GENEALOGIA DE LOS BARBA
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DON PEDRO BARBA DE CAMPOS

 

     Introducción:

     Sobre su persona se ha escrito mucho y siempre de forma equivocada, el haberse sucedido tres generaciones seguidas con el nombre de “Pedro Barba de Campos” ha creado cierta confusión, y la atribución de los hechos varía según el autor. Este desconcierto se extiende desde los tratadistas antiguos, con sus limitaciones de medios de investigación, hasta los más modernos.

     El motivo de estos errores está en que nunca se ha investigado sobre su persona de una forma monográfica, sino que ha sido estudiado de forma indirecta, dentro de obras sobre otros temas o tan amplias que no permitían realizar una investigación en profundidad.

     Sin duda se trata del Barba más famoso, la biografía sobre Pedro Barba de Campos que se ofrece aquí trata de recoger todo lo que se conoce sobre su vida. También se hablará sobre su hijo del mismo nombre.

     Genealogía:

     Fue hijo de Ruy Barba de Campos y de su mujer Teresa Ortiz Calderón, señora de Villamaderne. Su padre fue señor de los lugares de Castrofuerte, Castilfalé y Villavicencio de los Caballeros, el último en concepto de behetría. Algunos autores extienden sus posesiones con los señoríos de Castromocho y Villada.

     Ruy Barba destacó durante el reinado de Enrique II de Trastámara, al que apoyó en la guerra contra su hermanastro el rey Pedro I “el cruel” y por tomar este partido debió exiliarse fuera del reino un tiempo. Fue recompensado por Enrique II el 20-IX-1371 con el lugar de Villavicencio de los Caballeros, con facultad para construir una casa fuerte en el sitio denominado “La Mota”, hay copia de este privilegio real en la Real Academia de la Historia: “Rey Enrique. Ruy Barba, vasallo del Infante D. Juan, mi hijo, por cuanto vos salisteis fuera de los nuestros reinos en nuestro servicio por recelo del malo tirano que se llamaba Rey, vos fueron derruidas algunas casas y heredades que vos habíais. Por ende damos y facemos merced del suelo que dicen la mota que es en Villavicencio ..... para que hagáis en la dicha mota y en el castellar que con ella se contiene una casa fuerte”. Antonio Suarez de Alarcón, en sus “Relaciones genealógicas de la casa de los marqueses de Trocifal ...” dice que sirvió en Venecia, como General de una armada castellana aliadas con los venecianos contra el Soldan. Murió en la batalla de Aljubarrota, en 1385, dentro de la guerra contra Portugal que estaba llevando a cabo el rey Juan I.

Escenas de la batalla de Aljubarrota

     Al servicio de la Señoría de Venecia (1384-1407):

     Pedro Barba de Campos sucedió a su padre en los señoríos citados, se tienen noticias suyas desde el año 1384 gracias a la siguiente escritura que se reproduce en la citada obra "Relaciones genealógicas de la casa de los marqueses de Trocifal ...":

     Abreu Galindo dice de él que fue sevillano de nacimiento y veinticuatro de esta ciudad, pero no se puede demostrar con exactitud. Destacó sobre todo durante el reinado de Juan II ocupando una importante posición dentro de la Armada Real, pero hay quién dice que previamente, y en fechas indeterminadas, estuvo un tiempo como Capitán al servicio de la Señoría de la República de Venecia y por el servicio realizado, le fue adjudicado para sí y para sus descendientes el título de “Noble Veneciano” y fue inscrito en el “Libro de Oro” de la ciudad. Este último dato es ofrecido por Luis de Salazar y Castro y no está muy contrastado por lo que hay que tomarlo con ciertas precauciones, y, además, hay autores que adjudican este hecho a su padre, como ya se ha dicho.

     Guerra contra los moros en Andalucía (1407-1410):

     Lo que si se sabe con certeza es que sirvió dentro de la Armada del Rey desde el año 1407 hasta el 1430. Al uso de la época, seguramente, este empleo no fue continuado y acudía al mismo en respuesta a los llamamientos de Juan II en las diferentes guerras que este monarca llevó a cabo.

     De esta manera, en los primeros años del reinado de Juan II, el infante don Fernando de Antequera llevó a cabo una campaña contra los moros en Andalucía, duró varios años y la Armada estuvo presente en diferentes acciones bajo las órdenes del Almirante Alonso Enríquez. Así, en 1407, Pedro Barba era patrón de una de las galeras castellanas que venció en el estrecho de Gibraltar a una flota de los reinos de Túnez y Tremecén. La acción la describe con todo detalle Alvar García de Santa María, en su “Crónica de Juan II de Castilla”, narrando, por la parte que le toca a Pedro Barba, que en 22 de agosto de 1407, se encontraron ambas armadas y los moros “... lançaron sus truenos, e foradaron las galeas de Pero Barba e de Aluar Núñez, de dos piedras de truenos ...”, días después de esta escaramuza fue el combate decisivo, en el que “... adelantose Pero Barba de Campos, e enbestió con vna galea de los moros; e de la siniestra parte enbestió Aluar Núñez Cabeça de Baca otra. ...”, la victoria fue total y los barcos enemigos fueron quemados por sus propios dueños para que no los capturasen “... e heran treze galeas mayores, e otros cárabos e çabras ...”.

Escenas de guerra entre moros y cristianos

     Sin duda la Armada llevó a cabo más acciones en esta guerra, pero solamente tenemos noticia de una más en la que interviniera Pedro Barba. Fue en el año 1410, de nuevo en aguas del estrecho de Gibraltar, y los hechos los sigue narrando Alvar García de Santa María. Las acciones de la flota no comenzaron con buen pie ya que en un desembarco realizado a finales del mes de junio, cerca de Estepona, en el cual participó Pedro Barba, debieron salir huyendo y con bajas de importancia. En los días siguientes se reanudaron las acciones con mejor fortuna, y así, entre otras cosas, el cronista dice que “... E porque vido en la mar tres fustas, que pensó que heran de enemigos, e heran Pero Barba e Juan de Villapadierna, que heran ydos a Levante por mandato del almirante, e traían vna galea que tomaron en Almería, que diz que pasaua allende en mensajería. E diz que tomaron en ella çiento e diez moros, que dicen que los otros moros morieron en la pelea, por se defender. ...”. De esta forma, finalizan las noticias que tenemos sobre su participación en la guerra de Andalucía.

     Viaje a las islas Canarias (1417-1418):

     En los años de 1417 y 1418 debía haberse ganado ya una cierta fama y posición ante la Corte, donde, además, estaba su hija Constanza como dama de la reina Catalina. Dice Luis de Salazar y Castro que en ausencia del Almirante, era Pedro Barba el que ocupaba su cargo y ostentaba su título, y así lo vio reflejado en documentos de la época. Es entonces cuando tiene lugar su viaje a las islas Canarias, que sin duda es el hecho por el que más ha sido nombrado en las historias y crónicas antiguas y modernas. Las islas eran por aquellos años propiedad del noble normando Juan de Bethencourt, que las tenía por merced de Enrique III desde el año de 1402, y el gobierno lo ejercía su sobrino Maciot de Bethencourt, parece ser que con una abusiva gestión sobre los isleños, lo que provocó que se elevaran a la Corte las quejas del obispo de el Rubicón. Por estas protestas del prelado, o quizá por las ambiciones e intrigas políticas del Conde de Niebla, el Consejo decidió enviar, para investigar la situación, a Pedro Barba, al mando de tres naos, relatan este hecho la "Crónica de Juan II" de Alvar García de Santa María y la de Galíndez, dice la del primero "... e fue acordado por el rey enviase e debía enviar allá un caballero sobre está razón e por ende el dicho Señor Rey envió allá con su poder e con tres naos a Pedro Barba de Campos. ...". El papel en este asunto del señor de Castrofuerte ha sido exagerado y fantaseado, llegando, algunos autores, a afirmar que compró las islas y fue dueño de las mismas con el título de Rey, cuando lo cierto es que únicamente se limitó a llevar a Maciot de vuelta a la península, y allí éste, con poder de su tío, las vendió al Conde de Niebla, don Enrique de Guzmán.

     Guerra contra el Reino de Aragón (1430):

     Doce años transcurren desde el episodio de las Canarias hasta que se vuelven a tener noticias suyas, es en 1430, dentro del marco de la guerra de Juan II y su Condestable, don Alvaro de Luna, contra los reinos de Aragón y de Navarra. En esta ocasión el Almirante, Fadrique Enríquez, armó la flota en Sevilla, con Pedro Barba como capitán de una galera y su hijo, Pedro Barba "el Mozo", como capitán de otra, y se dirigió hacia las islas Baleares. Allí la armada hostilizó el archipiélago hasta que con las Treguas de Majano, acordadas en junio de 1430, se alcanzó la paz y el triunfo del monarca castellano-leonés. Las ordenanzas que hizo el Almirante, en el referido año de 1430, para el gobierno de su armada en esta guerra citan a ambos capitanes:

     El Passo Honroso (1434):

     En este contexto político se celebró en el verano de 1434 el Passo Honroso, sin duda uno de los más famosos hechos de armas de toda la edad media. En el Passo, sus mantenedores, Suero de Quiñones y otros caballeros, se instalaron en la localidad de Hospital de Orbigo, dentro del Camino de Santiago, y mantuvieron una caballeresca lucha contra cuantos caballeros pasaban por allí. Por supuesto, al estilo de estos encuentros, se dictaron unas normas o capítulos y se nombraron como jueces a dos caballeros antiguos y de reconocida fama y experiencia en el ejercicio de las armas, siendo Pedro Barba uno de los elegidos “... los muy discretos, antiguos, famosos, juezes cavalleros Pero Barba e Gómez Arias de Quiñones, ...”. También estuvo presente un escribano, Pedro Rodríguez de Lena, que tomó fiel acta de todo lo sucedido en el libro titulado “El Passo Honroso de Suero de Quiñones”.

     Aunque el origen del evento está en una “prisión de amor” de su mantenedor, que se comprometió a romper trescientas lanzas para liberarse, la política del momento influyó en el acontecimiento que se celebró con el beneplácito y aliento de don Alvaro de Luna, a cuya casa pertenecían los jueces y muchos de los caballeros participantes y provocó que acudieran a pelear gran número de caballeros aragoneses y algunos catalanes y valencianos que con sus desmedidas pretensiones pretendieron desprestigiar el Passo; hay que tener en cuenta que todavía se encontraban vigentes las Treguas de Majano y que el reino de Aragón resultó perjudicado en estos acuerdos. Los jueces no olvidaron para quién servían y de qué lado estaban y tomaron una actitud parcial ante estos hechos.

     Pedro Barba aparece citado de continuo en la obra de Pedro Rodríguez de Lena, son de destacar los capítulos en los que se menciona a su hijo, Pedro Barba “el Mozo”, con el motivo de que su escudero pelea contra el mantenedor Sancho de Rabanal “... E de la otra parte contra él Ordoño de Valencia, escudero de Pero Barba el Moço, hijo de Pero Barba ...”. Como público se citan también a personalidades de la época como Fadrique Enríquez, Almirante de Castilla, y los hermanos Pedro de Acuña y Enrique de Acuña, hijos del Conde de Valencia y Enrique era, además, suegro de Pedro Barba “el Mozo”.

Escenas de torneos medievales

     Su muerte:

     Sobre su muerte se mezcla la leyenda con la realidad, Luis de Salazar relata que murió de viejo en el Puerto de Santa María, siendo enterrado en un convento de frailes mercedarios, y continúa afirmando que en el citado monasterio todavía se hace una memoria por Pedro Barba, asevera todo lo anterior con el testimonio de Ramiro Núñez de Guzmán, Señor de Toral de los Guzmanes, “... hombre bien conocido en estos Reinos, el cual alcanzó las postrimerías del dicho Pedro Barba, que murió muy viejo, y el dicho Ramiro Núñez de Guzmán murió de mas de 80 años, y a más de 50 que murió, ...”.

     Hasta aquí lo verosímil y, a tenor de lo dicho, seguramente cierto, los hechos dudosos y legendarios que adornan la noticia de su muerte le atribuyen un segundo viaje a las islas Canarias para traer a su tierra el cuerpo de S. Marcial, que se encontraba “... en un puerto de mar ...”, según se relata hizo este viaje siendo tan viejo y en tal extremo de debilidad que se sustentaba a base de leche de cabras, para costear la empresa debió vender las islas a un caballero sevillano llamado Fernán Peraza. Salazar añade que “... hacía que durmiesen con él niñas, con cuyo calor fuese ayudada la flaqueza de su virtud. ...”. También se dice de él que murió con “... tan fundada opinión de Santidad que habiendo sido enterrado en el Puerto de Santa María en un monasterio de frailes Mercedarios, los de aquella tierra cavaron su sepultura para hacer ..... de la tierra y fue menester poner una reja en la sepultura, ...”.

     Sin duda el sentido común nos hace separar lo verdadero de lo que presumiblemente no lo es y desprovista la historia de todo contenido de leyenda, no resulta extraño que para ser enterrado eligiera un convento de la tierra que conoció tan bien por sus muchos años de empleo en la Armada.

     Su matrimonio e hijos:

     Estuvo casado con María Quijada, hija de Gutierre González Quijada, señor de Villagarcía. De este matrimonio tuvo al menos dos hijos, Constanza y Pedro Barba de Campos.

     Constanza fue Dama de la reina Catalina, madre de Juan II. En el año 1417, durante su estancia en la Corte, estuvo a punto de casarse con don Álvaro de Luna, la unión fue alentada por la propia Reina, pero aun así no se llevó a cabo. Se casó finalmente con Lope Ruiz de Alarcón y de su descendencia provienen los Marqueses de Trocifal de cuya casa y genealogía trata ampliamente D. Antonio Suárez de Alarcón en su obra, ya citada, "Relaciones genealógicas de la casa de los marqueses de Trocifal ...".

     Pedro Barba “el Mozo”, del que hablaremos con un poco de extensión, fue el heredero de su padre, estuvo al servicio del Rey Don Juan II desde muy joven, fue su doncel en Sevilla, y luego le apoyó políticamente. Destacó por lanzar, junto con su primo Gutierre Quijada, un cartel de desafío a los hijos del conde de San Polo, en Borgoña. Emprendieron viaje ambos primos con intención de ir primero en romería a Jerusalén, pero por el camino hubo desavenencias entre ellos y estando en Venecia, en 1438, Pedro Barba regresó a Castilla, por lo que no llegó a cumplir ninguna de las dos empresas. Gutierre Quijada, que realizó unas memorables justas en Borgoña, le disculpó ante el conde de San Polo, alegando enfermedad. Narran el hecho la "Cronica de Juan II" de Galíndez y Pero Tafur en sus "Andanças e viajes de un hidalgo español".

     En los años 1444 y 1445 resultó perjudicado en las disputas que el rey tuvo con el príncipe Enrique cuyos partidarios le tomaron posesiones y vasallos, que le fueron restituidos luego por Juan II en la concordia que firmó con su hijo en 1446. La Crónica de Galíndez lo escribe así: “... Otrosí, por cuanto se pide á Gutierre Quexada e á Pero Barba, les sean entregados qualesquier vasallos y heredades é bienes, que sin autoridad del Rey les son o sean entrados, ó tomados, ó ocupados, ...”.

     Como se ha dicho apoyó políticamente a Juan II y a don Álvaro de Luna, con lo que se ganó la enemistad de sus poderosos vecinos el Almirante de Castilla y el conde de Benavente, y murió a manos del último a principios del año 1451. Sus posesiones fueron ocupadas por sus enemigos, y su mujer, Isabel de Acuña, e hijos quedaron bajo la protección del marqués de Astorga y del conde de Trastámara y años después su primogénito, también llamado Pedro Barba, logró recuperar parte de lo usurpado.

Imágenes de Juan II y de Don Alvaro de Luna

     La noticia que nos da Blas de Salazar sobre su muerte, un tanto novelesca, relata que yendo la mujer del conde de Benavente de Mayorga a la citada villa zamorana, pasó por Gordoncillo “... acompañada de mucha gente de a pie y a caballo, con los cuales Pedro Barba trabó una muy reñida escaramuza de la cual prendió a la Condesa y la tuvo presa en la fortaleza del Castillo de Fale [Castilfalé] más de dos meses y en otra fortaleza que tenía en el monte de la dicha villa de adonde la envió muy acompañada y muy honradamente. ...”. No perdonó el conde esta afrenta y realizó su venganza atrayendo con engaños a su rival, con la excusa de querer reconciliarse con Juan II, y una vez dentro de su castillo de Benavente acordó que “... saliese la Condesa dando voces pidiendo a su marido venganza contra Pedro Barba que la había deshonrado, y con esta ocasión le pareció al conde la tenía para matar tan cruelmente como mató al dicho Pedro Barba ...”. Relata también Blas de Salazar que acompañaba a su padre en el momento de su muerte un hijo bastardo suyo, llamado Juan Barba, cuya madre fue Dª. Isabel de Monsalve, vecina de Sevilla, confirma este hecho cierta ejecutoria de hidalguía de Bernardino Barba, hijo de Juan Barba, en ella se dice que Pedro Barba estuvo en Sevilla siendo doncel del Rey Don Juan II y antes de casarse con Dª. Isabel de Acuña, y allí tuvo a este hijo ilegítmo. En esa ejecutoria también se dan detalles de la muerte de Pedro Barba, confirmando que fue a manos del conde de Benavente que le mandó ahorcar, esta forma de morir no era la destinada a los caballeros, por ello se deduce que el conde debía tener un profundo odio hacia Pedro Barba, lo que da verisimilitud al relato anterior. Dice un testigo en la ejecutoria de hidalguía de Bernardino Barba, en el año 1511, que "... hasta que el conde de Benavente le prendió al dicho Pedro Barba e al dicho Juan Barba y que al dicho Juan Barba le había soltado e que al dicho Pedro Barba le había ahorcado". De este Juan Barba proceden los Barba Dávila de la provincia de Palencia, cuya genealogía se puede ver en la Genealogía de los Barba-Dávila.

 

     En la genealogía adjunta se pueden ver los estrechos vínculos familiares que existían entre los Barba, Quijada, Acuña, Quiñones y Enríquez, figurando en la misma algunos de los personajes citados en la genealogía: Fadríque Enríquez, Almirante de Castilla, Enrique de Acuña, Gutierre Quijada y Suero de Quiñones.

 


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