Diez frases que no deberíamos decir a una madre que da lactancia materna a su bebé

1. ¿Ya está mamando otra vez?

Es una pregunta muy habitual de las abuelas y suegras, que de jóvenes nos alimentaron sobre todo con biberón y leche artificial. Nos lo daban y nos lo tomábamos entero, o casi entero, porque cuando parábamos ellas sacaban el biberón, le daban unas vueltecitas para remezclar el agua y el polvo y de paso contaban cuánto quedaba y cuánto habíamos tomado.

Si aún quedaba mucho estaba claro, para ellas, que no habíamos acabado, así que nos volvían a dar el biberón para que tomáramos más, tuviéramos o no hambre. De ese modo llegábamos a aguantar entre dos horas y media hasta cuatro horas sin pedir otra vez.

Es normal que les parezca raro que un niño mame cada hora y media, o que haga una toma y a la media hora diga que quiere un poco más, o que haya mamado un buen rato y después de un ruido o estímulo que le ha puesto nervioso mame un rato, etc. Pero claro, es que no es lo mismo. Las madres no saben cuánto toma el bebé, así que es el bebé quien controla cuándo comer y cuándo beber. Pero además, la lactancia materna no es sólo darle la leche que sale de los pechos, es también darle cariño y un abrazo al bebé, y muchas veces los bebés piden pecho para calmarse.

Por eso la leche materna se tiene que dar a demanda, porque así es el bebé quien decide cuándo comer según su hambre, cuándo beber según su sed y cuándo mamar un ratito para estar más tranquilo.

Por eso no debemos preguntar con asombro y rechazo si el bebé está mamando otra vez, que además suele ir acompañado de un “debe estarse quedando con hambre”.


2. Te está usando como chupete

Esta frase también es muy común, casi mítica. Ven a un bebé que pasa mucho tiempo al pecho, que se queda dormido y, aún dormido, no lo suelta, que mama a menudo, y entonces disocian la calma del bebé al pecho, el olor de mamá y el contacto piel con piel del comer, como si dar de mamar fuera algo que sólo tuviera la intención de alimentar, y opinan que está “chupando demasiado”.

Normal, si el bebé ya ha comido ¿por qué sigue chupando?, piensan. Nadie le deja a un bebé el biberón en la boca cuando se ha acabado la leche. El biberón se retira y, si quiere seguir succionando, se le da el chupete. Pues la teta sería lo mismo, ¿no? Se le quita la teta y entonces se le da el chupete.

Suena lógico, pero no lo es. El chupete existe desde hace muy poquito. El primero patentado apareció en el año 1900, así que la película es al revés, somos los adultos los que le hemos dado a los bebés un chupete para que lo use como si fuera una teta.

Hay padres que dan chupete a sus hijos y hay padres que no. Hay niños que aceptan el chupete y hay niños que no. Y en el primer mes de vida, es interesante que la lactancia se establezca perfectamente, así que lo ideal parece ser que mame tanto como pueda y tanto como pida. De ese modo la succión no se ve entorpecida con otras cosas que se chupan diferente y de ese modo nos aseguramos que no pierde oportunidad de comer y que la producción de leche va a ser correcta.


3. Mira, le doy un biberón y así puedes ir adelantando las cosas de casa

De nuevo, para nuestras madres dar biberón era lo más normal del mundo. Algunas hay que no llegaron a dar ninguno a sus bebés, pero la mayoría fuimos niños de biberón. Llegamos a tomar leche materna dos o tres meses y luego empezábamos con el biberón, haciendo lactancia mixta hasta que apenas ya salía leche del pecho y acabábamos sólo con biberón.

Como he comentado, un biberón ayuda a que un bebé se llene, porque le quitas el control de la alimentación y lo asumes tú, llenándole hasta los topes. Eso da margen a que el bebé pase más horas sin pedir. Además, un biberón lo puede dar cualquiera. Ya no es la madre la que tiene que estar con el bebé por si tiene hambre.

Muchas personas, con poca idea, probablemente sin ninguna mala intención pero a riesgo de que la madre se lo tome como un ataque, le sugieren que les deje dar un biberón para que la mamá pueda descansar o peor, para que pueda ir adelantando las cosas de casa.

Es un error. Lo es porque cuando una madre da el pecho, sabe que el bebé depende de ella, sabe que ella es la que le aporta el alimento y en cierto modo se siente útil, muy útil y muy válida, segura y confiada, cuando ve que ella es capaz de hacer que su bebé engorde, crezca, duerma y se separe del pecho con una sonrisa y con cara de “qué satisfecho me he quedado”. Lo es (un error) porque si una mujer necesita descanso, mejor será que se le ayude con las cosas de la casa, en vez de con lo que atañe al cuidado del bebé. Y lo es, porque si la madre está dando el pecho y todo va bien no hay razón alguna para darle un biberón, que en algunas ocasiones supone entorpecer la lactancia.


4. Quizás tu leche no sea lo suficientemente buena

El bebé mama a menudo, quizás no hay buena postura, quizás algo falla o quizás todo va bien, el caso es que la lactancia puede no ir como todos esperaban, o como alguien esperaba. Quizás, como he comentado antes, a las abuelas les parece que mama demasiado.

Quizás la madre está muy cansada porque está intentando seguir con la vida de antes, teniendo la casa impoluta y cuidando de un bebé, sin saber delegar en otras personas o sin pedir claramente lo que quiere y necesita. Quizás no hay nadie que le haya explicado que ser madre no es un camino de rosas donde suena música de violas, que un bebé es una cría súper demandante que absorbe las energías de sus padres.

Quizás por todo ello empiezan las dudas, porque la madre está muy cansada, porque el bebé mama a menudo, porque no está ganando peso suficiente (o alguien cree que debería ganar más de lo normal) o porque nadie está valorando la toma para ayudar a buscar algún error en la posición. Y a alguien se le ocurre que quizás la culpa de todo la tenga, de manera indirecta, la madre, que resulta que produce una leche que no alimenta lo suficiente.

Sí, porque todos conocen a Manoli, la hija de la Paqui, que tuvo que dar biberones a su hijo, y que entonces no veas cómo se crió, porque su leche no era de buena calidad. Y si le pasó a ella le puede pasar a cualquiera, “y este niño te tiene absorbida, y eso es que no produces buena leche”.

Pero es un error, otra vez. No hay leche mala, y esto quedó totalmente desmentido hace tiempo y lo rescatamos, por si lo queréis leer, en la entrada en que hablamos de las mujeres con pocos recursos, al comentar que ante el riesgo de malnutrición, no debemos dar leche artificial a sus bebés (que es lo que se sugiere por pensarse que comiendo mal tienen leche mala), sino ayudar a que las madres estén bien nutridas.


5. Nosotras, en nuestra familia, nunca fuimos capaces de tener suficiente leche

Puede ser verdad, pero puede no serlo. Es cierto que hay mujeres que no consiguen tener leche suficiente, no vamos a decir ahora que la abuela miente, pero no es hereditario. Y sin embargo muchas mujeres creen que sí, que no tendrán leche porque sus madres no tuvieron y porque la abuela tampoco tuvo (la primera, probablemente, porque la segunda le convenció de que no lo conseguiría).

Puede ser que una mujer de verdad tenga hipogalactia, pero repito, no se hereda. Si hasta hay mujeres que con el primer hijo tienen problemas, creen que nunca podrán amamantar a un bebé y resulta que con el segundo sí lo consiguen. Por eso, habiendo diferencias entre diferentes hijos, imaginad si hay diferencias entre madres e hijas.

Decirle a una madre reciente que no insista, que no lo conseguirá, que es problema de familia es poner una gran piedra para lastrar la lactancia, porque se mina la confianza de esa mujer desde la base.


6. Pero, ¿produces suficiente leche con un pecho de ese tamaño?

Por una razón de simple lógica la gente piensa que las mujeres con el pecho grande producen más leche que las mujeres que tienen el pecho más pequeño. Con simple lógica me refiero a que pareciera que están comparando el tamaño del pecho con el tamaño de una botella. En una botella grande cabe mucho líquido, pero en una pequeña cabe muy poco.

El problema es que el pecho no es una botella, el tamaño no define la cantidad de leche que se produce y no, los pechos no son huecos, no están vacíos por dentro y por eso no tienen el mismo funcionamiento.

Dentro del pecho de una mujer están las glándulas mamarias, un tejido que tiene como misión producir leche. Todas las mujeres tienen glándulas mamarias, así que todas pueden amamantar (luego, en la lactancia, influyen muchos otros factores que pueden entorpecerla o hacerla difícil, pero a priori, la glándula está ahí). Alrededor de las glándulas mamarias las mujeres tienen tejido adiposo y ligamentos suspensorios que sujetan el pecho. Ambas estructuras dan el tamaño y la forma que se aprecia desde el exterior, pero nada tienen que ver lo que se ve desde fuera con la cantidad de leche que produzca una mujer.

Así que la pregunta está fuera de lugar, primero porque es mentira, una mujer con poco pecho puede producir mucha más leche que una con mucho pecho, y segundo, porque es tremendamente irrespetuosa. ¿Ya podrás tener hijos con un pene tan pequeño? ¿Podrás pasar por las puertas con un culo tan grande? ¿Cómo puedes llegar a los sitios con unas piernas tan pequeñas? ¿No deslumbras a la gente cuando el sol refleja en tu calva? ¿Crees que alguna vez tendrás pareja con esa cara que tienes? Creo que nadie haría una pregunta así, o al menos nadie en su sano juicio. ¿Cómo es posible que, cuando hay un bebé de por medio, la gente aproveche para poner en duda la capacidad de la madre para criarle con una pregunta así? Ya, no habrá mala intención, imagino, pero este es uno de esos momentos en que uno tiene que pensar dos veces antes de hablar.



7. Si vas a volver al trabajo, ¿no debería darle de comer otras personas?

Como veis, se insiste una y otra vez en lograr que el niño tome, sea como sea, un biberón. Si no es porque parece que se queda con hambre, para que descanse la madre, para que no descanse y haga cosas de casa, para que el padre también disfrute del placer de alimentarle, para que no pida tan a menudo o para que duerma más horas, es para que en unas semanas o meses, cuando la madre vaya a empezar a trabajar, otra persona pueda alimentarle.

Te dicen que le vayas acostumbrando al biberón y a la leche artificial para cuando el bebé vaya a quedarse unas horas sin su madre. Pero, ¿por qué avanzarse? Hay madres que seguro empezarán a trabajar al acabarse la baja, hay madres que finalmente encuentran una solución y aplazan el momento y hay madres que no vuelven al trabajo hasta unos meses después (o años, como en el caso de mi mujer, que iba a empezar a los cuatro meses y la cosa se le ha alargado ocho años).

Volver al trabajo no es sinónimo (no debería serlo) de dejar de amamantar. Muchas mujeres pueden compaginar lactancia y trabajo, y mientras no están pueden dejar leche extraída, o pueden buscarse alternativas para cuando ella no esté. Además, si ya ha empezado con la comida, no hay ninguna necesidad de dar biberón.

Por eso, dar un biberón, o varios, a un bebé para que se vaya acostumbrando es adelantarse demasiado. Sería algo así como dejar cada día un rato al bebé con la abuela, aunque llore, porque a los cuatro meses se tendrá que quedar con ella, aunque llore (qué ganas de adelantar sufrimientos). Ya llegará el momento y, según las circunstancias, ya se tomarán las decisiones oportunas.

Además, y sobre todo, los biberones no se succionan igual que el pecho de la madre. Sí es cierto que ahora venden algunos que emulan el funcionamiento del pecho, pero sigue sin ser lo mismo. Si tienen que utilizarse, se usan, faltaría más, pero hacer uso de ellos como avanzadilla de que en el futuro quizás tengan que utilizarse puede ser contraproducente: hay bebés que se confunden con la tetina y el pecho y luego no maman bien, producen grietas, hacen daño y lo que iba bien empieza a ir mal. Vamos, que ese biberón para que se vaya acostumbrando para el futuro inicia una oleada de consecuencias que hacen que al final acabe tomando más biberón que pecho, mucho antes de que la madre empiece a trabajar.


8. Se te van a caer los pechos

Parece que la imagen de la mujer es muy importante en esto de la maternidad y, de igual modo que la gente insiste en que tienes que recuperar la forma lo antes posible, se insiste en tratar de conseguir que ser madre no deje huella en tu cuerpo (así de lamentable es en el fondo nuestra sociedad, que se preocupa más de la imagen de las personas que del bienestar del bebé y de la madre).

Y en esa preocupación se le dice que no le dé mucho tiempo el pecho, que se le van a caer de tanto mamar el bebé. O que se ponga buenos sujetadores, que sujeten bien, con el mismo fin.

Pero es que el pecho no se cae por la lactancia, se cae por los aumentos de peso en el embarazo, o tras el embarazo, se cae por la edad y el paso del tiempo y se cae por fumar.

Y aunque se cayeran por la lactancia, ¿qué? ¿Qué es más importante, el bienestar y la salud de un bebé o el busto de su madre? Porque yo creo que es más importante la salud del bebé y, si no me falla la lógica, el pecho de la mujer se desarrolla en la pubertad para que en la edad adulta, cuando sea madre, pueda amamantar a sus bebés (y no tanto para que pueda lucir busto, creo yo). Y además, si así fuera, ¿no sería la mujer la que decidiera qué hacer al respecto? Porque podría haber mujeres que dijeran "sí, se me van a caer, ¿y qué?".


9. Siento que tus pechos deberían pertenecerme a mí y no al bebé

Siguiendo con lo de la función de los pechos, hay hombres que sienten que pierden la propiedad de los pechos porque ya no están ahí para él como lo estaban antes. El pecho de la mujer pierde, temporalmente, su función sexual para dedicarse a alimentar al bebé, y hay hombres (espero que sean pocos) capaces de expresar la queja a sus parejas: "siento que deberían pertenecerme a mí y no al bebé", en un algo así como "podríamos darle biberón y así todo volvería a ser como antes".

También hay mujeres (espero que sean pocas) que toman ellas mismas esa decisión, porque dicen que sus pechos son para el sexo, pero como digo en el punto anterior, la función principal no es esa, es la de alimentar a los bebés. Así que si eres hombre y sientes eso, mejor no lo digas y empieza a pensar un poco más en tu bebé y menos en ti. Además, los pechos de tu mujer son de ella, ni del bebé, ni tuyos. Sólo de ella, y ella decide qué hacer con ellos.


10. No dejes que se quede dormido en el pecho, o estarás creándole malos hábitos del sueño

Frase que podéis leer en libros y que os pueden decir incluso profesionales de la salud, que el pecho es para comer y que dormir es otra cosa.

Gran y grave error. Si una madre intenta seguirla conseguirá que el bebé llore, porque prácticamente todos los bebés se duermen al pecho (y si todos lo hacen, señal de que es normal). O sea, que tener un bebé que necesita el pecho para dormirse no es haberle creado un mal hábito para dormir, sino tener un bebé normal.


La lactancia materna da sueño, al bebé y a la madre. La composición de la leche, de hecho, cambia por la noche para ayudar al bebé a conciliar el sueño y a que vaya relacionando la falta de luz con el dormir. Esto lo hace gracias a la melatonina, la hormona que nos ayuda a establecer los ritmos dentro del día y los ciclos de vigilia y sueño. El flujo de melatonina es variable, según el momento del día que sea, para ayudar al bebé a centrarse en qué momento del día está.

Mamar da sueño. Succionar les relaja. Hacerlo en el regazo de mamá les calma. Llenarse el estómago da sueño. La leche calentita da ganas de dormir. ¿Cómo evitarlo? Pues haciendo sufrir al bebé. Pensad en esos momentos en que, en la cama por la noche, empiezas a quedarte dormido. Vas cerrando los ojos, empiezas a soñar cosas y alguien te dice "¡despierta hombre!". Despiertas, preguntas qué pasa y te enfadas porque te han despertado sin motivo. Cierras los ojos y enseguida vuelves a dormirte. De nuevo, "¡despierta!", y te dicen algo tan absurdo como que no puedes dormirte porque asociarás el cerrar los ojos con dormir o algo así y que luego, por el día, cuando cierres un momento los ojos, quizás te quedes dormido por haber cogido un mal hábito.


Con estas diez frases hemos tratado de explicar qué no debéis decir, o si sois madres lactantes, qué frases debéis obviar cuando probablemente os las digan. No están todas, porque mitos y frases sin sentido se dicen muchas más, pero creo que sí están las más comunes de las que se dicen a madres recientes. Vamos allá con las restantes.

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Fuente:

http://www.bebesymas.com/lactancia/diez-frases-que-no-deberiamos-decir-a-una-madre-que-da-lactancia-materna-a-su-bebe-i
http://www.bebesymas.com/lactancia/diez-frases-que-no-deberiamos-decir-a-una-madre-que-da-lactancia-materna-a-su-bebe-ii
http://www.bebesymas.com/lactancia/diez-frases-que-no-deberiamos-decir-a-una-madre-que-da-lactancia-materna-a-su-bebe-iii