dios y apartado del mal; y que todavía se aferra a su integridad a pesar de que tú me incitaste contra él para que lo arruinara sin motivo?

4 Y Satanás respondió a Jehovah diciendo:

-¡Piel por piel! Todo lo que el hombre tiene lo dará por su vida. 5 Pero extiende, pues, tu mano y toca sus huesos y su carne, y verás si no te maldice en tu misma cara.

6 Y Jehovah respondió a Satanás:

-He aquí, él está en tu poder; pero respeta su vida.

7 Entonces Satanás salió de la presencia de Jehovah e hirió a Job con unas llagas malignas, desde la planta de sus pies hasta su coronilla. 8 Tomaba un pedazo de tiesto para rascarse con él, y estaba sentado en medio de las cenizas. 9 Entonces su mujer le dijo:

-¿Todavía te aferras a tu integridad? ¡Maldice a Dios, y muérete!

10 Pero él le respondió:

-¡Has hablado como hablaría cualquiera de las mujeres insensatas! Recibimos el bien de parte de Dios, ¿y no recibiremos también el mal?

En todo esto Job no pecó con sus labios.

Job es visitado por sus tres amigos


11 Entonces tres amigos de Job -Elifaz el temanita, Bildad el sujita y Zofar el namatita- se enteraron de todo el mal que le había sobrevenido y vinieron, cada uno de su lugar. Convinieron juntos en ir a él para expresarle su condolencia y para consolarle. 12 Y cuando alzaron los ojos desde lejos y no le pudieron reconocer, alzaron su voz y lloraron. Cada uno rasgó su manto, y esparcieron polvo hacia el cielo, sobre sus cabezas. 13 Luego se sentaron en tierra con él por siete días y siete noches. Y ninguno de ellos le decía una sola palabra, porque veían que el dolor era muy grande.

Job maldice el día en que nació


3 Después de esto Job abrió su boca y maldijo su día. 2 Tomó Job la palabra y dijo:

3 -Perezca el día en que nací,

y la noche en que se dijo:

"¡Un varón ha sido concebido!"

4 Sea aquel día tinieblas.

Dios no pregunte por él desde arriba,

ni resplandezca la claridad sobre él.

5 Reclámenlo para sí las tinieblas

y la densa oscuridad;

repose sobre él una nube,

y cáusele terror el oscurecimiento

del día.

6 Apodérese de aquella noche la oscuridad.

No sea contada junto con los días

del año

ni aparezca en el cómputo de los meses.

7 ¡He aquí, sea aquella noche estéril;

no penetren en ella los gritos de júbilo!

8 Maldíganla los que maldicen el día,

los que se aprestan a instigar al Leviatán.

9 Oscurézcanse sus estrellas matutinas.

Espere la luz, pero no le llegue,

ni vea los destellos de la aurora;

10 porque no cerró las puertas de la matriz,

para esconder de mis ojos el sufrimiento.


11 »¿Por qué no morí en las entrañas,

o expiré al salir del vientre?

12 ¿Por qué me recibieron las rodillas?

¿Para qué los pechos que mamé?

13 Pues ahora yacería y estaría en quietud.

Dormiría y tendría reposo

14 junto con los reyes y los consejeros de la tierra,

que reedificaron ruinas para sí;

15 o con los príncipes que poseían el oro

y que llenaban de plata sus casas.

16 ¡Oh! ¿Por qué no fui escondido como un abortivo,

como las criaturas que nunca vieron

la luz?

17 Allí los impíos dejan de perturbar;

allí descansan los de agotadas fuerzas.

18 Los prisioneros están juntos en descanso

y no escuchan la voz del capataz.

19 Tanto el pequeño como el grande están allí;

y el esclavo, ya libre de su amo.


20 »¿Para qué darle luz al que sufre,

y vida a los de alma amargada;

21 a los que esperan la muerte,

y no llega, aunque la busquen

más que a tesoros enterrados;

22 a los que se alegran ante el gozo

y se regocijan cuando hallan el sepulcro;

23 al hombre cuyo camino está escondido,

y a quien Dios ha cercado?

24 Porque antes de mi pan viene mi suspiro,

y mis gemidos corren como el agua.

25 El miedo que presentía me ha sobrevenido;

lo que me daba terror me ha acontecido.

26 No tengo tranquilidad;

no tengo quietud; no tengo sosiego;

más bien, me viene la desesperación.

Primera intervención de Elifaz


4 Entonces intervino Elifaz el temanita y dijo:

2 -Si alguien intentara hablarte,

¿te impacientarías?

Pero, ¿quién podrá reprimir las palabras?

3 He aquí, tú instruías a muchos

y afirmabas las manos debilitadas.

4 Tus palabras levantaban al que tropezaba;

y fortalecías las rodillas que se doblaban.

5 Pero ahora te sucede a ti y te impacientas;

ha llegado a ti, y te turbas.

6 ¿Acaso tu confianza no es tu devoción;

y la integridad de tus caminos, tu esperanza?


7 »Recuerda, por favor,

¿quién ha perecido por ser inocente?

¿Dónde han sido destruidos los rectos?

8 Como he visto, los que aran iniquidad

y siembran sufrimiento cosechan lo mismo.

9 Perecen por el aliento de Dios,

y por el soplo de su ira son consumidos.

10 El rugido del león, el gruñido del cachorro,

y los dientes de los leoncillos son quebrantados.

11 El león perece por falta de presa,

y los hijos de la leona se dispersan.


12 »Un mensaje me ha sido traído en secreto,

y mi oído ha percibido un susurro de ello:

13 En medio de los inquietantes pensamientos de las visiones nocturnas,

cuando el sueño profundo cae sobre los hombres,

14 me sobrevinieron espanto y estremecimiento

que aterraron todos mis huesos.

15 Entonces un fantasma pasó frente a mí,

e hizo que se erizara el vello de mi cuerpo.

16 Se detuvo, pero yo no reconocí su semblante.

Ante mis ojos había una imagen,

y oí una voz apacible:

17 "¿Será el hombre más justo que Dios?

¿Será el varón más puro que su Hacedor?

18 Si Dios no se fía ni de sus siervos

y aun en sus ángeles halla errores,

19 ¡cuánto más los que habitan en casas de barro,

cuyos fundamentos están en el polvo,

serán aplastados más pronto que la polilla!

20 De la mañana a la tarde son triturados;

sin que nadie los considere,

se pierden para siempre.

21 ¿Acaso no serán arrancadas

las cuerdas de sus tiendas?

En ellas mueren, pero sin sabiduría."


5 »¡Clama, pues! ¿Habrá quien te responda?

¿A cuál de los santos acudirás?

2 Porque la angustia mata al necio,

y el apasionamiento hace morir al simple.

3 Yo he visto al necio que echaba raíces

y al instante maldije su morada.

4 Sus hijos están lejos de toda salvación;

en la puerta de la ciudad serán aplastados,

y no habrá quien los libre.

5 Lo que ellos cosechen lo comerá el hambriento,

y aun de las espinas lo tomará.

Y los sedientos absorberán sus riquezas.

6 Ciertamente la aflicción no sale del polvo,

ni el sufrimiento brota de la tierra.

7 Pero el hombre nace para el sufrimiento,

así como las chispas vuelan hacia arriba.


8 »Pero yo, en cambio, apelaría a Dios

y a la Divinidad confiaría mi causa.

9 El hace cosas grandes e inescrutables,

y maravillas que no se pueden enumerar.

10 El da la lluvia sobre la faz de la tierra

y envía las aguas sobre la faz de los campos.

11 El pone en alto a los humillados,

y los enlutados logran gran liberación.

12 El frustra los planes de los astutos,

para que sus manos no logren su propósito.

13 El atrapa a los sabios en sus argucias,

y el designio de los sagaces es trastornado.

14 De día se encuentran con las tinieblas,

y a mediodía andan a tientas como de noche.

15 El libra al desolado de la boca de ellos,

y al pobre de la mano del fuerte.

16 Así habrá esperanza para el necesitado,

y la perversidad cerrará su boca.


17 »¡He aquí, bienaventurado es

el hombre a quien Dios disciplina!

No menosprecies la corrección del Todopoderoso.

18 Porque él hace doler, pero también venda;

él golpea, pero sus manos sanan.

19 En seis tribulaciones te librará;

y en siete no te tocará el mal.

20 En el hambre te redimirá de la muerte;

y en la guerra, del poder de la espada.

21 Serás escondido del azote de la lengua,

y no temerás cuando venga la destrucción.

22 De la destrucción y del hambre te reirás,

y no temerás las fieras de la tierra.

23 Pues aun con las piedras del campo tendrás alianza,

y los animales del campo tendrán paz contigo.

24 Sabrás que tu tienda está en paz;

revisarás tu morada, y nada echarás de menos.

25 Sabrás que tu descendencia es mucha,

que tu prole es como la hierba de la tierra.

26 Irás a la tumba lleno de vigor,

cual gavilla de trigo que se recoge a su tiempo.

27 Esto es lo que hemos investigado,

y así es.

Escúchalo tú y conócelo para tu bien.

Job responde a Elifaz


6 Entonces respondió Job y dijo:

2 -¡Oh, si pudieran pesar mi angustia,

y pusiesen igualmente mi ruina en la balanza!

3 Ciertamente ahora pesarían

más que la arena de los mares.

Por eso mis palabras han sido apresuradas;

4 porque las flechas del Todopoderoso están en mí,

y mi espíritu bebe su veneno.

Me combaten los terrores de parte de Dios.


5 »¿Acaso rebuzna el asno montés junto a la hierba?

¿Acaso muge el buey junto a su forraje?

6 ¿Se comerá lo insípido sin sal?

¿Habrá gusto en la baba de la malva?

7 Mi alma rehúsa tocarlos,

pero ellos están como mi repugnante comida.

8 ¡Quién hiciera que se cumpliese mi petición,

y que Dios me concediese mi anhelo;

9 que Dios se dignara aplastarme;

que soltara su mano y acabara conmigo!

10 Aun esto sería mi consuelo,

y saltaría de gozo en medio de mi dolor sin tregua:

el que no he negado las palabras del Santo.


11 »¿Qué fuerza tengo para esperar aún?

¿Qué meta tengo para alargar mi vida?

12 ¿Acaso mi fuerza es como la fuerza de las piedras?

¿Acaso mi cuerpo es de bronce?

13 Ciertamente no tengo ayuda en mí mismo,

y los recursos han sido alejados de mí.


14 »Un desesperado debe contar con la lealtad de su amigo,

aunque abandone el temor del Todopoderoso.

15 Pero mis hermanos me han decepcionado como un torrente;

han pasado como la corriente de los arroyos,

16 que son turbios por causa del deshielo,

y en ellos desaparece la nieve.

17 En el tiempo del calor son silenciados,

y al calentarse desaparecen de su lugar.

18 Las caravanas se apartan de su ruta;

desaparecen en el vacío y perecen.

19 Las caravanas de Temán ponen su mira en ellos;

en ellos esperan los viajeros de Saba.

20 Pero son confundidos por haber confiado;

cuando llegan a ellos, quedan defraudados.


21 »Ciertamente, ahora habéis llegado a ser así;

habéis visto el horror y tenéis miedo.

22 ¿Acaso yo os he dicho: "Traedme algo",

o: "De vuestros recursos ofreced algo en mi favor",

23 o: "Libradme de la mano del enemigo",

o: "Rescatadme de la mano de los violentos"?

24 Enseñádmelo, y yo me callaré;

hacedme entender en qué he errado.

25 ¡Cuán fuertes son las palabras de rectitud!

Pero vosotros, ¿qué es lo que pretendéis reprender?

26 ¿Pensáis reprender las palabras

y los dichos de un desesperado, como si fueran viento?

27 Vosotros seríais capaces de rifar a un huérfano

y de especular sobre vuestro amigo.

28 Ahora pues, dignaos prestarme atención,

pues ciertamente no mentiré ante vuestra cara.

29 Por favor, desistid, y que no haya iniquidad.

Sí, desistid, pues está en juego mi reivindicación.

30 ¿Acaso hay iniquidad en mi lengua?

¿Acaso mi paladar no puede discernir las calamidades?


7 »¿Acaso no es una milicia

lo que tiene el hombre en la tierra?

¿No son sus días como los días de un asalariado?

2 Como el esclavo que anhela la sombra,

o como el asalariado que espera su paga,

3 así he tenido que heredar meses de futilidad,

y me han sido asignadas noches de sufrimiento.

4 Si estoy acostado, digo:

"¿Cuándo me levantaré?"

Y por la noche me colmo

de inquietudes hasta el alba.

5 Mi carne se ha vestido de gusanos

y de costras de tierra;

mi piel resquebrajada se deshace.

6 Mis días son más veloces

que la lanzadera del tejedor

y se acaban sin que haya esperanza.


7 »Acuérdate de que mi vida es un soplo;

mis ojos no volverán a ver el bien.

8 El ojo del que me ve no me verá más.

Tu ojo se fijará en mí,

y yo ya no estaré.

9 Como la nube se deshace y se desvanece,

así el que desciende al Seol

no volverá a subir.

10 No volverá más a su casa,

ni su lugar lo volverá a reconocer.


11 »Por tanto, yo no refrenaré mi boca.

Hablaré en la angustia de mi espíritu;

me quejaré en la amargura de mi alma.

12 ¿Acaso soy yo el mar o el monstruo marino,

para que me pongas bajo guardia?

13 Cuando digo: "Mi cama me consolará,

mi lecho aliviará mis quejas",

14 entonces me aterras con sueños

y me turbas con visiones.

15 Y así mi alma prefiere la asfixia y la muerte,

antes que estos mis huesos.

16 ¡Me deshago! No he de vivir para siempre.

¡Déjame, pues mis días son vanidad!


17 »¿Qué es el hombre,

para que lo engrandezcas

y para que te preocupes de él;

18 para que lo visites cada mañana,

y para que a cada instante lo pongas a prueba?

19 ¿Hasta cuándo no dejarás de observarme,

ni me soltarás para que siquiera trague mi saliva?

20 Si he pecado, ¿qué daño te hago a ti,

oh Vigilante de los hombres?

¿Por qué me pones como tu blanco,

y que yo sea una carga para mí mismo?

21 ¿O por qué no perdonas mi rebelión

y quitas mi iniquidad?

Pues ahora yaceré en el polvo,

y si con diligencia me buscas, ya no estaré.

Primera intervención de Bildad


8 Entonces intervino Bildad el sujita y dijo:

2 -¿Hasta cuándo hablarás tales cosas,

y las palabras de tu boca serán viento impetuoso?

3 ¿Acaso pervertirá Dios el derecho?

¿El Todopoderoso pervertirá la justicia?

4 Si tus hijos pecaron contra él,

él los entregó en mano de su transgresión.

5 Si con diligencia buscaras a Dios

e imploraras la gracia del Todopoderoso,

6 si fueras limpio y recto,

ciertamente ahora él velaría por ti

y te restauraría la morada que en justicia mereces.

7 Aunque tu comienzo haya sido insignificante,

tu porvenir se engrandecerá en gran manera.


8 »Pues indaga, por favor, en las generaciones del pasado;

investiga lo que sus padres han descubierto.

9 Pues nosotros somos tan sólo de ayer y nada sabemos;

nuestros días sobre la tierra son una sombra.

10 ¿No te enseñarán ellos y te hablarán,

y de su corazón sacarán palabras?


11 »¿Crece el papiro donde no hay pantano?

¿Crece el junco sin agua?

12 Y estando aún en su tallo, sin ser cortado,

se seca antes que toda hierba.

13 Así son las sendas de todos

los que se olvidan de Dios,

y la esperanza del impío perecerá.

14 El objeto de su confianza es como tul de verano

y aquello en que confía es como tela de araña:

15 Si se apoya sobre su tela, no le sostendrá;

si se agarra de ella, no le resistirá.


16 »Así es él: Lleno de savia delante del sol,

sus retoños sobresalen del huerto.

17 Sus raíces se entretejen

sobre un montón de piedras,

y vive entre los pedregales.

18 Si alguien intenta arrancarlo de su lugar,

éste le niega diciendo:

"¡Nunca te he visto!"


19 »He aquí, así es el gozo de su camino,

y otros brotarán del polvo.

20 He aquí, Dios no rechaza al íntegro

ni sostiene la mano de los malhechores.

21 Aún llenará tu boca de risa,

y tus labios con grito de júbilo.

22 Los que te aborrecen se vestirán de vergüenza,

y la morada de los impíos desaparecerá.

Job responde a Bildad


9 Entonces respondió Job y dijo:

2 -Ciertamente yo sé que es así.

¿Y cómo se ha de justificar un hombre ante Dios?

3 Si uno quisiera contender con él,

no le podría responder una cosa

entre mil.

4 El es sabio de corazón y poderoso en fuerza.

¿Quién se ha endurecido contra él

y ha quedado ileso?

5 El arranca las montañas de su lugar,

y ellas no saben que en su furor las trastorna.

6 El sacude la tierra de su lugar

y estremece sus columnas.

7 El manda al sol, y éste no brilla;

y pone un sello a las estrellas.

8 Por sí solo extiende los cielos

y camina sobre las ondas del mar.

9 El hizo la Osa Mayor, el Orión, las Pléyades

y las constelaciones del sur.

10 El hace cosas tan grandes que son inescrutables,

y maravillas que no se pueden enumerar.

11 Si él cruza junto a mí, yo no le veo;

él pasa sin que yo lo comprenda.

12 Si él arrebata, ¿quién lo hará desistir?

¿Quién le dirá: "¿Qué haces?"

13 Dios no detendrá su ira;

bajo él se postran los que ayudan a Rahab.


14 »¿Cómo, pues, podré responderle?

¿Podré yo escoger mis palabras

para con él?

15 Aun siendo justo, no podría responder;

más bien, pediría clemencia en mi causa.

16 Si yo le invocara y él me respondiese,

yo no podría creer que escuchara

mi voz.

17 Porque me aplasta con tormenta,

y aumenta mis heridas sin causa.

18 No me deja cobrar aliento,

sino que me colma de amarguras.

19 Si se trata de fuerzas,

¡he aquí que es poderoso!

Si se trata de juicio,

¿quién le convocará?

20 Si me declaro justo,

mi boca me condena;

si íntegro, él me declara culpable.

21 ¿Soy íntegro? Ni yo mismo me conozco.

¡Desprecio mi vida!

22 Da lo mismo, por lo cual digo:

"Al íntegro y al impío, él los consume.

23 Si el azote mata de repente,

él se ríe de la desesperación de los inocentes.

24 La tierra es entregada en manos de los impíos,

y él cubre el rostro de sus jueces.

Si no es él, entonces, ¿quién es?

25 Mis días son más veloces que un corredor;

huyen sin lograr ver el bien.

26 Pasan como embarcaciones de junco,

como un águila que se lanza sobre su comida."


27 »Si digo: "Olvidaré mi queja;

cambiaré mi semblante y estaré alegre",

28 entonces me turban todos mis dolores;

sé que no me tendrás por inocente.

29 Yo he sido declarado culpable;

entonces, ¿para qué fatigarme en vano?

30 Aunque me bañe con jabón

y limpie mis manos con lejía,

31 aun así me hundirás en el hoyo,

y me abominarán mis vestiduras.


32 »Porque él no es hombre como yo

para que le responda,

y para que juntos vengamos a juicio.

33 No hay entre nosotros un árbitro

que ponga su mano sobre ambos.

34 ¡Que quite de sobre mí su vara,

y que no me espante su terror!

35 Entonces yo hablaré y no le temeré;

de otro modo, yo no soy dueño de mí mismo.


10 »Mi alma está hastiada de mi vida.

Daré rienda suelta a mi queja;

hablaré en la amargura de mi alma.

2 Diré a Dios: No me condenes;

hazme entender por qué contiendes conmigo.

3 ¿Te parece bueno oprimir

y desechar la obra de tus manos,

mientras resplandeces

sobre el consejo de los impíos?

4 ¿Acaso tus ojos son humanos?

¿Acaso ves como ve un hombre?

5 ¿Son tus días como los días de un hombre;

o tus años, como los días de un mortal,

6 para que indagues mi iniquidad

e inquieras por mi pecado?

7 Tú sabes que yo no soy culpable,

y que no hay quien libre de tu mano.


8 »Tus manos me formaron y me hicieron,

¿y después, cambiando, me destruyes?

9 Acuérdate, por favor,

de que tú me formaste como al barro,

y que me harás volver al polvo.

10 ¿Acaso no me derramaste como a la leche,

y me cuajaste como al queso?

11 De piel y de carne me vestiste,

y me entretejiste con huesos y tendones.

12 Vida y misericordia me concediste,

y tu cuidado guardó mi espíritu.

13 Estas cosas tenías escondidas en tu corazón;

yo sé que esto estaba en tu mente.

14 Si peco, entonces me vigilas,

y no me declaras inocente de mi iniquidad.

15 Si soy culpable, ¡ay de mí!

Pero aun siendo justo, no levanto mi cabeza,

pues estoy harto de ignominia y de ver mi aflicción.

16 Si me levanto, me cazas como a león,

y vuelves a mostrar en mí tus proezas.

17 Traes de nuevo tus testigos contra mí,

y aumentas contra mí tu ira

con tropas de relevo en mi contra.


18 »¿Por qué, pues, me sacaste de la matriz?

Hubiera yo expirado, y ningún ojo me habría visto.

19 Habría sido como si nunca hubiera existido,

conducido desde el vientre hasta la tumba.

20 ¿Acaso no son pocos los días de mi existencia?

Apártate de mí, de modo que me aliente un poco,

21 antes que me vaya, para no volver,

a la tierra de oscuridad y de tinieblas:

22 tierra lóbrega como la oscuridad,

de densas tinieblas y desorden,

donde lo que brilla es como oscuridad.

Primera intervención de Zofar


11 Entonces intervino Zofar el namatita y dijo:

2 -¿No ha de tener respuesta

tal abundancia de palabras?

¿Habrá de salir justificado el charlatán?

3 ¿Harán callar a los hombres tus jactancias?

¿Harás escarnio, sin que haya quien te afrente?

4 Tú dices: "Mi doctrina es pura,

y yo soy limpio ante tus ojos."

5 Pero, ¡quién diera que Dios hablara

y abriera sus labios para contigo!

6 El te revelaría los secretos de la sabiduría,

porque la sagacidad es de doble valor.

Así conocerías que Dios, en tu favor,

ha pasado por alto parte de tu iniquidad.


7 »¿Alcanzarás tú las cosas profundas de Dios?

¿Alcanzarás el propósito del Todopoderoso?

8 Es más alto que los cielos;

¿qué puedes tú hacer?

Es más profundo que el Seol;

¿qué puedes tú saber?

9 Su dimensión es más extensa que la tierra

y más ancha que el mar.


10 »Si Dios pasa y aprisiona, o si congrega,

¿quién le puede detener?

11 Ya que él conoce a los hombres vanos,

¿no examinará la iniquidad cuando la vea?

12 El hombre de cabeza hueca se hará inteligente

cuando un borriquillo de asno montés nazca humano.


13 »Si tú predispones tu corazón

y extiendes a él tus manos

14 (si hay injusticia en tus manos,

aléjala de ti,

y no cobijes la maldad en tu morada),

15 entonces levantarás tu cara libre de mancha

y estarás firmemente fundado,

y no temerás.

16 Pues así te olvidarás de tu sufrimiento;

como aguas que ya pasaron lo recordarás.

17 Tu existencia será más resplandeciente que el mediodía;

aun la oscuridad te será como la alborada.

18 Estarás confiado, porque hay esperanza;

explorarás alrededor y te acostarás seguro.

19 Te recostarás, y no habrá quien te espante;

muchos implorarán tu favor.

20 Pero los ojos de los malos serán consumidos;

no habrá para ellos escapatoria,

y su esperanza será el último suspiro.

Job responde a Zofar


12 Entonces respondió Job y dijo:

2 -Ciertamente vosotros sois el pueblo,

y con vosotros morirá la sabiduría.

3 Pero yo también, como vosotros, tengo entendimiento;

en nada soy inferior a vosotros.

¿Quién no sabe tales cosas?


4 »Soy alguien que para su amigo

es motivo de risa,

uno que clamó a Dios, y se le respondió,

un justo e íntegro que es motivo de risa.

5 Según la evaluación de quien no se duele,

él es una tea despreciada;

pero estuvo lista para los pies que resbalan.

6 Las moradas de los destructores prosperan,

y los que provocan a Dios están seguros

en aquello que la mano de Dios les ha traído.


7 »En efecto, pregunta, por favor,

a los cuadrúpedos, y te enseñarán;

a las aves del cielo, y te informarán.

8 O habla a la tierra, y te enseñará;

y los peces del mar te lo contarán.

9 ¿Cuál de todos ellos no sabe

que la mano de Jehovah ha hecho esto?

10 En sus manos está

la vida de todo viviente

y el hálito de todo mortal.

11 ¿No distingue el oído las palabras,

y el paladar prueba la comida?

12 En los ancianitos hay sabiduría;

y en la mucha edad, entendimiento.


13 »Con Dios están la sabiduría y el poder;

suyo es el consejo y el entendimiento.

14 Si él destruye,

no será edificado de nuevo.

Si él cierra ante el hombre,

no habrá quien le abra.

15 Si él detiene las aguas, se secan;

y si las deja ir, trastornan la tierra.

16 Con él están el poderío y la victoria;

suyo es el que yerra y el que hace errar.

17 A los consejeros despoja de consejo

y entontece a los jueces.

18 El suelta las ataduras que imponen los reyes,

y ata con una cuerda sus cinturas.

19 Hace ir descalzos a los sacerdotes,

y arruina a los poderosos.

20 Quita la palabra a los tenidos por fieles,

y a los ancianos priva de discernimiento.

21 Derrama menosprecio sobre los nobles,

y afloja el cinturón de los fuertes.

22 Descubre las profundidades de las tinieblas

y saca a la luz la densa oscuridad.

23 Lleva las naciones al apogeo y luego las destruye;

él expande a los pueblos y los abandona.

24 Priva de reflexión a los jefes del pueblo de la tierra,

y les hace errar sin rumbo en el vacío.

25 No teniendo luz van palpando las tinieblas,

y los hace tambalear como borrachos.


13 »He aquí que todo esto han visto mis ojos;

mis oídos lo han escuchado y entendido.

2 Como vosotros lo sabéis,

yo también lo sé;

en nada soy menos que vosotros.

3 Sin embargo, yo hablaré al Todopoderoso,

pues quiero argumentar con Dios.


4 »En cuanto a vosotros,

lo recubrís todo con mentira;

todos vosotros sois médicos inútiles.

5 ¡Oh que callarais del todo!

Ello os sería contado por sabiduría.

6 Escuchad, pues, mi razonamiento

y estad atentos a los argumentos de mis labios.

7 ¿A favor de Dios hablaréis perversidad?

¿A favor de él hablaréis engaño?

8 ¿Habréis de mostrar por él parcialidad?

¿Contenderéis a favor de Dios?

9 ¿Os irá bien cuando él os escudriñe?

¿Acaso os burlaréis de él

como quien se burla de un hombre?

10 Ciertamente él os reprobará,

si en secreto mostráis parcialidad.

11 ¿No os espantará su majestad,

y caerá sobre vosotros su pavor?

12 Vuestras máximas son proverbios de polvo,

y vuestras defensas son defensas de barro.


13 »Callad delante de mí, y yo hablaré,

me pase lo que me pase.

14 ¿Por qué he de arrancar mi carne

con mis propios dientes?

¿O he de exponer mi vida en mi mano?

15 He aquí, aunque él me mate,

en él he de esperar.

Ciertamente defenderé ante su presencia mis caminos.

16 Esto también me será salvación,

porque un impío no iría a su presencia.

17 Oíd con atención mi discurso;

oíd con vuestros oídos mi declaración.

18 He aquí que yo he preparado mi causa,

y sé que seré declarado justo.

19 ¿Quién es el que ha de contender conmigo?

Pues si ahora yo callara, expiraría.


20 »Sólo dos cosas no hagas conmigo;

entonces no me esconderé de tu rostro:

21 Aparta de mí tu mano,

y no me espante tu terror.

22 Llama, entonces, y yo responderé;

o yo hablaré, y tú me responderás:

23 ¿Cuántas son mis faltas o mis pecados?

Hazme entender mi rebelión y mi pecado.

24 ¿Por qué escondes tu rostro,

y me consideras tu enemigo?

25 ¿Aterras a una hoja que es arrebatada?

¿Has de perseguir a una paja seca?

26 Pues escribes contra mí cosas amargas,

y me haces sufrir por los pecados de mi juventud.

27 Pones mis pies en el cepo

y vigilas todas mis sendas;

imprimes marcas en las plantas de mis pies.

28 Así el hombre se gasta como un odre,

como un vestido comido por la polilla.


14 »El hombre, nacido de mujer, es corto de días y lleno de tensiones.

2 Brota como una flor y se marchita;

huye como una sombra y no se detiene.

3 ¿Sobre uno así abres tus ojos,

y lo traes a juicio contigo?

4 ¿Quién puede sacar lo limpio de lo impuro? ¡Nadie!

5 Ciertamente sus días están determinados,

y el número de sus meses

depende de ti.

Tú le has fijado sus límites,

los cuales no podrá traspasar.

6 Aparta de él tu mirada, y que descanse

hasta que, cual un jornalero,

haya disfrutado su día.


7 »Porque para el árbol hay esperanza;

si es cortado, se renovará,

y su retoño no dejará de ser.

8 Aunque su raíz se envejece en la tierra

y su tronco muere en el suelo,

9 al percibir el agua reverdecerá

y echará ramas como planta.

10 Pero el hombre muere y desaparece;

el hombre expira, ¿y dónde estará?

11 Se agotan las aguas de un lago,

y un río mengua y se seca;

12 así yace el hombre y no se vuelve a levantar.

Hasta que no haya más cielos,

no lo despertarán,

ni lo levantarán de su sueño.


13 »¡Cómo quisiera que me escondieses en el Seol,

que me encubrieses hasta que se apaciguara tu furor

y que fijases un plazo para acordarte

de mí!

14 Si el hombre muere, ¿volverá a vivir?

Todos los días de mi milicia esperaré

hasta que llegue mi relevo.

15 Entonces llamarás, y yo te responderé.

Añorarás la obra de tus manos.

16 Porque ahora me cuentas los pasos,

y no das tregua a mi pecado.

17 Mi transgresión tienes sellada en una bolsa

y recubres mi iniquidad.


18 »Sin embargo, la montaña cae y se deshace,

y la peña es removida de su lugar.

19 Las aguas desgastan las piedras,

y su crecida arrastra el polvo de la tierra;

así haces perecer la esperanza del hombre.

20 Para siempre prevaleces contra él,

hasta que se va;

desfiguras su rostro y lo despides.

21 Si sus hijos alcanzan honra,

él no lo sabrá.

Y si llegan a ser empequeñecidos,

él no lo comprenderá.

22 Su cuerpo le da sólo dolores,

y su alma hace duelo por él.

Segunda intervención de Elifaz


15 Entonces intervino Elifaz el temanita y dijo:

2 -¿Ha de responder el sabio con vano conocimiento?

¿Ha de llenar su vientre de viento oriental?

3 ¿Ha de argüir con expresiones inútiles

y con palabras sin provecho?

4 Ciertamente tú anulas la devoción

y menoscabas la meditación delante de Dios.

5 Porque tu iniquidad instruye a tu boca,

y adoptas el lenguaje de los astutos.

6 Tu boca te condena, no yo;

y tus labios testifican contra ti.


7 »¿Fuiste tú el primer hombre que nació?

¿Naciste antes que las colinas?

8 ¿Has escuchado el secreto de Dios,

para que tú solo te apropies de la sabiduría?

9 ¿Qué sabes tú que no sepamos nosotros?

¿Qué entendimiento tienes

que nosotros no tengamos?

10 También entre nosotros hay hombres canosos,

hombres muy ancianos,

mayores en años que tu padre.

11 ¿En tan poco tienes el consuelo de Dios

y la palabra que se te dice con ternura?

12 ¿Por qué te arrebata tu corazón,

y por qué guiñan tus ojos,

13 para que vuelvas tu espíritu contra Dios

y dejes salir tales palabras de tu boca?


14 »¿Qué es el hombre para considerarse limpio;

y el nacido de mujer, para que se considere justo?

15 Si Dios no se fía ni de sus santos,

ni aun los cielos son puros ante sus ojos,

16 ¿cuánto menos el abominable y corrupto,

el hombre que bebe como agua la iniquidad?


17 »Escúchame; yo te informaré

y te contaré lo que he visto;

18 lo que los sabios nos han revelado

sin encubrir nada de lo de sus padres.

19 Sólo a ellos les fue dada la tierra,

y ningún extraño pasó por en medio de ellos.

20 El impío se retuerce de dolor todos los días,

y un cierto número de años

han sido reservados para el tirano.

21 Voces de espanto resuenan en sus oídos;

y aun en la paz vendrá su destructor.

22 El no cree que ha de volver de las tinieblas,

y que está destinado para la espada.

23 Va errante en pos del pan,

diciendo: "¿Dónde estará?"

Sabe que el día de las tinieblas

le está listo, a la mano.

24 Le aterran la tristeza y la aflicción;

lo abruman como un rey listo para el ataque.

25 Porque ha extendido su mano contra Dios,

y se ha comportado con soberbia

contra el Todopoderoso.

26 Porque embiste contra él con cuello erguido,

con el doble saliente de su escudo.

27 Aunque su cara se cubra de gordura

y le crezcan pliegues de grasa en las caderas,

28 habitará en ciudades desoladas,

en casas donde nadie vive

y que están destinadas a ser escombros.

29 No se enriquecerá, ni le durarán sus bienes;

tampoco extenderá su patrimonio sobre la tierra.

30 No escapará de las tinieblas.

La llama secará sus ramas,

y por el soplo de su boca desaparecerá.


31 »No confíe en la vanidad,

engañándose a sí mismo,

pues vanidad será su recompensa.

32 Ella se cumplirá antes de su tiempo,

y su copa no estará frondosa.

33 Como la vid dejará caer sus uvas agraces

y arrojará sus flores como el olivo.

34 Porque la compañía de los impíos es estéril,

y el fuego consumirá las moradas del soborno.

35 Conciben afanes y dan a luz iniquidad;

sus entrañas preparan el engaño.

Job responde a Elifaz


16 Entonces respondió Job y dijo:

2 -He oído muchas cosas como éstas;

consoladores gravosos sois todos vosotros.

3 ¿Habrá fin para las palabras vacías?

¿Qué te incita a responder?

4 Yo también podría hablar como vosotros.

Si vuestra alma estuviera en lugar de mi alma,

yo también podría componer discursos contra vosotros,

y por vosotros sacudiría mi cabeza.

5 Os alentaría con mi boca,

y el movimiento de mis labios traería alivio.


6 »Pero si hablo,

mi dolor no tiene alivio;

y si dejo de hablar,

¿qué se ha de ir de mí?

7 Pero ahora Dios me tiene agobiado.

Ha desolado toda mi compañía,

8 y me ha llenado de arrugas.

Mi debilidad responde en mi propia cara;

ha venido a ser testigo

y se ha levantado contra mí.

9 Su furor me ha despedazado,

pues me aborrece;

contra mí hace crujir sus dientes.

Mi adversario aguza su mirada

contra mí.

10 Contra mí han abierto su boca;

con afrenta han golpeado mis mejillas.

A una se han juntado contra mí.

11 Dios me ha entregado a los perversos;

me ha empujado a las manos de los impíos.

12 Yo estaba tranquilo, pero él me sacudió;

me tomó por el cuello y me despedazó.

El me ha puesto por blanco suyo;

13 sus arqueros me han rodeado.

Atraviesa mis riñones sin compasión

y derrama por tierra mi hiel.

14 Abre en mí brecha tras brecha;

contra mí arremete como un guerrero.


15 »He cosido cilicio sobre mi piel

y he hundido mi fuerza en el polvo.

16 Mi rostro está enrojecido con el llanto,

y sobre mis párpados hay densa oscuridad,

17 a pesar de no haber violencia en mis manos

y de ser pura mi oración.


18 »¡Oh tierra, no encubras mi sangre!

¡Que no haya lugar para mi clamor!

19 He aquí que también ahora

mi testigo está en los cielos;

en las alturas está mi defensor.

20 Mis amigos me escarnecen;

mis ojos derraman lágrimas ante Dios.

21 ¡Oh, si alguien llevara la causa

de un hombre ante Dios

como entre el hombre y su prójimo!

22 Porque los pocos años se van,

y yo iré por el camino sin retorno.


17 »Mi espíritu está atribulado;

mis días se extinguen.

El sepulcro está preparado para mí.

2 No hay conmigo sino burladores,

y mis ojos contemplan su hostilidad.

3 Por favor, deposita contigo una fianza para mí.

¿Quién me estrechará la mano?

4 Porque has cerrado su corazón al entendimiento;

por tanto, no los enalteces.

5 Los que por recompensa denuncian a sus amigos,

aun los ojos de sus hijos desfallecerán.


6 »El me ha expuesto como refrán a los pueblos;

ante ellos soy uno a quien escupen en la cara.

7 Mis ojos se han debilitado por la angustia;

todos mis miembros son como una sombra.

8 Los rectos se asombrarán de esto,

y el inocente se levantará contra el impío.

9 Pero el justo se aferrará a su camino,

y el limpio de manos aumentará sus fuerzas.

10 No obstante, volved todos vosotros;

venid, por favor.

Pero entre vosotros no hallaré ningún sabio.


11 »Han pasado mis días;

se han deshecho mis planes.

¡Aun los deseos de mi corazón!

12 Ellos convierten la noche en día:

"La luz está cerca de las tinieblas."

13 Aunque espere, el Seol será mi casa;

tenderé mi cama en las tinieblas.

14 A la fosa digo: "Tú eres mi padre",

y a los gusanos: "Mi madre y mi hermana."

15 ¿Dónde está, entonces, mi esperanza?

Y mi bien, ¿quién lo verá?

16 Descenderán al poder del Seol,

pues juntos bajaremos hasta el polvo.

Segunda intervención de Bildad


18 Entonces intervino Bildad el sujita y dijo:

2 -¿Cuándo pondréis fin a las palabras?

Entended primero, y después hablaremos.

3 ¿Por qué somos tenidos por animales

y por torpes ante vuestros ojos?

4 ¡Oh, el que despedaza su alma con su furor!

¿Será abandonada la tierra por tu causa?

¿Será removida la peña de su lugar?


5 »Ciertamente se extingue la luz de los impíos,

y no resplandece la lumbre de su fuego.

6 La luz se oscurece en su morada,

y se apaga la lámpara que está sobre él.

7 Los pasos de su vigor son estrechados;

su propio plan lo hace caer.

8 Porque por sus propios pies es echado en la red,

y deambula en la maraña.

9 Una trampa lo atrapa por el talón;

el enredo se apodera de él.

10 Para él está escondida una cuerda en el suelo;

para él hay un lazo en el sendero.

11 Por todas partes lo sobrecogen los terrores,

y le persiguen pisando sus talones.

12 En su riqueza está hambriento,

y a su lado está lista la desgracia.

13 Carcome parte de su piel;

el primogénito de la muerte

devora sus miembros.

14 Es arrancado de su morada,

objeto de su confianza,

y es conducido ante el rey de los espantos.

15 El fuego habita en su tienda;

el azufre es esparcido sobre su morada.

16 Por abajo se secan sus raíces,

y por arriba se marchitan sus ramas.

17 Su memoria perece en la tierra,

y no tiene nombre en las calles.

18 Lo empujan de la luz a las tinieblas;

lo echan fuera del mundo.

19 No tendrá prole ni descendiente en su pueblo,

ni sobreviviente en sus moradas.

20 Los que vengan del oeste

se horrorizarán de su día,

y los que vengan del este

serán sobrecogidos por el espanto.

21 Tales son las moradas del impío,

y tal será el lugar del que no conoce a Dios.

Job responde a Bildad


19 Entonces respondió Job y dijo:

2 -¿Hasta cuándo angustiaréis mi alma

y me trituraréis con palabras?

3 Ya me habéis injuriado diez veces.

¿No os avergonzáis de haberme atacado?

4 Si en verdad he errado,

conmigo permanecerá mi error.

5 Pero si en realidad vosotros os jactáis contra mí,

y contra mí usáis mi oprobio como argumento,

6 sabed, pues, que Dios me ha agraviado

y me ha envuelto en su red.


7 »He aquí, aunque grito:

"¡Violencia!", no soy oído;

doy voces, y no hay justicia.

8 El ha cercado mi camino,

para que yo no pase;

sobre mis senderos ha puesto tinieblas.

9 Me ha desvestido de mi gloria,

y ha quitado la corona de mi cabeza.

10 Por todos lados me despedaza,

y me marcho;

ha arrancado mi esperanza como a un árbol.

11 Hace que su furor se inflame contra mí

y me considera como a uno de sus adversarios.

12 A una vienen sus tropas;

allanan su camino contra mí,

y ponen sitio alrededor de mi morada.


13 »Hizo que mis hermanos se alejaran

de mí;

mis amigos se apartaron por completo.

14 Mis parientes me han fallado;

mis conocidos me han olvidado.

15 Los que habitan en mi casa y mis criadas me consideran un extraño;

he llegado a ser un extranjero ante sus ojos.

16 Llamo a mi siervo, y no responde;

con mi propia boca le tengo que rogar.

17 Mi aliento ha venido a ser repulsivo a mi mujer,

y apesto aun ante mis propios hijos.

18 Aun los niños me desprecian;

si me levanto, hablan contra mí.

19 Todos mis amigos íntimos me abominan;

aquellos a quienes amo se han vuelto contra mí.

20 Mis huesos se pegan a mi piel y a mi carne;

he escapado apenas con la piel de mis dientes.


21 »¡Compadeceos vosotros de mí!

¡Compadeceos de mí, oh amigos míos!

Porque la mano de Dios me ha tocado.

22 ¿Por qué me perseguís, como lo hace Dios?

¿No os satisfacéis con mi carne?


23 »¡Oh, que mis palabras fuesen escritas!

¡Oh, que fuesen grabadas en un libro!

24 ¡Que con cincel de hierro y de plomo

fuesen cinceladas en la roca para siempre!

25 Pero yo sé que mi Redentor vive,

y que al final se levantará sobre el polvo.

26 Y después que hayan deshecho esta mi piel,

¡en mi carne he de ver a Dios,

27 a quien yo mismo he de ver!

Lo verán mis ojos, y no los de otro.


»Mi corazón se consume dentro de mí.

28 Si decís: "¿Cómo lo acosaremos?",

y "La raíz del asunto se halla en él",

29 temed por vosotros ante la espada.

Porque la espada representa la ira

contra las iniquidades,

para que sepáis que hay un juicio.

Segunda intervención de Zofar


20 Entonces intervino Zofar el namatita y dijo:

2 -Es que mis inquietantes pensamientos me hacen responder,

y a causa de ello estoy dolorido.

3 He oído una reprensión que me afrenta,

y mi espíritu comprensivo me mueve a responder.


4 »¿Acaso sabes esto, que desde la antigüedad,

desde que fue puesto el hombre sobre la tierra,

5 el júbilo de los malvados es breve,

y la alegría del impío dura sólo por un momento?

6 Aunque su altivez suba hasta el cielo,

y su cabeza alcance a las nubes,

7 como su propio excremento, perecerá para siempre,

y los que lo vean dirán:

"¿Dónde está él?"

8 Como un sueño se esfumará y no será hallado;

se disipará como una visión nocturna.

9 El ojo que lo veía no lo verá más,

ni su lugar lo volverá a contemplar.

10 Sus hijos pedirán favores a los pobres,

y sus manos devolverán su riqueza.

11 Sus huesos, aún llenos de vigor juvenil,

yacerán con él en el polvo.


12 »Aunque el mal sea dulce en su boca,

y lo esconda debajo de su lengua,

13 aunque lo guarde y no lo deje ir,

sino que lo retenga en su paladar,

14 con todo su comida se descompondrá en sus entrañas;

veneno de áspides habrá dentro de él.

15 Devoró riquezas, pero las vomitará;

Dios las sacará de su vientre.

16 Chupará veneno de áspides;

lo matará la lengua de la víbora.

17 No verá los arroyos,

los ríos fluyendo miel y leche.

18 Devolverá el fruto de su labor sin haberlo tragado;

no gozará de la utilidad de sus negocios.

19 Porque oprimió y desamparó a los pobres,

y despojó casas que no había edificado.


20 »Porque no conoció sosiego en su interior,

no se salvará ni con su más preciado tesoro.

21 Nada quedó que no comiese;

por eso no durará su prosperidad.

22 En la plenitud de su opulencia tendrá estrechez;

toda la fuerza de la miseria

caerá sobre él.

23 Cuando se ponga a llenar su estómago,

Dios enviará sobre él el ardor

de su ira;

hará llover sobre él el fuego de su furor.

24 Huirá de las armas de hierro,

pero una flecha de bronce lo atravesará.

25 Saldrá una flecha por su espalda;

y la punta resplandeciente, por su hiel.

Los horrores vendrán sobre él.


26 »Todas las tinieblas le están reservadas,

como si fueran su tesoro.

Un fuego no atizado lo devorará,

y serán quebrantados los que hayan quedado en su morada.

27 Los cielos revelarán su iniquidad,

y la tierra se levantará contra él.

28 El producto de su casa será llevado

por los torrentes en el día de su furor.

29 Esta es la porción de parte de Dios para el hombre impío,

la heredad que por su palabra le ha asignado Dios.

Job responde a Zofar


21 Entonces respondió Job y dijo:

2 -Escuchad atentamente mis palabras;

sea esto vuestra consolación.

3 Soportadme, y yo hablaré;

y después que yo haya hablado, burlaos.


4 »¿Acaso me quejo ante algún hombre?

¿Por qué no se ha de impacientar mi espíritu?

5 Volved la cara hacia mí y horrorizaos;

poned la mano sobre la boca.

6 Aun cuando recuerdo, me espanto;

y el estremecimiento se apodera de mi carne.


7 »¿Por qué viven los impíos y se envejecen,

y además crecen en riquezas?

8 Sus descendientes se establecen delante de ellos;

sus vástagos permanecen ante sus ojos.

9 Sus casas están libres de temor,

y sobre ellos no está el azote de Dios.

10 Su toro fecunda sin fallar;

sus vacas paren y no pierden crías.

11 Sus pequeños salen como si fueran manada;

sus niños van danzando.

12 Cantan al son del tamboril y del arpa;

se regocijan al son de la flauta.

13 Pasan sus días en la prosperidad,

y con tranquilidad descienden al Seol.

14 Luego dicen a Dios: "¡Apártate de nosotros!

No queremos el conocimiento de tus caminos.

15 ¿Quién es el Todopoderoso, para que le sirvamos?

¿De qué nos aprovechará que oremos ante él?"

16 He aquí que la prosperidad de ellos

no está en sus propias manos.

¡Lejos esté de mí el consejo de los impíos!


17 »¿Cuántas veces es apagada

la lámpara de los impíos,

o viene sobre ellos la calamidad,

o Dios en su ira les reparte destrucción?

18 Son como la paja ante el viento,

o como el tamo que arrebata el huracán.


19 »¿Acumulará Dios castigo para sus hijos?

¡Séale dada a él retribución, para que aprenda!

20 ¡Que sus propios ojos vean su ruina,

y beba de la ira del Todopoderoso!

21 Porque, ¿qué deleite tendrá él

en su familia, después de morir,

cuando el número de sus meses ha llegado a su fin?

22 ¿Acaso se le enseñará sabiduría a Dios,

siendo que él es quien juzga

aun a los que están en lo alto?


23 »Uno muere en pleno vigor,

estando del todo próspero y tranquilo,

24 con sus lomos llenos de gordura

y sus huesos empapados de tuétano.

25 Y otro muere con el alma amargada,

sin haber comido jamás con gusto.

26 Pero ambos yacen en el polvo,

y los gusanos los cubren.


27 »He aquí, yo conozco vuestros pensamientos

y las intrigas que hacéis contra mí.

28 Porque decís: "¿Dónde está la casa del noble?

¿Dónde está la morada que cobijaba a los impíos?"

29 ¿No habéis preguntado a los que pasan por el camino?

¿No habéis reconocido sus indicaciones

30 de que el malo es preservado en el día de la calamidad,

y que serán conducidos en el día

de la ira?

31 ¿Quién le denuncia su camino ante su misma cara?

¿Quién le da su merecido por lo que ha hecho?

32 Pero él será conducido al sepulcro,

y sobre su túmulo se hará vigilancia.

33 Los terrones del valle le serán dulces;

detrás de él será arrastrado todo hombre,

y delante de él los habrá innumerables.

34 ¿Cómo, pues, me consoláis con palabras huecas?

De vuestras respuestas sólo queda el engaño.

Tercera intervención de Elifaz


22 Entonces intervino Elifaz el temanita y dijo:

2 -¿Puede el hombre fuerte traer provecho a Dios?

¿Puede el hombre inteligente serle de provecho?

3 ¿Le deleita al Todopoderoso el que tú seas justo?

¿Gana algo con que tú hagas perfectos tus caminos?

4 ¿Es por tu piedad que él te reprende

o acude contigo a juicio?

5 ¿Acaso no será grande tu maldad,

y sin fin tus iniquidades?

6 Sin razón, tomabas prenda de tus hermanos,

y despojabas de sus ropas a los desnudos.

7 No dabas de beber agua al cansado,

y al hambriento le privabas de pan.

8 Como un hombre poderoso a quien le pertenece la tierra

y un enaltecido que habita en ella,

9 despedías a las viudas con las manos vacías

y quebrantabas los brazos de los huérfanos.

10 Por eso hay trampas alrededor de ti,

y te turba el terror repentino,

11 o las tinieblas, de modo que no veas

y te cubra la abundancia de aguas.


12 »¿Acaso no está Dios en lo alto de los cielos?

¡Observa la totalidad de las estrellas!

¡Cuán altas están!

13 Sin embargo, tú dices: "¿Qué sabe Dios?

¿Podrá juzgar a través de la densa oscuridad?

14 Las nubes le son un velo,

y no puede ver,

mientras se pasea por la bóveda del cielo."


15 »¿Persistirás tú en el viejo camino

que han transitado los hombres inicuos,

16 los cuales fueron arrebatados

antes de tiempo,

y cuyos fundamentos fueron arrasados por un río?

17 Ellos decían a Dios:

"Apártate de nosotros."

Y: "¿Qué puede hacernos el Todopoderoso?’

18 Aunque él haya llenado sus casas de bienes,

¡lejos esté de mí el consejo de los impíos!

19 Los justos lo verán y se gozarán;

el inocente se burlará de ellos, diciendo:

20 "De veras han sido destruidos nuestros adversarios,

y el fuego ha devorado lo que quedó de ellos."


21 »Trata, pues, de llevarte bien con Dios;

reconcíliate, y por ello te vendrá prosperidad.

22 Toma, pues, de su boca la instrucción

y pon sus dichos en tu corazón.

23 Si te vuelves al Todopoderoso,

serás edificado.

Si alejas de tu morada la maldad,

24 y pones sobre el polvo el oro,

el oro de Ofir,

como si fuera piedras del arroyo,

25 y si el Todopoderoso es tu oro

y tu plata más escogida,

26 entonces te deleitarás en el Todopoderoso

y podrás alzar tu cara hacia Dios.

27 Orarás a él, y él te escuchará;

y podrás pagar tus votos.

28 Decidirás algo, y se te realizará;

la luz resplandecerá sobre tus caminos.

29 Cuando sean abatidos, tú dirás:

"Sean enaltecidos."

Y Dios salvará al humilde de ojos.

30 Librará al inocente;

escapará por causa de la limpieza de tus manos.

Job responde a Elifaz


23 Entonces respondió Job y dijo:

2 -Hoy también es amarga mi queja;

su mano se ha hecho pesada sobre mi gemido.

3 ¡Oh, si yo pudiera saber dónde hallar a Dios!

Entonces iría hasta su morada.

4 Expondría delante de él mi causa,

y llenaría mi boca de argumentos.

5 Yo sabría las palabras que él me respondería;

y entendería lo que él me dijera.

6 ¿Contendería conmigo

con la grandeza de su fuerza?

No; más bien, él me prestaría atención.

7 Allí el justo podría argüir con él,

y yo me libraría para siempre de mi Juez.


8 »Si voy al oriente, él no está allí;

y si voy al occidente, no lo percibo.

9 Cuando él actúa en el norte, no lo diviso;

se vuelve al sur, pero no lo veo.

10 Sin embargo, él conoce el camino en que ando;

cuando él me haya probado,

saldré como oro.

11 Mis pies han seguido fielmente sus huellas;

he guardado su camino y no me he apartado.

12 No me he apartado del mandamiento de sus labios;

en mi seno he guardado los dichos de su boca.


13 »Pero él es Unico;

¿quién le hará desistir?

Lo que su alma desea, él lo hace.

14 Ciertamente él completará

lo que ha determinado acerca de mí,

y tiene en mente muchas cosas semejantes.

15 Por lo cual yo me turbo en su presencia;

lo considero, y tengo miedo de él.

16 Pero Dios ha debilitado mi valor;

el Todopoderoso me ha aterrado.

17 Sin embargo, no he sido silenciado por las tinieblas,

ni porque me haya cubierto la oscuridad.


24 »¿Por qué no han sido fijados los tiempos

de parte del Todopoderoso?

¿Por qué los que le conocen no vislumbran sus días?

2 Hay quienes remueven los linderos,

roban rebaños y los apacientan.

3 Se llevan el asno de los huérfanos

y toman en prenda el buey de la viuda.

4 A los necesitados desvían del camino.

A una se esconden todos los pobres de la tierra.

5 He aquí, como asnos monteses en el desierto,

salen a su trabajo en busca de una presa;

el Arabá les da el sustento para sus pequeños.

6 Siegan en el campo su forraje

y rebuscan en la viña del impío.

7 Pasan la noche desnudos, sin ropa,

y no tienen cubierta en el frío.

8 Se mojan con los aguaceros de los montes,

y a falta de refugio se abrazan a las rocas.

9 Hay quienes arrancan del pecho a los huérfanos,

y toman en prenda al bebé de los pobres.

10 De modo que andan desnudos, sin vestido;

y hambrientos, recolectan gavillas.

11 Entre sus muros exprimen el aceite;

pisan uvas en lagares, pero siguen sedientos.

12 Desde la ciudad gimen los moribundos,

y clama el alma de los heridos de muerte.

Pero Dios no atiende su oración.


13 »Ellos están entre aquellos

que se rebelan contra la luz,

que no reconocen los caminos de Dios,

ni permanecen en sus sendas.

14 De madrugada se levanta el asesino,

mata al pobre y necesitado,

y de noche actúa como ladrón.

15 El ojo del adúltero aguarda el anochecer

diciendo: "Nadie me verá",

y pone un velo sobre su cara.

16 En la oscuridad minan las casas;

de día se encierran, pues no conocen

la luz.

17 Ciertamente el amanecer es para ellos densa oscuridad,

porque conocen los terrores de la

densa oscuridad.


18 »Son veloces sobre la superficie

de las aguas;

la porción de ellos será maldita

en la tierra.

No volverán por el camino de las viñas.

19 Como la sequía y el calor

arrebatan las aguas de la nieve,

el Seol arrebata a los que han pecado.


20 »El vientre materno se olvidará de él;

los gusanos saborearán su dulzura,

hasta que nadie lo recuerde;

como árbol será quebrantada la iniquidad.

21 Porque aflige a la estéril,

que no da a luz;

y a la viuda nunca hace el bien.

22 A los fuertes arrastra con su poder;

se levanta y no cree ni en su propia vida.


23 »Dios deja que se sientan seguros

y que en ello se apoyen,

pero sus ojos están sobre los caminos de ellos.

24 Son ensalzados por un poco,

pero desaparecen.

Son abatidos y recolectados como malvas.

Se marchitan como la cabeza de las espigas.

25 Si no es así, ¿quién podrá desmentirme

y reducir a la nada mi argumento?

Tercera intervención de Bildad


25 Entonces intervino Bildad el sujita y dijo:

2 -El dominio y el terror son de Dios;

él hace la paz en sus alturas.

3 ¿Tienen número sus tropas?

¿Sobre quién no se levanta su luz?

4 ¿Cómo puede el hombre ser justo ante Dios?

¿Cómo será limpio el que nace de mujer?

5 Si ni la misma luna le resplandece

ni aun las estrellas son puras ante sus ojos,

6 ¡cuánto menos el hombre, que es una larva;

el ser humano, que es un gusano!

Job responde a Bildad


26 Entonces respondió Job y dijo:

2 -¿En qué has ayudado al que no tiene poder

o librado al brazo que no tiene fuerza?

3 ¿Qué has aconsejado al que no tiene sabiduría?

¿Qué sano conocimiento has enseñado en plenitud?

4 ¿Con la ayuda de quién has pronunciado palabras,

y de quién es el espíritu que habla

en ti?


5 »Tiemblan las sombras de los muertos,

debajo de las aguas y de los que las habitan.

6 El Seol está desnudo delante de Dios,

y el Abadón no tiene cubierta.

7 El despliega el norte sobre el vacío

y suspende la tierra sobre la nada.

8 El encierra las aguas en sus nubes,

y las nubes no se rompen a causa de ellas.

9 El cubre la faz de la luna llena,

y sobre ella extiende una nube.

10 El trazó el horizonte sobre la faz de las aguas,

hasta el límite de la luz con las tinieblas.

11 Las columnas de los cielos se estremecen

y están atónitas ante su reprensión.

12 El aquietó el mar con su poder,

y con su entendimiento aniquiló a Rahab.

13 Con su soplo despejó los cielos,

y su mano atravesó a la serpiente furtiva.


14 »He aquí, éstos son tan sólo los bordes de sus caminos.

¡Cuán leve murmullo hemos oído de él!

Pero el trueno de su poderío,

¿quién lo podrá comprender?

27 Job continuó su discurso y dijo:

2 -¡Vive Dios, quien ha quitado mi derecho;

y el Todopoderoso, que ha amargado mi alma,

3 que mientras haya aliento en mí

y el hálito de Dios esté en mi nariz,

4 mis labios no hablarán perversidad,

ni mi lengua proferirá engaño!

5 ¡Lejos esté de mí el daros la razón!

Hasta que muera, no renunciaré a mi integridad.

6 Me he aferrado a mi rectitud y no la cederé.

No me reprochará mi corazón mientras viva.


7 »Sea como el impío mi enemigo,

y como el inicuo el que se levanta contra mí.

8 Porque, ¿qué esperanza tiene el impío,

por mucho que gane,

si Dios le despoja de su vida?

9 ¿Escuchará Dios su clamor,

cuando le sobrevenga la calamidad?

10 ¿Se deleitará en el Todopoderoso?

¿Invocará a Dios en todo tiempo?


11 »Yo os enseñaré acerca del poder de Dios;

no ocultaré lo que concierne al Todopoderoso.

12 Si todos vosotros lo habéis visto,

¿por qué os hacéis tan vanos?


13 »Esta es la porción de parte de Dios para el hombre impío,

la heredad que los tiranos

recibirán de parte del Todopoderoso:

14 Aunque sus hijos se hayan multiplicado,

serán para la espada;

y sus vástagos no se saciarán de pan.

15 Sus sobrevivientes serán sepultados por la plaga,

y sus viudas no llorarán.

16 Si amontona plata como polvo,

y si prepara ropa como barro,

17 él la preparará, pero el justo se vestirá con ella,

y el inocente repartirá la plata.

18 Como la araña edifica él su casa,

como la cabaña que hace un guardián.

19 Se acostará rico, pero dejará de serlo;

abrirá sus ojos, y todo habrá desaparecido.

20 Los terrores lo alcanzarán como aguas;

el huracán lo arrebatará de noche.

21 El viento oriental lo levantará, y se irá;

así lo arrancará de su lugar.

22 Dios descargará contra él y no tendrá compasión,

y él se esforzará para escapar de su poder.

23 Contra él batirá las manos,

y silbará contra él desde su lugar.


28 »Ciertamente la plata tiene su mina,

y el oro un lugar donde lo refinan;

2 el hierro se extrae del polvo,

y el cobre es fundido de la piedra.

3 El hombre pone fin a la oscuridad,

y examina en los lugares más recónditos

las piedras de la oscuridad y de las tinieblas.

4 Abre socavones en las minas,

lejos de las poblaciones,

olvidados por el pie del ser humano;

allí se descuelgan y se balancean.

5 La tierra, de la cual proviene el pan,

pero cuyo interior se transforma como con fuego,

6 es el lugar cuyas piedras son de zafiro

y cuyo polvo es de oro.

7 Es una senda que el ave de rapiña no conoce,

ni jamás ha mirado el ojo del halcón.

8 Nunca la han pisoteado fieras arrogantes,

ni por ella caminó el león.

9 El hombre extiende su mano hacia el pedernal,

y trastorna de raíz las montañas.

10 Abre canales en las rocas,

y sus ojos ven todo lo preciado.

11 Detiene los ríos en sus fuentes,

y hace que lo secreto salga a la luz.


12 »Pero, ¿dónde se hallará la sabiduría?

¿Dónde está el lugar del entendimiento?

13 El hombre no conoce el valor de ella;

no se halla en la tierra de los vivientes.

14 El océano dice: "Ella no está en mí."

El mar dice: "Tampoco está conmigo."

15 Por ella no se dará oro fino,

ni por su precio se pesará plata.

16 No se puede pagar por ella con oro de Ofir,

ni con ónice precioso, ni con zafiro.

17 Ni el oro ni el cristal son comparables a ella;

no será dada a cambio de objetos de oro fino.

18 El coral y el cristal de roca, ni mencionarlos;

pues el valor de la sabiduría es mayor que el de las perlas.

19 No será comparado con ella el topacio de Etiopía,

ni se puede pagar por ella con oro fino.


20 »¿De dónde, pues, proviene la sabiduría?

¿Dónde está el lugar del entendimiento?

21 Está encubierto a los ojos de todo ser viviente;

les está oculto a todas las aves del cielo.

22 El Abadón y la Muerte dicen:

"Su fama hemos oído con nuestros oídos."


23 »Sólo Dios entiende el camino de ella;

él conoce su lugar.

24 Porque él contempla los confines de la tierra

y ve debajo de todos los cielos.

25 Cuando él le dio peso al viento

y determinó la medida de las aguas,

26 cuando le dio estatuto a la lluvia

y camino a relámpagos y truenos,

27 entonces él la vio y la declaró;

la estableció y también la escudriñó.

28 Y dijo al hombre:

"Ciertamente el temor del Señor es la sabiduría,

y el apartarse del mal es el entendimiento."

29 Job continuó su discurso y dijo:

2 -¡Quién me concediese ser

como en los meses pasados,

como en los días cuando Dios me guardaba!

3 Entonces él hacía resplandecer

su lámpara sobre mi cabeza,

y a su luz yo caminaba en la oscuridad.

4 Así fue en los días de mi vigor,

cuando la amistad íntima de Dios estaba sobre mi morada;

5 cuando el Todopoderoso aún estaba conmigo,

y mis hijos estaban alrededor de mí;

6 cuando mis pasos se bañaban en leche,

y la roca me vertía corrientes de aceite.


7 »Entonces yo iba al tribunal de la ciudad,

y alistaba mi asiento en la plaza.

8 Los jóvenes me veían

y se hacían a un lado;

los ancianos se levantaban

y permanecían de pie.

9 Los magistrados detenían sus palabras,

y ponían la mano sobre sus bocas.

10 La voz de los nobles se apagaba,

y su lengua se pegaba a su paladar.

11 Cuando los oídos me oían,

me llamaban: "¡Dichoso!"

Cuando los ojos me veían,

daban testimonio en mi favor.

12 Porque yo libraba al pobre que clamaba,

y al huérfano que no tenía quien le ayudara.

13 La bendición del moribundo caía

sobre mí,

y yo daba alegría al corazón de la viuda.

14 Yo me vestía de rectitud,

y ella me vestía a mí;

como manto y turbante era mi justicia.


15 »Yo era ojos para el ciego;

y pies para el cojo.

16 Era un padre para los necesitados,

e investigaba la causa que no conocía.

17 Yo rompía las quijadas del inicuo,

y de sus dientes arrancaba la presa.


18 »Yo me decía: "En mi nido expiraré,

y multiplicaré mis días como la arena."

19 Mi raíz alcanzaba hasta las aguas,

y de noche el rocío se posaba en mis ramas.

20 Mi honra se mantenía nueva en mí,

y mi arco se renovaba en mi mano.


21 »Ellos me escuchaban y esperaban;

ante mi consejo guardaban silencio.

22 Después de mi palabra no volvían a hablar,

y mi discurso destilaba sobre ellos.

23 Me esperaban como a la lluvia,

y abrían su boca como a la lluvia tardía.

24 Cuando me reía con ellos, ¡no lo creían!

No dejaban decaer la luz de mi rostro.

25 Yo escogía el camino para ellos,

y me sentaba como su jefe.

Yo vivía como un rey

que está en medio de sus tropas,

como el que consuela a los que están de duelo.


30 »Pero ahora se ríen de mí los que son en edad más jóvenes que yo,

aquellos a cuyos padres yo habría desdeñado poner junto con los perros de mi rebaño.

2 ¿Para qué habría necesitado yo

la fuerza de sus manos,

si su vigor se había ido de ellos?

3 Por la miseria y el hambre están anémicos;

roen la tierra reseca,

la tierra arruinada y desolada.

4 Recogen malvas entre los arbustos

y la raíz de la retama para calentarse.

5 Están expulsados de la comunidad,

y gritan contra ellos como a ladrones.

6 Habitan en los barrancos de los arroyos,

en los huecos de la tierra y de las peñas.

7 Chillan entre los arbustos

y se apiñan debajo de los espinos.

8 ¡Insensatos! ¡También gente sin nombre,

echados a golpes de la tierra!


9 »Pero ahora he llegado a ser su canción;

soy el tema de su habladuría.

10 Me abominan y se alejan de mí;

no se refrenan de escupir mi cara.

11 Porque Dios ha aflojado la cuerda de mi arco y me ha afligido,

ellos se han desenfrenado en mi presencia.

12 A la derecha se levanta la chusma;

empujan mis pies y preparan contra mí

sus destructivos caminos.

13 Arruinan mi senda;

se aprovechan de mi destrucción.

No hay quien los detenga.

14 Entran como por amplia brecha,

y dan vueltas en medio de la devastación.

15 Los terrores se han vuelto contra mí;

mi honor es perseguido como por el viento,

y ha pasado como la nube mi prosperidad.


16 »Ahora mi alma se derrama en mí;

los días de la aflicción

se han apoderado de mí.

17 La noche me taladra los huesos,

y los que me corroen no reposan.

18 Con gran fuerza es desfigurada mi vestidura;

me aprieta como el cuello de mi túnica.

19 Tú me has arrojado en el lodo,

y he llegado a ser como el polvo y la ceniza.

20 Clamo a ti, y tú no me respondes;

me presento, y tú no me atiendes.

21 Te has vuelto cruel para conmigo;

con el poder de tu mano me persigues.

22 Me levantas, me haces cabalgar sobre el viento,

y luego me deshaces en la tormenta.

23 Porque sé que me conduces a la muerte,

a la casa destinada para todos los vivientes.


24 »Sin embargo, ¿no extenderá su mano el que está en la ruina?

¿No clamará a él en su infortunio?

25 ¿No he llorado por aquel cuya vida es difícil?

¿No ha tenido mi alma compasión por el necesitado?

26 Cuando esperaba el bien,

me vino el mal;

cuando aguardaba la luz,

vino la oscuridad.

27 Mis entrañas hierven y no tienen sosiego;

los días de mi aflicción me han alcanzado.

28 Ando enlutado y sin consuelo;

me levanto en la asamblea y clamo.

29 He llegado a ser hermano de los chacales

y compañero de las avestruces.

30 Mi piel ennegrecida se me cae,

y mis huesos arden de calor.

31 Mi arpa ha llegado a ser para el duelo,

y mi flauta para la voz de los que lloran.


31 »He hecho un pacto con mis ojos;

¿cómo, pues, hubiera podido fijar la mirada en una virgen?

2 ¿Cuál sería entonces la porción

que Dios me daría desde arriba,

la heredad que da el Todopoderoso desde lo alto?

3 ¿Acaso no habrá desgracia para el maligno

e infortunio para los que obran iniquidad?

4 ¿Acaso no ve él mis caminos

y cuenta todos mis pasos?


5 »Si he andado con la vanidad

y mi pie se ha apresurado al engaño,

6 entonces que Dios me pese

en la balanza de justicia,

y conozca así mi integridad.

7 Si mi paso se apartó del camino

y mi corazón se fue en pos de mis ojos,

o si alguna mancha se pegó a mis manos,

8 entonces que otro coma lo que yo siembre,

y sea desarraigado lo que plante.


9 »Si mi corazón ha sido seducido

con respecto a una mujer,

y si he acechado a la puerta de mi prójimo,

10 entonces que muela para otro mi mujer,

y sean otros los que se inclinen sobre ella.

11 Porque aquello sería una infamia

y un delito digno de castigo.

12 Sería un fuego que devorase

hasta la completa destrucción,

y desarraigaría toda mi producción.


13 »Si he menospreciado el derecho

de mi siervo o de mi sierva,

cuando tuvieron litigio conmigo,

14 ¿qué haré cuando Dios se levante?

¿Qué le responderé cuando me pida cuentas?

15 El que me hizo a mí en el vientre,

¿no lo hizo también a él?

¿No nos formó uno mismo en la matriz?


16 »Si he estorbado los anhelos de los pobres

y he hecho desfallecer los ojos de la viuda,

17 si he comido mi bocado yo solo

y no ha comido de él también el huérfano

18 (aunque desde mi juventud

yo lo crié como un padre

y desde mi nacimiento la guié),

19 si he visto a alguien perecer por falta de vestido

o que el necesitado carezca de abrigo,

20 si no me bendijeron sus lomos

ni se abrigó con el vellón de mis ovejas,

21 si he alzado mi mano contra el huérfano

cuando me vi apoyado en el tribunal,

22 entonces desgájese del hombro mi brazo,

y sepárese mi brazo de mi antebrazo.

23 Porque he temido el castigo de Dios,

contra cuya majestad yo no podría actuar.


24 »Si puse al oro como objeto de mi confianza

y al oro fino dije: "Tú eres mi seguridad",

25 si me he alegrado porque era grande mi riqueza

o porque mi mano haya logrado tanto,

26 si he mirado al sol cuando resplandece

y a la luna desplazándose en su esplendor,

27 si en secreto fue seducido mi corazón

y mi boca les envió un beso con la mano,

28 esto también habría sido

un delito digno de castigo;

porque habría negado al Dios de lo alto.


29 »Si me he alegrado por el infortunio del que me aborrece,

o me regocijé cuando le alcanzó el mal

30 (yo no he entregado mi boca al pecado

pidiendo su vida con imprecación),

31 si los hombres de mi morada no decían:

"¿Quién podrá hallar a alguien

que no se haya saciado con su carne?"

32 (el forastero no pasaba la noche en la calle,

pues yo abría mis puertas al caminante),

33 si cual Adán he encubierto mis transgresiones

escondiendo en mi seno mi iniquidad

34 (pues estaba alarmado de la gran multitud

y me atemorizaba el desprecio de las familias,

de modo que callé y no salí a mi

puerta . . .)

35 ¡Oh, si yo tuviera quién me oyese!


»He aquí mi firma.

¡Que el Todopoderoso me responda!

¡Que mi adversario escriba un acta contra mí!

36 Ciertamente yo la llevaría sobre el hombro,

y me la ceñiría cual corona.

37 Yo le rendiría cuentas de todos mis pasos;

como un príncipe me acercaría a él.

38 Si mi tierra clama contra mí

y junto con ella lloran sus surcos,

39 si he comido de su fuerza sin pagarlo

o he hecho expirar a sus dueños,

40 entonces que me broten cardos en lugar de trigo

y cizaña en lugar de cebada.


Terminaron las palabras de Job.

La intervención de Elihú


32 Estos tres hombres cesaron de responder a Job, porque él era justo ante sus propios ojos. 2 Entonces se encendió

contra Job la ira de Elihú hijo de Beraquel el buzita, de la familia de Ram. Se encendió su ira contra Job, por cuanto se justificaba más a sí mismo que a Dios. 3 Igualmente, se encendió su ira contra los tres amigos, porque no hallaban qué responder, aunque habían condenado a Job. 4 Elihú había esperado para hablar a Job, porque ellos eran mayores que él en edad. 5 Pero al ver Elihú que no había respuesta en la boca de aquellos tres hombres, se encendió en ira. 6 Entonces intervino Elihú hijo de Beraquel el buzita y dijo:

-Yo soy menor en años,

y vosotros sois ancianos;

por eso tuve miedo

y temí declararos mi opinión.

7 Pensé que hablarían los días,

y los muchos años darían a conocer sabiduría.

8 No obstante, es el espíritu en el hombre,

el soplo del Todopoderoso, que le hace entender.

9 No son los mayores los sabios,

ni los viejos los que disciernen lo justo.

10 Por eso digo: Escuchadme,

yo también expresaré mi parecer.

11 He aquí, he esperado vuestras palabras;

he escuchado vuestras razones,

mientras rebuscabais qué decir.

12 Yo os he prestado atención,

pero he aquí que ninguno de vosotros

ha logrado reprobar a Job

o responder a sus dichos.

13 No sea que digáis:

"Hemos hallado la sabiduría;

Dios lo refutará, no el hombre."

14 El no dirigió sus palabras a mí,

ni yo le responderé con vuestros dichos.


15 »Se desconcertaron;

no volvieron a responder;

se les fueron los razonamientos.

16 ¿He de esperar porque ellos no hablan,

porque pararon y no respondieron más?

17 Yo también responderé mi parte;

yo también expresaré mi parecer.

18 Porque estoy lleno de palabras,

y me impulsa mi espíritu dentro de mí.

19 He aquí que mi interior es como vino sin respiradero,

y como odres nuevos va a reventar.

20 Hablaré, pues, y hallaré desahogo;

abriré mis labios y responderé.

21 Yo no haré distinción de personas,

a ningún hombre adularé.

22 Porque nunca he sabido adular;

mi Hacedor me llevaría en breve.


33 »No obstante, oh Job, escucha, por favor, mis razones;

atiende a todas mis palabras.

2 He aquí, yo abro mi boca;

mi lengua habla en mi paladar.

3 Mis dichos declaran mi rectitud de corazón;

lo que mis labios saben lo dicen con sinceridad.

4 El Espíritu de Dios me hizo;

el aliento del Todopoderoso me da vida.

5 Si acaso puedes, respóndeme.

Alístate y preséntate ante mí.

6 He aquí que yo estoy, como tú, ante Dios;

yo también fui formado de barro.

7 He aquí, mi terror no te ha de espantar,

ni mi mano pesará demasiado sobre ti.


8 »En verdad, tú hablaste a oídos míos;

yo oí el sonido de tus palabras:

9 "Yo soy limpio y sin transgresión;

soy inocente, y no hay maldad en mí.

10 He aquí, Dios halla pretextos

contra mí

y me considera su enemigo.

11 Puso mis pies en el cepo

y vigila todas mis sendas."


12 »He aquí yo te respondo

que en esto no tienes razón,

porque Dios es más grande que el hombre.

13 ¿Por qué contiendes contra él,

siendo que él no da cuenta

de ninguna de sus palabras?

14 Porque Dios habla de una manera,

y de otra, pero nadie lo nota.

15 Habla por sueños, en visión nocturna,

cuando el sopor cae sobre los hombres,

cuando uno se adormece sobre la cama.

16 Entonces abre el oído de los hombres

y sella la instrucción para ellos,

17 para apartar al hombre de lo que hace,

para destruir la arrogancia del varón,

18 para librar su alma de la fosa

y su vida de ser traspasada por la lanza.


19 »El es reprendido con dolor sobre su lecho,

y con constante dolor en sus huesos.

20 Hacen que su vida aborrezca el alimento;

y su alma, su comida favorita.

21 Su carne se consume hasta dejar de ser vista,

y aparecen sus huesos que no se veían.

22 Su alma se acerca a la fosa,

y su vida a los que causan la muerte.


23 »Oh, si hubiese a su lado un ángel,

un intercesor, uno entre mil,

para declarar al hombre lo que le es recto,

24 y que al ser favorecido por la gracia,

dijese: "Líbralo de descender a la fosa,

pues le he hallado rescate."

25 Entonces su carne volvería a ser

más tierna que en su adolescencia,

y volvería a los días de su juventud.

26 Oraría a Dios, y le sería favorable.

Vería su rostro con gritos de júbilo,

y Dios restituiría al hombre su justicia.

27 Cantaría entre los hombres diciendo:

"Yo había pecado y pervertido lo recto,

y no me fue retribuido.

28 El libró mi alma de pasar a la fosa,

y mi vida verá la luz."


29 »He aquí, Dios hace todas estas cosas

con el hombre, dos y tres veces,

30 para restaurar su alma de la fosa

y para iluminarlo con la luz de la vida.


31 »Atiende, oh Job; escúchame.

Calla, y yo hablaré.

32 Si tienes palabras, respóndeme.

Habla, porque yo quiero justificarte.

33 Y si no, escúchame.

Calla, y yo te enseñaré sabiduría.

34 Elihú continuó diciendo:

2 -Oíd, oh sabios, mis palabras;

vosotros, los que sabéis, atendedme.

3 Porque el oído distingue las palabras,

y el paladar prueba la comida.

4 Escojamos lo que es correcto;

conozcamos entre nosotros lo bueno.

5 Pues Job ha dicho: "Yo soy justo,

pero Dios me ha quitado mi derecho.

6 ¿He de mentir respecto a mi derecho?

Mi herida es incurable

a pesar de que no hubo transgresión."


7 »¿Qué hombre hay como Job,

que bebe el escarnio como agua,

8 que va en compañía con los que obran iniquidad,

y anda con los hombres impíos?

9 Pues ha dicho:

"El hombre no sacará provecho

de estar de acuerdo con Dios."


10 »Por tanto, oídme, hombres entendidos.

¡Lejos esté de Dios la impiedad,

y del Todopoderoso la iniquidad!

11 Porque él retribuye al hombre

de acuerdo con sus obras,

y hace que cada uno halle

lo que corresponde a sus caminos.

12 Realmente, Dios no hará injusticia;

el Todopoderoso no pervertirá el derecho.

13 ¿Quién le ha puesto a cargo de su tierra?

¿Quién le ha encomendado el mundo entero?

14 Si él se propusiera en su corazón

y retirara su espíritu y su aliento,

15 toda carne perecería juntamente,

y el hombre volvería al polvo.


16 »Si has entendido, oye esto;

escucha la voz de mis palabras:

17 ¿Acaso gobernará el que aborrece el derecho?

¿Condenarás al Justo y Poderoso?

18 El es el que dice al rey: "¡Perverso!"

o a los nobles: "¡Impíos!"

19 El no hace distinción de los príncipes,

ni favorece al rico ante el pobre,

pues todos son obra de sus manos.

20 En un momento morirán,

a medianoche.

La gente será sacudida y pasará;

los poderosos serán eliminados,

y no por mano.


21 »Porque los ojos de Dios están

sobre los caminos del hombre;

él puede ver todos sus pasos.

22 No hay tinieblas ni oscuridad

para que allí se puedan esconder

los que hacen iniquidad.

23 Pues Dios no impone plazo al hombre

para que vaya a juicio ante él.

24 El quebranta a los fuertes sin consulta,

y en lugar de ellos establece a otros.

25 Por cuanto conoce los hechos de ellos;

en una noche los trastorna,

y son aplastados.

26 Por sus maldades los castiga

en un lugar donde lo vean.

27 Porque dejaron de seguirle,

y no consideraron ninguno de sus caminos,

28 haciendo que el clamor del pobre llegase ante él,

y que él oyera el clamor de los afligidos.

29 Si él calla, ¿quién le inculpará?

Si esconde su rostro, ¿quién lo contemplará?

El está igualmente sobre pueblos e individuos,

30 para evitar que reine el hombre impío

y que ponga trampas al pueblo.


31 »Porque, ¿quién ha dicho a Dios:

"Ya he llevado mi castigo;

no volveré a ofender.

32 Enséñame tú lo que yo no puedo ver;

y si hice maldad, no lo volveré a hacer"?

33 ¿Acaso ha de retribuir según tus condiciones,

porque tú rechazas las suyas?

Pues tú eres quien escoge, y no yo;

habla entonces lo que sabes.


34 »Los hombres entendidos

y el varón sabio que me escucha me lo dirán:

35 "Job no habla sabiamente;

sus palabras no son con entendimiento."

36 ¡Oh, que Job fuera examinado a fondo,

pues responde como los hombres inicuos!

37 Porque a su pecado añade la rebelión;

aplaude en medio de nosotros

y multiplica sus palabras contra Dios.

35 Elihú continuó diciendo:

2 -¿Piensas que es correcto que digas:

"Soy más justo que Dios"?

3 Porque has dicho: "¿Qué te importa a ti

la ventaja que yo saque de mi pecado?"

4 Yo te responderé con argumentos,

a ti y a tus amigos contigo:

5 Mira los cielos y observa;

contempla las nubes,

las cuales están más altas que tú.

6 Si pecas, ¿qué logras tú contra él?

Si tus rebeliones se multiplican,

¿qué le podrás hacer a él?

7 Si eres justo, ¿qué le darás a él?

¿O qué recibirá él de tu mano?

8 Tu impiedad es para un hombre

como tú,

y tu justicia para el ser humano.


9 »Claman a causa de la mucha opresión;

gritan a causa del poderío de los grandes.

10 Sin embargo, nadie pregunta:

"¿Dónde está Dios, mi Hacedor,

que da canciones en la noche,

11 que nos enseña por medio de los animales de la tierra,

y que nos hace sabios mediante las aves de los cielos?"

12 Allí claman, pero él no responde,

a causa de la soberbia de los malos.

13 Ciertamente Dios no escucha la falsedad;

el Todopoderoso ni la mira.

14 ¡Cuánto menos cuando dices

que aunque no lo veas,

tu causa está delante de él,

y que a él tú esperas!


15 »Ahora bien, porque su ira no ha castigado,

ni ha considerado de veras la rebelión,

16 vanamente ha abierto Job su boca,

y sin conocimiento multiplica palabras.

36 Y Elihú siguió diciendo:

2 -Espérame un poco, y te informaré,

pues aún tengo palabras a favor de Dios.

3 Desde lejos traeré mi saber,

y atribuiré justicia a mi Hacedor.

4 Pues ciertamente mis palabras no son mentira;

contigo está alguien que es completo en conocimiento.


5 »He aquí que Dios es poderoso,

pero no desprecia a nadie.

Es poderoso en la fuerza del entendimiento.

6 No otorga vida al impío,

pero a los afligidos concede justicia.

7 No aparta sus ojos de los justos;

los hace sentar en tronos

junto con los reyes para siempre,

y los enaltece.

8 Aunque estén presos con grilletes

y atrapados con cuerdas de aflicción,

9 él les declara lo que han hecho,

y sus transgresiones,

pues ellos mismos se enaltecieron.

10 El abre el oído de ellos a la corrección

y manda que se vuelvan de la iniquidad.

11 Si ellos escuchan y le sirven,

acabarán sus días con bienestar

y sus años con prosperidad.

12 Pero si no escuchan,

serán traspasados por la lanza

y perecerán en su ignorancia.

13 Pues los impíos de corazón

acumulan ira;

no clamarán cuando él los ate.

14 Ellos mismos morirán en la juventud,

y acabarán sus vidas entre los pervertidos.


15 »El libra al afligido en su aflicción;

en medio de la opresión abre sus oídos.

16 También te induce a salir

de las fauces de la tribulación

a un lugar espacioso, libre de restricciones,

al solaz de tu mesa llena de abundancia.


17 »Pero a ti, por estar lleno del juicio que merece el impío,

el juicio y la justicia te echarán mano.

18 Por lo cual teme, no sea que te tiente la abundancia,

ni el mucho soborno te desvíe.

19 En la desgracia no te ayudará tu clamor,

ni todos tus esfuerzos.

20 No anheles la noche,

cuando los pueblos se desvanecen en su lugar.

21 Cuídate de no volver a la iniquidad,

porque eso escogiste más que la aflicción.


22 »He aquí que Dios es exaltado en su poder.

¿Quién hay que enseñe como él?

23 ¿Quién le ha prescrito su camino?

¿Quién le dirá: "Has hecho maldad"?

24 Acuérdate de engrandecer su obra,

de la cual cantan los hombres.

25 Todos los hombres la han visto;

el ser humano la mira de lejos.

26 He aquí que Dios es tan sublime,

que nosotros no le podemos conocer.

Es inescrutable el número de sus años.


27 »El atrae las gotas del agua

y a la lluvia convierte en vapor,

28 el cual destilan las nubes

y chorrean en abundancia sobre los hombres.

29 ¿Quién podrá comprender de veras

el despliegue de las nubes,

y el tronar de su bóveda?

30 He aquí que sobre ella despliega su luz,

y cubre las profundidades del mar.

31 Pues por medio de ellos

gobierna a los pueblos

y da comida en abundancia.

32 Con sus manos cubre el rayo

y le manda dar en su blanco.

33 Su trueno anuncia su presencia;

ciertamente tiene celo contra la iniquidad.


37 »También por esto tiembla mi corazón

y salta fuera de su lugar.

2 Oíd atentamente el estruendo

de su voz,

el retumbo que sale de su boca.

3 Debajo de todos los cielos lo desencadena

y su relámpago cubre los confines de la tierra.

4 Después de él ruge el trueno;

truena con su majestuosa voz.

Cuando se oye su sonido,

él no lo detiene.

5 Dios truena maravillosamente

con su voz;

hace grandes cosas que no las podemos comprender.

6 Pues a la nieve dice:

"¡Desciende a la tierra!";

y a la lluvia y al aguacero:

"¡Sed impetuosos, oh lluvia y aguaceros!"


7 »Pone su sello en la mano de todo hombre,

para que todos los hombres reconozcan la obra suya.

8 La fiera entra en su escondrijo

y permanece en su guarida.

9 El huracán viene de su cámara;

y el frío, de los vientos del norte.

10 Por el soplo de Dios se forma el hielo,

y se solidifica la extensión de las aguas.

11 El también recarga las nubes de humedad,

y la nube dispersa sus relámpagos.

12 Por su designio las hace girar alrededor,

para que realicen todo lo que les ordene

sobre la faz de su mundo habitado.

13 Unas veces como azote,

otras veces por causa de su tierra

y otras veces por misericordia él las hace aparecer.


14 »Presta atención a esto, oh Job;

detente y reflexiona

en las obras maravillosas de Dios.

15 ¿Sabes tú cómo las pone Dios

y hace aparecer su nube luminosa?

16 ¿Sabes tú cómo flotan las nubes,

las maravillas de aquel

que es perfecto en conocimiento?

17 Tú, cuyas ropas quedan calientes

cuando la tierra es silenciada

a causa del viento del sur,

18 ¿has extendido con él la bóveda celeste,

firme cual espejo de metal laminado?

19 Muéstranos qué le hemos de decir,

pues no podemos organizar nuestras ideas

a causa de las tinieblas.

20 ¿Habrá que informarle que yo he de hablar?

¿Se le ha de referir lo que diga el hombre?


21 »Y ahora, nadie puede mirar el sol

que resplandece entre las nubes,

cuando pasa el viento y las despeja.

22 Del norte viene un dorado esplendor;

alrededor de Dios hay una temible majestad.

23 El Todopoderoso, a quien no podemos alcanzar,

es sublime en poder y en justicia.

Es grande en rectitud; no oprime.

24 Por tanto, le temen los hombres.

El no mira a ninguno de los que se creen sabios.

Jehovah interpela a Job


38 Entonces Jehovah respondió a Job desde un torbellino y dijo:

2 -¿Quién es ese que oscurece el consejo

con palabras sin conocimiento?

3 Cíñete, pues, los lomos como un hombre;

yo te preguntaré, y tú me lo harás saber:

4 ¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra?

Házmelo saber, si tienes entendimiento.

5 ¿Quién determinó sus medidas?

Porque tú lo debes saber.

¿O quién extendió sobre ella un cordel?

6 ¿Sobre qué están afirmados sus cimientos?

¿O quién puso su piedra angular,

7 cuando aclamaban juntas las estrellas del alba,

y gritaban de júbilo todos los hijos de Dios?


8 »¿Quién contuvo mediante compuertas el mar,

cuando irrumpiendo salió del vientre;

9 cuando le puse las nubes por vestido

y la oscuridad como pañal?

10 Yo establecí sobre él un límite

y le puse cerrojos y puertas.

11 Le dije: "Hasta aquí llegarás y no seguirás adelante.

Aquí cesará la soberbia de tus olas."


12 »¿Alguna vez en tu vida diste órdenes a la mañana?

¿Has mostrado a la aurora su lugar,

13 para que al tomar por los extremos la tierra,

sean sacudidos de ella los impíos?

14 Ella se transforma cual la arcilla en el molde,

y se presenta como una vestidura.

15 Entonces la luz es quitada a los impíos,

y es quebrantado el brazo enaltecido.


16 »¿Has penetrado hasta las fuentes

del mar?

¿Has andado escudriñando el abismo?

17 ¿Te han sido reveladas las puertas de la muerte?

¿Has visto las puertas de la densa oscuridad?

18 ¿Has reflexionado acerca de la amplitud de la tierra?

¡Decláralo, si sabes todo esto!


19 »¿Dónde está el camino hacia la morada de la luz?

¿Y dónde está el lugar de las tinieblas,

20 para que las repliegues a su territorio

y para que disciernas el camino a su morada?

21 Tú lo debes saber,

porque entonces ya habías nacido,

y es muy grande el número de tus días.


22 »¿Has entrado en los depósitos de la nieve,

o has visto los depósitos del granizo

23 que tengo reservados

para el tiempo de la angustia,

para el día de la batalla y de la guerra?

24 ¿Dónde está el camino

por el cual se distribuye la luz,

y se desplaza sobre la tierra el viento oriental?

25 ¿Quién abre cauce al aluvión,

y camino a relámpagos y truenos,

26 haciendo llover sobre la tierra sin hombres,

sobre el desierto donde no hay un ser humano;

27 para saciar la tierra arruinada y desolada,

y para hacer brotar la hierba?

28 ¿Acaso la lluvia tiene un padre?

¿O quién engendró las gotas del rocío?

29 ¿Del vientre de quién salió el hielo?

A la escarcha del cielo,

¿quién la dio a luz?

30 Las aguas se congelan como piedra,

y se endurece la superficie del océano.


31 »¿Podrás unir con cadenas a las Pléyades

o aflojar las cuerdas de Orión?

32 ¿Harás salir las constelaciones

en su respectivo tiempo?

¿Guiarás a la Osa Mayor junto con sus hijos?

33 ¿Conoces las leyes de los cielos?

¿Podrás establecer su dominio en la tierra?


34 »¿Alzarás a las nubes tu voz

para que te cubra abundancia de aguas?

35 ¿Enviarás los relámpagos,

de modo que vayan y te digan:

"¡Aquí nos tienes!"?

36 ¿Quién puso sabiduría en el ibis?

¿Quién dio inteligencia al gallo?

37 ¿Quién puede contar las nubes con sabiduría?

¿Quién puede hacer que se inclinen

las tinajas de los cielos,

38 cuando el polvo se endurece como sólido

y los terrones se pegan unos con otros?


39 »¿Cazarás presa para la leona?

¿Saciarás el apetito de sus cachorros

40 cuando se recuestan en sus guaridas

y se quedan en la espesura,

en sus escondrijos?


41 »¿Quién prepara al cuervo su comida

cuando sus polluelos claman a Dios

y andan errantes por falta de alimento?


39 »¿Conoces tú el tiempo en que paren las cabras monteses?

¿Has observado el parto de las gacelas?

2 ¿Has contado los meses que cumplen?

¿Conoces el tiempo cuando han de parir?

3 Se encorvan, expulsan sus crías

y luego se libran de sus dolores.

4 Sus hijos se fortalecen

y crecen en campo abierto;

luego se van y no vuelven más a ellas.


5 »¿Quién dejó libre al asno montés?

¿Quién soltó las ataduras del onagro?

6 Yo puse el Arabá como su casa,

y las tierras saladas como su morada.

7 Se burla del bullicio de la ciudad;

no escucha los gritos del arriero.

8 Explora los montes tras su pasto,

y busca todo lo que es verde.


9 »¿Consentirá en servirte el toro salvaje

y pasar la noche junto a tu pesebre?

10 ¿Atarás al toro salvaje con coyundas para el surco?

¿Rastrillará los valles tras de ti?

11 ¿Confiarás en él, por ser grande su fuerza,

y descargarás sobre él el peso de tu labor?

12 ¿Crees que él ha de regresar

para recoger el grano de tu era?


13 »Se agitan alegremente las alas del avestruz;

¿pero acaso sus alas y su plumaje

son los de la cigüeña?

14 Porque ella abandona sus huevos en la tierra,

y sobre el polvo los deja calentarse.

15 Y se olvida que un pie los puede aplastar

o que los animales del campo los pueden pisotear.

16 Trata con dureza a sus hijos,

como si no fueran suyos,

sin temor de que su trabajo haya sido en vano.

17 Es que Dios le hizo olvidar la sabiduría

y no le repartió inteligencia.

18 Pero cuando levanta las alas para correr,

se ríe del caballo y del jinete.


19 »¿Diste bravura al caballo?

¿Engalanaste de crines su cuello?

20 ¿Lo harás brincar como a una langosta?

El resoplido de su nariz es temible.

21 Escarba en el valle

y se regocija con fuerza;

sale al encuentro de las armas.

22 Se ríe del miedo y no se espanta;

no vuelve atrás ante la espada.

23 Sobre él resuenan la aljaba,

la hoja de la lanza y la jabalina.

24 Con estrépito y furor devora la distancia

y no se detiene aunque suene la corneta.

25 Relincha cada vez que suena la corneta,

y desde lejos olfatea la batalla,

la voz tronadora de los oficiales

y el grito de guerra.


26 »¿Es por tu inteligencia

que el halcón emprende el vuelo

y extiende sus alas hacia el sur?

27 ¿Es por tu mandato que el águila se eleva

y pone en lo alto su nido?

28 En las peñas habita

y pernocta en la cumbre de la peña,

en lugar inaccesible.

29 Desde allí acecha la presa;

sus ojos la observan de muy lejos.

30 Luego sus polluelos chupan la sangre.

Donde haya cadáveres, allí estará ella.

40 Jehovah continuó y dijo a Job:

2 -¿Desistirá el que contiende con el Todopoderoso?

El que argumenta con Dios, que responda a esto.

Job responde a Jehovah


3 Entonces Job respondió a Jehovah y dijo:

4 -He aquí que yo soy insignificante.

¿Qué te he de responder?

Pongo mi mano sobre mi boca.

5 Una vez hablé y no volveré a responder;

aun dos veces, pero no continuaré.

Jehovah vuelve a interpelar a Job


6 Entonces Jehovah respondió a Job desde el torbellino y dijo:

7 -Cíñete, pues, los lomos como un hombre;

yo te preguntaré, y tú me lo harás saber:

8 ¿Acaso invalidarás mi juicio?

¿Me condenarás a mí

para justificarte tú?

9 ¿Tienes tú un brazo como el de Dios?

¿Y truenas con una voz como la de él?

10 Adórnate, pues, de majestad y alteza;

vístete de gloria y esplendor.

11 Difunde la indignación de tu furor;

mira a todo soberbio y humíllalo.

12 Mira a todo soberbio y somételo;

pisotea a los impíos en su sitio.

13 Entiérralos juntos en el polvo;

encierra sus rostros en lugares ocultos.

14 Entonces yo también reconoceré

que tu mano derecha te dará la victoria.


15 »He allí el Behemot,

al cual yo hice junto contigo.

Come hierba como el buey.

16 He aquí que su fuerza está en sus lomos

y su vigor en los músculos de su vientre.

17 Pone su cola tensa como un cedro,

y los nervios de sus muslos están entretejidos.

18 Sus huesos son como tubos de bronce,

y su osamenta como barras de hierro.

19 Es una obra maestra de Dios.

Sólo su Hacedor le puede acercar su espada.

20 Pues los montes producen hierba

para él,

donde retozan todos los animales del campo.

21 Se recuesta debajo del loto

en lo oculto del cañaveral y del pantano.

22 Las plantas de loto lo cubren con su sombra;

lo rodean los sauces del arroyo.

23 He aquí que cuando el río se desborda,

él no se apresura a escapar.

Estará confiado aunque todo el Jordán

se arroje contra su boca.

24 ¿Lo atrapan cuando está vigilando?

¿Le perforan la nariz con garfios?


41 1 »¿Sacarás tú al Leviatán con anzuelo?

¿Sujetarás con una cuerda su lengua?

2 ¿Pondrás soga de juncos en sus narices?

¿Horadarás con gancho su quijada?

3 ¿Acaso te colmará de ruegos?

¿Te hablará con palabras sumisas?

4 ¿Hará un trato contigo,

para que lo tomes por siervo perpetuo?

5 ¿Jugarás con él como con un pájaro?

¿Lo atarás para tus niñas?

6 ¿Negociarán por él los grupos de pescadores?

¿Se lo repartirán entre sí los mercaderes?

7 ¿Podrás llenar de arpones su piel

o su cabeza con lanza de pescar?

8 Pon sobre él tu mano:

Te acordarás de la batalla,

¡y nunca volverás a hacerlo!

9 He aquí que toda esperanza del hombre se frustra,

porque ante su solo aspecto uno cae hacia atrás.

10 Nadie hay tan osado que lo despierte.

¿Quién podrá presentarse delante

de él?

11 ¿Quién me ha dado primero para que yo le restituya?

¡Todo lo que hay debajo del cielo,

mío es!


12 »No guardaré silencio acerca de sus miembros,

ni de sus proezas, ni de su gallarda figura.

13 ¿Quién podrá levantar la superficie de su vestidura?

¿Quién se acercará a él con su doble coraza?

14 ¿Quién abrirá sus fauces?

Hay terror alrededor de sus dientes.

15 Su espalda está recubierta de hileras de escamas

herméticamente unidas entre sí.

16 La una se junta con la otra,

de modo que ni el aire puede pasar entre ellas.

17 Pegadas están unas con otras;

están trabadas entre sí y no se podrán separar.

18 Sus estornudos lanzan destellos de luz;

sus ojos son como los párpados del alba.

19 De su boca salen llamaradas;

escapan chispas de fuego.

20 De sus narices sale humo,

como de olla que hierve al fuego.

21 Su aliento enciende los carbones,

y de su boca salen llamaradas.

22 Su poderío reside en su cuello;

ante su presencia surge el desaliento.

23 Los pliegues de su carne son apretados;

son sólidos e inamovibles.

24 Su corazón es sólido como una roca,

sólido como la piedra inferior de un molino.

25 Cuando él se levanta,

los poderosos sienten pavor

y retroceden ante el quebrantamiento.

26 La espada que lo alcanza no lo afecta;

tampoco la lanza, ni el dardo, ni la jabalina.

27 Al hierro estima como paja,

y a la madera como a la corrosión del cobre.

28 Las flechas no le hacen huir;

las piedras de la honda le son como rastrojo.

29 Al garrote considera hojarasca;

se ríe del blandir de la jabalina.

30 Por debajo tiene escamas puntiagudas;

deja huellas como un trillo sobre el lodo.

31 Hace hervir el abismo como caldera

y convierte el mar en una olla de ungüentos.

32 Tras de sí hace resplandecer un sendero;

como si el océano tuviera blanca cabellera.

33 No existe sobre la tierra algo semejante;

está hecho exento de temor.

34 Menosprecia todo lo que es alto;

es el rey de todas las fieras arrogantes.

Job responde a Jehovah


42 Entonces Job respondió a Jehovah y dijo:

2 -Reconozco que tú todo lo puedes,

y que no hay plan que te sea irrealizable.

3 "¿Quién es ese que encubre el consejo,

con palabras sin entendimiento?"

Ciertamente dije cosas que no entendía,

cosas demasiado maravillosas para mí,

las cuales jamás podré comprender.

4 Escucha, por favor, y hablaré:

"Yo te preguntaré, y tú me lo harás saber."

5 De oídas había oído de ti,

pero ahora mis ojos te ven.

6 Por tanto, me retracto,

y me arrepiento en polvo y ceniza.

Jehovah restaura y bendice a Job


7 Y aconteció, después que Jehovah habló estas palabras a Job, que Jehovah dijo a Elifaz el temanita:

-Mi ira se ha encendido contra ti y tus dos compañeros, porque no habéis hablado lo recto acerca de mí, como mi siervo Job. 8 Ahora pues, tomad para vosotros siete toros y siete carneros, id a mi siervo Job y ofreced holocausto por vosotros. Entonces mi siervo Job orará por vosotros, porque a él atenderé para no trataros con afrenta. Porque no habéis hablado lo recto acerca de mí, como mi siervo Job.

9 Entonces fueron Elifaz el temanita, Bildad el sujita y Zofar el namatita, e hicieron como Jehovah les había dicho. Y Jehovah atendió a Job.

10 Jehovah restauró a Job, cuando él oraba por sus amigos, y aumentó Jehovah al doble todo lo que había pertenecido a Job. 11 Entonces vinieron a él todos sus hermanos, todas sus hermanas y todos los que le habían conocido antes, y comieron con él en su casa. Se compadecieron de él y lo consolaron por todo aquel mal que Jehovah había traído sobre él. Cada uno de ellos le dio una pieza de dinero y un pendiente de oro.

12 Jehovah bendijo los últimos días de Job más que los primeros, y llegó a tener 14.000 ovejas, 6.000 camellos, 1.000 yuntas de bueyes y 1.000 asnos. 13 Tuvo también siete hijos y tres hijas. 14 A la primera le puso por nombre Jemima; el nombre de la segunda era Quesia, y el nombre de la tercera, Queren-hapuj. 15 No había en toda la tierra mujeres tan hermosas como las hijas de Job, y su padre les dio herencia entre sus hermanos.

16 Después de esto, Job vivió 140 años y vio a sus hijos y a los hijos de sus hijos, hasta cuatro generaciones. 17 Y murió Job anciano y lleno de años.


Reina-Valera Actualizada, 1989.

Presbítero Robson Colaço de Lucena