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¿Es posible una sociedad alternativa? ¿Cómo? La obra de San Agustín de Hipona sugiere la importancia del ordenamiento jurídico para alcanzar una sociedad justa, igualitaria y fraternal, la Ciudad de Dios, frente a la sociedad jerárquica, esclavista y violenta.

Las instituciones actuales se han vuelto obsoletas, y deben desaparecer, para que el ser humano pueda florecer. Es evidente que, contrariamente a lo que sugiere San Agustín, esto no se puede lograr por decreto, dependerá en gran medida de los valores y creencias de los ciudadanos de esa sociedad. Es necesario un cambio de conciencia, pero que no se quede en la crítica, sino que construya poco a poco otras formas de vida desde abajo. El resultado final de este proceso tendría que ser integrar la producción y el consumo en un modo de vida más abarcador, que la vida de los individuos esté mucho más imbricada en su actividad económica.

La dificultad para lograr esto estriba en que las instituciones actuales, basadas en la competencia, la asalarización del trabajo y el intercambio impersonal en el mercado, tiende a suprimir alternativas que incorporen costes sociales y ambientales en su forma de producir. En este punto nos puede ser útil el ordenamiento jurídico como sugiere San Agustín.

Proponemos una forma de vida alternativa que denominamos “buenvivir”, esa es la visión o utopía que debe guiar los esfuerzos, y señalamos unas medidas legales sencillas para facilitar la transición estructural.