Estudio No. 20 "El alma del Adam"

EL ALMA DEL ADAM 

1. INTRODUCCIÓN

El alma, es el componente espiritual de los seres vivos, el alma incorpora el principio vital o esencia interna de cada uno de los seres vivos, gracias a la cual estos tienen una determinada identidad, no explicable a partir de la realidad material de sus partes.

En el transcurso de la historia, el concepto "alma" pasa por diversos intentos de explicación. Desde el dualismo del idealismo filosófico y de la gnosis, a la interpretación existencialista de un todo con dos aspectos específicos que son: lo material y lo inmaterial.

El hombre consta de dos partes, que son: cuerpo (lo físico) y alma (lo espiritual). El alma es uno de los aspectos del ser humano, que lo unifica como individuo y lo "lanza" a actividades que van más allá de lo material. Gracias al alma el hombre es capaz de instintos, sentimientos, emociones, pensamientos y decisiones libres, así como de volver sobre sí mismo (auto conciencia).

Cuando la Toráh relata la creación del hombre dice que Yáhweh creó, formó e hizo, al Adam, Veamos Yeshayáhu (Isaías) 43:7:

 

7 a todos los llamados por mi Nombre, para gloria mía los creé, los formé y los hice.

 

En Bereshit (Génesis) 1:27 dice:

 

27 Y creó Elohim a Adam a su imagen, a imagen de Elohim lo creó; varón y hembra los creó.

 

Ahora en Bereshit (Génesis) 2:7.

 

7 Formó, pues, Yáhweh Elohim al hombre de Hadamáh y sopló en su nariz el Neshamáh de vida; y fue el Adam un Néfesh Jayáh.

 

Y en Bereshit (Génesis) 1:26:

 

26 Y dijo Elohim: Haré al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y tenga dominio sobre los peces del mar, y sobre las aves de los cielos, y sobre las bestias, y sobre toda la tierra y sobre todo animal que se arrastra sobre la tierra.

 

La Toráh emplea tres verbos cuando se refiere a la Creación del hombre, Crear, Formar y Hacer.

Crear, designa el mundo de la Creación (Beriáh) y está conectado con el nivel del alma denominado Neshamáh, el pensamiento.

Formar, nos indica el mundo de la Formación (Yetziráh) y se refiere al nivel del alma que se designa con la palabra Rúaj y que abarca el aspecto emocional.

Hacer, se refiere al mundo de la Acción (Asiáh) y al nivel del alma que se llama Néfesh y está relacionado con los instintos.

Estos tres niveles son tres aspectos básicos generales dentro de los cinco que abarcan la totalidad del alma.

 

2. LAS PARTES DEL ALMA

Veamos las partes del alma en Bereshit (Génesis) 2:7.

 

7 Formó, pues, Yáhweh Elohim al hombre de Hadamáh y sopló (Rúaj) en su nariz la Neshamáh de vida; y fue el Adam un Néfesh Jayáh.

 

Aquí vemos la Néfesh, la Rúaj, la Neshamáh y la Jayáh, faltando la Yehidáh que es la fuerza que une las cuatro anteriores, el Mashíaj.

Para entender cada uno de estos aspectos del alma hay un ejemplo tradicional, el cual nos relata que el hombre es como un carruaje que se usaba antiguamente como medio de transporte.

En el ejemplo, la carroza simboliza el cuerpo del hombre que por sí solo no puede realizar ningún movimiento. Los caballos que tiran de la carroza son los instintos, el Néfesh, que mueven la carroza físicamente en las diferentes direcciones. El cochero simboliza la emoción, el Rúaj, quien indica: parar, hacia la derecha o hacia la izquierda, más rápido, más lento, etc. El pasajero es la Neshamáh, que representa la esencia interior del alma, es el que hace que todo se mueva y gire en torno a su voluntad, ya que él es el pasajero fue quien contrató a la carroza con los caballos y al cochero para conducirlo hacia su destino. El motivador del pasajero es la Jayáh y es el que le da el destino al pasajero. Finalmente, la Yehidáh es la unificación de los caballos, cochero, pasajero y el motivador que son en sí la toma de conciencia de su naturaleza y su función en el mundo, para luego fusionarse conscientemente con la Luz Infinita.

2.1. El Néfesh

Corresponde al mundo de la acción (Asiáh). Esta es la parte más baja del alma y hace la interfase con el cuerpo físico. Es en este nivel que la persona obtiene conciencia de su cuerpo como receptáculo de lo espiritual. Sin embargo, esto solo es posible cuando el hombre es capaz de aislarse de su constante fluir de los estímulos corporales que ocupan su pensamiento (belleza, poder y sexo principalmente), de modo que la conciencia espiritual comienza con el aquietamiento de la percepción física. Es por esta razón que esta parte del alma es la que tienen los animales, pues depende única y exclusivamente de los instintos animales del hombre, y debe estar esencialmente pasiva para dejar de ser animales. Es por esto que la palabra “Néfesh” significa literalmente “alma en reposo”. Veamos Vaikrá (Levítico) 17: 11 y 14:

 

11 Porque la Néfesh de la carne en la sangre está, y yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas; por lo cual, la misma sangre hará expiación por el alma.

 

14 porque la Néfesh de toda carne es su sangre; por tanto, he dicho a los hijos de Yisrael: No comeréis la sangre de ninguna carne, porque la vida de toda carne es su sangre; cualquiera que la coma será talado.


El Néfesh está sujeto al mundo de la acción y tras la muerte se queda en este y es absorbido por la tierra.

2.2. La Rúaj

Corresponde al mundo de la formación (Yetziráh). Este es el segundo nivel del alma en asenso, es el viento, el soplo de Yáhweh que viene hasta nosotros. Representa las emociones, los sentimientos; tipificado como el entendimiento del corazón. En este estado de conciencia es posible tener visiones, escuchar sonidos y ser consientes de espiritualidad aún mayor. Al alcanzar este nivel, se siente el espíritu como algo fluido y no estático. En su nivel más elevado está la experiencia de la Rúaj Kadesh (Inspiración Divina). Este es el estado profético en el cual la persona se siente completamente elevada y transformada por la Rúaj de Yáhweh. La Rúaj es la parte del ser humano que puede ser sujeta a castigo divino cuando resuciten los muertos. Veamos Bereshit (Génesis) 8:1:

 

1 Y se acordó Elohim de Noaj, y de todos los animales y de todas las bestias que estaban con él en el arca; e hizo pasar Elohim una Rúaj sobre la tierra, y disminuyeron las aguas.

 

Bereshit (Génesis) 7:15:

 

15 Y vinieron a Noaj al arca, de dos en dos, de toda carne en que había rúaj de vida.

 

Como vemos aquí, también los animales tienen la rúaj de la vida. Sin embargo su rúaj siempre está sujeta a su Néfesh, sus instintos. Es por eso que en la condición del Hombre dominado por sus instintos, es un animal.

2.3. La Neshamáh

Corresponde al mundo de la creación (Beriáh). En este nivel se experimenta el aliento divino, y se manifiesta en el esfuerzo por conseguir pureza y perfección. Representa los deseos, los pensamientos, la sabiduría. Tipificado como el intelecto. Corresponde al nivel más alto de conciencia. En este nivel no solo se es consciente de la espiritualidad sino también de su Fuente. Esta es la diferencia que existe entre el aliento y el viento. En este nivel se alcanza el estado de intimidad muy cercana con Yáhweh. Tras la muerte, esta parte del alma regresa a la Fuente de la cual salió, Yáhweh. Veamos Yob (Job) 27:3:

 

3 que todo el tiempo que mi Neshamáh esté en mí y haya Rúaj de Elohim en mis narices,

 

Aquí se nota claramente la distinción entre la Neshamáh y la Rúaj.

2.4. La Jayáh

Corresponde al mundo de la emanación (Atzilut). Es la esencia misma de la vida, el aire que se respira, que aún se encuentra en aquél que sopló sobre la nariz del Adam. Esta es la experiencia de encontrarse dentro del ámbito Divino. La vida es de Yáhweh, de el proviene, y nunca se aleja de él. La Jayáh del hombre siempre está con el Padre y se mantiene inalterable en su esencia misma.

 

28 Y los bendijo Elohim y les dijo Elohim: Fructificad y multiplicaos; y henchid la tierra y sojuzgadla; y tened dominio sobre los peces del mar, y sobre las aves de los cielos y sobre toda Jayáh que se mueve sobre la tierra

2.5. La Yehidáh

Este nivel del alma corresponde al Adam Kadmón y es la fuerza que mantiene unidos los otros cuatro niveles del alma. Es la quinta letra del Nombre sagrado de Yáhweh que produce el Nombre del Mashíaj “Yáhsweh”. Sin este nivel es completamente imposible alcanzar la unidad con el Padre. Es el alma única del Adam manifestada en el Hombre Primordial. La conciencia plena la inteligencia espiritual en su máximo grado evolutivo, una conciencia que tras el paso por los diferentes mundos llega a ser uno con Yáhweh.

 

3. EL ALMA ÚNICA

Cuando el Adam fue creado, él era absolutamente recto (un Tzadik, justo, santo), nació circuncidado. Entonces, al irse desarrollando, entró en contacto con el mal instinto, por lo cual se fue apartando cada vez más de los mundos superiores y como consecuencia, su prepucio creció y su alma fue dividida en miles de millones de partes.

Sólo un alma fue creada: el alma del Adam Kadmón. Y realmente no hay sino una sola alma, que existe en todo Yisrael y en cada individuo está su plenitud, así como en Adam. Pues lo espiritual no es divisible, sino más bien se divide como una fuerza en el cuerpo de cada uno. En el comienzo, el alma, por el mal instinto se divide e impide que Luz de la Neshamá este en él, y con la fuerza de las correcciones, el alma se purifica y en la medida en la que el alma individual se purifica, la Luz del alma del Mashíaj lo ilumina.

Esto se logra plenamente si corregimos el cuerpo completamente a través de la circuncisión del prepucio, que nos ayude a develar y a alcanzar la circuncisión del corazón, y así lograr que nuestra alma forme parte integral del alma única de Yisrael. Y entonces la pureza es alcanza en perfección, y el alma verdaderamente fluye en nosotros con toda su fuerza, tal como apareció en el Adam Kadmón.

 

Figura 1. Representación del alma única. 

Luego, la misión de los mesiánicos, es lograr la unificación de esa primera alma. No existe una persona que tenga una Neshamáh individual. La Ruaj Kadesh es una medida de nuestra conexión, ella surge únicamente entre nosotros y nuestro grado espiritual es la medida de su otorgamiento. La unificación del alma primordial es el objetivo principal de la primera venida de Yáhsweh o el Mashíaj Ben Yosef.

Cada alma, siendo un fragmento del Alma del Adam Kadmón sigue la misma vía. El Mashíaj es el único medio por el cual la Luz puede brillar en nuestro mundo. Aunque nosotros no podemos ver esta Luz, la sentimos, por lo cual nos conduce hacia el encuentro del Padre. Notamos entonces que el alma del Tzadik pasa la Luz del Mashíaj a otras almas. Puesto que esta Luz es capaz de expandirse a cualquier hombre, enciende la Luz en las almas de los hombres justos quienes son los que quieren ascender al mundo de Atzilut. Nuestra alma entonces evoluciona y nos lleva a experimentar la unificación con el alma del Mashíaj.

Nuestra necesidad como seres espirituales a seguir un camino de evolución nos ha traído a esta realidad a experimentar algo único, la dualidad del libre albedrío, tanto así que después de tener el conocimiento de una situación vista y experimentada desde todos los ángulos podemos llegar a una visión global del todo. Para poder llegar a una visión total, el Hombre ha tenido que imponerse sobre su mal instinto para aprender y superar situaciones que han sido de limitación y que lo desconectan de su esencia. Es por eso que aunque el Hombre se ha creído siempre independiente, el Mashíaj le da la oportunidad para que su alma evolucione, pues le muestra la rectificación de las energías de transgresión, lo cual aumenta la conciencia unificada, es decir, la Ruaj Kadesh.

Ahora el reto es aumentar nuestra intención de conectar con el alma única y poder acceder a la conexión con la verdadera esencia que tenemos dentro, el Mashíaj.

 

4. EL DESCENSO DEL ALMA A ESTA REALIDAD

Antes de que el Alma del Adam descendiera a este mundo físico para habitar un cuerpo, ella ya existía en el estado más santo y elevado concebible. Sin embargo deja ese estado de pura Santidad y se vuelve parte de una existencia burda y material.

Algunos creen que el alma desciende con el propósito de alcanzar niveles espirituales más altos, pero esta respuesta no es válida, porque aun los más altos niveles que alcance en este mundo físico nunca equivaldrán al nivel de Devekut (unicidad) que experimentara en los mundos superiores antes de descender aquí abajo. Aún más, si uno es una persona justa, que sirve a Yáhweh con temor y gran amor, no podría alcanzar el grado de unión con Yáhweh como el que tenía antes de bajar a este mundo inferior, ni una fracción de él. Y no existe comparación o similitud alguna entre ellos. La razón de que no se puedan alcanzar estos niveles en este mundo es que dado que el alma reside dentro de un cuerpo y universo físicos, se halla obstruida y confinada por lo físico, lo material.

Así, se explica que el propósito del descenso del alma no es para su beneficio o logros personales, sino para refinar y elevar el cuerpo físico y por extensión todo el mundo material. El propósito último de la creación es traer aquí abajo la Divinidad para que habite y permee a todo este mundo físico, material. La razón es entonces la de crear un lugar para que Yáhweh habite en este mundo.

La razón de esto es que Yáhweh desea compartir su Luz, habitar y permear, no sólo los mundos espirituales de arriba, sino también la realidad  material y terrenal, y hacer así de este mundo un lugar Divino. Para explicar este concepto debemos volver al tzimtzum. Antes de que Yáhweh hiciera la creación, existía sólo el Ein Sof, la luz infinita de Yáhweh y a través del proceso de tzimtzum, de contracción y ocultamiento del Ein Sof, comenzó el proceso del encadenamiento continuo, de un nivel de espiritualidad al siguiente, de un mundo de santidad al siguiente, hasta que finalmente se llega al más alto nivel del mundo de Asiáh, que es el más inferior de los mundos espirituales.

Para crear un mundo físico, limitado por las dimensiones de tiempo y espacio, era necesario algo más aparte del encadenamiento continuo. Este encadenamiento es parte de una cadena continua de espiritualidad, de un nivel más alto de espiritualidad al otro, y lo físico, lo material, no puede surgir de lo espiritual. No importa cuántas contracciones y ocultamientos sufra lo espiritual, no saldrá de allí ninguna existencia física. Por lo tanto, fue la esencia de Yáhweh, conocida como la Luz Infinita, el Ein Sof, lo que creó este universo físico, material. Porque sólo Él, que está por encima del encadenamiento, puede crear una existencia que no se origina en el encadenamiento, una existencia física.

De acuerdo a esto, llamamos a la creación de lo físico Ex-Nihilo, algo creado de la nada, porque el mundo físico no está incluido o no proviene del encadenamiento continuo de los mundos. Este mundo material proviene de la nada, de una no-existencia, de una no-creación del Ein Sof

Así como el Ein Sof no tiene ni principio ni origen, fue, es y siempre será, lo mismo sucede con este mundo físico: la existencia material se siente a sí misma ex-nihilo y por lo tanto el Hombre dice: "mi existencia proviene de la evolución"; lo físico del Hombre, lo material, proclama: "no tengo creador". Esta afirmación vuelve al Hombre negativo, pero él tiene la capacidad de revertir esto cuando toma el Iesh, la existencia física, "el algo", y lo transforma en Ain, la nada, en espiritualidad, que es la verdadera "nada" en el conocimiento del Mashíaj.

Yáhweh crea de la nada una existencia física y nosotros, con la ayuda del Mashíaj, transformamos la existencia física en nada, en espiritualidad, conformando nuevamente la unificación del alma del Adam.

El propósito último del descenso del alma es la elevación del cuerpo físico, que ella habita; esta es la misión del alma y su razón de ser. Es así que Yáhweh recompensa al alma por cumplir con su misión, ya que Yáhweh asigna a cada Hombre su apropiada recompensa.

 

5. LA ELEVACIÓN DEL ALMA

Yáhweh no retiene la recompensa de ningún Hombre, pero, la recompensa del alma es su elevación y unificación al Alma única. Más aún, esta recompensa es más grande, que la eleva a alturas espirituales aún más excelsas y elevadas que las que tenía cuando estaba arriba.

El propósito del descenso del alma a este mundo es el Tikún, rectificación de la esencia primaria de la trasgresión de Adam. Es decir, que la elevación que logra el alma es la unión revelada entre el alma única del Adam y Yáhweh. Cuando el alma del Hombre habitaba en los reinos espirituales, estaba en su hábitat natural. La conexión con la Divinidad que el alma tenía en ese estado era natural e instintiva, porque sólo existe santidad en los mundos espirituales de arriba y no hay desafío a esa conexión. El nivel de unión que el alma tiene en los reinos espirituales es casi un hábito.

Sin embargo, cuando el alma desciende a un mundo en que el Hombre proclama: "No tengo creador, mi existencia proviene de la evolución", y allí el alma sirve y permanece conectada a Yáhweh, entonces ella revela su relación primaria con Yáhweh. Porque el alma ahora demuestra que, aun en un medio hostil, ella permanece unida a la Divinidad. Y este vínculo es demostrado al elevar todo nuestro cuerpo físico y todo nuestro entorno físico a la espiritualidad.

Cuando el alma desciende a esta esfera terrenal, su tarea es transformarla en un mundo espiritual. En hebreo el mundo es llamado Olam, palabra que contiene las mismas tres letras básicas de la palabra hebrea para ocultamiento, que es Heelém, estas letras son: Ain, Lamed y Mem, por lo que se concluye que este mundo denota un ocultamiento de la Divinidad. La tarea del alma es cambiar la naturaleza de este mundo y transformarlo en un mundo en el que la Divinidad esté revelada. Así, el alma, en realidad, rompe con la naturaleza del mundo, va por encima de las limitaciones del mundo, más allá de su propia naturaleza. En cierto sentido el mundo se vuelve sobrenatural, por encima de su naturaleza, por lo tanto, el alma recibe la misma elevación que ella da al mundo. Logra una ilimitada e infinita conexión con Yáhweh, una conexión que la unifica al Alma del Mashíaj.

La manera en que el alma logra esta unificación es a través de su acercamiento al conocimiento del Mashíaj. El proceso de Tikún consiste primeramente en la elevación de todo el nivel inferior del alma, el Néfesh. Este nivel del alma es análogo al nivel de Asiáh, Luego de que una persona ha elevado su Néfesh con mucho esfuerzo, cambiará Yáhweh su alma de Néfesh por un nivel superior de alma, el nivel de Rúaj, que corresponde al mundo siguiente más elevado Yetziráh. Y si la persona eleva todo el nivel de Rúaj podrá elevar el próximo nivel superior del alma, el nivel de Neshamáh. Los niveles de Jayáh y Yehidáh no pueden ni necesitan ningún tipo de elevación.

 

6. LA CREACIÓN DEL ALMA DE ADAM

Cuando Yáhweh creó al Adam, el primero de todos los seres humanos, el curso entero de la humanidad estaba contenido dentro de él. Todas las generaciones que le seguirían, estaban contenidas en él. Adam no fue ni masculino ni femenino. El cuerpo de Adam era una síntesis de masculino y femenino, como dice la Toráh: "y Elohim creó al Adam, masculino y femenino los creó". En sus genes estaban ya incluidos los genes de toda la humanidad hasta el fin de los tiempos. El fue el ser todo abarcador. Adam fue el padre y la madre físicos de la humanidad.

Así como Adam fue el padre y madre físicos de la humanidad, también fue el padre y madre espiritual de ella. El alma de Adam es el alma general "de donde emanan todas las almas". La estructura física de Adam, la forma de su cuerpo, era en cierto sentido análoga a su forma espiritual. Las dimensiones físicas del cuerpo de Adam eran paralelas a la estructura de su alma, que es el "alma general". Por lo tanto, hay almas cuyo origen está en la cabeza de Adam, hay almas cuyo origen está en las manos de Adam, etc.

En términos prácticos esto quiere decir que aquellas almas cuyas raíces provienen de la cabeza de Adam son las partes intelectuales del alma general y por lo tanto se inclinan hacia el intelecto, y aquellas almas cuyas raíces se originan en las manos del alma general, se inclinan más hacia la actividad física, etc.

Sin embargo, no hay sino una sola alma, por lo tanto, la corrección de todas las almas, atraerá, a todos ellos al estado de la Alma del Mashíaj, pues la espiritualidad no se divide. Y así mismo con la purificación de un alma de Yisrael de todas sus impurezas, atraerá a ella todo el estado del alma de Atzilut, y como resultado, toda la generación de almas será corregida. La totalidad se encuentra en cada parte, porque en el tiempo mesiánico, todas las almas se unen en una, en su arrepentimiento, por lo tanto todos los milagros, maravillas y los viajes que el mundo ha estado experimentando en seis mil años, tienen que pasar en cada alma individual. Y el alma del Mashíaj atrae a ella todos los estados de santidad que están antes y después de ella. Y el alma del falso mesías “Jesús” hace lo contrario.

 

7. EL ALMA DEL MASHÍAJ Y LA REDENCIÓN

El Alma del Mashíaj está latente y disponible en todas las almas humanas, pues Él es la corrección del Templo que es la vasija del alma, es decir, el cuerpo del Hombre. Todas las vasijas son iguales en términos generales, pues sus diferencias estructurales dependen de la utilización de su libre albedrío, cuando su alma está individual y desconectada y por lo tanto, desde el rico hasta el mendigo, el empresario hasta el trabajador, todo el mundo tiene igual capacidad para conectarse con el alma única.

El hombre ahora está impulsado a transcender la dualidad, a vivir el proceso de conectarse con la totalidad y reconocer la importancia de la conciencia del alma unificada que es la Rúaj Kadesh y este poder expansivo de unidad subyace en la mente y el corazón de cada uno de nosotros, y tiene el poder suficiente para alzarnos por encima del deseo y del conflicto que arde dentro de la limitada dimensión de la materia.

La conciencia unificada reside en la esencia del hombre y nunca se despega de él, y se muestra según su estado de evolución y su densidad, esta es la Rúaj Kadesh que se manifiesta en los seres individuales, da respuesta a nuestra espiritualidad y a nuestra conexión con el entorno, al igual que a la comunicación interior. La Rúaj Kadesh nos da inteligencia espiritual que  está dotada de ciertos grados evolutivos, una conciencia que tras el paso por sus diferentes experiencias de la vida conoce a Yáhweh, se aproxima más a su plan del despertar y alcanzar la redención.

Ante este estado nuevo de conciencia nos encontramos cara a cara con el despertar, lo que significa que nos hacemos conscientes de la realidad que nos rodea y nos muestra otras maneras de vivir, recordar, de ser, de sentir y de experimentar las sensaciones que la espiritualidad deja en nuestro cuerpo, que hasta el momento no se habían manifestado por la absoluta ignorancia de la vida material.

De esta manera es como logramos entender que al ser una sola alma unificada por el Mashíaj, se valida en cada uno de nosotros su sacrificio en el madero y con su muerte, nuestras almas individuales también mueren pagando el precio de nuestra transgresión y podemos entonces renacer para vivir en la redención que el Mashíaj nos regala gratuitamente.

Esto se ve más claramente cuando decimos que somos la novia del Cordero y somos unidos a él en matrimonio cuando nos convertimos en miembros activos de la comunidad mesiánica, entonces somos una sola carne con el Mashíaj, el es nuestro Esposo y nuestra alma es unificada a la Redención, permitiéndonos que logremos llegar a la unificación con el Padre.

 

8. CONCLUSIONES

Las cinco partes de nuestra alma están íntimamente ligadas a las cinco letras del Nombre del Mashíaj y a los cuatro mundos de la creación incluida la fuerza de su unión en el Adam Kadmón,

La misión de nuestra alma individual es el de purificar la realidad física llevándola hacia la parte espiritual para que nuestra Rúaj sea unificarla en la Luz del todo. Es importante hacer hincapié en que cuando el alma desciende a este mundo para elevarse, esta elevación es la recompensa, y no el propósito de su descenso. El propósito del descenso es elevar el cuerpo, lo físico. La elevación del alma es sólo una recompensa por descender a elevar lo físico.

La continua búsqueda del Tikún es ardua y formidable. Muchas personas viven su vida entera sin experimentar nunca una elevación total del alma.